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viernes, 20 de marzo de 2009

Comer y devorar, por un devorador de aquellos

No era de extrañar la reacción de algunos a la carta de S.S. el Papa a los obispos del mundo explicando su decisión de levantar la excomunión a los obispos ordenados por Mons. Lefevbre, hemos encontrado en Zenit, por medio de la chilena "Radio María", la opinión de Mons. Mario de Gasperín Gasperín, obispo de Querétaro, México; en ella, mas que una imparcial opinión y una "puesta de sayo", lanza tal útil prenda para la vestimenta de otros... no está de mas comentar que no compartimos esta visión parcial.

Morder y devorar a la Iglesia... y en la Iglesia
Comentario del obispo de Queréntaro a la carta del Papa sobre lefebvrianos

QUERÉTARO, jueves, 19 de marzo de 2009 (ZENIT.org-El Observador).- Publicamos la reflexión de monseñor Mario De Gasperín Gasperín, obispo de Querétaro, México, sobre la Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la Remisión de la Excomunión de los Cuatro Obispos Consagrados por el arzobispo Marcel Lefebvre, del Papa Benedicto XVI.

Morder y devorar

Morder y devorar son dos verbos fuertes que extrañan a cualquiera que escuche emplearlos para referirse a las relaciones humanas. Los utiliza, sin embargo, san Pablo con desenfado para describir la situación que reinaba entre los cristianos de la región de Galacia: "Si ustedes se muerden y devoran unos a otros, tengan cuidado no vayan a destruirse mutuamente" les dice su fundador y padre en la fe (Gl 3, 15). Aunque lo parezca, no exagera el Apóstol. Lo más triste, explica el papa Benedicto XVI en la reciente Carta a los Obispos de la Iglesia Católica, es que este "morder y devorar" existe también hoy entre nosotros, como expresión de una libertad mal interpretada. En concreto, se refiere el Romano Pontífice a las reacciones virulentas que provocó en algunos círculos católicos su decisión de levantar la excomunión a cuatro obispos lefebvrianos y la consabida manipulación de los medios de comunicación.

Hay que decir con toda claridad que el Papa ni se equivocó ni se arrepiente en su carta. El Papa la llama "palabra clarificadora". Manifiesta, sí, su extrañeza y su dolor ante la incomprensión respecto a su actitud y, por eso, la explica con claridad y humildad a sus hermanos obispos. Al papa Juan XXIII se le admiró y sigue admirando por su bondad y comprensión con los hermanos separados. A él se debe, no la invención, sino el haber recordado que es deber moral y cristiano distinguir entre el pecado y el pecador, entre las personas y las instituciones, y que hay que aceptar lo bueno y verdadero que exista en un disidente, aunque sea poco, y desde allí iniciar el diálogo y reconstruir la unidad de la Iglesia.

Esto fue exactamente lo que hizo el papa Benedicto XVI con esos hermanos lefebvrianos: les tendió la mano quitándoles una censura gravísima, la excomunión, pero sin reconocerles ningún estatuto jurídico dentro de la Iglesia mientras persista en ellos su intransigencia doctrinal. Nada sencillo es fijar límites entre la ignorancia y la mala fe, pero en cualquier caso es lamentable que muchos hayan aprovechado esta mano tendida del Papa --cuya primera carta encíclica nos recuerda que "Dios es amor"--, no para estrecharla ni para ver en este gesto una señal de amor cristiano, sino para morderla y lastimar al pontífice de Roma, nuestro pastor.

Le agradecemos al Papa este gesto de caridad fraterna al mismo tiempo que su firmeza doctrinal al defender el tesoro de la fe y buscar restaurar la unidad de la Iglesia, tendiendo la mano a esos cuatro obispos, a casi medio millar de sacerdotes, a cientos de seminaristas y miles de fieles que se han rebelado contra la autoridad legítima. Norma sabia ha sido siempre en la Iglesia buscar la unidad en lo esencial, comprensión en lo opinable y caridad en todo. Los que "muerden y devoran" a la Iglesia deben permanecer donde suelen estar, rondando en su exterior.
  1. http://www.radiomaria.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=183&Itemid=1

lunes, 16 de marzo de 2009

Salir al encuentro del hermano que tiene quejas contra ti: Carta a los obispos perplejos.


Desde "Panoráma Católico Internacional", reproducimos la opinión de su editor, don Marcelo González, comentando la carta de S.S. Benedicto XVI en que explica a los obispos del mundo su decisión de levantar las excomuniones de los 4 obispos consagrados por Mons. Marcel Lefevbre.

¿Era y es realmente una equivocación, también en este caso, salir al encuentro del hermano que "tiene quejas contra ti" (cf. Mt 5,23s) y buscar la reconciliación?
(Benedicto XVI, Carta sobre la Remisión de la Excomunión a los Obispos de la FSSPX)

La carta de Benedicto XVI a los obispos sobre la remisión de la excomunión a los obispos de la FSSPX es un interesantísimo documento que conviene analizar con cierta fineza, a riesgo de caer en una aceptación o un rechazo meramente emocional, tanto de parte de los sectores progresistas (quienes han manifestado ya abiertamente su prescindencia del instituto Petrino, como de parte de los defensores de la Tradición, quienes no suelen ver los progresos graduales ciertamente obsesionados por el reclamo de una definición al estilo Syllabus. Esta definición, por deseable que sea, no parece viable bajo las actuales circunstancias eclesiásticas y por la forma mentis del Santo Padre, un hombre que en muchos aspectos sostiene opiniones divergentes de la concepción tradicional.

El primer punto de análisis, sin duda, es el hecho mismo de la carta. Se puede justificar fácilmente por la envergadura del escándalo mediático vivido en las últimas semanas. Pero no es tan simple la cosa. En otro tiempo, no habría habido remisión de las excomuniones, y en caso de habérlasela intentado, se habría dado marcha atrás. Es fundamental estar ciertos de este punto: fue un acto bien pensado y deliberado del papa y su entorno de confianza. Lo sostuvo contra todo, a pesar de la concurrencia del escándalo suscitado por las declaraciones de Mons. Williamson, hecho no deseado por nadie -tampoco por Mons. Williamson- salvo por los enemigos de la Iglesia.
Escribe Marcelo González

Ahora el Papa justifica su decisión. Los papas habitualmente no dan explicaciones sobre sus decisiones de gobierno, inclusive sobre las erróneas. Pero la mentalidad democratista de las últimas décadas ha hecho transitar caminos impensados. Más allá de esto, el papa ha puesto a la FSSPX como protagonista absoluta de los hechos, reconociéndole una importancia como a pocas congregaciones católicas se le ha reconocido en mucho tiempo.

Naturalmente, no es una carta apologética. ¿Cabría esperar esto? Pero no es una carta condenatoria, sino más bien diríamos paternal y "en defensa", más allá de las necesidades y convicciones del Santo Padre sobre puntos prudenciales que trataremos de analizar a continuación.

¿Aceptación acrítica del Concilio?
"A la luz de esta situación, tengo la intención de asociar próximamente la Pontificia Comisión "Ecclesia Dei", institución competente desde 1988 para esas comunidades y personas que, proviniendo de la Fraternidad San Pío X o de agrupaciones similares, quieren regresar a la plena comunión con el Papa, con la Congregación para la Doctrina de la Fe. Con esto se aclara que los problemas que deben ser tratados ahora son de naturaleza esencialmente doctrinal, y se refieren sobre todo a la aceptación del Concilio Vaticano II y del magisterio postconciliar de los Papas. (...) No se puede congelar la autoridad magisterial de la Iglesia al año 1962, lo cual debe quedar bien claro a la Fraternidad. Pero a algunos de los que se muestran como grandes defensores del Concilio se les debe recordar también que el Vaticano II lleva consigo toda la historia doctrinal de la Iglesia. Quien quiere ser obediente al Concilio, debe aceptar la fe profesada en el curso de los siglos y no puede cortar las raíces de las que el árbol vive".

Recordemos la jerarquía de este documento: es una carta apostólica. El estilo es el característico del magisterio conciliar y posconciliar: más sugerente que definitorio. El hecho mismo del uso de la primera persona singular (yo) parece indicar el deseo de poner estas consideraciones en el plano de una opinión calificada, y no bajo la protección de la infalibilidad magisterial, que requiere otras formalidades. En este contexto, veamos un punto esencial: se reconoce que el problema es doctrinal y no disciplinario. Con lo cual cae la teoría del acuerdo práctico como solución. Esta ha sido siempre la posición de la FSSPX. En el documento del 21 de enero el Papa preveía incluir una regularización canónica. Para lo cual ofreció a la FSSPX diversas alternativas, llegando a último momento, el viernes 23 por la noche, a pedir un compromiso mínimo. La FSSPX no aceptó. Según sus autoridades, este compromiso prácticamente sin exigencias hubiera impuesto una dinámica más orientada a los acuerdos que a las definiciones doctrinales.

Así, canónicamente, la FSSPX y la Santa Sede quedan en la paradójica situación de que sus obispos están libres de toda pena canónica (remitida la excomunión cae la suspensión) pero sus sacerdotes siguen suspendidos... por seguir a sus superiores no suspendidos... Volveremos sobre el tema al hablar de la ilicitud del ejercicio del ministerio.

Cerrando este punto: el papa mismo lleva las cosas al terreno doctrinal, exigiendo a la FSSPX reconozca que no hay un "congelamiento del Magisterio" (cosa que no tiene objeción en ser reconocida, con matices sobre algunos puntos del Concilio y de la praxis posconciliar que son los que se propone discutir). En cambio se exige a los progresistas que acepten que el Concilio no puede entenderse excluyendo la historia doctrinal de la Iglesia. Esto último es inaceptable para muchos. ¿Quién queda en la situación más incómoda?

Los progresistas en estado de cisma tácito.
Otra parte notable de la carta es el señalamiento del cisma tácito (por momentos expreso) que plantean los episcopados más progresistas, y que quedó en evidencia patentemente por medio de las declaraciones contrarias al papa en oportunidad de la remisión de las penas de excomunión. Afirma el papa:"Se desencadenó así una avalancha de protestas, cuya amargura mostraba heridas que se remontaban más allá de este momento". Nótese: cuya amargura mostraba heridas que se remontaban más allá del momento... más claro imposible.

Y más adelante: "Me ha entristecido el hecho de que también los católicos, que en el fondo hubieran podido saber mejor cómo están las cosas, hayan pensado deberme herir con una hostilidad dispuesta al ataque". No se refiere a los lefebvristas, como es evidente.

Negación del ejercicio lícito del ministerio
"El hecho de que la Fraternidad San Pío X no posea una posición canónica en la Iglesia, no se basa al fin y al cabo en razones disciplinares sino doctrinales. Hasta que la Fraternidad no tenga una posición canónica en la Iglesia, tampoco sus ministros ejercen ministerios legítimos en la Iglesia. Por tanto, es preciso distinguir entre el plano disciplinar, que concierne a las personas en cuanto tales, y el plano doctrinal, en el que entran en juego el ministerio y la institución. Para precisarlo una vez más: hasta que las cuestiones relativas a la doctrina no se aclaren, la Fraternidad no tiene ningún estado canónico en la Iglesia, y sus ministros, no obstante hayan sido liberados de la sanción eclesiástica, no ejercen legítimamente ministerio alguno en la Iglesia".

Ahora bien, si sus ministros han sido liberados de la sanción eclesiástica ¿qué dificultades se oponen al ejercicio lícito del ministerio? La respuesta es paradójica. Podemos adivinar el pensamiento del papa: He remitido las penas, pero esta gente no quiere que se los legalice sin antes poner en claro ciertos puntos del Concilio, etc. Les ofrezco todo por nada y lo rechazan... Ahora tienen a su jerarquía libre de toda pena y a sus subordinados bajo suspensión a divinis... contra toda lógica disciplinaria. Es evidente que no negocian para obtener ventajas, quieren ir al terreno doctrinal. Al menos así pensaría yo en lugar del papa.

Al contrario de los institutos tradicionales que llegaron a acuerdos canónicos con la Santa Sede, la FSSPX quiere una aclaración doctrinal. En eso no transige, ni aún cuando haya quedado bajo las iras de las potestades civiles amenazando sus obras apostólicas, lo cual se sanaría fácilmente con el reconocimiento de la Iglesia. Reconocimiento que ya está redactado en varias versiones, una más benigna que la otra. Evidentemente la FSSPX plantea su lucha en el plano doctrinal y solo doctrinal.

En esta perspectiva, se hace muy difícil establecer la ilicitud del ejercicio del ministerio apostólico, porque es evidente que subsiste un estado de necesidad. ¿Qué hace la FSSPX con sus miles de sacerdotes, religiosos, y fieles, con los miembros de institutos asociados mientras se procede a la discusión doctrinal? ¿Dejarlos en el desamparo espiritual? Nada sería más contrario a la ley suprema de la Iglesia: la salvación de las almas, que es la que inspira toda disposición canónica lícita. Esto el papa lo sabe, porque es esencial a su oficio de Pastor Universal.

La cuestión es doctrinal, por lo tanto se toman medidas
A lo dicho se puede sumar la decisión del papa de incorporar Ecclesia Dei bajo la órbita de Doctrina de la Fe. No sabemos exactamente como, aunque lo lógico sería que Ecclesia Dei pasara a formar parte de la Congregación del Clero o de los Obispos. Así lo anuncia el papa:

"A la luz de esta situación, tengo la intención de asociar próximamente la Pontificia Comisión "Ecclesia Dei", institución competente desde 1988 para esas comunidades y personas que, proviniendo de la Fraternidad San Pío X o de agrupaciones similares, quieren regresar a la plena comunión con el Papa, con la Congregación para la Doctrina de la Fe. Con esto se aclara que los problemas que deben ser tratados ahora son de naturaleza esencialmente doctrinal, y se refieren sobre todo a la aceptación del Concilio Vaticano II y del magisterio postconciliar de los Papas".

Doble lectura: les impondremos el Concilio. Segunda, discutiremos sus objeciones sobre el Concilio. En la más alta instancia: Doctrina de la Fe, cuyo titular nato es el propio Sumo Pontífice. Los hechos dirán...

Afirmación de que el concilio tiene toda la historia de la Iglesia en sí.
"Pero a algunos de los que se muestran como grandes defensores del Concilio se les debe recordar también que el Vaticano II lleva consigo toda la historia doctrinal de la Iglesia. Quien quiere ser obediente al Concilio, debe aceptar la fe profesada en el curso de los siglos y no puede cortar las raíces de las que el árbol vive".

Este enunciado es un eco de la "hermenéutica de la continuidad". El papa hoy (tal vez no Ratzinger hace algunos años) no concibe que el Concilio Vaticano II pueda contradecir la historia doctrinal de la Iglesia, la fe profesada en el curso de los siglos. Esto puede tener una resolución no satisfactoria si se siguen los criterios neomodernistas que ignoran el principio de no contradicción. Pero es evidente que plantea un desafío muy claro a las desviaciones del llamado "espíritu del Concilio" y a la letra de varios de los documentos conciliares. El mayor problema del CVII es su ambigüedad. Definidos los puntos imposibles de leer de un modo tradicional, el resto es tan farragoso como desconocido. Además de que en la práctica ha caído en desuetudo. Todos lo citan, nadie lo lee, nadie lo aplica. Lo importante es la praxis de aquí en más, sobre la base clara de este saneamiento doctrinal absolutamente necesario.

Paraguas protector a la FSSPX
"Que el humilde gesto de una mano tendida haya dado lugar a un revuelo tan grande, convirtiéndose precisamente así en lo contrario de una reconciliación, es un hecho del que debemos tomar nota. Pero ahora me pregunto: ¿Era y es realmente una equivocación, también en este caso, salir al encuentro del hermano que "tiene quejas contra ti" (cf. Mt 5,23s) y buscar la reconciliación? ¿Acaso la sociedad civil no debe intentar también prevenir las radicalizaciones y reintegrar a sus eventuales partidarios –en la medida de lo posible- en las grandes fuerzas que plasman la vida social, para evitar su segregación con todas sus consecuencias?"

El hermano que tiene quejas contra ti... La frase es fuerte. Hay una admisión implícita de la legitimidad de esas quejas. Y también esta otra que aparece más adelante:

"A veces se tiene la impresión de que nuestra sociedad tenga necesidad de un grupo al menos con el cual no tener tolerancia alguna; contra el cual pueda tranquilamente arremeter con odio. Y si alguno intenta acercársele –en este caso el Papa- también él pierde el derecho a la tolerancia y puede también ser tratado con odio, sin temor ni reservas".

¿No es esto un paraguas protector del Santo Padre a la FSSPX?

Reconocimiento del valor de la FSSPX
"¿Puede dejarnos totalmente indiferentes una comunidad en la cual hay 491 sacerdotes, 215 seminaristas, 6 seminarios, 88 escuelas, 2 institutos universitarios, 117 hermanos, 164 hermanas y millares de fieles? ¿Debemos realmente dejarlos tranquilamente ir a la deriva lejos de la Iglesia? Pienso por ejemplo en los 491 sacerdotes. No podemos conocer la trama de sus motivaciones. Sin embargo, creo que no se hubieran decidido por el sacerdocio si, junto a varios elementos distorsionados y enfermos, no existiera el amor por Cristo y la voluntad de anunciarlo y, con Él, al Dios vivo. ¿Podemos simplemente excluirlos, como representantes de un grupo marginal radical, de la búsqueda de la reconciliación y de la unidad? ¿Qué será de ellos luego?"

Además de una solicitud paternal desconocida hasta ahora en la relación FSSPX - Santa Sede, el papa pone en evidencia el valor de esos sacerdotes que han dado el paso de aceptar sanciones canónicas y una exclusión, una suerte de "muerte eclesiástica" como miembros de la Iglesia en razón de sus convicciones. Puede haber elementos distorsionados o enfermos, de hecho los hay en algunos pocos. Pero el resto es válido y valioso.

Críticas al tono de algunos miembros de la FSSPX y a los progres.
El Papa se queja de haber sido maltratado algunos miembros de la FSSPX. Pero agradece también testimonios de gratitud.

"Ciertamente, desde hace mucho tiempo y después una y otra vez, en esta ocasión concreta hemos escuchado de representantes de esa comunidad muchas cosas fuera de tono: soberbia y presunción, obcecaciones sobre unilateralismos, etc. Por amor a la verdad, debo añadir que he recibido también una serie de impresionantes testimonios de gratitud, en los cuales se percibía una apertura de los corazones. ¿Acaso no debe la gran Iglesia permitirse ser también generosa, siendo consciente de la envergadura que posee; en la certeza de la promesa que le ha sido confiada? ¿No debemos como buenos educadores ser capaces también de dejar de fijarnos en diversas cosas no buenas y apresurarnos a salir fuera de las estrecheces?

Pero no todo viene por el lado de los tradicionalistas:
¿Y acaso no debemos admitir que también en el ámbito eclesial se ha dado alguna salida de tono?
Más que alguna, por cierto. La mesura es el tono del lenguaje romano.

Concluyendo: si se lee esta carta con buen espíritu, no se puede menos que concluir que el papa actúa con recta intención, según su leal saber y comprometiendo su autoridad y su prestigio en bien de la FSSPX. Ahora bien, algunos pueden disentir sobre cuál sea el "bien" práctico. En este terreno corremos el riesgo de quedar eternamente empantanados. Oración, sacrificios y confianza en las autoridades es el único camino. Lo demás es vía muerta...

  1. http://panodigital.com/salir-al-encuentro-del-hermano-que-tiene-quejas-contra-ti-carta-a-los-obispos-perplejos

sábado, 14 de marzo de 2009

Carta de S.S. Benedicto XVI a los Obispos sobre la remisión de la excomunión de los cuatro obispos consagrados por Mons. Lefevbre

Queridos Hermanos en el ministerio episcopal:

La remisión de la excomunión a los cuatro Obispos consagrados en el año 1988 por el Arzobispo Lefebvre sin mandato de la Santa Sede, ha suscitado por múltiples razones dentro y fuera de la Iglesia católica una discusión de una vehemencia como no se había visto desde hace mucho tiempo. Muchos Obispos se han sentido perplejos ante un acontecimiento sucedido inesperadamente y difícil de encuadrar positivamente en las cuestiones y tareas de la Iglesia de hoy. A pesar de que muchos Obispos y fieles estaban dispuestos en principio a considerar favorablemente la disposición del Papa a la reconciliación, a ello se contraponía sin embargo la cuestión sobre la conveniencia de dicho gesto ante las verdaderas urgencias de una vida de fe en nuestro tiempo. Algunos grupos, en cambio, acusaban abiertamente al Papa de querer volver atrás, hasta antes del Concilio. Se desencadenó así una avalancha de protestas, cuya amargura mostraba heridas que se remontaban más allá de este momento. Por eso, me siento impulsado a dirigiros a vosotros, queridos Hermanos, una palabra clarificadora, que debe ayudar a comprender las intenciones que me han guiado en esta iniciativa, a mí y a los organismos competentes de la Santa Sede. Espero contribuir de este modo a la paz en la Iglesia.

Una contrariedad para mí imprevisible fue el hecho de que el caso Williamson se sobrepusiera a la remisión de la excomunión. El gesto discreto de misericordia hacia los cuatro Obispos, ordenados válidamente pero no legítimamente, apareció de manera inesperada como algo totalmente diverso: como la negación de la reconciliación entre cristianos y judíos y, por tanto, como la revocación de lo que en esta materia el Concilio había aclarado para el camino de la Iglesia. Una invitación a la reconciliación con un grupo eclesial implicado en un proceso de separación, se transformó así en su contrario: un aparente volver atrás respecto a todos los pasos de reconciliación entre los cristianos y judíos que se han dado a partir del Concilio, pasos compartidos y promovidos desde el inicio como un objetivo de mi trabajo personal teológico. Que esta superposición de dos procesos contrapuestos haya sucedido y, durante un tiempo haya enturbiado la paz entre cristianos y judíos, así como también la paz dentro de la Iglesia, es algo que sólo puedo lamentar profundamente. Me han dicho que seguir con atención las noticias accesibles por Internet habría dado la posibilidad de conocer tempestivamente el problema. De ello saco la lección de que, en el futuro, en la Santa Sede deberemos prestar más atención a esta fuente de noticias. Me ha entristecido el hecho de que también los católicos, que en el fondo hubieran podido saber mejor cómo están las cosas, hayan pensado deberme herir con una hostilidad dispuesta al ataque. Justamente por esto doy gracias a los amigos judíos que han ayudado a deshacer rápidamente el malentendido y a restablecer la atmósfera de amistad y confianza que, como en el tiempo del Papa Juan Pablo II, también ha habido durante todo el período de mi Pontificado y, gracias a Dios, sigue habiendo.

Otro desacierto, del cual me lamento sinceramente, consiste en el hecho de que el alcance y los límites de la iniciativa del 21 de enero de 2009 no se hayan ilustrado de modo suficientemente claro en el momento de su publicación. La excomunión afecta a las personas, no a las instituciones. Una ordenación episcopal sin el mandato pontificio significa el peligro de un cisma, porque cuestiona la unidad del colegio episcopal con el Papa. Por esto, la Iglesia debe reaccionar con la sanción más dura, la excomunión, con el fin de llamar a las personas sancionadas de este modo al arrepentimiento y a la vuelta a la unidad. Por desgracia, veinte años después de la ordenación, este objetivo no se ha alcanzado todavía. La remisión de la excomunión tiende al mismo fin al que sirve la sanción: invitar una vez más a los cuatro Obispos al retorno. Este gesto era posible después de que los interesados reconocieran en línea de principio al Papa y su potestad de Pastor, a pesar de las reservas sobre la obediencia a su autoridad doctrinal y a la del Concilio.

Con esto vuelvo a la distinción entre persona e institución. La remisión de la excomunión ha sido un procedimiento en el ámbito de la disciplina eclesiástica: las personas venían liberadas del peso de conciencia provocado por la sanción eclesiástica más grave. Hay que distinguir este ámbito disciplinar del ámbito doctrinal. El hecho de que la Fraternidad San Pío X no posea una posición canónica en la Iglesia, no se basa al fin y al cabo en razones disciplinares sino doctrinales. Hasta que la Fraternidad no tenga una posición canónica en la Iglesia, tampoco sus ministros ejercen ministerios legítimos en la Iglesia. Por tanto, es preciso distinguir entre el plano disciplinar, que concierne a las personas en cuanto tales, y el plano doctrinal, en el que entran en juego el ministerio y la institución. Para precisarlo una vez más: hasta que las cuestiones relativas a la doctrina no se aclaren, la Fraternidad no tiene ningún estado canónico en la Iglesia, y sus ministros, no obstante hayan sido liberados de la sanción eclesiástica, no ejercen legítimamente ministerio alguno en la Iglesia.

A la luz de esta situación, tengo la intención de asociar próximamente la Pontificia Comisión "Ecclesia Dei", institución competente desde 1988 para esas comunidades y personas que, proviniendo de la Fraternidad San Pío X o de agrupaciones similares, quieren regresar a la plena comunión con el Papa, con la Congregación para la Doctrina de la Fe. Con esto se aclara que los problemas que deben ser tratados ahora son de naturaleza esencialmente doctrinal, y se refieren sobre todo a la aceptación del Concilio Vaticano II y del magisterio postconciliar de los Papas. Los organismos colegiales con los cuales la Congregación estudia las cuestiones que se presentan (especialmente la habitual reunión de los Cardenales el miércoles y la Plenaria anual o bienal) garantizan la implicación de los Prefectos de varias Congregaciones romanas y de los representantes del Episcopado mundial en las decisiones que se hayan de tomar. No se puede congelar la autoridad magisterial de la Iglesia al año 1962, lo cual debe quedar bien claro a la Fraternidad. Pero a algunos de los que se muestran como grandes defensores del Concilio se les debe recordar también que el Vaticano II lleva consigo toda la historia doctrinal de la Iglesia. Quien quiere ser obediente al Concilio, debe aceptar la fe profesada en el curso de los siglos y no puede cortar las raíces de las que el árbol vive.

Espero, queridos Hermanos, que con esto quede claro el significado positivo, como también sus límites, de la iniciativa del 21 de enero de 2009. Sin embargo, queda ahora la cuestión: ¿Era necesaria tal iniciativa? ¿Constituía realmente una prioridad? ¿No hay cosas mucho más importantes? Ciertamente hay cosas más importantes y urgentes. Creo haber señalado las prioridades de mi Pontificado en los discursos que pronuncié en sus comienzos. Lo que dije entonces sigue siendo de manera inalterable mi línea directiva. La primera prioridad para el Sucesor de Pedro fue fijada por el Señor en el Cenáculo de manera inequívoca: "Tú… confirma a tus hermanos" (Lc 22,32). El mismo Pedro formuló de modo nuevo esta prioridad en su primera Carta: "Estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere" (1 Pe 3,15). En nuestro tiempo, en el que en amplias zonas de la tierra la fe está en peligro de apagarse como una llama que no encuentra ya su alimento, la prioridad que está por encima de todas es hacer presente a Dios en este mundo y abrir a los hombres el acceso a Dios. No a un dios cualquiera, sino al Dios que habló en el Sinaí; al Dios cuyo rostro reconocemos en el amor llevado hasta el extremo (cf. Jn 13,1), en Jesucristo crucificado y resucitado. El auténtico problema en este momento actual de la historia es que Dios desaparece del horizonte de los hombres y, con el apagarse de la luz que proviene de Dios, la humanidad se ve afectada por la falta de orientación, cuyos efectos destructivos se ponen cada vez más de manifiesto.

Conducir a los hombres hacia Dios, hacia el Dios que habla en la Biblia: Ésta es la prioridad suprema y fundamental de la Iglesia y del Sucesor de Pedro en este tiempo. De esto se deriva, como consecuencia lógica, que debemos tener muy presente la unidad de los creyentes. En efecto, su discordia, su contraposición interna, pone en duda la credibilidad de su hablar de Dios. Por eso, el esfuerzo con miras al testimonio común de fe de los cristianos –al ecumenismo– está incluido en la prioridad suprema. A esto se añade la necesidad de que todos los que creen en Dios busquen juntos la paz, intenten acercarse unos a otros, para caminar juntos, incluso en la diversidad de su imagen de Dios, hacia la fuente de la Luz. En esto consiste el diálogo interreligioso. Quien anuncia a Dios como Amor "hasta el extremo" debe dar testimonio del amor. Dedicarse con amor a los que sufren, rechazar el odio y la enemistad, es la dimensión social de la fe cristiana, de la que hablé en la Encíclica Deus caritas est.

Por tanto, si el compromiso laborioso por la fe, por la esperanza y el amor en el mundo es en estos momentos (y, de modos diversos, siempre) la auténtica prioridad para la Iglesia, entonces también forman parte de ella las reconciliaciones pequeñas y medianas. Que el humilde gesto de una mano tendida haya dado lugar a un revuelo tan grande, convirtiéndose precisamente así en lo contrario de una reconciliación, es un hecho del que debemos tomar nota. Pero ahora me pregunto: ¿Era y es realmente una equivocación, también en este caso, salir al encuentro del hermano que "tiene quejas contra ti" (cf. Mt 5,23s) y buscar la reconciliación? ¿Acaso la sociedad civil no debe intentar también prevenir las radicalizaciones y reintegrar a sus eventuales partidarios –en la medida de lo posible- en las grandes fuerzas que plasman la vida social, para evitar su segregación con todas sus consecuencias? ¿Puede ser totalmente desacertado el comprometerse en la disolución de las rigideces y restricciones, para dar espacio a lo que haya de positivo y recuperable para el conjunto? Yo mismo he visto en los años posteriores a 1988 cómo, mediante el regreso de comunidades separadas anteriormente de Roma, ha cambiado su clima interior; cómo el regreso a la gran y amplia Iglesia común ha hecho superar posiciones unilaterales y ablandado rigideces, de modo que luego han surgido fuerzas positivas para el conjunto. ¿Puede dejarnos totalmente indiferentes una comunidad en la cual hay 491 sacerdotes, 215 seminaristas, 6 seminarios, 88 escuelas, 2 institutos universitarios, 117 hermanos, 164 hermanas y millares de fieles? ¿Debemos realmente dejarlos tranquilamente ir a la deriva lejos de la Iglesia? Pienso por ejemplo en los 491 sacerdotes. No podemos conocer la trama de sus motivaciones. Sin embargo, creo que no se hubieran decidido por el sacerdocio si, junto a varios elementos distorsionados y enfermos, no existiera el amor por Cristo y la voluntad de anunciarlo y, con Él, al Dios vivo. ¿Podemos simplemente excluirlos, como representantes de un grupo marginal radical, de la búsqueda de la reconciliación y de la unidad? ¿Qué será de ellos luego?

Ciertamente, desde hace mucho tiempo y, después, de nuevo en esta ocasión concreta hemos escuchado de representantes de esa comunidad muchas cosas fuera de tono: soberbia y presunción, obcecaciones sobre unilateralismos, etc. Por amor a la verdad, debo añadir que he recibido también una serie de impresionantes testimonios de gratitud, en los cuales se percibía una apertura de los corazones. ¿Acaso no debe la gran Iglesia permitirse ser también generosa, siendo consciente de la envergadura que posee; en la certeza de la promesa que le ha sido confiada? ¿No debemos como buenos educadores ser capaces también de dejar de fijarnos en diversas cosas no buenas y apresurarnos a salir fuera de las estrecheces? ¿Y acaso no debemos admitir que también en el ámbito eclesial se ha dado alguna salida de tono? A veces se tiene la impresión de que nuestra sociedad tenga necesidad de un grupo al menos con el cual no tener tolerancia alguna; contra el cual pueda tranquilamente arremeter con odio. Y si alguno intenta acercársele –en este caso el Papa– también él pierde el derecho a la tolerancia y puede también ser tratado con odio, sin temor ni reservas.

Queridos Hermanos, por circunstancias fortuitas, en los días en que me vino a la mente escribir esta carta, tuve que interpretar y comentar en el Seminario Romano el texto de Ga 5,13-15. Percibí con sorpresa la inmediatez con que estas frases nos hablan del momento actual: «No una libertad para que se aproveche el egoísmo; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor. Porque toda la ley se concentra en esta frase: "Amarás al prójimo como a ti mismo". Pero, atención: que si os mordéis y devoráis unos a otros, terminaréis por destruiros mutuamente». Siempre fui propenso a considerar esta frase como una de las exageraciones retóricas que a menudo se encuentran en San Pablo. Bajo ciertos aspectos puede ser también así. Pero desgraciadamente este "morder y devorar" existe también hoy en la Iglesia como expresión de una libertad mal interpretada. ¿Sorprende acaso que tampoco nosotros seamos mejores que los Gálatas? Que ¿quizás estemos amenazados por las mismas tentaciones? ¿Que debamos aprender nuevamente el justo uso de la libertad? ¿Y que una y otra vez debamos aprender la prioridad suprema: el amor? El día en que hablé de esto en el Seminario Mayor, en Roma se celebraba la fiesta de la Virgen de la Confianza. En efecto, María nos enseña la confianza. Ella nos conduce al Hijo, del cual todos nosotros podemos fiarnos. Él nos guiará, incluso en tiempos turbulentos. De este modo, quisiera dar las gracias de corazón a todos los numerosos Obispos que en este tiempo me han dado pruebas conmovedoras de confianza y de afecto y, sobre todo, me han asegurado sus oraciones. Este agradecimiento sirve también para todos los fieles que en este tiempo me han dado prueba de su fidelidad intacta al Sucesor de San Pedro. El Señor nos proteja a todos nosotros y nos conduzca por la vía de la paz. Es un deseo que me brota espontáneo del corazón al comienzo de esta Cuaresma, que es un tiempo litúrgico particularmente favorable a la purificación interior y que nos invita a todos a mirar con esperanza renovada al horizonte luminoso de la Pascua.

Con una especial Bendición Apostólica me confirmo
Vuestro en el Señor

Benedictus PP. XVI

Vaticano, 10 de marzo de 2009.
© Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana
  1. http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/letters/2009/documents/hf_ben-xvi_let_20090310_remissione-scomunica_sp.html

martes, 10 de marzo de 2009

La "aceptación del Concilio", ¿pólvora mojada en una batalla que se está dando ante nuestros ojos?

Desde "La cigueña de la torre"

Me envían de Roma, para evitar susceptibilidades digamos que el cardenal Ottaviani, un escrito que en estos momentos circula por la Curia, redactado por el abbé Claude Barthe, sacerdote francés de reconocido renombre y en plena comunión con la Iglesia. La batalla está siendo encarnizada entre distintos organismos de la Curia y entre relevantes personajes de la misma. Creo que las tesis del sacerdote francés son muy dignas de consideración y pienso también que Su Eminencia, al trasladármelas, desea que las haga públicas.

La “no aceptación del Concilio” por la Fraternidad San Pío X : una cortina de humo
Nota del Padre Claude Barthe

Después de la instrumentalización del deplorable affaire Williamson, los que se oponen a una reconciliación de la comunidad de Monseñor Lefebvre instrumentalizan ciertas torpezas para re-excomulgarla in aeternum. Ahora bien, su tema es un montaje de falacias.

1° La cuestión fundamental : rechazar o aceptar ¿Cuál Vaticano II?

Quiérase o no, “la aceptación del Concilio” se ha vuelto un tema ideológico bajo el cual se han hecho pasar gravísimos abusos durante 40 años. El discurso del Papa a la Curia del 22 de diciembre 2005 recordó oportunamente que desde el comienzo existen dos hermenéuticas excluyentes acerca de Vaticano II, una de “ruptura”, otra de “continuidad”. Para ser breves, la primera es aquella de Rahner y Congar, la segunda aquella de la Nota previa agregada por Paulo VI a Lumen Gentium. Los actos del pontificado actual (Summorum Pontificum, decreto del 21 de enero 2009) dan cuenta de una tercera hermenéutica, la de la minoría conciliar, continuada por la oposición lefebrista, transformada y revitalizada hoy alrededor del Papa por una “nueva escuela romana”. De suerte que -y tomando un solo ejemplo, el número 3 de Unitatis redintegratio que parece decir que las comunidades cristianas separadas pueden ser medios de salvación en cuanto tales-, sería injusto (y paradójico) transformar en crimen contra la unidad de la Iglesia :

a)Sea el hecho de estimar en consciencia que, prout sonant, las expresiones de UR 3 no pueden ser aceptadas como magisterio de la Iglesia;
b)Sea el hecho de releerlas diciendo que son elementos católicos contenidos en comunidades separadas que pueden ser instrumentos de integración in voto a la Iglesia de Pedro.

Más generalmente, ¿se puede pretender congelar para siempre la tradición viviente de la Iglesia en expresiones manifiestamente corregibles, enunciadas hace 40 años? ¿Se puede tener miedo a priori de hacer una teología (y mañana un magisterio) actualizada, teniendo en cuenta no sólo los aportes de Vaticano II, sino también las respuestas a las “cuestiones abiertas” por este Concilio?

2° Ya hubo “coloquios” teológicos con la Fraternidad San Pío X sobre estas cuestiones

Además, cuando el decreto del 21 de enero abre el camino para los “coloquios” sobre de las “cuestiones todavía abiertas”, no innova de ninguna manera. Las discusiones acerca de las dificultades señaladas, entre otros por la Fraternidad San Pío X, tuvieron lugar varias veces, bajo la égida del “Groupe de Rencontre entre Catholiques”, GREC. Al fin, una sesión pública, el 21 de febrero 2008, sobre el tema : “¿Revisar y/o interpretar ciertos pasajes de Vaticano II?” mostró una convergencia que no es otra que la del sentido común : el representante de la FSSPX postulaba la pertinencia de una crítica sana y positiva de los puntos doctrinales nuevos de Vaticano II para ofrecer elementos a una futura elaboración de textos más claros, el teólogo romano estimaba que una recepción de Vaticano II fundada vigorosamente sobre el estado del magisterio anterior tenía su lugar en la Iglesia.
Sería irrealista hacer del resultado de este tipo de coloquios (cuyo resultado es evidente que reside, para comenzar, en la manera de abordar los problemas, y esto no sólo para la FSSPX), una condición previa a una reintegración canónica. El sentido común –que se acerca del sentire cum Ecclesia- quiere al contrario que sea la reintegración canónica previa de la FSSPX la que permita hacer éstos y otros coloquios, los cuales podrán aportar su piedra a la reflexión teológica, en la medida que permitirán útilmente ad intra la expresión de un pensamiento decididamente tradicional.

3° ¿Por qué pedir a la FSSPX más de lo que ya aceptó?

Entre otras cosas, porque todo esto ya fue virtualmente adquirido. En efecto, el 5 de mayo 1988, al comienzo de un “protocolo de acuerdo”, Monseñor Lefebvre había firmado una “declaración doctrinal” que nunca contestó. En ella declaraba aceptar la doctrina del n° 25 de Lumen Gentium sobre la adhesión proporcional al magisterio según sus diversos grados (en ningún momento se le pedía decir, cosa que nunca fue precisada por la Santa Sede, que tal o cual pasaje determinado de Vaticano II relevaba de la infalibilidad solemne u ordinaria). Reconocía también la validez de la liturgia en su nueva forma, cuando era celebrada según los libros aprobados por la Santa Sede. Finalmente, se comprometía (en el 3° de los 5 puntos de la declaración) “a propósito de ciertos puntos enseñados por el Concilio Vaticano II o concerniendo las reformas posteriores de la liturgia y del derecho, y que [le] parecían difícilmente conciliables con la Tradición, a tener una actitud positiva de estudio y de comunicación con la Sede Apostólica, evitando toda polémica”. El compromiso se basaba en “la ausencia de polémica” y de ninguna manera sobre un absurdo “nivel cero de crítica”, que después de todo no se pediría más que a los tradicionalistas.
Si se lee bien el reciente reportaje concedido por Monseñor Fellay, el 25 de febrero 2009 a Rachad Armanios, lecourrier.ch, no es un reconocimiento del Concilio lo que Monseñor Fellay rechaza; lo que niega es que este inasible “reconocimiento” le sea pedido por la Santa Sede. Todo el mundo puede verificar que, desde hace 20 años, el acto de adhesión pedido a los miembros de la FSSPX que quieren recibir una regularización canónica, individual o colectivamente (como el grupo de Campos) reproduce la declaración de Monseñor Lefebvre de 1998. Dicho de otro modo, la Santa Sede no pidió nunca al conjunto de las comunidades más tradicionales de la Iglesia, en lo concerniente a Vaticano II, más que esta declaración de sentido común.

El problema que perduraba con la FSSPX, hasta la decisión generosa del Papa, era el resultado de la decisión de su fundador, tomada en razón de motivos que había calificado “de estado de necesidad”, de anticipar la consagración de obispos para su instituto y de realizarla sin mandato pontifical. Pero es de una manera falaz, de parte de opositores externos, haciéndose “aliados objetivos” tanto de ciertos elementos como de ciertas malas o desmañadas costumbres en el interior de esta comunidad, que fue fabricado el nuevo obstáculo de una “prerrequisito” doctrinal.
¿Porqué pretender que la tradición viviente de la Iglesia se haya detenido, no tan sólo en el Vaticano II, lo que sería ya absurdo, sino en un cierto Vaticano II?
  1. http://blogs.periodistadigital.com/laciguena.php/2009/03/07/la-aceptacion-del-concilio-ipolvora-moja

jueves, 26 de febrero de 2009

El rabino Lefevbrista

Desde el Blog "El Sacristán Serrano"

Publicamos esta interesante nota de LifeSiteNews.Com, algo vieja ya, pero no por eso menos válida y fascinante. Mientras por ahí algunos intentaban defender lo que según su conciencia parecía indefendible e incomprensible (pero tanto aggiornamiento hasta les ha quitado la posibilidad de actuar según lo que creen o piensan) y explicaban "al mundo" que el levantamiento de las excomuniones de los obispos de la FSSPX era un acto de una generosidad casi quijotesca de un Papa que "buscaba la unidad" (según esta interpretación - considerando el aftermath de la decisión papal: destrucción de las relaciones del Papa con los "Rabinatos" de Israel e Italia, sublevación taimada de los obispos austriacos, acusaciones contra el Papa y la curia desde adentro, etc...- nuestro Santo Padre sería un incompetente y un ingenuo casi senil), el Rabino Levin sí comprende "The Big Picture": los tradicionalistas son NECESARIOS (oíd, monsieur Bermúdez) y tienen mucho qué aportar. Acá se cumple aquello de "las piedras gritarán...". Salud al Rabino Levin, que posee sabiduría muy rara en estos tiempos de slóganes y estupideces, incluso dentro de la Sponsa Christi.

La Izquierda en la Iglesia Católica está destruyendo la Fe, declara Rabino Ortodoxo
Por Hilary White, corresponsal en Roma

ROMA, 11 de febrero del 2009 (LifeSiteNews.com) El movimiento izquierdista disidente en la Iglesia Católica ha debilitado severamente las enseñanzas morales católicas sobre la vida y la familia durante los últimos cuarenta años, declaró a LifeSiteNews.com un prominente rabino ortodoxo de E.E.U.U.. El rabino Yehuda Levin, que encabeza un grupo de 800 rabinos ortodoxos, además restó importancia a las acusaciones de que la Santa Sede no se ha distanciado lo suficiente de los comentarios hechos sobre el Holocausto por Monseñor Richard Williamson, de la Sociedad de San Pío X (SSPX).

"Apoyo esta medida" para reconciliar a la facción tradicionalista en la Iglesia, dijo, "porque entiendo el panorama mayor, que es que la Iglesia Católica tiene un problema. Hay un ala izquierda poderosa en la Iglesia que está haciendo un daño inconmensurable a la fe".

El rabino Levin dijo que entiende "perfectamente" porqué esta reconciliación es vital para la lucha contra el aborto y el movimiento homosexualista.

"Me doy cuenta que es muy importante llenar los bancos de la Iglesia Católica no con católicos culturales o izquierdistas que contribuyen destruir a la Iglesia y corromper sus valores." Esta corrupción, declaró, "tiene un efecto contagioso en todas y cada una de las comunidades religiosas en el mundo."

"¿Qué está haciendo el Papa? Está intentando traer de regreso a los tradicionalistas porque tienen muchas cosas muy importantes para contribuir para el bien del catolicismo. Ahora, si en medio de este proceso, incluye inadvertidamente a alguien prominente en el movimiento tradicionalista que dice cosas muy extrañas sobre el Holocausto, ¿es esa una razón para tirar al bebé de la tina y condenar al Papa Benedicto? ¡Absolutamente no!".

Durante una visita a Roma a fines de enero, el Rabino Levin contó a LifeSiteNews.com que considera que el furor mediático sobre el levantamiento de las excomuniones de los cuatro obispos de la Sociedad de San Pío X es una "cortina de humo". Consideró como "ridículas" las acusaciones que tachan de "antisemitas" al Papa Benedicto XVI o a la Iglesia Católica, y describió como "muy fuertes" las declaraciones de distanciamiento de los comentarios de Williamson por parte de la Santa Sede y del Papa .

El Rabino Levin estuvo en Roma ocupado en diversas reuniones con funcionarios de alto nivel del Vaticano, proponiendo una "nueva corriente de pensamiento" para el diálogo interreligioso de la Iglesia, basada en las doctrinas morales compartidas, particularmente en el derecho a la vida y la santidad del matrimonio natural.

"El asunto más importante", reiteró, es el trabajo que la Iglesia realiza "para salvar bebés del aborto y proteger las mentes de los niños y jóvenes, ayudándolos a distinguir el bien del mal en asuntos de vida y familia."

"Hacia allí es donde debe apuntar el ecumenismo y el diálogo religioso." (....)

Cómo estamos hoy, ¿no? El buen rabino Levin -tenía que ser un rabino, no podría ser jamás un jerarca católico, porque le harían el "apanado"- nos enseña el camino del único diálogo interreligioso posible. Ojalá no lo espante Kasper...

  1. http://sacristanserrano.blogspot.com/2009/02/imperdible-el-rabino-lefebvrista.html
  2. http://www.lifesitenews.com/ldn/2009/feb/09021112.html

viernes, 20 de febrero de 2009

Expulsión de Mons. Williamson

CARmpgroups comenta este hecho publicando un link hacia el sitio de la BBC latinoamerica en que se encuentra un mas extenso informe junto con un video en que se repiten las declaraciones de Mons. Williamson:

El ministerio del interior de la República Argentina, por medio de la Dirección Nacional de Migraciones ha dado 10 dias de plazo a Mons. Williamson para abandonar el pais "bajo apercibimiento de tener decretada su expulsión".

Las declaraciones efectuadas por Mons. Williamson, que son puestas como causa de su expulsión, en palabras de Florencio Randazzo, Ministro de los Kirchner, "agreden profundamente a la sociedad argentina, al pueblo judio y a la humanidad toda".

Los hermanos que desconocen las declaraciones de Mons Williamson sobre el holocausto pueden verlas en el sitio de la BBC que vinculamos directamente.
  1. http://190.2.54.19/vthread.asp?idgroup=5406&idareathread=20673&acc=read&idthread=2042897

Monseñor Williamson expulsado de Argentina

Información y comentarios desde el blog "Santa Iglesia Militante", el artículo completo puede leerse en el link que mas abajo indicamos

EL GRUPO FACINEROSO, BLASFEMO Y JUDAICO QUE USURPA EL GOBIERNO EXPULSA A MONS. WILLIAMSON DE LA ARGENTINA

Los delincuentes intelectuales y no intelectuales, malparidamente enriquecidos, masónicos y judíos, que usurpan la casa de Gobierno, tiránicamente han decidido la expulsión de Mons. Williamson.

Llamando delito a lo que no es, siendo alcahuete y partícipe de las malditas altas logias y sinagogas, se legitima a sí mismo con la falacia y perversión de la democracia liberal y el sufragio universal.

Este blog va a seguir haciendo lo que para ellos es "apología del delito", y a mucha honra. Por el Reinado de Nuestro Señor Jesucristo!

* * *
"El Gobierno expulsa de la Argentina al obispo que negó el Holocausto

Es Richard Williamson, quien fue director del seminario de La Reja. El Ministerio del Interior lo conminó a "hacer abandono del país en el plazo perentorio de 10 días".

El Gobierno argentino decidió expulsar del país al obispo lefebvriano Richard Nelson Williamson, quien se ubicó en el centro de una fuerte polémica al negar el Holocausto. La medida la tomó el ministro del Interior, Florencio Randazzo, a través de la Dirección Nacional de Migraciones.

En la disposición, reflejada a través de un comunicado oficial, el organismo estatal conmina al prelado a "hacer abandono del país en el plazo perentorio de diez días bajo apercibimiento de tener decretada su expulsión".

Una de las argumentaciones de la medida es que "el obispo ha fraguado reiteradamente el verdadero motivo de su permanencia en el país ya que declara ser un empleado administrativo de la Asociación Civil 'La Tradición', cuando en realidad su verdadera actividad era la de Sacerdote y Director del Seminario lefebvrista que la Fraternidad San Pio X posee en la localidad de Moreno".

También se tiene en cuenta "la notoriedad pública luego de sus declaraciones antisemitas a un medio Sueco, en las cuales puso en duda que el pueblo judío haya sido víctima del Holocausto".

En el comunicado, el Gobierno sostiene que "manifestaciones como estas que agreden profundamente a la sociedad argentina, al pueblo judío y a la humanidad toda, pretendiendo negar una comprobada verdad histórica". Y sostiene que "decide hacer uso de las facultades que le confiere la ley de conminar al obispo lefebvrista a abandonar el país o someterse a la expulsión"."
  1. http://santaiglesiamilitante.blogspot.com/2009/02/el-grupo-facineroso-blasfemo-y-judaico.html

lunes, 2 de febrero de 2009

El gobierno argentino inicia el acoso a Mons. Williamson

Desde Panoráma Católico Internacional, imágen desde Fraternidad Sacerdotal San Pio X - Católicos.

Buenos Aires, 2 de febrero. Fuentes propias.

Fuentes inobjetables de la dirigencia política nos señalan que el gobierno argentino, ha iniciado una ofensiva con miras a plantear cargos legales contra Mons. Williamson y expulsarlo del país. El procedimiento está siendo llevado por el INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación y la Xenofobia) que preside la ex diputada radical María José Lubertino, política profesional de amplia militancia en lobbies pro aborto, que apoyó tenazmente las leyes de perspectiva de género y matrimonio gay.

La cuestión, nos informan, no es solo ideológica sino que responde también a una situación política de tensión interna en el gobierno de los Kirchner.

Buenos Aires, 2 de febrero. Fuentes propias.
Fuentes inobjetables de la dirigencia política nos señalan que el gobierno argentino, ha iniciado una ofensiva con miras a plantear cargos legales contra Mons. Williamson y expulsarlo del país. El procedimiento está siendo llevado por el INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación y la Xenofobia) que preside la ex diputada radical María José Lubertino, política profesional de amplia militancia en lobbies pro aborto, que apoyó tenazmente las leyes de perspectiva de género y matrimonio gay.

La cuestión, nos informan, no es solo ideológica sino que responde también a una situación política de tensión interna en el gobierno de los Kirchner.

Lubertino condenó recientemente en forma pública la intervención armada de Israel contra la población de Gaza. Simultáneamente, el ex funcionario y piquetero profesional, Luis D’Elía, muy cercano a Néstor Kirchner, realizó una manifestación contra un conocido empresario judío argentino, en “repudio a los ataque de Israel contra la Franja de Gaza”. Esto generó la respuesta inmediata de la DAIA (Delegación de Entidades Israelitas Argentinas), cuyo presidente acudió a solicitar el apoyo de la embajada de los Estados Unidos, con todo éxito.

La situación interna del equipo gobernante se deterioró notablemente, cuanto el actual Jefe de Gabinete de Ministros, Sergio Mazza, desautorizó a D’Elía. Lubertino, por su cargo, debería actuar en contra del piquetero D’Elia aplicando las leyes antidiscriminatorias en vigencia.

Protegido por el favor del ex presidente Kirchner, y por su excelente relación con el estado de Irán y con el presidente Chávez de Venezuela, D’Elía desafía a la comunidad israelita. Lo cual hace necesario que el INADI, y en particular su presidenta, Lubertino, se vea en la necesidad de encontrar un chivo emisario que zanje sus internas políticas y dé cierta satisfacción a las entidades judías sin tocar a D’Elía.

En este plan, han decidido un acoso sistemático al obispo Williamson, residente en la Argentina. En un programa emitido por Radio América la semana pasada, del que participó este redactor, la Lubertino amenazó a Mons. Williamson con la aplicación de leyes antidiscriminatorias si llegaba a hacer declaraciones del tenor de las que generaron el revuelo internacional por todos conocido. Ante el silencio del obispo, se sabe que ha comenzado a acosarlo, buscando motivos para un proceso penal. Naturalmente, el primer punto indagado fue el de su residencia como extranjero, que resultó perfectamente regular. Ahora se lo presiona para que se pronuncie sobre el mismo tema del que se le había advertido no hablase, bajo apercibimiento de iniciar acciones legales.

Poco o ningún fundamento legal tiene el embate del INADI, y ninguna legitimidad política mientras no se procese al piquetero D’Elía, se retracte la propia Lubertino de sus dichos contra el genocidio israelí en Gaza, ni se repudie al régimen de Chávez, cuyos sicarios asaltaron el sábado último la sede de la Sociedad Israelita de Venezuela, destruyendo sus instalaciones, con particular saña hacia los objetos sagrados y de culto, como los rollos de la Ley. Hasta ahora el Presidente Chávez no ha manifestado voluntad alguna de castigar a los culpables.

En los próximos días se esperan novedades.

M.G.
  1. http://panodigital.com/el-gobierno-argentino-incia-el-acoso-contra-mons-williamson

sábado, 13 de diciembre de 2008

Enfilando la proa


Aparecido en el blog "La Casa de Sarto" este 7 de diciembre, firmado por Rafael Castela Santos:

Ser tradicionalista implica serlo por ser romano, de la Roma Eterna, no de la Roma modernista. De hecho ser tradicionalista implica saber que el fundamento y piedra angular de la Iglesia es Pedro y que sin la Silla de Pedro todo el edificio católico se viene abajo. Ser tradicionalista implica saber que sólo por causa gravísima, como hizo ese Santo varón de Monseñor Lefebvre, se puede y se debe resistir a Roma. Abominaciones como la de Asís y pontificados terribles, como fue el de Juan Pablo II, no dejaron otra opción a la Tradición salvo tenerse que refugiar en campo abierto.
Sin embargo en tiempos recientes Monseñor Fellay ha empezado a virar hacia una situación donde todo lo anterior, que siempre ha sido sostenido por la Hermandad de San Pío X (HSPX), se puede cristalizar de un modo más explícito. En otras palabras: la regularización está un paso más cerca. La Hermandad empieza a darse cuenta institucionalmente que, afortunadamente, los aires en Roma han cambiado. Las circunstancias son distintas.
Monseñor Fellay, sabiamente asistido por sus dos Asistentes Generales, ya dio un aldabonazo muy positivo al pedir Rosarios en la peregrinación a Lourdes para que haya algún tipo de solución al problema de la Hermandad de San Pío X. Empieza a comprender Monseñor Fellay que las consecuencias de una no-regularización pueden ser en extremo deletéreas.
El Santo Padre, consta en acta, no sólo no tiene animadversión a la Tradición sino que mira con simpatía el sector más sano y pujante de la Iglesia Católica. Su deseo de que la HSPX regularice su situación es cada vez más fehaciente. El Santo Padre se plantea, frente a unas resistencias brutales que vienen de los modernistas disfrazados de católicos, un regreso progresivo a la Tradición. Ejemplo de esto último es su intención de modificar el Novus Ordo. Modificación, por otro lado, de claro contenido desprotestantizador.
Benedicto XVI intuye que la única savia capaz de vivificar la Iglesia es, precisamente, la Tradición. Y está en lo cierto al pensar así. Debe ser que la hidra maligna de Tarsicio Bertone y la caterva liberal y modernista que le rodea le hace comprender esto último con nitidez y urgencia.
El Cardenal Castrillón Hoyos ha ejercido, pese a su fuerte carácter, un ejercicio de autodisciplina que ha permitido salvar algún escollo grave cuando la tentación de Roma era castigar. Ese castigo hubiera supuesto una alienación gratuita y un envenenamiento de la situación durante lustros pero, milagrosamente, se han sorteado situaciones que parecían inverosímiles. Son de agradecer los buenos esfuerzos de Su Eminencia para llegar a una solución al problema.
Con suerte, pero sin aflojar en oraciones y sacrificios, podremos desembocar en una situación donde la regularización de la Hermandad de San Pío X sea oficial.
Abundan ahora páginas en el internet, sin duda alguna henchidas de buena fe, donde el esteticismo y otras cuestiones menores acaban por convertirse en el primer plano de la Tradición. Oportuniter et importuniter diré que sin la Hermandad de San Pío X a la Tradición le falta centro de gravedad, espinazo, coherencia y solidez.
La ventaja enorme de la Hermandad de San Pío X, algo de lo que no pueden presumir otros grupos tradicionales, es su comprensión cabal y profunda de la crisis de la Iglesia. Este depósito no puede permanecer inédito al resto del Cuerpo Místico. Es preceptivo que la gente comprenda la gravedad de la situación presente, una situación que sólo puede ser comprendida esjatológicamente. San Pío X, figura señera de la Esposa de Cristo en estos tiempos de hierro de la Quinta Iglesia, ya decía que:

“Cualquiera que reflexione en esa apostasía, necesariamente, sin ningún temor a equivocarse, debe concluir: hay que confesar que tal perversión de los espíritus no puede ser sino el comienzo de los males anunciados para el fin de los tiempos. Es ya, desde luego, el principio del advenimiento del reinado del Anticristo en la tierra. No cabe la menor duda de que los días de perdición de que habla el Apóstol han hecho su aparición en nosotros.”

Palabras que, si cabe, son más actuales ahora que cuando fueron pronunciadas hace cien años. Que el Castigo que se viene es ya inminente y que resulta casi inverosímil que pase esta generación sin que el mundo lo sufra no se discute. Pero el tema estriba en lo que viene después, en la Restauración Católica de este mundo. Ese paso a través del Castigo resulta difícil sin la Tradición, pero hay que ir un paso más allá del Castigo. Porque esa Restauración precisa de la Tradición como su elemento vertebrador más crucial e importante. Y, repito, a la Tradición le falta peso específico sin la Hermandad de San Pío X con su situación regularizada dentro del paraguas romano.
La proa tiene que estar enfilada hacia Roma, casa natural y cobijo de todo católico. Lo contrario, enfilarla hacia el cenáculo, el grupúsculo, la charca estancada, la intemperie por la intemperie es, simplemente, enfilar la proa hacia la gilipollez supina. Y esto último produciría una gran diarrea (mental y de otro tipo) … incluso al Superior General de la Hermandad de San Pío X.

  1. http://casadesarto.blogspot.com/2008/12/enfilando-la-proa.html

viernes, 4 de julio de 2008

El Ser y la Nada

Desde el Sacrtistán Serrano:

Por un momento me pareció que la FSSPX se había convertido en una Conferencia Episcopal.

Pareció que el Si Si y No No se había vuelto Sí y No (y lo contrario también)

Después de la carta "indómita" a los Benefactores -donde quizá creyendo que la siguiente movida en el gigantesco Backgammon con Roma debía ser pal otro lado en aras de tranquilizar a ciertos fieles- Monseñor Fellay se ladeó demasiado. Deslizó sibilinamente, entre otras varias cosas misceláneas, que querían "callarlos". Obviamente la cosa sería periódico de ayer -como muchos otros de los deslizamientos sibilinos de Monseñor- sino fuera por el periódico de los días siguientes, en este caso Il Giornale, que filtrara a través de su vaticanista la inminencia del ultimátum y luego su contenido.

Ahí la cosa entró en Bolero.

Después de momentos espectantes, salió la respuesta:

Respondemos que aunque no responderemos, enviaremos una respuesta...

¡Oh manes de Marcel Marceau! ¿Dónde estais cuando más os necesitamos?

Estos devaneos acabaron convirtiendo a cada pobre fiel o simpatizante de la FSSPX de la blogósfera en un pronosticador del tiempo, en un vocero, en un intérprete de qué es lo que quiso decir o hacer Monseñor Fellay. Incómoda situación.

Decían: ¡Cómo vamos a firmar esas condiciones, si ya las cumplimos!

¿Tan seguros están? Si tienen a un obispo que dice que el Papa es hereje, lo llama Joseph Ratzinger y sostiene que la gran mayoría de sacerdotes de la Iglesia pertenecen a un "sacerdocio gnóstico"...si incluso, hay otro más buena gente -no por nada es inglés y profesor de literatura - que dice que el Papa es sólo un enfermo mental, si etc., etc., etc...¿?

Y aún si fueran los más grandes cumplidores de las condiciones, ¿qué problema habría en aceptar cosas que ya hacen?

Porque las condiciones no eran un pacto canónico ni mucho menos, sino que ces conditions semblent viser à obtenir un climat favorable à un dialogue ultérieur, como dice la recientemente revelada al público "Respuesta" de la FSSPX.

En una entrevista posterior a la respuesta, Monseñor Fellay se apresuró a poner paños fríos y a decir que no no no, de ninguna manera es el fin del Diálogo, que ellos se mantenían fieles al Papa, ansiosos por una solución a la situación irregular y a apuntar -tomad nota amigos de Guinness- que el ultimátum no tenía sentido pero que podía entenderse como una manera de apresurar las cosas por parte de la Santa Sede porque las cosas ciertamente que estaban lentas.

Qué diría el Aquinate. Algo que tiene sentido y no lo tiene. De cierta manera. En cierto sentido. Traigan a Gianni Vatimo, por favor...

Durante estos días, también, se especuló mucho con las Bocas Cerradas Se llegó a considerar que las Bocas Cerradas eran un nuevo Lugar Teológico y Canónico. Si se firma algo, ¡nos callarán! En primer lugar, no sabemos cómo se medirá una boca cerrada, quizá con un pie de rey, una sonda, no sabemos. ¿Hasta qué punto una Boca puede considerarse Cerrada o Entreabierta? ¿Hasta qué punto es válido el viejo adagio en "boca cerrada no entran moscas"?

Lo cierto es que no entiendo hasta ahora cómo la regularidad canónica puede cerrar bocas. Para muestra un botón: las memorias de todo un Príncipe de la Iglesia, el Cardenal Biffi -que no es un instituto raillé sino un Prelado Ortodoxo común y silvestre-, en ellas podrán encontrar un ejemplo de "silencios" y Bocas Cerradas. (Pido especialmente revisar la parte tan sonoramente titulada: Los engaños del Vaticano II)

Pobre Monseñor Fellay, en serio. Hay que orar por él, pues el arte del funambulismo es harto peligroso, siendo el riesgo menor caer en el sonambulismo.

En fin, al igual que tantas Conferencias Episcopales medio extrañas, la FSSPX ha preferido su propia unidad interna a afrontar la hora de la verdad.

Aunque no hay que desesperar: a lo mejor si hacemos una hermenéutica de la caridad de la Respuesta, es probable que descubramos que en verdad han aceptado las condiciones.

De Cierta Manera y en Cierto Sentido.
  1. http://sacristanserrano.blogspot.com/2008/06/el-ser-y-la-nada.html

lunes, 30 de junio de 2008

Quedate con nosotros, Señor, que ya se hace tarde…

Desde el blog "del buen pastor" la carta del Padre Philippe Laguérie antes de conocer la respuesta de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X al acuerdo enviado por Roma:

Muy queridos amigos,

No respondo hoy a ninguna cuestión: vengo a pedirles oraciones por mis amigos, mis hermanos, de la Fraternidad San Pío X. A la víspera del “ultimatum ” romano, que veíamos venir desde hace años, el Padre Héry, el Padre de Tanoüarn, el Padre Aulagnier, algunos otros y yo, nos embarga una profunda tristeza, casi mortal. Salvo un milagro, que sólo de montañas de oraciones podría arrancar del cielo, conocemos suficientemente a nuestros antiguos colegas y siempre amigos para saber que su decisión colectiva de los próximos días debería enviar la propuesta romana a las calendas griegas. ¡Desgraciadamente!

¡Qué desperdicio inconmensurable para la Iglesia ! Todo en su actitud desde hace años (y mucho antes de nuestras dificultades con ellos) demuestra un sistema de pensamiento y de relaciones con las autoridades que induce la conclusión hacia la cual se encamina hoy, de un rechazo práctico de toda autoridad en la Iglesia. No pienso sólo a la conferencia escandalosa de Monseñor Tissier que he, el único, estigmatizado como se debe en este blog; pienso en las contradicciones reivindicadas de Monseñor Fellay que oscila desde años entre dos posiciones contradictorias : acuerdos doctrinales en primer lugar y solución practican más tarde (y en consecuencia nunca) o acuerdos prácticos posibles y varias generaciones para expurgar los contenciosos doctrinales. Sus pedidos de debates doctrinales y, cuando se los propone, su negativa a asistir. Sus orgullos amarillos no solamente de no responder a los correos de sus Eminencias romanas. Los panfletos, insignificantes en sí mismos pero insultando a pesar de todo, de jóvenes sacerdotes de 25 años que ensucian a Roma y a su obispo sin nunca ninguna puesta a punto ni reprobación de sus superiores…

Monseñor Lefebvre no usaba absolutamente de este modo. Su respeto de la Autoridad romana era legendario hasta el punto que el único reproche serio que alguna vez se le pudo hacer fue de orden canónico: consagraciones sin mandato pontificio. Sus ataques eran virulentos, cierto, pero siempre exclusivamente doctrinales: no comprendemos, no podemos aceptar; es contrario al catecismo, al magisterio de la Iglesia, a la enseñanza de mis maestros… Todo excepto ser un juez de Roma; frente a la crisis, un simple cristiano de una rara humildad que hace saber, como los otros, que no comprende más. Es con las lágrimas en los ojos que hablaba de Roma y con la voz acongojada que evocaba a los papas Pablo VI y Juan Pablo II. ¿Alguna ves se le oyó, siquiera sólo una, llamar al uno Montini y al otro Wojtila? ¿Olvidaron que expulsó de la FSSPX todos los que se negaban a reconocer estos papas y a nombrarlos al canon? Soy testigo personal que, joven subdiácono en 1978, en el momento en que Monseñor comienza a plantearse seriamente la cuestión de las consagraciones, preguntado sobre el personaje de Pablo VI y sus equívocos, él se limita a soplar profundamente y de elevar los ojos hacia el cielo… se piensa obviamente en el rey David que se negó siempre a levantar las manos, e inclusive su juicio, sobre el ungido del Señor (por este solo motivo) e hizo perecer sistemáticamente a todos los que se arriesgaron a esto.

Las cinco condiciones romanas para un acuerdo posible entre Roma y Ecône son estupefacientes, aturdidoras: ¡conciernen todas, no a la posición de un obispo en la Iglesia, sino a la de un simple cristiano! ¿Se debe aún tener respeto por el Romano Pontífice? ¿Es necesario respetar su persona? ¿Se puede prevalerse de un Magisterio que supera el suyo? Es absolutamente seguro que el día en que la conferencia de Monseñor Tissier llegó al escritorio del papa, lo que pasa hoy era ineludible y se puede simplemente agradecer a Dios que el “dulce Cristo en la tierra”, como lo llamaba santa Catalina de Siena (¡que sin embargo apenas lo trataba con miramiento!) haya soportado por tanto tiempo estas injurias, mucho más infamantes sin embargo para su autor que para su destinatario…

"Es pues patente que, no solamente es necesario aceptarlos, sino que sería indecente, deshonroso rechazarlos. De todos modos de un obispo se puede esperar -su aceptación- incluso de alguien que sea simplemente cristiano. ¿Van pues a aceptarlos? Y allí es que se produce el colmo. Al rechazarlos, según criterios doctrinales que juzgan de un Pontífice Romano que por todas partes trae la doctrina católica, van simplemente a olvidar lo principal y lo único necesario para un acuerdo práctico que se les ofrece en bandeja. Práctica por práctica, es necesario ser práctico. La cuestión no es obviamente Roma y el justo respeto que exige con derecho; ¿qué de más normal? La cuestión consiste en saber cómo se recibirá a estos numerosos sacerdotes in situ. ¿Les darán parroquias? ¿Serán considerados como sacerdotes de segunda, subsacerdotes? ¿Roma los apoyará concretamente, prácticamente, en el terreno? ¿Se puede esperar una parroquia personal de forma extraordinaria en todas las grandes ciudades del mundo, como lo desea el Cardenal Castrillón Hoyos para Inglaterra? ¿Van a exigir mañana que celebren o concelebren la forma ordinaria para probar una comunión que hoy se pretende dársela plenamente? ¿Simplemente se van a regularizar todas sus casas de hoy sin ninguna garantía de poder mañana abrir una sola? En una palabra como en mil, ¿De verdad se les va a dejar hacer una experiencia leal de la Tradición, con los medios combinados, tal como lo soñó, sin obtenerlo, Monseñor Lefebvre? ¿Puede Roma prometer seriamente esto? ¿Y quién lo podría fuera de Ella ?"

Estas son las verdaderas cuestiones; a mi juicio las únicas verdaderas. Y cada uno sabe que fue sólo por este motivo concreto (además que tienen obispos y que Mons. Lefebvre no tenía) que este último denunció los acuerdos del 5 de mayo de 1988, no obstante firmados por él. No olviden que uno de los raros obispos que nos disculpó, iba a decir nos sostuvo, en 1988 fue el Cardenal Ratzinger, desde Santiago de Chile. Necesitaron casi un año para agradecerle, bien tímidamente, su Motu Proprio. Cada una de sus aclaraciones doctrinales los dejó indiferentes o críticos.

¿Saben cómo se hará el mañana? Sí; aún hay errores extendidos un poco por todas partes. Sí; la crisis en la Iglesia no ha terminado. Pero ¿estamos seguros de no experimentar aún hoy los efectos del jansenismo? Y ¿entonces los del modernismo ? Esperar que la Iglesia ya no esté agitada por nada, es esperar la Jerusalén celestial despreciando la actual, que rema y que sufre hasta el fin del mundo.

No tengo ningún consejo que dar a nadie, menos a mis colegas de ayer y amigos de hoy, siempre. No los recibirían y los comprendo fácilmente. Que me baste pues de decirles que rezo y hago rezar por ustedes. ¡En sus filas, yo no lo cedía a nadie el puesto en determinación y pugnacidad! Pero el tiempo pasó, los datos y la hora histórica son nuevos. Todos nos aterraríamos de una división en sus filas o, peor aún, de una terquedad unánime y desastrosa que reduciría nuestra querida Fraternidad al nivel de algún Montanismo desesperado o de alguna pequeña iglesia sin mañana. Guardo confianza que el gran Obispo que me ordenó y que los fundó no lo permitirá, en su amor por Roma y el sacerdocio romano.

Padre Philippe Laguérie
  1. http://delbuenpastor.blogspot.com/2008/06/quedate-con-nosotros-seor-que-ya-se.html

miércoles, 25 de junio de 2008

Cinco condiciones sine qua non… o ¿qué?

Desde Panoráma Católico Internacional:

Corre por la red el facsímil de una carta firmada por SER Mons. Darío Castrillón Hoyos, presidente de la Comisión Ecclesia Dei Adflicta. En ella se proponen cinco escuetas condiciones sine qua non, para llegar a una instancia de reconciliación canónica de la FSSPX, pero además dichas condiciones tienen una fecha de vencimiento, -fines de junio, es decir “ya”- lo que les da carácter de ultimátum. De lo contrario... no sabemos qué.

Escribe Marcelo González

Esta carta se titula “Condiciones resultantes de la reunión del 4 de junio de 2008 entre el Cardenal Darío Castrillón Hoyos y el obispo Mons. Bernard Fellay”. Es decir, sugiere ser un preacuerdo o carta de intención. (O, por la contraria, un absoluto desacuerdo, tras lo cual solo habría quedado a la Santa Sede una suerte de advertencia). En el segundo de los casos no se entiende el apuro ni el ultimátum, que cerraría toda instancia negociadora.

La nota lleva el logotipo de la comisión, aunque no tiene número de protocolo. Solo está firmada por el Card. Castrillón Hoyos, de modo que, a pesar de su título, no se trata de un preacuerdo ni de una “carta de intención”, no figura la firma de Mons. Fellay ni de ningún otro miembro de la FSSPX. ¿Un borrador de trabajo? ¿Por qué entonces una fecha taxativa?

Redactados en francés, los cinco puntos dicen escuetamente.

1) El compromiso de responder a la generosidad del Santo Padre de un modo proporcionado.
2) El compromiso de evitar toda intervención pública que no sea en términos respetuosos hacia la persona del Santo Padre y que pueda ser negativa para la caridad eclesial.
3) El compromiso de evitar toda pretensión de un Magisterio superior al Santo Padre y de proponer a la Fraternidad como contraparte de la Iglesia.
4) El compromiso de mostrar la voluntad de actuar rectamente con toda caridad eclesial y respeto a la autoridad del Vicario de Cristo.
5) El compromiso de respetar la fecha –fijada para fines de mes de junio [2008]- para responder afirmativamente. Esto será una condición necesaria y requerida como preparación inmediata a la adhesión para llegar a la plena comunión.

Según la Agencia Apic, como informáramos por separado, el P. Nely, Segundo Asistente del Superior General de la FSSPX ha confirmado la existencia de la propuesta – ultimátum. No ha habido otras declaraciones.

Algunas reflexiones

Sorprende la lenidad de las exigencias, las cuales son ya prácticamente cumplidas por las FSSPX en sus documentos oficiales.

Sorprende la nula alusión al Concilio Vaticano II y al Novus Ordo, o a las cuestiones doctrinales que el movimiento tradicionalista ha aparejado siempre a la liturgia tradicional. Parece un ofrecimiento amplio y generoso, en condiciones muy favorables de aceptar y eventualmente, dada la generalidad de las imposiciones, de defender ante un frente interno tradicionalista remiso. Ahora bien, este ofrecimiento ¿a qué compromete a Roma? Como decíamos en la nota anterior, seguramente a levantar – anular las excomuniones y establecer una convivencia pacífica.

También sorprende el carácter de ultimátum que adquiere el punto número 5, sin llegar a presentar ni sugerir qué medidas tomaría Roma en caso de negativa. No parece haber ya demasiadas sanciones que puedan intimidar a los tradicionalistas, puesto que de jure o de facto las han recibido todas. ¿A qué responde este amago incompleto?

Sorprende también la filtración periodística: a muy poco de vencerse el plazo, por fuentes habitualmente no enemigas furibundas del tradicionalismo (Il Giornale, Andrea Tornielli), y con el discreto silencio de Menzingen, más allá de la escueta confirmación del P. Nely. Si todo esto fuese mentira o montaje, ya habría sido ampliamente desmentido. Se vive, además, en las casas de la Fraternidad un ambiente de “vísperas” de una decisión crucial que es fácil de percibir.

No se habla de cisma -¿sorprende?- sino de plena comunión. Aunque este tema ya haya sido debatido hasta el cansancio y la propia Roma haya definido la situación, el grueso de los fieles, el clero y la prensa católica y no católica insiste en llamar “cisma” a lo que a todas luces no lo es. En este caso, la sorpresa será para los inadvertidos.

Dos hipótesis o tres

Sin otros datos, podemos ensayar los siguientes conjeturas:

1) Conjetura suspicaz: es una típica maniobra de desgaste de la diplomacia vaticana. Planteando condiciones tan amplias, no deja a la Fraternidad otra instancia que aceptar o quedar como la culpable de la división. Si acepta, se agudiza la polémica en el frente interno de la FSSPX. Si no acepta, también.

Se apuntaría a impresionar al catolicismo que tiene simpatías por la tradición e inclusive a los propios –digamos esquemáticamente- fieles del ala “acuerdista” de la FSSPX. Conjeturaría el Vaticano: si aceptan, bien, (aunque no dejarán de sufrir una sangría no deseable); si no aceptan, otra porción de tradicionalistas entrará en el redil romano. Por donde se mire, la FSSPX sufrirá un desgaste y será un adeversario menos poderoso. El cardenal es un diplomático hábil sin duda.

2) Conjetura bienpensada: El Papa ha decidido tender puente de plata. Pone condiciones casi simbólicas, no pide abjuraciones ni reconocimientos y juega todo a un statu quo legalizado bajo su amparo, para insuflar en la Iglesia la sangre de refresco que la disciplina litúrgica necesita desesperadamente. Se publica todo de una manera sorpresiva para no dar tiempo a contramaniobras del ala progresista (o incluso de algunos intransigentes tradicionalistas). Ahora bien, las condiciones son tan fáciles de cumplir tanto como inciertas las consecuencias legales para la FSSPX, al menos según la información que contamos. Mons. Fellay y las máximas autoridades de la Fraternidad manejan datos más concretos que los que se han “filtrado” y tal vez haya concesiones de Roma que nunca se publiquen porque serían peligrosísimas para la autoridad papal.

Cabría pensar en una tercera conjetura: una mezcla de las anteriores, buena voluntad del Santo Padre, picardía diplomática e incluso el deseo de cerrar una herida que va mucho más allá de la firma de un acuerdo (algo improbable ahora). El Cardenal Castrillón quiere resultados, y estos pueden llegar a ser, sí, en este caso, una carta de intención. "Nos comprometemos a esto y esto a fin de llegar en el futuro, mediante discusiones teológicas y propuestas canónicas, a una regularización completa de la FSSPX", pero la segunda parte sine die.

Lo cierto es que, de ser todo esto veraz, como creemos, la pelota ha quedado en el lado tradicionalista de la cancha. El pedido de levantamiento-anulación de las excomuniones (segundo “prealable”) queda ampliamente superado por esta contrapropuesta, pero no resultará gratuito, aunque el precio sea de ganga. También el Papa debe cuidar su frente interno.

Sin embargo, subsiste el problema que ha planteado repetidamente Mons. Fellay: ¿cómo convivirán tradicionalistas con progresistas? Pues, verdaderamente no parece haber modo de convivencia posible; tendrán que seguir caminos paralelos. En cuanto a los sectores más conservadores o tradicionales. solo se puede dejar las cosas libradas a su propia dinámica, como ocurre actualmente, es decir a las relaciones y contactos privados, muy numerosos, aunque reservados, que se practican cotidianamente. Como en el caso del Motu Proprio, quienes se acerquen a la FSSPX sufrirán las iras de la mayoría de los obispos sin que el Papa pueda hacer demasiado para protegerlos.

Es posible que Mons. Fellay obtenga consenso para firmar un armisticio en estas condiciones. El efecto sería muy favorable a los tradicionalistas y antes de que se llegue a un estátus canónico firme, pasará largo tiempo. Naturalmente es un paso de riesgo, pero inevitable dado el modo que las cosas han sido planteadas. Los tradicionalistas deberán tener en cuenta que muy probablemente de aquí no surja ningún "acuerdo" sino la manifestación de la voluntad de llegar a un acuerdo.

Eso sí, el Papa será víctima de la venganza progresista, esto también es inevitable, no importa como salga la cosa. Jamás se lo perdonarán... Dios lo guarde.
  1. http://www.panodigital.com/cinco-condiciones-sine-qua-non%E2%80%A6-%C2%BFque

Roma ofrece acuerdo a la SSPX, responderán este mes.

Información desde "Creer en México"

Escrito por Felipe Alanís - Monterrey

Según información de Andrea Tornelli publicada en el diario il Giornali, el Cardenal Castrillón ofreció a principios de este mes un acuerdo a la FSSPX para regularizar su situación. Dicha propuesta constaría de 5 puntos hasta hoy desconocidos.

Hoy mismo se confirma, por medio del segundo secretario de Mons. Fellay, superior de la FSSPX, que a principios de mes se recibió la propuesta y que esta será respondida después del capítulo general de la fraternidad, que se termina el 28 de Junio.

Oremos fervorosamente para que pueda llegarse a un acuerdo aceptable para ambas partes y el movimiento de restauración pueda encontrarse unido bajo la dirección de Pedro.

El artículo original en español [extraído desde el sitio Ecclesia Dei Adflicta]


El ultimátum del Vaticano a los rebeldes de Lefebvre: paz si aceptan el
Concilio
Por Andrea Tornelli

En las relaciones entre la Santa Sede y los Lefebvristas la cuenta atrás ha
comenzado: para este el 28 de junio, la Fraternidad de San. Pío X, fundada por
el Arzobispo francés que no sufriría la reforma litúrgica post-conciliar, tendrá
que decidir si aceptarán las cinco condiciones propuestas por el Vaticano a fin
de entrar de nuevo en la comunión plena con Roma. Hace algunos días, el superior
de los Lefebvristas, el Obispo Bernard Fellay, se reunió con el Cardenal Darío
Castrillón Hoyos, presidente de la Comisión Ecclesia Dei, que encargado por
Benedicto XVI para las negociaciones con el grupo tradicionalista. Fellay, quién
ya antes había escrito al Papa pidiendo la revocación de las excomuniones
impuestas por Juan Pablo II en 1988 a Lefebvre y a los cuatro nuevos obispos que
él había querido consagrar sin el consentimiento de la Santa Sede (entre ellos
el mismo Fellay), ha recibido una carta con los cinco puntos fijados por el
Cardenal y los discutirá durante el siguiente capítulo de la fraternidad, que se
llevará a cabo a final de mes.

Nunca como en este momento las
negociaciones han estado tan cerca de un acuerdo que curaría el mini-cisma
creado ahora hace dos décadas, permitiendo de nuevo el pleno retorno del
Lefebvrians en la comunión Católica. Entre los puntos que la Santa Sede pidió
firmar habría, según las indiscreciones recolectadas, la aceptación del Concilio
Vaticano II y la declaración de la plena validez de la misa según la liturgia
reformada: dos condiciones que Lefebvre había firmado ya con el entonces
Cardenal Joseph Ratzinger en 1988. El Vaticano, por su parte, ofrece al grupo de
tradicionalista un marco canónico similar a aquel del Opus Dei, a saber una
"prelatura", que permitiría que la Fraternidad siguiera sus actividades y
entrenara a sus seminaristas.

La marcha del acercamiento comenzaba en el
2000, cuando los Lefebvristas hicieron una peregrinación jubilar a Roma. Fue
seguida de una brevísima audiencia concedida por el Papa Wojtyla a Monseñor
Fellay y el inicio de las largas y laboriosas negociaciones con el Cardenal
Castrillón. Sin embargo muchas cosas han cambiado desde entonces. Los
Lefebvristas pidieron que, antes de dar cualquier paso hacia un acuerdo, el
viejo misal preconciliar, que se cayó en el desuso después de la reforma
litúrgica, debería ser liberalizado. El nuevo Papa, Benedicto XVI,
particularmente sensible a estas cuestiones, hace un año publicó el Motu proprio
declarando la plena ciudadanía de la vieja misa que la permite en cada
parroquia, despojando de hecho al obispo, de la posibilidad de prohibirla. La
aplicación de las nuevas directivas papales no ha sido fácil, hay muchos casos
de resistencia - unos ostensibles, como es conocido - pero está más allá de la
duda que declarando la existencia de un rito romano extraordinario (el viejo) y
un ordinario (el reformado), el Papa ha autorizado en todas partes de la Iglesia
y sin restricciones la celebración de la misa Tridentina. Además, Ratzinger ha
introducido de nuevo la Cruz en el centro del altar, ha comenzado a distribuir
la comunión a los fieles arrodillados, ha restaurado vestiduras antiguas: todas
señales que van en dirección de la acentuación de la continuidad de tradición.

Condiciones tan favorables para un nuevo establecimiento de la comunión
plena, con toda posibilidad no se repetirán más. Muchos fieles, ahora que han
obtenido la misa según el rito antiguo, no comprenden por qué la Fraternidad no
hace definitivamente la paz con Roma. Los Lefebvristas se han dado cuenta de lo
que está sucediendo, aun si Fellay tiene algunos problemas de resistencia
interna. La opción es si hay que hacer un acuerdo y firmar de nuevo la comunión
plena con la Santa Sede, o mejor dicho permanecer como un pequeño cuerpo
separado con el riesgo de convertirse en un grupúsculo sectario y no influyente.

Traducción: eccda.org
La confirmación original aquí y nuestra traducción a continuación:

Confirman la oferta, pero sin indicación de la respuesta.

Menzingen, 23 Junio 2008 (Apic) El Vaticano ha propuesto un acuerdo a la Sociedad Sacerdotal de San Pio X para terminar el cisma, reportó el 23 de Junio del 2008 el diario italiano “Il Giornale”. Cuestionado este lunes por Apic, el Padre Alain-Marc Nély, segundo asistente del obispo Bernard fellay, superior de la Sociedad de San Pio X en menzingen (canton de Zug) ha confirmado la existencia de las propuestas de parte del Vaticano.

Sin quererentrar en detalles más amplios, el Padre Nély ha sinembargo confirmado que una propuesta de acuerdo fue hecha a principios de este mes. con condiciones. La respuesta será dada para el 28 de Junio “Si Dios quiere”, y será hecha pública entonces. Más el número tres de la Fraternidad cismática no ha querido en qué sentido será la respuesta de Mgr Fellay.

El abad Alain-Marc Nély, nació el 18 de febrero de 1950 en Ferté-sous-Jouarre, en Francia, entró en el seminario de Ecône en 1979, y recibió allá la ordenación sacerdotal en 1985. Desde el 2004, él es superior del distrito de Italia. Según ” Il Giornale “, Mgr Fellay habría encontrado en el Vaticano al cardenal Dario Castrillon Hoyos, presidente de la comisión ” Ecclesia Dei “, encargada del expediente de los ” Lefebvristas “. Este último le habría propuesto un acuerdo, en forma de ultimátum, que hay que firmar para el 28 de junio próximo. El documento prevería particularmente la aceptación, por parte de los miembros de la Fraternidad, canones del Concilio el Vaticano II (1962-1965) y de la plena validez de la misa según la liturgia católica reformada.

La Santa Sede, contactada por la agencia de prensa I.MEDIA, no confirmó ni invalidó esta información. Le ha sido confirmada sin embargo que Mgr Bernard Fellay, superior de la Fraternidad Sacerdotal San Pio X, había efectuado una estancia en Roma, hace unas semanas.
  1. http://creerenmexico.org/2008/06/roma-ofrece-acuerdo-a-la-sspx-responderan-este-mes/
  2. http://eccda.org/esp/showthread.php?tid=3&pid=3#pid3

martes, 24 de junio de 2008

Acuerdo entre el Vaticano y la FSSPX

Secretum Meum Mihi, citando el blog de Andrea Torelli, informa:

FSSPX: las condiciones son: ...

Andrea Tornielli en su blog, nos trae una actualización de la situación (en desarrollo), entre la FSSPX/SSPX y Roma. Tornielli dice poseer copia de la carta escrita por el Card. Darío Castrillón al Obispo Fellay, de donde nos hace saber las cinco condiciones propuestas.

Condiciones resultantes del encuentro del 4 de Junio de 2008 entre el Cardenal Darío Castrillón Hoyos, y el obispo Bernard Fellay:

1) El compromiso de una respuesta proporcionada a la generosidad del Papa.
2) El compromiso de evitar cualquier tipo de intervención pública que no respete la persona del Santo Padre y que pudiera ser negativa para la caridad Eclesial.
3) El compromiso de evitar la pretensión de un magisterio superior al Santo Padre y de no poner a la Fraternidad en contraposición a la Iglesia.
4) El compromiso de demostrar la voluntad de actuar con honestidad en su plena caridad eclesial y en el respeto de la autoridad del Vicario de Cristo.
5) El compromiso de respetar la fecha —fijada para el final del mes de Junio— para responder positivamente. Esta será una condición requerida y necesaria como preparación inmediata a la adhesión para tener la plena comunión.
  1. http://secretummeummihi.blogspot.com/2008/06/fsspx-las-condiciones-son.html

Oferta del Vaticano a la FSSPX

El Sitio Católico "Catholic World News" informa lo que sigue:

Oferta del Vaticano a la SSPX

Roma, 24 de Jun de 2008 (CWNews.com) – El diario italiano “Il Giornale” informa que el Papa Benedicto XVI ha aprobado una oferta hacia la Sociedad de San Pío X (SSPX) [Fraternidad o Sociedad Sacerdotal San Pío X, también conocida como Lefebvrianos] que curaría la ruptura entre la Santa Sede y el grupo tradicionalista.

La oferta del Vaticano requiere una respuesta de la SSPX para el 28 de Junio, sostiene “Il Giornale”. Al parecer esta fue explicada por el presidente de la Comisión Ecclesia Dei durante una reciente reunión con el Obispo Bernard Fellay, superior general de la SSPX. Los rumores de los esfuerzos Vaticanos para regular el estatus de la SSPX han sido persistentes por meses.

"Il Giornale" sostiene que el acuerdo propuesto por el Vaticano tiene varias condiciones, incluyendo dos importantes precauciones que el diario ha conocido: La SSPX deberá reconocer la autoridad de las enseñanzas del concilio Vaticano II y deberá afirmar la validez del Novus Ordo Misae. Finalmente el Arzobispo Marcel Lefebvre, fundador de la SSPX, había aceptado ambas condiciones antes de su ruptura con el Vaticano en 1986.

El Vaticano propone la erección de una prelatura tradicionalista, lo que permitiría continuar con el trabajo de la SSPX y la formación de sus propios seminaristas.

Actualización: El respetado observador vaticano para “Il Giornale”, Andrea Tornielli, informa que ha obtenido una copia de la carta del Cardenal Castrillon Hoyos resumiendo la propuesta vaticana. La carta del Cardenal no hace específica mención de los requisitos hacia la SSPX afirmando la validez del Vaticano II y el Novus Ordoe Missae. El sostiene que “estas son condiciones generales previas” que han sido entendidas durante el dialogo entre la Santa Sede y el grupo tradicionalista

La carta del Cardenal Castrillón dice que la SSPX acordará evitar los ataques personales hacia el Papa, y que evitará cualquier respuesta pública que pudiera ofender la “caridad eclesial”. Mas aun, el Vaticano pide evitar que la SSPX se muestre como portadora de un magisterio rival, y superior al de la Santa Sede, deberá respetar la legítima autoridad del Papa, y atenerse al plazo – fijado para fines de junio- para entregar una respuesta positiva a la oferta.
  1. http://www.cwnews.com/news/viewstory.cfm?recnum=59284


viernes, 16 de mayo de 2008

Debería ofrecerse una Misa dominical por el Rito Extraordinario en cada Parroquia

Desde Una Voce Sevilla:

IMPORTANTES DECLARACIONES DEL CARDENAL CASTRILLÓN HOYOS:
DEBERÍA OFRECERSE UNA MISA DOMINICAL POR EL RITO EXTRAORDINARIO EN CADA PARROQUIA

Dario Castrillon Hoyos Tradición sin contestación
Por Vittoria Prisciandaro, en “Iesus”, revista mensual oficial para disidentes infraeclesiales
Mayo de 2008

El cardenal que preside la Pontificia Comisión “Ecclesia Dei” explica por qué el Motu proprio de Benedicto XVI es una gran riqueza espiritual para toda la Iglesia. Y el modo en que vendrán resueltos los problemas que han surgido hasta hoy.

Su Eminencia muestra satisfacción. El teléfono de su oficina, en la planta baja del palacio del Ex – Santo Oficio, vive una nueva vida. Sobre las escribanías se acumula correspondencia de todo el mundo. Después de la promulgación del Motu proprio, la Pontificia Comisión “Ecclesia Dei”, se ha convertido de hecho en una parte importante del organigrama vaticano. “Ahora tengo el doble de trabajo que tenía en la Congregación del Clero”, confiesa el cardenal Darío Castrillón Hoyos, colombiano, 79 años, caluroso defensor del retorno a casa de los lefebvianos, y desde el año 2000 presidente de la Comisión. Nacida para gestionar las relaciones con la Fraternidad San Pío X y los grupos que gravitan en la galaxia tradicionalista, hoy “Ecclesia Dei” se ha convertido en un interlocutor inevitable de diócesis y parroquias para las controversias relativas a la aplicación del rito extraordinario.

- Eminencia, a pocos meses de la promulgación del Motu proprio, ¿qué balance puede hacerse?
«Con el Motu proprio el Papa ha querido dar a todos una renovada oportunidad de disfrutar de la enorme riqueza espiritual, religiosa y cultural presente en la liturgia del rito gregoriano. El Motu proprio nace como un tesoro ofrecido a todos, y no como respuesta a las protestas y peticiones de algunos. No pocos de aquéllos que antes no estaban integrados en esta forma extraordinaria del rito romano manifiestan ahora una gran estima hacia él. Entre los fieles distinguiría tres grupos: los que están vinculados en forma casi orgánica a la Fraternidad San Pío X, los de la Fraternidad de San Pedro, y, finalmente, el grupo más importante y numeroso, formado por personas aficionadas a la cultura religiosa de todos los tiempos, que hoy descubren la intensidad espiritual del rito antiguo, y entre éstos, numerosos jóvenes. En estos meses han nacido nuevas asociaciones de personas pertenecientes a este último grupo”.

- A propósito de riqueza, algunos liturgistas subrayan el hecho de que el rito extraordinario no ofrece la riqueza bíblica introducida por el novus ordo ...
«Ésos no han leído el Motu proprio, porque el Papa afirma que las dos formas se deben enriquecer mutuamente. Y es evidente que tal riqueza litúrgica no se desprecia: en el novus ordo en unos años se lee prácticamente toda la Biblia, y esta es una riqueza que no se opone, sino que se integra en el rito extraordinario”.

- Otra objeción se basa sobre el peligro de que las celebraciones separadas puedan crear comunidades separadas.
«Es una multiplicidad que enriquece, es una mayor libertad cultural, la que el Papa introduce de forma audaz. Además, en las parroquias existen muchas diferencias entre las celebraciones, y no quiero hablar de los abusos, porque no son los abusos la razón principal del Motu proprio”

- Su secretario, monseñor Camille Perl, ha anunciado que en breve saldrá un documento de clarificación del Motu proprio ¿Cuándo va a ser?
«Ha sido el cardenal Bertone quien lo ha anunciado, y tiene derecho a hacerlo. Pero yo, que soy un servidor del Papa, lo anunciaré sólo cuando lo diga el Papa. Nuestra Comisión ha referido al Pontífice que de todas partes del mundo llegan muchas preguntas, muchas justificadas, otras debidas a falta de conocimiento. El Santo Padre, y sólo él, dirá si conviene hacer tal documento, y cuándo”

- ¿Cuáles son las preguntas que han llegado y que merecerían una respuesta?
«La primera se refiere al latín, porque – dicen- no es conveniente celebrar en una lengua que no se conoce. Desgraciadamente los seminaristas, pero también algunos sacerdotes, no lo han estudiado y por lo tanto les resulta difícil celebrar en la forma extraordinaria. Para hacerlo deberían al menos conocer el canon de la Misa, la parte de la consagración. Nosotros, en “Ecclesia Dei”, nos estamos preparando y estamos organizando encuentros, cursos y comunicaciones informáticas para un profundo conocimiento de la liturgia anterior. Algunos cursos están ya activos en Francia, Alemania, en Brasil, en América Central y en los Estados Unidos. En Toledo, en España, por ejemplo, se está valorando si conviene hacer un seminario extra para la preparación al rito extraordinario, o dar cursos especiales en el seminario de la diócesis. En general, se nota un interés en retornar al latín en el mundo académico. Ha sido triste en estos años constatar el abandono no sólo de la lengua, sino también de ciertos contenidos teológicos ligados a la precisión semántica de la lengua latina”

- Otro problema es la falta de curas ...
«Si en una diócesis faltan sacerdotes y sólo tres o cuatro fieles piden el rito extraordinario, resulta de buen sentido pensar que sería difícil satisfacer la petición. Pero, puesto que la intención, la mens, del Papa es conceder este tesoro para el bien de la Iglesia, allí donde no haya sacerdotes, lo mejor sería ofrecer una celebración según el rito extraordinario en una de las Misas dominicales parroquiales. Sería una Misa para todos, y todos, también las nuevas generaciones, se aprovecharían de la riqueza del rito extraordinario, por ejemplo de aquellos momentos de contemplación que en el novus ordo han desaparecido”.

- Entonces ¿Vd. sostiene que, aunque no haya un grupo consistente y estable, en un futuro se piensa ofrecer una de las Misas dominicales en el rito extraordinario?
«Diría que sí. Por otra parte esta posibilidad había sido ya aprobada por unanimidad en 1986, por una comisión cardenalicia en la cuál estaba presente el cardenal Ratzinger, pero entonces no llegó a ser operativa. Ahora mismo estaría seguro de que podría llevarse a cabo”.


- Otro punto a aclarar es la definición de “grupo estable y consistente”. ¿Qué se entiende exactamente?
«Es una cuestión de buen sentido: ¿por qué hacer un problema si las personas que piden el rito proceden de parroquias diversas? Si se reúnen y juntos piden una Misa, se convierten en grupo estable, aunque antes no se conocieran. También el número es una cuestión de buena voluntad. En algunas parroquias, especialmente en el campo, en los días laborables las personas que participan en la Misa ordinaria son tres o cuatro, y lo mismo ocurre en no pocas casas religiosas. ¿Por qué si esas mismas tres personas piden la Misa antigua sería pastoralmente necesario rechazarla?”.

- ¿Por tanto el futuro documento debería ser más proclive con las peticiones de pocos?
«Sí, pero hay que entenderlo no como algo que vaya en detrimento de los otros, contra la mayoría, sino para su enriquecimiento y siempre evitando hasta la más mínima forma de contraposición”.

- Está también el problema de los sacramentos: pienso en el los ritos del Orden o en el de la Confirmación, que hacen referencia a un código de derecho canónico distinto, y usan fórmulas distintas...
«Ciertamente a primera vista hay algunos problemas en relación con el Orden Sacerdotal, con la Confirmación, y también concernientes a la diversidad de calendario. En cuanto al Orden Sacerdotal, en la forma antigua existía la tonsura, los órdenes menores y el subdiaconado. Esta forma está aún en uso y continuará estándolo en los institutos vinculados establemente al rito antiguo, como la Fraternidad de San Pedro, la Fraternidad de San Pío X y otros institutos. Sobre la Confirmación, antes aún del Motu proprio, la Congregación para la Doctrina de la Fe había aclarado que no existe conflicto entre las dos fórmulas, dado que tanto la nueva como la antigua gozan de validez, y lo mismo se puede decir para los otros sacramentos donde la fórmula es distinta. En relación a los calendarios, que no siempre coinciden, se presentan efectivamente problemas como en el caso de las fiestas de los patronos de una parroquia, de los santuarios, de congregaciones e institutos religiosos, etc. Con prudencia y buen sentido se harán las adaptaciones necesarias, de lo que también se ocupa la Pontificia comisión “Ecclesia Dei”.

- ¿Cuánto tiempo prevé para la reconciliación con la Fraternidad San Pío X?
«Hay señales positivas, hay un diálogo ininterrumpido. Hace sólo algunos días he escrito una nueva carta a monseñor Fellay, superior de la Fraternidad, como respuesta a una suya. Además de los encuentros y de la correspondencia, hablamos también por teléfono. Considero viable la reconciliación con la Fraternidad San Pío X porque, como a menudo hemos dicho en “Ecclesia Dei”, no se trata de un verdadero cisma, sino de una situación anómala surgida después de la “acción cismática” de monseñor Lefebvre al conferir el episcopado sin mandato pontificio, incluso contra la expresa voluntad del Papa. En mi corazón tengo una gran confianza en que el Santo Padre conseguirá restañar el tejido de la Iglesia con la venida de estos hermanos a la plena comunión. Quedarán siempre algunas diferencias, como siempre hemos tenido en la historia de la Iglesia”.

- Pero con los lefebvrianos hay también un problema de aceptación del diálogo ecuménico...
«Sí, en efecto hay dificultades con la interpretación de textos del Concilio en relación con algunas prácticas ecuménicas, pero ningún obispo de la Fraternidad de San Pío X dirá que no es necesario buscar la unidad de los cristianos”.

- ¿Ha vuelto alguien de la Fraternidad de San Pío X a la comunión con la Iglesia de Roma, después de la promulgación del Motu proprio?
«Sí, y otros han mostrado voluntad de hacerlo. Pero yo mantengo la esperanza de que vuelva el grupo entero, no querría que se dividieran. No obstante, si viene uno sólo y dice que quiere inmediatamente la unidad con el Papa, debe ser aceptado. El Motu proprio ha conseguido también el acercamiento de otras personas. Por ejemplo, el 28 de marzo pasado, he recibido la carta de un obispo no católico que ha decidido entrar en la Iglesia Católica con otros obispos y curas que celebran la Misa tridentina”.

- Los nuevos poderes de “Ecclesia Dei” ¿no entran en conflicto con el ministerio de los obispos?
«El Papa, que tiene autoridad sobre toda la Iglesia, sobre cada uno de los fieles y de los obispos, ha establecido nuevas normas en el Motu proprio, y la Pontificia comisión es sólo un instrumento al servicio del Vicario de Cristo para que venga cumplida su decisión. “Ecclesia Dei” está atenta a la aplicación del Motu proprio en fraterna armonía, comprensión y colaboración con los obispos. Son de evitar actitudes de oposición hacia los pastores, por parte de personas, grupos o instituciones por cuenta del Motu proprio. Ciertamente, los pastores, en obediencia al Papa, tendrán comprensión por aquellos fieles que tienen un amor especial por la tradición litúrgica. Con los obispos que se han puesto en contacto con nosotros hemos encontrado siempre comprensión”.

- En la introducción a la reedición del Compendio di Liturgia pratica de Trimeloni, Vd. escribe que el Papa se vale de la Pontificia comisión “Ecclesia Dei” para que en la diversidad de las formas culturales pueda resplandecer la riqueza de los tesoros de fe y espiritualidad de la Esposa de Cristo. ¿En qué consiste la diferencia entre la liturgia de Juan XXIII y la reformada de Pablo VI?
«El Papa Juan incorporó también la liturgia en su deseo de diálogo de la Iglesia con la cultura contemporánea. Pablo VI ha dado organicidad a las reformas nacidas de este deseo. El Espíritu Santo, que siempre acompaña a la Iglesia, inspira los cambios necesarios en cada momento de la historia, sin ruptura violenta del proceso de perfeccionamiento que Él mismo ha inspirado en el devenir histórico. Benedicto XVI, con este Motu proprio, pone en común las riquezas de los dos momentos del proceso, resanando también así el disgusto de cuantos han creído que en el campo litúrgico se había producido una ruptura inaceptable”.

- Después de la reformulación de la oración del Viernes Santo, se ha dicho que se volvía 40 años atrás en el diálogo judío – cristiano. ¿Se esperaba estas críticas?
«¿No es bueno orar por nuestros hermanos hijos de Abraham? Abraham es padre en la fe, pero en una cadena salvífica en la que se espera al Mesías. Y el Mesías ha llegado. En los Hechos de los Apóstoles leemos que, en un día, se convirtieron cinco mil judíos. No hago confrontación con la oración del novus ordo , pero considero perfecta la actual del rito extraordinario. Y rezo gustoso por la conversión de mis muchos amigos judíos, porque creo verdaderamente que Jesús es el Hijo de Dios y el Salvador de todos”.


Vittoria Prisciandaro
  1. http://www.unavocesevilla.info/actualidad.htm