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viernes, 30 de enero de 2009

Hereje hecho callar se niega a cerrar la boca

Lo que sigue está tomado del sitio Chiesa de Sandro Magister, habla del teólogo jesuita Roger Haight (en la fotografía, vestido como lo que es, un hombre del mundo y no un soldado de Cristo), de las sanciones que le ha impuesto la Santa Sede y del respaldo que ha recibido de parte de la Compañía, ¿Qué sucede hoy en la Compañía de Jesús, que se ha convertido en una fabrica de herejes?, no todos los miembros de la Compañía lo son, pero de entre los mas famados modernistas actuales, gran parte proviene de sus casas de formación, seminarios y universidades... Ay! Jesús! Qué compañía!

El Vaticano silencia al jesuita Roger Haight. Por culpa de Jesús
Se le critica que oculte la divinidad de Cristo, para hacerlo más accesible al mundo. En el corazón de la disputa está la Compañía de Jesús. Y también un miembro conocidísimo de ella, el cardenal Carlo Maria Martini
por Sandro Magister

ROMA, 22 de enero de 2009 – Roger Haight, de 72 años, teólogo, pertenece a la Compañía de Jesús. Pero a juicio de las autoridades vaticanas que velan sobre la recta doctrina, el Jesús de sus escritos está demasiado lejos del que se profesa en el Credo.

Ya en el 2004, el 13 de diciembre, la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida en ese entonces por el cardenal Joseph Ratzinger, había emitido una notificación de condena de las tesis expresadas por Haight en su libro editado cinco años antes: "Jesus Symbol of God [Jesús, símbolo de Dios]". Y había concluido prohibiendo al jesuita "la enseñanza de la teología católica".

Es por este motivo que Haight abandonó la cátedra que tenía en la Weston School of Theology de Cambridge, Massachusetts, dirigida por los jesuitas. Pero no dejó de enseñar teología. Pasó al Union Theological Seminary de Nueva York, un instituto no católico, fundado por los presbiterianos en 1836, en el que enseñaron teólogos protestantes de primer nivel, como Reinhold Niebuhr y Paul Tillich, hoy independiente del control por parte de denominaciones cristianas particulares.

Siguió publicando libros de teología que vuelven a proponer sus tesis de fondo. Publicó dos libros en particular: "Christian Community in History [La comunidad cristiana en la historia]", en tres volúmenes, y "The Future of Christology [El futuro de la cristología]".

Pero ahora las autoridades vaticanas han intervenido nuevamente contra él. Le han ordenado que deje de enseñar teología en cualquier lugar, inclusive en institutos no católicos, y que no publique libros ni ensayos de temática teológica. Esto – al igual que en la notificación anterior – "hasta que no rectifique sus posiciones de modo que sean plenamente conformes con la doctrina de la Iglesia".

La nueva medida fue emitida en el verano pasado, pero sólo en los primeros días de enero de 2009 se ha dado a conocer públicamente. Haight no la ha comentado.

El exámen de las posturas de Haight, tanto esta vez como antes de la notificación del 2004, se ha llevado a cabo siguiendo los procedimientos habituales. La Congregación vaticana para la Doctrina de la Fe ha confiado el caso al prepósito general de la Compañía de Jesús, y ésta a su vez ha activado a la provincia americana de la Compañía, a la que pertenece el investigado. Se le pedido a Haight que envíe aclaraciones y rectificaciones sobre los puntos indicados como erróneos, y él lo ha hecho, pero sin convencer a sus jueces para que lo absuelvan. En el año 2002 hubo también un curioso contratiempo. La respuesta de Haight, arribado al Vaticano con retraso respecto a los tiempos establecidos, generó dudas sobre su autenticidad: no había certeza que hubiese sido escrita por él. Por eso le fue devuelta, exigiéndole que volviese firmada en cada una de sus páginas.

Las razones esgrimidas para sostener la condena de Haight no son de poco valor. La notificación del año 2004 las detalla meticulosamente. A juicio de las autoridades vaticanas, Haight utiliza un método teológico que subordina los contenidos de la fe a su aceptación por parte de la cultura postmoderna. Y sustituye con símbolos las realidades objetivas definidas por los artículos del Credo.

En consecuencia, se vacían de contenido verdades capitales de la fe cristiana, como la pre-existencia del Verbo, la divinidad de Jesús, la Trinidad, el valor salvífico de la muerte de Jesús, la unicidad y universalidad de la mediación salvífica de Jesús y de la Iglesia, la resurrección de Jesús. Sobre cada uno de estos puntos la notificación vaticana dice cómo y por qué Haight contradice a la doctrina católica.

Haight se ha atenido siempre a las sanciones recibidas, aunque dilatando un poco los tiempos. Abandonó rápidamente también la cátedra en el Union Theological Seminary de Nueva York. Y está preparando una nueva respuesta escrita, para enviarla a la Santa Sede.

En el Vaticano están seriamente preocupados por este caso. No lo consideran en absoluto circunscrito a los ambientes académicos. Haight es un teólogo de reconocida capacidad comunicativa, es apreciado por la cultura "liberal" tan presente en los medios de comunicación, y goza de conocidos apoyos dentro de la Iglesia, en particular en la Compañía de Jesús.

De los últimos siete teólogos investigados por la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuatro son jesuitas. Además de Haight, los otros han sido Anthony De Mello, Jacques Dupuis y Jon Sobrino, éste último exponente de relieve de la teología de la liberación.

No sorprende que un año atrás, mientras la Compañía de Jesús se reunía para elegir a su nuevo prepósito general, las autoridades vaticanas reclamaran a sus numerosos teólogos y exégetas una mayor fidelidad doctrinal y un más efectivo "sentire cum Ecclesia".

Naturalmente, no todos los teólogos jesuitas están bajo sospecha. Para convencer a Haight que corrija sus posturas, la provincia americana de la Compañía de Jesús pidió ayuda también al cardenal jesuita Avery Dulles, teólogo de reconocida grandeza y de indudable ortodoxia, a pesar de su avanzada edad y su precaria salud. El cardenal Dulles falleció en Nueva York el pasado 12 de diciembre.

Pero es indudable que la teología de Haight encontró dentro de la Compañía de Jesús un ambiente en general hospitalario. Él vive en Nueva York, en la casa de los jesuitas que publican "America", revista de vanguardia del catolicismo progresista. En marzo de 2008, cuando ya le habían prohibido enseñar y estaban por llegar sobre él las nuevas sanciones, publicó en "America" un amplio reconocimiento de la teología católica de fines del siglo XIX, con los principales teólogos clasificados en siete corrientes eficazmente descriptas y evaluadas. Todo esto para mostrar que el futuro de la teología católica se juega en su capacidad para representar los artículos del Credo en una forma comprensible para la cultura dominante en Occidente.

Otra revista católica americana dispuesta en apoyo de Haight es "Commonweal". En enero de 2007 publicó una apasionada apología de su pensamiento, bajo el titulo: "Not So Heterodox. In Defense of Roger Haight [No tan heterodoxo. En defensa de Roger Haight]". El autor fue un teólogo muy citado, Paul Lakeland, docente en la Fairfield University, en Connecticut, una de las 28 universidades gestionadas por los jesuitas en Estados Unidos, y primer titular de la cátedra de estudios católicos, a cargo en esta universidad del teólogo jesuita Aloysius P. Kelley.

A su vez, otros teólogos americanos han expresado severas críticas respecto a Haight, quien durante algunos años fue también presidente de la Catholic Theological Society of America. Entre los críticos se cuentan William Loewe, de la Catholic University of America, en Washington, D. C., y John Cavadini, de la Notre Dame University de South Bend, Indiana, también consejero de la comisión doctrinal de la Conferencia de Obispos de Estados Unidos.

Otro crítico de las posturas de Haight es también jesuita y también enseña en una universidad de la Compañía de Jesús, la más importante del mundo. Es Gerald O'Collins, profesor de teología sistemática en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, especialista en cristología.

De O'Collins se recuerda esta embestida, luego de la primera condena de Haight: "Por el Jesús de Roger Haight no daría jamás la vida. Es un triunfo del conformismo sobre la ortodoxia".

En síntesis, Haight preocupa tanto más a la cúpula de la Iglesia en tanto expresa la difundida tendencia a someter la figura de Jesús a los cánones interpretativos de la cultura secular, exaltándolo como un hombre insigne y ejecutor de la justicia, pero eclipsando su divinidad.

Una expresión eficaz de esta tendencia – menos teológica, más discursiva – se ve en el último libro de otro jesuita famoso, el cardenal Carlo Maria Martini: "Conversazioni notturne a Gerusalemme. Sul rischio della fede [Conversaciones nocturnas en Jerusalén. Sobre el riesgo de la fe]".

El Jesús trazado por el cardenal Martini tiene el éxito asegurado, de acuerdo con las ventas de su libro. En todo caso, está muy lejos del Jesús verdadero Dios y verdadero hombre del libro "Jesús de Nazaret" de Benedicto XVI.

Una vez más, Jesús salvador es el gran signo de contradicción a partir del cual se mide la fe católica. Y es llamativo que un epicentro de esta disputa sea precisamente la Compañía de Jesús.
  1. http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/213869?sp=y

sábado, 6 de septiembre de 2008

La Amenazante Alianza Evangélica Española

Desde "Cor ad cor loquitur":

La Alianza Evangélica Española parece dispuesta a declarar la guerra al estado español, a la Iglesia Católica en España, a la mismísima Casa Real y a todo lo que se le ponga por delante y que tenga que ver con las víctimas del accidente de Barajas, entre las cuales, ¡mira que es mala suerte!, había un evangélico. Parto de un hecho. Tienen razón en cuando dicen que las “autoridades deberían acudir igualmente al culto `in memoriam´ por la víctima protestante del accidente de Barajas, que se celebrará en Madrid y al que han sido invitadas". Lo que ocurre es que dado que todavía no se ha celebrado dicho culto, y por tanto las autoridades no han tenido oportunidad ni de ir ni de no ir, no sé a qué viene entonces tanto jaleo. Zapatero podría enviarles a De la Vega o a cualquier ministro. Qué menos que al secretario de estado de asuntos religiosos. Por la Casa Real podría ir la princesa Elena, que vive en Madrid y no le costará asistir al acto. Y por el ayuntamiento podría ir el mismísimo alcalde, aunque me temo que Gallardón debe de estar preguntándose si merece la pena ir con quienes han lanzado una clara amenaza contra la candidatura olímpica de la capital de España a los JJOO del 2016. No exagero, no. Lean ustedes:

“En el caso concreto del Ayuntamiento de Madrid, creemos que sería importante que una ciudad candidata a la organización de unos Juegos Olímpicos demostrase ante la sociedad europea e internacional, con amplia presencia protestante, haber superado la imprescindible transición religiosa que dejó como deuda el nacionalcatolicismo”

¿Han visto cómo se las gastan estos “cristianos"? Ojo Gallardón, que como no vayas al culto, lo mismo los evangélicos españoles te montan un pollo en Europa y el mundo entero. No hace falta que le diga, señor alcalde, que el universo está movilizado contra la falta de libertad religiosa en China, lo cual ha impedido que se hayan celebrado allás las Olimpiadas, así que ándese con ojo que como Llaneras, Tarquis y los suyos se cabreen, adiós a los Juegos en Madrid.

Por supuesto, para no perder la tradicional inquina contra el catolicismo de un sector muy importante del protestantismo español, la AEE atiza un palo en todas las costillas de la Iglesia Católica en España. Dicen:

En el caso concreto de la Conferencia Episcopal Católica, además pediremos que las Alianzas Evangélicas Europea y Mundial hagan constar en todos los foros europeos e internacionales de diálogo interreligioso la actuación monopolizadora, arrogante y totalmente alejada del diálogo en su actuación con los cristianos evangélicos españoles. Hechos como el presente reafirman que las conversaciones interreligiosas que se vienen celebrando con la Iglesia católica en España no son más que actos de cara a la galería, que la realidad contradice.

Nótese dos cosas:
1- No hablan de ecumenismo sino de diálogo interreligioso. El mismo sólo se da entre religiones no cristianas. Así que da toda la sensación de que estos evangélicos no consideran cristiana a la Iglesia Católica en España. Nadie se sorprenda de ello. Eso es precisamente lo que muchos protestantes creen de los católicos. Nosotros les llamamos hermanos separados. Ellos tienden a considerarnos idólatras a los que hay que evangelizar para que salgan de la Gran Ramera que es Roma. No digo que esa idea sea mayoritaria entre ellos pero está muy lejos de ser muy minoritaria.

2- Que el cardenal de Madrid celebre un funeral por las víctimas de Barajas es una actuación “monopolizadora, arrogante y contraria al diálogo con los evangélicos". Y se quedan tan anchos estos muchachos. Si usted celebra un funeral es que no tiene vergüenza y le vamos a denunciar a nuestros hermanos europeos para que se chiven en todas partes. Pobre Rouco. No ha hecho sino aquello que el sentido común le dicta hacer y se le echan encima estos “hermanos". Como si él se opusiera a que las autoridades vayan al anunciado culto protestante. Como si dependiera de él la decisión de Zapatero, el Rey y Gallardón.

La verdad es que tras leer el comunicado de la AEE, estamos en el derecho de opinar que aunque a estas gentes les asiste la razón al pedir que las autoridades les hagan caso, en realidad ellos están aprovechándose de la muerte de más de 150 personas, una de ellas de su fe, para ajustar cuentas con la España católica, Franco incluido. No pueden disimular su odio y desprecio hacia el catolicismo. Está en sus genes. Son fieles hijos de la Europa de las guerras religiosas del siglo XVI. El espíritu de aquella época permanece en los representantes de la AEE. Allá ellos si consideran que esa es la mejor forma de ser cristiano en España en el siglo XXI. Más bien pienso que lo único que el protestantismo evangélico español consigue con este tipo de comunicados es lograr que muchos españoles los tachen de fanáticos exaltados. Si yo fuera evangélico sensato, y sé que los hay, les exigiría para empezar que no se arroguen una representación que no les corresponde. Y después les enviaría un par de cajas de Valium. Les hace falta.

Luis Fernando Pérez Bustamante
  1. http://religionenlibertad.com/blog/index.php?blog=16&title=la_amenzante_alianza_evangelica_espanola&more=1&c=1&tb=1&pb=1

viernes, 15 de agosto de 2008

La importancia de las palabras de Kasper a los anglicanos

Publicado en el blog conservador "Cor ad cor loquitur" el 31 de Julio de 2.008:

"Ahora parece que la plena comunión visible como fin de nuestro diálogo ha dado un paso atrás, que nuestro diálogo tendrá objetivos menos definitivos y que, por lo tanto, su carácter resultará alterado. Si bien este diálogo puede aún conducir a buenos resultados, no estará sostenido por el dinamismo que deriva de la posibilidad realista de la unidad que Cristo exige de nosotros o de la participación común en la mesa del único Señor, que anhelamos con tanto ardor".

Esa son las palabras finales del discurso que el Cardenal Kasper ha pronunciado ante la Conferencia anglicana de Lambeth que se está celebrando en Gran Bretaña. Desde el Concilio Vaticano II nunca antes se había producido una declaración tan tajante por parte de un cardenal de la curia romana. En otras ocasiones y en referencia a otras iglesias o comunidades eclesiales, se han reconocido dificultades e incluso pasos atrás, pero nunca como ahora Roma afirma tajantemente que no hay posibilidad real de “participación común en la mesa del único Señor"; en otras palabras: la unidad real y efectiva con la iglesia anglicana no tendrá lugar. A menos claro, que dicha comunión eclesial vuelva sobre sus pasos y tome el camino opuesto al que han emprendido. Cosa harto difícil, ciertamente.

El hecho de que el cardenal Kasper sea el Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos da mucho más calado al asunto. No estamos ante un cardenal curial poco dado al diálogo ecuménico y poco abierto a la idea de una reunificación real y efectiva entre todos los cristianos. De hecho, no estamos ante un cardenal de los considerados como conservadores. No, el hombre de Roma para el ecumenismo en las últimas décadas está entre los más “aperturistas” del colegio cardenalicio, siempre entendido que ese “aperturismo” no es para nada la disposición a renunciar a la esencia de la fe católica, sino más bien la disposición a no hacer de todos y cada uno de los aspectos de dicha fe un “casus belli” contra los cristianos no católicos.

En el diálogo ecuménico la Iglesia Católica siempre ha hecho énfasis en buscar lo que nos une, sin por ello negarse a abordar lo que nos diferencia. Pero claro, cuando una comunión eclesial como la anglicana, con la que se suponía que nos unían bastantes más cosas de las que nos unen con el resto de denominaciones protestantes, toma la decisión de alejarse radicalmente de la Iglesia Católica y las iglesias ortodoxas y orientales en algo tan esencial como el sacramento del orden y la moral sexual, no queda otro remedio que dejar constancia de que el camino hacia la reunificación queda cerrado. Los anglicanos son muy libres de suicidarse eclesialmente como les venga en gana, pero tanto Roma como los ortodoxos ya les han dicho que para ese viaje no cuenten con ellos.

El anglicanismo está en proceso de autodestrucción aunque es posible que pretendan guardar las formas y dar una imagen de unidad que ellos saben falsa. Rowan Williams, druida en sus ratos libres, va a pasar a la historia como el Enterrador del Cisma que inauguró un rey adúltero. A pesar de la poca simpatía que tengo hacia ese cisma, es justo reconocer que en sus cinco siglos de existencia han sido muchos los anglicanos que han dado un buen testimonio cristiano. Ahí tenemos el ejemplo de CS Lewis por no ir más atrás en el tiempo. Y algunos de los mejores conversos al catolicismo proceden de las filas anglicanas, siendo Henry Cardinal Newman el más destacado de ellos. Su mención por parte del cardenal Kasper ha debido de poner de los nervios a todos los anglicanos que temen que se produzca otro gran éxodo hacia el catolicismo de anglo-católicos. No me cabe la menor duda que el propio Newman, aun habiendo entendido que la Via media es una quimera, vería con tristeza lo que está pasando en la comunión eclesial donde se bautizó. Pero también diría que lo que nuestros ojos contemplan es el resultado lógico de la naturaleza íntima del protestantismo en general y del anglicanismo en particular. Y eso debemos tenerlo muy en cuenta los católicos a la hora de hacernos ilusiones sobre el futuro del ecumenismo con los hermanos separados herederos de la mal llamada Reforma.

Luis Fernando Pérez Bustamante.
  1. http://religionenlibertad.com/blog/index.php?blog=16&p=909&more=1&c=1&tb=1&pb=1#more909

viernes, 11 de julio de 2008

El colapso del anglicanismo

Extraído desde Panorama Católico Internacional, imagen desde ACIprensa, S.S. Benedicto XVI junto al primado de la "comunión anglicana" y "obispo" de Canterbury Rowan William:

Hacia fines del siglo XIX, Robert Hugh Benson, hijo del arzobispo de Canterbury y “sacerdote” anglicano él mismo, después de una larga peregrinación espiritual, llegó a convertirse al catolicismo. Por lo cual hubo de ser ordenado conforme al rito válido de la Iglesia Católica. En las memorias de su conversión, Benson, además de dar valiosísima información sobre aquellos puntos que constituían un obstáculo para la conversión de los anglicanos, describe con gran sinceridad los males que corroían al anglicanismo. El actual colapso de esa denominación cristiana es la prueba del acertado juicio del escritor inglés.

Escribe Marcelo González

Sobre este libro –Confesiones de un Converso- hemos realizado una reseña un año atrás, la cual recomendamos visitar.

El anglicanismo hoy

Una rama del anglicanismo parece decidida a pedir la admisión en la Iglesia Católica. Escandalizada de los desvaríos morales que aprueban los distintos sínodos (presididos en algunos casos por “obispas” y homosexuales públicos). Otros recomiendan esperar prudentemente el cariz que vayan tomando las cosas. No quieren “hincarse de rodillas” ante Roma.

Un ingreso masivo de anglicanos a la Iglesia católica plantea muchísimos desafíos: para comenzar, el sacerdocio anglicano es inválido (por lo tanto su episcopado y su clero). Estos “sacerdotes” en su mayoría están casados. Dado lo cual se debería proceder a la reordenación de sacerdotes, obispos, y aún antes, a completar sus bautismos, administrarles la comunión válida, la confirmación, previa absolución de sus pecados, puesto que no tienen tampoco el sacramento de la penitencia.

Roma debería admitir transitoriamente un régimen disciplinario de sacerdotes casados en el rito latino, al menos hasta que se produzca el recambio generacional. De hecho hay un antecedente.

¿Conversión o refugio?

Pero, por otra parte, los esfuerzos ecuménicos han debilitado tanto la identidad católica que la tendencia del clero romano será más bien hacia la indiferencia respecto a los temas doctrinales en aras de la “unidad”. Y también nos preguntamos si este laudable movimiento de un importante número de anglicanos hacia la Iglesia Católica es una “conversión” o más bien la búsqueda de un refugio contra las aberraciones morales en que ha caído la mayoría.

Sin ninguna voluntad de prejuzgar, parece prudente cuestionarse si los anglicanos aceptarán la doctrina católica en su integridad o pedirán un reconocimiento sin abjuraciones. De hecho sus doctrinas son cismáticas y heréticas. Y como bien describe Benson en el libro mencionado más arriba, su concepción de la moral se fundamenta en principios bastante deficientes. (Una moral de apariencias, desvinculada de la responsabilidad ante Dios, y solo ejercida como una forma de disciplina social).

Recordemos ese párrafo memorable en que recuerda un cierto trance de muerte por el que pasó durante una escalada en la montaña: "Ahora bien, ni por un momento experimenté el menor indicio de temor ante la idea de presentarme ante Dios, ni el menor impulso de hacer un acto de contrición por mi vida pasada. Mi religión era de una naturaleza tan impersonal y carente de vida que, aunque nunca dudé de la verdad que me habían enseñado, ni temía a Dios ni le amaba… no me sentía responsable ante Él, ni me conmovía la perspectiva de encontrarme en Su Presencia, una Presencia en la que creía pasivamente, pero nada más.

"Por aquel entonces, esa era mi forma de entender la religión. Yo aceptaba intelectualmente el credo cristiano, pero sin apenas deseo ni emoción. Salvo cortos períodos de un sentimiento superficial, me sentía del todo indiferente: en mi religión no había la menor chispa de vitalidad."

Y está hablando de sus convicciones como miembro de la Iglesia Alta, como hijo del Arzobispo Primado, fiel de un anglicanismo del siglo XIX. ¿Cuáles serán las convicciones de estos anglicanos de hoy que tan valerosamente se han enfrentado contra la tendencia nefanda de su jerarquía? Más allá de su adhesión a algunos principios de la moral natural no olvidemos: aceptan el divorcio, y la contracepción, de la cual fueron pioneros en validar entre los cristianos, al punto que la encíclica Casti Connubii de Pío XI se escribió a propósito de su decisión de admitirla como algo conforme al evangelio).

En fin, queda mucho por ver, y el tacto con que Roma debe manejar esta situación habrá de ser extraordinario. Sería una pena que desde algunos sectores, a fin de anotarse un punto en la compulsa ecumenista, se ceda o se engañen sobre cuestiones esenciales, más allá de la sinceridad de los anglicanos y de los buenos deseos de todos.
  1. http://panodigital.com/el-colapso-del-anglicanismo
  2. http://panodigital.com/libros/confesiones_de_un_converso