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jueves, 26 de febrero de 2009

El rabino Lefevbrista

Desde el Blog "El Sacristán Serrano"

Publicamos esta interesante nota de LifeSiteNews.Com, algo vieja ya, pero no por eso menos válida y fascinante. Mientras por ahí algunos intentaban defender lo que según su conciencia parecía indefendible e incomprensible (pero tanto aggiornamiento hasta les ha quitado la posibilidad de actuar según lo que creen o piensan) y explicaban "al mundo" que el levantamiento de las excomuniones de los obispos de la FSSPX era un acto de una generosidad casi quijotesca de un Papa que "buscaba la unidad" (según esta interpretación - considerando el aftermath de la decisión papal: destrucción de las relaciones del Papa con los "Rabinatos" de Israel e Italia, sublevación taimada de los obispos austriacos, acusaciones contra el Papa y la curia desde adentro, etc...- nuestro Santo Padre sería un incompetente y un ingenuo casi senil), el Rabino Levin sí comprende "The Big Picture": los tradicionalistas son NECESARIOS (oíd, monsieur Bermúdez) y tienen mucho qué aportar. Acá se cumple aquello de "las piedras gritarán...". Salud al Rabino Levin, que posee sabiduría muy rara en estos tiempos de slóganes y estupideces, incluso dentro de la Sponsa Christi.

La Izquierda en la Iglesia Católica está destruyendo la Fe, declara Rabino Ortodoxo
Por Hilary White, corresponsal en Roma

ROMA, 11 de febrero del 2009 (LifeSiteNews.com) El movimiento izquierdista disidente en la Iglesia Católica ha debilitado severamente las enseñanzas morales católicas sobre la vida y la familia durante los últimos cuarenta años, declaró a LifeSiteNews.com un prominente rabino ortodoxo de E.E.U.U.. El rabino Yehuda Levin, que encabeza un grupo de 800 rabinos ortodoxos, además restó importancia a las acusaciones de que la Santa Sede no se ha distanciado lo suficiente de los comentarios hechos sobre el Holocausto por Monseñor Richard Williamson, de la Sociedad de San Pío X (SSPX).

"Apoyo esta medida" para reconciliar a la facción tradicionalista en la Iglesia, dijo, "porque entiendo el panorama mayor, que es que la Iglesia Católica tiene un problema. Hay un ala izquierda poderosa en la Iglesia que está haciendo un daño inconmensurable a la fe".

El rabino Levin dijo que entiende "perfectamente" porqué esta reconciliación es vital para la lucha contra el aborto y el movimiento homosexualista.

"Me doy cuenta que es muy importante llenar los bancos de la Iglesia Católica no con católicos culturales o izquierdistas que contribuyen destruir a la Iglesia y corromper sus valores." Esta corrupción, declaró, "tiene un efecto contagioso en todas y cada una de las comunidades religiosas en el mundo."

"¿Qué está haciendo el Papa? Está intentando traer de regreso a los tradicionalistas porque tienen muchas cosas muy importantes para contribuir para el bien del catolicismo. Ahora, si en medio de este proceso, incluye inadvertidamente a alguien prominente en el movimiento tradicionalista que dice cosas muy extrañas sobre el Holocausto, ¿es esa una razón para tirar al bebé de la tina y condenar al Papa Benedicto? ¡Absolutamente no!".

Durante una visita a Roma a fines de enero, el Rabino Levin contó a LifeSiteNews.com que considera que el furor mediático sobre el levantamiento de las excomuniones de los cuatro obispos de la Sociedad de San Pío X es una "cortina de humo". Consideró como "ridículas" las acusaciones que tachan de "antisemitas" al Papa Benedicto XVI o a la Iglesia Católica, y describió como "muy fuertes" las declaraciones de distanciamiento de los comentarios de Williamson por parte de la Santa Sede y del Papa .

El Rabino Levin estuvo en Roma ocupado en diversas reuniones con funcionarios de alto nivel del Vaticano, proponiendo una "nueva corriente de pensamiento" para el diálogo interreligioso de la Iglesia, basada en las doctrinas morales compartidas, particularmente en el derecho a la vida y la santidad del matrimonio natural.

"El asunto más importante", reiteró, es el trabajo que la Iglesia realiza "para salvar bebés del aborto y proteger las mentes de los niños y jóvenes, ayudándolos a distinguir el bien del mal en asuntos de vida y familia."

"Hacia allí es donde debe apuntar el ecumenismo y el diálogo religioso." (....)

Cómo estamos hoy, ¿no? El buen rabino Levin -tenía que ser un rabino, no podría ser jamás un jerarca católico, porque le harían el "apanado"- nos enseña el camino del único diálogo interreligioso posible. Ojalá no lo espante Kasper...

  1. http://sacristanserrano.blogspot.com/2009/02/imperdible-el-rabino-lefebvrista.html
  2. http://www.lifesitenews.com/ldn/2009/feb/09021112.html

sábado, 13 de diciembre de 2008

Enfilando la proa


Aparecido en el blog "La Casa de Sarto" este 7 de diciembre, firmado por Rafael Castela Santos:

Ser tradicionalista implica serlo por ser romano, de la Roma Eterna, no de la Roma modernista. De hecho ser tradicionalista implica saber que el fundamento y piedra angular de la Iglesia es Pedro y que sin la Silla de Pedro todo el edificio católico se viene abajo. Ser tradicionalista implica saber que sólo por causa gravísima, como hizo ese Santo varón de Monseñor Lefebvre, se puede y se debe resistir a Roma. Abominaciones como la de Asís y pontificados terribles, como fue el de Juan Pablo II, no dejaron otra opción a la Tradición salvo tenerse que refugiar en campo abierto.
Sin embargo en tiempos recientes Monseñor Fellay ha empezado a virar hacia una situación donde todo lo anterior, que siempre ha sido sostenido por la Hermandad de San Pío X (HSPX), se puede cristalizar de un modo más explícito. En otras palabras: la regularización está un paso más cerca. La Hermandad empieza a darse cuenta institucionalmente que, afortunadamente, los aires en Roma han cambiado. Las circunstancias son distintas.
Monseñor Fellay, sabiamente asistido por sus dos Asistentes Generales, ya dio un aldabonazo muy positivo al pedir Rosarios en la peregrinación a Lourdes para que haya algún tipo de solución al problema de la Hermandad de San Pío X. Empieza a comprender Monseñor Fellay que las consecuencias de una no-regularización pueden ser en extremo deletéreas.
El Santo Padre, consta en acta, no sólo no tiene animadversión a la Tradición sino que mira con simpatía el sector más sano y pujante de la Iglesia Católica. Su deseo de que la HSPX regularice su situación es cada vez más fehaciente. El Santo Padre se plantea, frente a unas resistencias brutales que vienen de los modernistas disfrazados de católicos, un regreso progresivo a la Tradición. Ejemplo de esto último es su intención de modificar el Novus Ordo. Modificación, por otro lado, de claro contenido desprotestantizador.
Benedicto XVI intuye que la única savia capaz de vivificar la Iglesia es, precisamente, la Tradición. Y está en lo cierto al pensar así. Debe ser que la hidra maligna de Tarsicio Bertone y la caterva liberal y modernista que le rodea le hace comprender esto último con nitidez y urgencia.
El Cardenal Castrillón Hoyos ha ejercido, pese a su fuerte carácter, un ejercicio de autodisciplina que ha permitido salvar algún escollo grave cuando la tentación de Roma era castigar. Ese castigo hubiera supuesto una alienación gratuita y un envenenamiento de la situación durante lustros pero, milagrosamente, se han sorteado situaciones que parecían inverosímiles. Son de agradecer los buenos esfuerzos de Su Eminencia para llegar a una solución al problema.
Con suerte, pero sin aflojar en oraciones y sacrificios, podremos desembocar en una situación donde la regularización de la Hermandad de San Pío X sea oficial.
Abundan ahora páginas en el internet, sin duda alguna henchidas de buena fe, donde el esteticismo y otras cuestiones menores acaban por convertirse en el primer plano de la Tradición. Oportuniter et importuniter diré que sin la Hermandad de San Pío X a la Tradición le falta centro de gravedad, espinazo, coherencia y solidez.
La ventaja enorme de la Hermandad de San Pío X, algo de lo que no pueden presumir otros grupos tradicionales, es su comprensión cabal y profunda de la crisis de la Iglesia. Este depósito no puede permanecer inédito al resto del Cuerpo Místico. Es preceptivo que la gente comprenda la gravedad de la situación presente, una situación que sólo puede ser comprendida esjatológicamente. San Pío X, figura señera de la Esposa de Cristo en estos tiempos de hierro de la Quinta Iglesia, ya decía que:

“Cualquiera que reflexione en esa apostasía, necesariamente, sin ningún temor a equivocarse, debe concluir: hay que confesar que tal perversión de los espíritus no puede ser sino el comienzo de los males anunciados para el fin de los tiempos. Es ya, desde luego, el principio del advenimiento del reinado del Anticristo en la tierra. No cabe la menor duda de que los días de perdición de que habla el Apóstol han hecho su aparición en nosotros.”

Palabras que, si cabe, son más actuales ahora que cuando fueron pronunciadas hace cien años. Que el Castigo que se viene es ya inminente y que resulta casi inverosímil que pase esta generación sin que el mundo lo sufra no se discute. Pero el tema estriba en lo que viene después, en la Restauración Católica de este mundo. Ese paso a través del Castigo resulta difícil sin la Tradición, pero hay que ir un paso más allá del Castigo. Porque esa Restauración precisa de la Tradición como su elemento vertebrador más crucial e importante. Y, repito, a la Tradición le falta peso específico sin la Hermandad de San Pío X con su situación regularizada dentro del paraguas romano.
La proa tiene que estar enfilada hacia Roma, casa natural y cobijo de todo católico. Lo contrario, enfilarla hacia el cenáculo, el grupúsculo, la charca estancada, la intemperie por la intemperie es, simplemente, enfilar la proa hacia la gilipollez supina. Y esto último produciría una gran diarrea (mental y de otro tipo) … incluso al Superior General de la Hermandad de San Pío X.

  1. http://casadesarto.blogspot.com/2008/12/enfilando-la-proa.html

viernes, 4 de julio de 2008

El Ser y la Nada

Desde el Sacrtistán Serrano:

Por un momento me pareció que la FSSPX se había convertido en una Conferencia Episcopal.

Pareció que el Si Si y No No se había vuelto Sí y No (y lo contrario también)

Después de la carta "indómita" a los Benefactores -donde quizá creyendo que la siguiente movida en el gigantesco Backgammon con Roma debía ser pal otro lado en aras de tranquilizar a ciertos fieles- Monseñor Fellay se ladeó demasiado. Deslizó sibilinamente, entre otras varias cosas misceláneas, que querían "callarlos". Obviamente la cosa sería periódico de ayer -como muchos otros de los deslizamientos sibilinos de Monseñor- sino fuera por el periódico de los días siguientes, en este caso Il Giornale, que filtrara a través de su vaticanista la inminencia del ultimátum y luego su contenido.

Ahí la cosa entró en Bolero.

Después de momentos espectantes, salió la respuesta:

Respondemos que aunque no responderemos, enviaremos una respuesta...

¡Oh manes de Marcel Marceau! ¿Dónde estais cuando más os necesitamos?

Estos devaneos acabaron convirtiendo a cada pobre fiel o simpatizante de la FSSPX de la blogósfera en un pronosticador del tiempo, en un vocero, en un intérprete de qué es lo que quiso decir o hacer Monseñor Fellay. Incómoda situación.

Decían: ¡Cómo vamos a firmar esas condiciones, si ya las cumplimos!

¿Tan seguros están? Si tienen a un obispo que dice que el Papa es hereje, lo llama Joseph Ratzinger y sostiene que la gran mayoría de sacerdotes de la Iglesia pertenecen a un "sacerdocio gnóstico"...si incluso, hay otro más buena gente -no por nada es inglés y profesor de literatura - que dice que el Papa es sólo un enfermo mental, si etc., etc., etc...¿?

Y aún si fueran los más grandes cumplidores de las condiciones, ¿qué problema habría en aceptar cosas que ya hacen?

Porque las condiciones no eran un pacto canónico ni mucho menos, sino que ces conditions semblent viser à obtenir un climat favorable à un dialogue ultérieur, como dice la recientemente revelada al público "Respuesta" de la FSSPX.

En una entrevista posterior a la respuesta, Monseñor Fellay se apresuró a poner paños fríos y a decir que no no no, de ninguna manera es el fin del Diálogo, que ellos se mantenían fieles al Papa, ansiosos por una solución a la situación irregular y a apuntar -tomad nota amigos de Guinness- que el ultimátum no tenía sentido pero que podía entenderse como una manera de apresurar las cosas por parte de la Santa Sede porque las cosas ciertamente que estaban lentas.

Qué diría el Aquinate. Algo que tiene sentido y no lo tiene. De cierta manera. En cierto sentido. Traigan a Gianni Vatimo, por favor...

Durante estos días, también, se especuló mucho con las Bocas Cerradas Se llegó a considerar que las Bocas Cerradas eran un nuevo Lugar Teológico y Canónico. Si se firma algo, ¡nos callarán! En primer lugar, no sabemos cómo se medirá una boca cerrada, quizá con un pie de rey, una sonda, no sabemos. ¿Hasta qué punto una Boca puede considerarse Cerrada o Entreabierta? ¿Hasta qué punto es válido el viejo adagio en "boca cerrada no entran moscas"?

Lo cierto es que no entiendo hasta ahora cómo la regularidad canónica puede cerrar bocas. Para muestra un botón: las memorias de todo un Príncipe de la Iglesia, el Cardenal Biffi -que no es un instituto raillé sino un Prelado Ortodoxo común y silvestre-, en ellas podrán encontrar un ejemplo de "silencios" y Bocas Cerradas. (Pido especialmente revisar la parte tan sonoramente titulada: Los engaños del Vaticano II)

Pobre Monseñor Fellay, en serio. Hay que orar por él, pues el arte del funambulismo es harto peligroso, siendo el riesgo menor caer en el sonambulismo.

En fin, al igual que tantas Conferencias Episcopales medio extrañas, la FSSPX ha preferido su propia unidad interna a afrontar la hora de la verdad.

Aunque no hay que desesperar: a lo mejor si hacemos una hermenéutica de la caridad de la Respuesta, es probable que descubramos que en verdad han aceptado las condiciones.

De Cierta Manera y en Cierto Sentido.
  1. http://sacristanserrano.blogspot.com/2008/06/el-ser-y-la-nada.html

miércoles, 25 de junio de 2008

Cinco condiciones sine qua non… o ¿qué?

Desde Panoráma Católico Internacional:

Corre por la red el facsímil de una carta firmada por SER Mons. Darío Castrillón Hoyos, presidente de la Comisión Ecclesia Dei Adflicta. En ella se proponen cinco escuetas condiciones sine qua non, para llegar a una instancia de reconciliación canónica de la FSSPX, pero además dichas condiciones tienen una fecha de vencimiento, -fines de junio, es decir “ya”- lo que les da carácter de ultimátum. De lo contrario... no sabemos qué.

Escribe Marcelo González

Esta carta se titula “Condiciones resultantes de la reunión del 4 de junio de 2008 entre el Cardenal Darío Castrillón Hoyos y el obispo Mons. Bernard Fellay”. Es decir, sugiere ser un preacuerdo o carta de intención. (O, por la contraria, un absoluto desacuerdo, tras lo cual solo habría quedado a la Santa Sede una suerte de advertencia). En el segundo de los casos no se entiende el apuro ni el ultimátum, que cerraría toda instancia negociadora.

La nota lleva el logotipo de la comisión, aunque no tiene número de protocolo. Solo está firmada por el Card. Castrillón Hoyos, de modo que, a pesar de su título, no se trata de un preacuerdo ni de una “carta de intención”, no figura la firma de Mons. Fellay ni de ningún otro miembro de la FSSPX. ¿Un borrador de trabajo? ¿Por qué entonces una fecha taxativa?

Redactados en francés, los cinco puntos dicen escuetamente.

1) El compromiso de responder a la generosidad del Santo Padre de un modo proporcionado.
2) El compromiso de evitar toda intervención pública que no sea en términos respetuosos hacia la persona del Santo Padre y que pueda ser negativa para la caridad eclesial.
3) El compromiso de evitar toda pretensión de un Magisterio superior al Santo Padre y de proponer a la Fraternidad como contraparte de la Iglesia.
4) El compromiso de mostrar la voluntad de actuar rectamente con toda caridad eclesial y respeto a la autoridad del Vicario de Cristo.
5) El compromiso de respetar la fecha –fijada para fines de mes de junio [2008]- para responder afirmativamente. Esto será una condición necesaria y requerida como preparación inmediata a la adhesión para llegar a la plena comunión.

Según la Agencia Apic, como informáramos por separado, el P. Nely, Segundo Asistente del Superior General de la FSSPX ha confirmado la existencia de la propuesta – ultimátum. No ha habido otras declaraciones.

Algunas reflexiones

Sorprende la lenidad de las exigencias, las cuales son ya prácticamente cumplidas por las FSSPX en sus documentos oficiales.

Sorprende la nula alusión al Concilio Vaticano II y al Novus Ordo, o a las cuestiones doctrinales que el movimiento tradicionalista ha aparejado siempre a la liturgia tradicional. Parece un ofrecimiento amplio y generoso, en condiciones muy favorables de aceptar y eventualmente, dada la generalidad de las imposiciones, de defender ante un frente interno tradicionalista remiso. Ahora bien, este ofrecimiento ¿a qué compromete a Roma? Como decíamos en la nota anterior, seguramente a levantar – anular las excomuniones y establecer una convivencia pacífica.

También sorprende el carácter de ultimátum que adquiere el punto número 5, sin llegar a presentar ni sugerir qué medidas tomaría Roma en caso de negativa. No parece haber ya demasiadas sanciones que puedan intimidar a los tradicionalistas, puesto que de jure o de facto las han recibido todas. ¿A qué responde este amago incompleto?

Sorprende también la filtración periodística: a muy poco de vencerse el plazo, por fuentes habitualmente no enemigas furibundas del tradicionalismo (Il Giornale, Andrea Tornielli), y con el discreto silencio de Menzingen, más allá de la escueta confirmación del P. Nely. Si todo esto fuese mentira o montaje, ya habría sido ampliamente desmentido. Se vive, además, en las casas de la Fraternidad un ambiente de “vísperas” de una decisión crucial que es fácil de percibir.

No se habla de cisma -¿sorprende?- sino de plena comunión. Aunque este tema ya haya sido debatido hasta el cansancio y la propia Roma haya definido la situación, el grueso de los fieles, el clero y la prensa católica y no católica insiste en llamar “cisma” a lo que a todas luces no lo es. En este caso, la sorpresa será para los inadvertidos.

Dos hipótesis o tres

Sin otros datos, podemos ensayar los siguientes conjeturas:

1) Conjetura suspicaz: es una típica maniobra de desgaste de la diplomacia vaticana. Planteando condiciones tan amplias, no deja a la Fraternidad otra instancia que aceptar o quedar como la culpable de la división. Si acepta, se agudiza la polémica en el frente interno de la FSSPX. Si no acepta, también.

Se apuntaría a impresionar al catolicismo que tiene simpatías por la tradición e inclusive a los propios –digamos esquemáticamente- fieles del ala “acuerdista” de la FSSPX. Conjeturaría el Vaticano: si aceptan, bien, (aunque no dejarán de sufrir una sangría no deseable); si no aceptan, otra porción de tradicionalistas entrará en el redil romano. Por donde se mire, la FSSPX sufrirá un desgaste y será un adeversario menos poderoso. El cardenal es un diplomático hábil sin duda.

2) Conjetura bienpensada: El Papa ha decidido tender puente de plata. Pone condiciones casi simbólicas, no pide abjuraciones ni reconocimientos y juega todo a un statu quo legalizado bajo su amparo, para insuflar en la Iglesia la sangre de refresco que la disciplina litúrgica necesita desesperadamente. Se publica todo de una manera sorpresiva para no dar tiempo a contramaniobras del ala progresista (o incluso de algunos intransigentes tradicionalistas). Ahora bien, las condiciones son tan fáciles de cumplir tanto como inciertas las consecuencias legales para la FSSPX, al menos según la información que contamos. Mons. Fellay y las máximas autoridades de la Fraternidad manejan datos más concretos que los que se han “filtrado” y tal vez haya concesiones de Roma que nunca se publiquen porque serían peligrosísimas para la autoridad papal.

Cabría pensar en una tercera conjetura: una mezcla de las anteriores, buena voluntad del Santo Padre, picardía diplomática e incluso el deseo de cerrar una herida que va mucho más allá de la firma de un acuerdo (algo improbable ahora). El Cardenal Castrillón quiere resultados, y estos pueden llegar a ser, sí, en este caso, una carta de intención. "Nos comprometemos a esto y esto a fin de llegar en el futuro, mediante discusiones teológicas y propuestas canónicas, a una regularización completa de la FSSPX", pero la segunda parte sine die.

Lo cierto es que, de ser todo esto veraz, como creemos, la pelota ha quedado en el lado tradicionalista de la cancha. El pedido de levantamiento-anulación de las excomuniones (segundo “prealable”) queda ampliamente superado por esta contrapropuesta, pero no resultará gratuito, aunque el precio sea de ganga. También el Papa debe cuidar su frente interno.

Sin embargo, subsiste el problema que ha planteado repetidamente Mons. Fellay: ¿cómo convivirán tradicionalistas con progresistas? Pues, verdaderamente no parece haber modo de convivencia posible; tendrán que seguir caminos paralelos. En cuanto a los sectores más conservadores o tradicionales. solo se puede dejar las cosas libradas a su propia dinámica, como ocurre actualmente, es decir a las relaciones y contactos privados, muy numerosos, aunque reservados, que se practican cotidianamente. Como en el caso del Motu Proprio, quienes se acerquen a la FSSPX sufrirán las iras de la mayoría de los obispos sin que el Papa pueda hacer demasiado para protegerlos.

Es posible que Mons. Fellay obtenga consenso para firmar un armisticio en estas condiciones. El efecto sería muy favorable a los tradicionalistas y antes de que se llegue a un estátus canónico firme, pasará largo tiempo. Naturalmente es un paso de riesgo, pero inevitable dado el modo que las cosas han sido planteadas. Los tradicionalistas deberán tener en cuenta que muy probablemente de aquí no surja ningún "acuerdo" sino la manifestación de la voluntad de llegar a un acuerdo.

Eso sí, el Papa será víctima de la venganza progresista, esto también es inevitable, no importa como salga la cosa. Jamás se lo perdonarán... Dios lo guarde.
  1. http://www.panodigital.com/cinco-condiciones-sine-qua-non%E2%80%A6-%C2%BFque

Roma ofrece acuerdo a la SSPX, responderán este mes.

Información desde "Creer en México"

Escrito por Felipe Alanís - Monterrey

Según información de Andrea Tornelli publicada en el diario il Giornali, el Cardenal Castrillón ofreció a principios de este mes un acuerdo a la FSSPX para regularizar su situación. Dicha propuesta constaría de 5 puntos hasta hoy desconocidos.

Hoy mismo se confirma, por medio del segundo secretario de Mons. Fellay, superior de la FSSPX, que a principios de mes se recibió la propuesta y que esta será respondida después del capítulo general de la fraternidad, que se termina el 28 de Junio.

Oremos fervorosamente para que pueda llegarse a un acuerdo aceptable para ambas partes y el movimiento de restauración pueda encontrarse unido bajo la dirección de Pedro.

El artículo original en español [extraído desde el sitio Ecclesia Dei Adflicta]


El ultimátum del Vaticano a los rebeldes de Lefebvre: paz si aceptan el
Concilio
Por Andrea Tornelli

En las relaciones entre la Santa Sede y los Lefebvristas la cuenta atrás ha
comenzado: para este el 28 de junio, la Fraternidad de San. Pío X, fundada por
el Arzobispo francés que no sufriría la reforma litúrgica post-conciliar, tendrá
que decidir si aceptarán las cinco condiciones propuestas por el Vaticano a fin
de entrar de nuevo en la comunión plena con Roma. Hace algunos días, el superior
de los Lefebvristas, el Obispo Bernard Fellay, se reunió con el Cardenal Darío
Castrillón Hoyos, presidente de la Comisión Ecclesia Dei, que encargado por
Benedicto XVI para las negociaciones con el grupo tradicionalista. Fellay, quién
ya antes había escrito al Papa pidiendo la revocación de las excomuniones
impuestas por Juan Pablo II en 1988 a Lefebvre y a los cuatro nuevos obispos que
él había querido consagrar sin el consentimiento de la Santa Sede (entre ellos
el mismo Fellay), ha recibido una carta con los cinco puntos fijados por el
Cardenal y los discutirá durante el siguiente capítulo de la fraternidad, que se
llevará a cabo a final de mes.

Nunca como en este momento las
negociaciones han estado tan cerca de un acuerdo que curaría el mini-cisma
creado ahora hace dos décadas, permitiendo de nuevo el pleno retorno del
Lefebvrians en la comunión Católica. Entre los puntos que la Santa Sede pidió
firmar habría, según las indiscreciones recolectadas, la aceptación del Concilio
Vaticano II y la declaración de la plena validez de la misa según la liturgia
reformada: dos condiciones que Lefebvre había firmado ya con el entonces
Cardenal Joseph Ratzinger en 1988. El Vaticano, por su parte, ofrece al grupo de
tradicionalista un marco canónico similar a aquel del Opus Dei, a saber una
"prelatura", que permitiría que la Fraternidad siguiera sus actividades y
entrenara a sus seminaristas.

La marcha del acercamiento comenzaba en el
2000, cuando los Lefebvristas hicieron una peregrinación jubilar a Roma. Fue
seguida de una brevísima audiencia concedida por el Papa Wojtyla a Monseñor
Fellay y el inicio de las largas y laboriosas negociaciones con el Cardenal
Castrillón. Sin embargo muchas cosas han cambiado desde entonces. Los
Lefebvristas pidieron que, antes de dar cualquier paso hacia un acuerdo, el
viejo misal preconciliar, que se cayó en el desuso después de la reforma
litúrgica, debería ser liberalizado. El nuevo Papa, Benedicto XVI,
particularmente sensible a estas cuestiones, hace un año publicó el Motu proprio
declarando la plena ciudadanía de la vieja misa que la permite en cada
parroquia, despojando de hecho al obispo, de la posibilidad de prohibirla. La
aplicación de las nuevas directivas papales no ha sido fácil, hay muchos casos
de resistencia - unos ostensibles, como es conocido - pero está más allá de la
duda que declarando la existencia de un rito romano extraordinario (el viejo) y
un ordinario (el reformado), el Papa ha autorizado en todas partes de la Iglesia
y sin restricciones la celebración de la misa Tridentina. Además, Ratzinger ha
introducido de nuevo la Cruz en el centro del altar, ha comenzado a distribuir
la comunión a los fieles arrodillados, ha restaurado vestiduras antiguas: todas
señales que van en dirección de la acentuación de la continuidad de tradición.

Condiciones tan favorables para un nuevo establecimiento de la comunión
plena, con toda posibilidad no se repetirán más. Muchos fieles, ahora que han
obtenido la misa según el rito antiguo, no comprenden por qué la Fraternidad no
hace definitivamente la paz con Roma. Los Lefebvristas se han dado cuenta de lo
que está sucediendo, aun si Fellay tiene algunos problemas de resistencia
interna. La opción es si hay que hacer un acuerdo y firmar de nuevo la comunión
plena con la Santa Sede, o mejor dicho permanecer como un pequeño cuerpo
separado con el riesgo de convertirse en un grupúsculo sectario y no influyente.

Traducción: eccda.org
La confirmación original aquí y nuestra traducción a continuación:

Confirman la oferta, pero sin indicación de la respuesta.

Menzingen, 23 Junio 2008 (Apic) El Vaticano ha propuesto un acuerdo a la Sociedad Sacerdotal de San Pio X para terminar el cisma, reportó el 23 de Junio del 2008 el diario italiano “Il Giornale”. Cuestionado este lunes por Apic, el Padre Alain-Marc Nély, segundo asistente del obispo Bernard fellay, superior de la Sociedad de San Pio X en menzingen (canton de Zug) ha confirmado la existencia de las propuestas de parte del Vaticano.

Sin quererentrar en detalles más amplios, el Padre Nély ha sinembargo confirmado que una propuesta de acuerdo fue hecha a principios de este mes. con condiciones. La respuesta será dada para el 28 de Junio “Si Dios quiere”, y será hecha pública entonces. Más el número tres de la Fraternidad cismática no ha querido en qué sentido será la respuesta de Mgr Fellay.

El abad Alain-Marc Nély, nació el 18 de febrero de 1950 en Ferté-sous-Jouarre, en Francia, entró en el seminario de Ecône en 1979, y recibió allá la ordenación sacerdotal en 1985. Desde el 2004, él es superior del distrito de Italia. Según ” Il Giornale “, Mgr Fellay habría encontrado en el Vaticano al cardenal Dario Castrillon Hoyos, presidente de la comisión ” Ecclesia Dei “, encargada del expediente de los ” Lefebvristas “. Este último le habría propuesto un acuerdo, en forma de ultimátum, que hay que firmar para el 28 de junio próximo. El documento prevería particularmente la aceptación, por parte de los miembros de la Fraternidad, canones del Concilio el Vaticano II (1962-1965) y de la plena validez de la misa según la liturgia católica reformada.

La Santa Sede, contactada por la agencia de prensa I.MEDIA, no confirmó ni invalidó esta información. Le ha sido confirmada sin embargo que Mgr Bernard Fellay, superior de la Fraternidad Sacerdotal San Pio X, había efectuado una estancia en Roma, hace unas semanas.
  1. http://creerenmexico.org/2008/06/roma-ofrece-acuerdo-a-la-sspx-responderan-este-mes/
  2. http://eccda.org/esp/showthread.php?tid=3&pid=3#pid3

martes, 24 de junio de 2008

Acuerdo entre el Vaticano y la FSSPX

Secretum Meum Mihi, citando el blog de Andrea Torelli, informa:

FSSPX: las condiciones son: ...

Andrea Tornielli en su blog, nos trae una actualización de la situación (en desarrollo), entre la FSSPX/SSPX y Roma. Tornielli dice poseer copia de la carta escrita por el Card. Darío Castrillón al Obispo Fellay, de donde nos hace saber las cinco condiciones propuestas.

Condiciones resultantes del encuentro del 4 de Junio de 2008 entre el Cardenal Darío Castrillón Hoyos, y el obispo Bernard Fellay:

1) El compromiso de una respuesta proporcionada a la generosidad del Papa.
2) El compromiso de evitar cualquier tipo de intervención pública que no respete la persona del Santo Padre y que pudiera ser negativa para la caridad Eclesial.
3) El compromiso de evitar la pretensión de un magisterio superior al Santo Padre y de no poner a la Fraternidad en contraposición a la Iglesia.
4) El compromiso de demostrar la voluntad de actuar con honestidad en su plena caridad eclesial y en el respeto de la autoridad del Vicario de Cristo.
5) El compromiso de respetar la fecha —fijada para el final del mes de Junio— para responder positivamente. Esta será una condición requerida y necesaria como preparación inmediata a la adhesión para tener la plena comunión.
  1. http://secretummeummihi.blogspot.com/2008/06/fsspx-las-condiciones-son.html

Oferta del Vaticano a la FSSPX

El Sitio Católico "Catholic World News" informa lo que sigue:

Oferta del Vaticano a la SSPX

Roma, 24 de Jun de 2008 (CWNews.com) – El diario italiano “Il Giornale” informa que el Papa Benedicto XVI ha aprobado una oferta hacia la Sociedad de San Pío X (SSPX) [Fraternidad o Sociedad Sacerdotal San Pío X, también conocida como Lefebvrianos] que curaría la ruptura entre la Santa Sede y el grupo tradicionalista.

La oferta del Vaticano requiere una respuesta de la SSPX para el 28 de Junio, sostiene “Il Giornale”. Al parecer esta fue explicada por el presidente de la Comisión Ecclesia Dei durante una reciente reunión con el Obispo Bernard Fellay, superior general de la SSPX. Los rumores de los esfuerzos Vaticanos para regular el estatus de la SSPX han sido persistentes por meses.

"Il Giornale" sostiene que el acuerdo propuesto por el Vaticano tiene varias condiciones, incluyendo dos importantes precauciones que el diario ha conocido: La SSPX deberá reconocer la autoridad de las enseñanzas del concilio Vaticano II y deberá afirmar la validez del Novus Ordo Misae. Finalmente el Arzobispo Marcel Lefebvre, fundador de la SSPX, había aceptado ambas condiciones antes de su ruptura con el Vaticano en 1986.

El Vaticano propone la erección de una prelatura tradicionalista, lo que permitiría continuar con el trabajo de la SSPX y la formación de sus propios seminaristas.

Actualización: El respetado observador vaticano para “Il Giornale”, Andrea Tornielli, informa que ha obtenido una copia de la carta del Cardenal Castrillon Hoyos resumiendo la propuesta vaticana. La carta del Cardenal no hace específica mención de los requisitos hacia la SSPX afirmando la validez del Vaticano II y el Novus Ordoe Missae. El sostiene que “estas son condiciones generales previas” que han sido entendidas durante el dialogo entre la Santa Sede y el grupo tradicionalista

La carta del Cardenal Castrillón dice que la SSPX acordará evitar los ataques personales hacia el Papa, y que evitará cualquier respuesta pública que pudiera ofender la “caridad eclesial”. Mas aun, el Vaticano pide evitar que la SSPX se muestre como portadora de un magisterio rival, y superior al de la Santa Sede, deberá respetar la legítima autoridad del Papa, y atenerse al plazo – fijado para fines de junio- para entregar una respuesta positiva a la oferta.
  1. http://www.cwnews.com/news/viewstory.cfm?recnum=59284


viernes, 9 de mayo de 2008

¿Cordura?

Las últimas declaraciones públicas de Monseñor Fellay me parecen no desafortunadas, sino desafortunadísimas. No quiere decir esto que un servidor se “enfrente” ahora a la Hermandad Sacerdotal de San Pío X (HSPX), porque ya hay –incluído en el círculo próximo a Monseñor- quien le dirá semejante estupidez, cualesquiera que sean las voces críticas –sensatas o insensatas, fundamentadas o no, cabales o enloquecidas- que puedan surgir alrededor. De mi defensa de la HSPX ya di cuenta desde esta misma atalaya, así que no voy a insistir.
Como no soy ningún religioso, ni miembro de ninguna Orden Tercera, ni estoy inscrito en ninguna tenida, ni soy cliente de tugurios y antros de mal vivir, ni tengo sarpullidos aparicionistas ni sarampiones modernistas, ni nada ... y encima soy algo anticlerical, me voy a permitir llamar ciertas cosas por su nombre. Y como quiero a la HSPX, no voy a permanecer callado.
De hecho mi crítica es más por forma que por fondo.
Cierto, en materia de fondo la Hermandad de San Pío X ha mantenido una postura tan sólida doctrinalmente como aburrida y falta de originalidad. La Tradición de siempre, sin virajes ni adulteraciones, ha sido el bastión sobre el que descansa la postura de la HSPX. A Dios gracias. Y que así sea muchos años. Y no menos cierto ha sido que la Jerarquía, Roma misma, ha actuado de una manera tan injusta como cruel en ocasiones contra la Tradición. De esto último las pruebas son contundentes porque la travesía en el desierto durante los Pontificados de esos dos tahúres eclesiásticos de Pablo VI y de Juan Pablo II ha sido durísima.
Sin embargo decir, o insinuar, que en Roma no han cambiado las cosas es no darse cuenta de lo obvio. Si hasta en las formas ha habido cambios. Ahora en los alrededores de Roma se puede entrar en tiendas de objetos religiosos y ver una orfebrería y unas ropas litúrgicas dignas de dicho nombre, por decir algo de menor calibre; cuando estos mismos sitios durante el Pontificado de Juan Pablo II eran antros lóbregos de feísmo. Negar por otro lado que el Motu Proprio no cambia el status quo, no es ya negar: es ser refractario a la realidad.
¿Dónde está el cambio? Pues pura, lisa y llanamente en el Papa. Que Su Santidad Benedicto XVI no es perfecto, ya lo sabemos. Que no es el Papa que en puridad se podría soñar, no lo es menos. Pero es el Papa. Es el Vicario de Cristo y la Piedra sobre la que se edifica la Iglesia. ¿Cree acaso Fellay que el próximo Papa estando como está el mundo va a ser como Benedicto XVI? Que no lo sueñe. Benedicto XVI es lo mejor que le ha podido pasar a la Tradición en los tiempos que corren y sólo pertenece a los arcanos del Espíritu Santo la fortaleza que tuvo que insuflar al Santo Padre para que pudiera acometer el Motu Proprio con la pléyade de enemigos tan formidables que tiene la Tradición dentro de la Iglesia. ¿Cree honestamente Monseñor Fellay que una crisis de 40 años, como poco, se va a resolver en un abrir y cerrar de ojos?
¿Qué pasa con el Santo Padre? ¿Qué sería mejor que optase por una filosofía más escolástica y se dejase de monsergas fenomenológicas? Sin duda. ¿Qué sería mejor –si es que puede y está de su mano, pues Roma está desbocada- que hubiera hecho otros nombramientos de los que ha hecho? Sin duda. ¿Qué sería mejor que fuera más alto, más guapo, más joven, más fornido y con menos problemas de corazón? También; sin duda. Etcétera.
Pero el quicio de esta cuestión no radica es querer un Santo Padre hecho a nuestra medida. El hecho es analizar con realismo, objetividad y un mínimo de frialdad lo que el Santo Padre ha hecho. Para empezar del Ratzinger de 1965 tiene, a Dios gracias, muy poco que ver con Benedicto XVI. Ha habido un camino de Damasco del Santo Padre y él lleva clavadas dos espinas en su haber, espinas de las que tardando no mucho habrá de responderle a Dios: su dudoso comportamiento en Fátima en relación al Tercer Secreto y su participación en la inicua “excomunión” de Lefebvre. Añádase su terca voluntad, como buen teutón. Fellay no puede negar que el Papa mira con simpatía la Tradición. No es sólo el Motu Proprio. Son montones de hechos. Sus libros, queriendo volver a los esquemas de la Liturgia de siempre (p. ej., su insistencia en decir la Misa mirando hacia el Sagrario, lo cual lo ha materializado). Su empeño en mantener un diálogo abierto con la Tradición. Sus Encíclicas, que revelan una fundamentación tradicional y ya no son aquellos tochos infumables escritos por algún plumífero chikilicuatre cuyas únicas referencias eran al Vaticano II (¡malditos tautólogos!). Etc.
Con todo ese bagaje la peregrina idea de Monseñor Fellay de insinuar que las puertas están cerradas con Roma resulta en una afrenta a la razón y una temeridad culpable. Parece participar Fellay de ese sentimiento tan frecuente en la Tradición de que la solución a todo este problema es divina, cuasi-mística. En todo caso, es una solución súbita. Pues no. En primer lugar ayudémonos nosotros mismos, que Dios nos ayudará. La crisis de la Iglesia, mejor comprendida por la HSPX que por ningún otro sector de la Tradición, tiene ya 40 años como poco y pensar que la solución a la misma va a ser fulminante es pueril.
No sé si todo esto obedece a una especie de táctica ad hoc, quizás estrategia, por parte de Monseñor Fellay. Si así fuera, está tensando la cuerda con Roma en exceso. Peligrosamente diría. Tengo para mí que si esto es un juego táctico Fellay está sobreestimando sus cartas. Como los clérigos cuando dicen “caramba” en realidad quieren decir “coño” dar la callada por respuesta equivale a mandar a tomar por saco. Y eso, mi querido Monseñor Fellay, equivale en diplomacia a una declaración de guerra. Estoy seguro que la siempre admirable nación suiza está contentísima de que Monseñor Fellay no decidiera hacer carrera diplomática. A juzgar por los hechos uno acaba por inferir que si Fellay decidiera secularizarse -¡líbrenos Dios!- su status en la diplomacia sería no sólo el de desempleado, sino el de desempleable. Desempleable vitalicio, debiera añadir.
Que nadie se engañe. El Papa es muy listo. Tiene una mente académica privilegiada y penetrante. Y tiene no sólo conciencia de autoridad sino que sabe cómo ejercerla, con autoritarismo incluso. No va a tolerar en asuntos de su jurisdicción directa, y la situación de la Tradición es uno de ellos, que la gente haga lo que le dé la gana, como le dé la gana y cuando le dé la gana. Para eso es Papa y para eso es bávaro.
Han de darse situaciones muy graves, gravísimas, para que uno tenga que optar por desafiar al Papa. A San Marcel Lefebvre (sí, Santo, aunque no lo quieran canonizar por el momento) no le quedó más remedio. Y bien a su pesar. Porque Monseñor Lefebvre, formado como estaba en un Seminario de Roma, y no en un tugurio jansenista de esos que proliferan en Francia, sí tenía absolutamente clara la necesidad de la Romanitas, virtud que en mayor o menor medida debe adornar a todo católico. Sin excepción.
A muchos tradicionalistas nos gustaría que nos explicaran los prebostes de la HSPX cómo es posible seguir con una posición frente a Roma idéntica a la que –muy a su pesar- tuvo que ejercer Monseñor Lefebvre cuando es posible que las peticiones del Santo Obispo de entonces puedan ser atendidas hoy día. ¿Por qué no se hace el saludable ejercicio de ver qué quería concreta y específicamente Monseñor Lefebvre en 1988 –cuando le negaron todo, hasta el aire- y qué se ofrece por parte de Roma a la Tradición hoy día? A ver si va a resultar que lo que el Fundador de la Hermandad de San Pío X quería en 1988 sí es plausible conseguirlo hoy.
¿O es que Monseñor Fellay quiere montar la fiesta por su cuenta? Ya sé que la HSPX no es herética. Ni cismática. Pero maldita la gracia que nos hace a algunos una actitud, una forma, más en concordancia con lo cismático que con lo verdaderamente católico.
Algunos de nosotros estamos ya hartos (y, ¡vive Dios!, que el cuerpo me pide expresar esta idea de un modo mucho más castizo) de que aquí se dé por zanjada la cuestión. ¿No es también tradición de la Iglesia el solucionar mediante el diálogo esta cuestión? ¿Puede decir Monseñor Fellay con el corazón en la mano si ha encontrado acaso una recepción y una disposición por parte de Roma mejor que las actuales no ya sólo durante sus mandatos como Superior de la HSPX, sino durante toda la historia de la HSPX?
De los Obispos de la HSPX no sabe uno ya qué pensar. Monseñor de Galarreta, un hombre de oración y garra contemplativa como pocos, desaparecido en combate. Monseñor Tissier de Mallerais, profundo y con una gravitas que ya quisiéramos para todo el Episcopado, subido en el ficus, como de costumbre. Y Monseñor Williamson (me disculparán si tengo una debilidad especial por éste por lo listo, lo listísimo que es) haciendo de las suyas, de enfant terrible, últimamente más de enfant que de terrible, para orgullo suyo, vergüenza de muchos y desgracia de todos.
Y todos ellos haciendo mutis por el foro.
Y yo sigo preguntándome: ¿Cómo se explica que un hombre de naturaleza afable y que rezuma amabilidad como Fellay se nos haya vuelto autista? ¿Por ventura es mudo? ¿O simplemente su última Carta es un ejercicio de gilipollez sublime? ¿O acaso un farol de póker de poca monta?
¡Señores Obispos de la Tradición! ¡Despierten! ¿Nos oyen? Hello! Estamos aquí. Somos fieles de a pie que estamos en la Tradición porque queremos ser romanos, cien mil veces -infinitamente- más romanos que los modernistas, no porque queramos permanecer en el limbo del no man’s land por toda la Eternidad. Si somos católicos, Roma es nuestro sitio. Queremos estar bajo la férula de Roma porque como católicos tradicionales que somos queremos joder desde dentro, no obligados a estar jodidos y fuera.
Me temo que uno no puede dar la callada por respuesta a Roma. Quizás en circunstancias excepcionalísimas. Y ahora no se dan. Por tanto, con el debido respeto (pero si hace falta sin ningún respeto también), me atrevo a invitar a Monseñor Fellay a que hable con quien sea menester y a que se llegue –con todas las seguridades y garantías, que eso es el oficio de Fellay- a una solución para que la Tradición esté regularizada dentro de la Iglesia oficial (pues de la Iglesia Mística algunos se tendrían que preguntar quién está dentro y quién fuera). Y que no sobrestime sus bazas ni minusvalore el poder del Vicario de Cristo.
No habrá muchas posibilidades en el futuro de poder regularizar la situación con Roma. Vienen tiempos duros, de hierro.
Ni Monseñor Fellay ni ningún Obispo ni clérigo de la Tradición puede dejar a los simples fieles tirados. Por culpa de esta circunstancia algunos llevamos padeciendo lo indecible. Lo natural para un católico es estar bajo el manto protector de Roma. Lo contranatural es estar a la intemperie, particularmente si no hay necesidad grave de estarlo.
¡Viva la Hermandad de San Pío X! ¡Viva el Papa!

Rafael Castela Santos
  1. http://casadesarto.blogspot.com/2008/05/cordura-las-ltimas-declaraciones.html