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martes, 14 de julio de 2009

Fines, Valor y Frutos de la Santa Misa

La Santa Misa se ofrece para cuatro grades fines:

1. Para dar a Dios Culto supremo de adoración.
2. Para agradecerle todos sus inmensos beneficios.
3. Para pedirle todos los bienes espirituales y temporales.
4. Para satisfacerle por todos nuestros pecados.

Cuando se asiste a la Santa Misa se debe tener presente estos cuatro fines o intenciones generales, a los cuales cada uno puede añadir otros particulares. Por eso la Santa Misa llena todas las necesidades y satisface todas las aspiraciones del alma y resume en sí toda la escencia de la Verdadera Fe

El Valor de la Santa Misa, en cuanto a su suficiencia, es infinito, tanto en la extención como en la intensidad, y ello a causa de la dignidad del Pontífice y de la Hostia, que es el mismo Jesucristo. Por consiguiente, la Misa es por si misma suficiente para borrar los crímenes de todos los hombres, para satisfacer por todas las deudas y para alcanzar de Dios todos los bienes espirituales y materiales, en relación a la salvación. En cuanto a eficacia práctica, el valor latréutico (o de adoración) y el valor eucarístico (o de acción de gracias) de la Misa es tambien infinito, ya que una sola Misa procura a Dios una gloria que sobrepuja a todas las alabanzas de todas las criaturas visibles e invisibles, sin embargo, la eficacia impetratoria y satisfactoria de la Santa Misa es finita y limitada, y proporcionada a nuestra capacidad y disposiciones.

Los frutos de la Santa Misa son los bienes que reporta el Sacrificio de Cristo, y pueden reducirse a estos tres:

1. El fruto general, del cual participan todos los fieles no excomulgados, vivos y difuntos, y especialmente los que asisten a la Misa y toman en ella parte mas activa.
2. El fruto especial, del cual dispone el Sacerdote-Celebrante en favor de determinadas personas e intenciones.
3. El fruto especialísimo, privativo del Sacerdote celebrante.
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¿Qué es la Santa Misa?

La Santa Misa es el Sacrificio en el cual se ofrece y se inmola incruentamente Jesucristo, Dios y hombre verdadero, bajo las especies del pan y del vino, por ministerio de Sacerdote-Celebrante, para reconocer el supremo dominio de Dios y aplicarnos a nosotros las satisfacciones y méritos de Su Pasión y Muerte.

El sacrificio de la Misa, el de la Cena, y el de la Cruz son, en cuanto a la sustancia, un sólo y mismo sacrificio, ya que el mismo Cristo que se dió y se ofreció en la Cena, el Jueves Santo, es el que, el Viernes Santo, se ofreció en el Calvario, y ahora se ofrece diariamente y muchisimas veces cada día en el altar.

La diferencia entre los tres proviene del modo diferente con que cada uno de ellos se ofrece:

1. En la Cena Jesucristo se inmoló mística y personalmente, sin derramamiento de sangre, en estado todavía mortal y anunciando su próxima muerte, mientras que en la Misa se inmola también místicamente y sin derramamiento de sangre, pero por ministerio del sacerdote, y en estado inmortal y glorioso y recordando la muerte ya acaecida.

2. En la Cruz, Jesucristo se inmoló de un modo real, visible, con derramamiento de sangre y personalmente, y una vez para siempre. además, en la cruz Jesucristo se inmoló para merecer y satisfacer por nosotros, mientras que en la Cena y en la Misa lo hacer para aplicarnos aquellos méritos y satisfacciones.

De modo que, al asistir el cristiano a la Misa, es como si asistiera simultáneamente a ella, a la Cena y a la Muerte de Cristo.
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martes, 7 de julio de 2009

¿Qué es la Santa Misa?

La Santa Misa es el Sacrificio en el cual se ofrece y se inmola incruentamente Jesucristo, Dios y hombre verdadero, bajo las especies del pan y del vino, por ministerio de Sacerdote-Celebrante, para reconocer el supremo dominio de Dios y aplicarnos a nosotros las satisfacciones y méritos de Su Pasión y Muerte.
El sacrificio de la Misa, el de la Cena, y el de la Cruz son, en cuanto a la sustancia, un sólo y mismo sacrificio, ya que el mismo Cristo que se dió y se ofreció en la Cena, el Jueves Santo, es el que, el Viernes Santo, se ofreció en el Calvario, y ahora se ofrece diariamente y muchisimas veces cada día en el altar.

La diferencia entre los tres proviene del modo diferente con que cada uno de ellos se ofrece:

1. En la Cena Jesucristo se inmoló mística y personalmente, sin derramamiento de sangre, en estado todavía mortal y anunciando su próxima muerte, mientras que en la Misa se inmola también místicamente y sin derramamiento de sangre, pero por ministerio del sacerdote, y en estado inmortal y glorioso y recordando la muerte ya acaecida.

2. En la Cruz, Jesucristo se inmoló de un modo real, visible, con derramamiento de sangre y personalmente, y una vez para siempre. además, en la cruz Jesucristo se inmoló para merecer y satisfacer por nosotros, mientras que en la Cena y en la Misa lo hacer para aplicarnos aquellos méritos y satisfacciones.

De modo que, al asistir el cristiano a la Misa, es como si asistiera simultáneamente a ella, a la Cena y a la Muerte de Cristo.
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lunes, 6 de julio de 2009

Introíbo ad Altáre Dei

A la hora de tu muerte, tu mayor consuelo serán las Misas que durante tu vida oíste. Cada Misa que oíste te acompañará en el tribunal divino y abogará para que alcances perdón. Con cada Misa puedes disminuir el castigo temporal que debes por tus pecados, en proporción con el fervor con que la oigas. Con la asistencia devota a la Santa Misa, rindes el mayor homenaje a la Humanidad Santísima de Nuestro Señor. La Santa Misa bien oída suple tus muchas negligencias y omisiones. Por la Santa Misa bien oída se te perdonan todos los pecados veniales que estás resuelto a evitar, y muchos otros de que ni siquiera te acuerdas. Por ella pierde también el demonio dominio sobre ti. Ofreces el mayor consuelo a las benditas ánimas del Purgatorio Consigues bendiciones en tus negocios y asuntos temporales. Una Misa oída mientras vivas te aprovechará mucho más que muchas que ofrezcan por ti después de la muerte. Te libras de muchos peligros y desgracias en los cuales quizás caerías sino fuera por la Santa Misa. Acuérdate también de que con ella acortas tu Purgatorio. Con cada Misa aumentarás tus grados de gloria en el Cielo. En ella recibes la bendición del sacerdote, que Dios ratifica en el cielo. Al que oye Misa todos los días, Dios lo librará de una muerte trágica y el Angel de la guarda tendrá presentes los pasos que dé para ir a la Misa, y Dios se los premiará en su muerte. Durante la Misa te arrodillas en medio de una multitud de ángeles que asisten invisiblemente al Santo Sacrificio con suma reverencia. Cuando oímos misa en honor de algún Santo en particular, dando a Dios gracias por los favores concedidos a ese Santo, no podemos menos de granjearnos su protección y especial amor, por el honor, gozo y felicidad que de nuestra buena obra se le sigue. Todos los días que oigamos Misa, estaría bien que además de las otras intenciones, tuviéramos la de honrar al Santo del día.
La Misa es el don más grande que se puede ofrecer al Señor por las almas, para sacarlas del purgatorio, librarlas de sus penas y llevarlas a gozar de la gloria. – San Bernardo de Sena.

El que oye Misa, hace oración, da limosna o reza por las almas del Purgatorio, trabaja en su propio provecho. – San Agustín.

Por cada Misa celebrada u oídas con devoción, muchas almas salen del Purgatorio, y a las que allí quedan se les disminuyen las penas que padecen. – San Gregorio el Grande, Papa.

Durante la celebración de la Misa, se suspenden las penas de las almas por quienes ruega y obra el sacerdote, y especialmente de aquellas por las que ofrece la Misa. –San Gregorio el Grande.

Puedes ganar también Indulgencia Plenaria todos los lunes del año ofreciendo la santa Misa y Comunión en sufragio de las benditas almas del Purgatorio. Para los fieles que no pueden oír Misa el lunes vale que la oigan el domingo con esa intención. Se suplica que apliquen todas las indulgencias en sufragio de las Almas del Purgatorio, pues Dios nuestro Señor, y ellas le recompensaran esta caridad.

La Santa Misa es la renovación del Sacrificio del Calvario, el Mayor acto de adoración a la Santísima Trinidad. Por eso es obligación oírla todos los domingos y fiestas de guardar.
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sábado, 4 de julio de 2009

El Motu Proprio de Benedicto XVI tiene una vía de agua.

Lo que sigue esta tomado del blog "La cigueña de la torre"

El Motu Proprio de Benedicto XVI tiene una vía de agua.

Seguramente quien lo redactó confiaba en la filial sumisión de la gran mayoría de los obispòs a los deseos del Papa. Y se equivocó. Muchos de ellos parece que han adoptado una postura de resistencia en el convencimiento de que el Papa durará poco y ya volverán las aguas a su cauce.

De esa errada suposición del redactor del Motu surgió aquello que parecía la gran concesión y que se ha revelado absolutamente inoperante. Dejar la posibilidad de la misa en la voluntad del sacerdote y de los fieles sin necesidad de la autorización episcopal. Lo que es desconocer, y con desconocimiento grave, la realidad diocesana.

Me ha venido a la memoria algo análogo de mis lejanos tiempos de la Milicia Universitaria. Era yo alférez en un Centro de Instrucción de Reclutas (CIR) y con muchísima frecuencia desfilábamos ante el coronel. Las secciones pasaban ante la plana mayor cantando para mejor marcar el paso y los alféreces y tenientes teníamos absoluta libertad para elegir la canción con la que desfilaría nuestra respectiva sección. Que previamente consultábamos con los reclutas. Como el Motu Proprio.

Pero como supiéramos que al coronel le irritara por ejemplo el Banderita tu eres roja estaba clarísimo que eso no se cantaba. Y no por si acaso sino porque era seguro que te la cargabas. Pues igual. Y es que ni siquiera te atrevías a consultarlo. ¿Da Usía autorización para cantar el Banderita? Ni te contestaría. Pero sólo con la mirada te había pulverizado.

¿Mera coincidencia? A mí me parece que es lo mismo. El sacerdote que se decidiera a celebrar la misa contra la voluntad del obispo o éste es un calzonazos o deja a los fieles sin misa porque se encuentra trasladado a la parroquia más perdida de la diócesis. Y además con bronca. Como para secundar el Motu Proprio.

Si el Papa quiere que la misa tradicional se extienda algo más tendría que disponer que en todas las catedrales del mundo se celebrara todos los domingos una misa según el modo extraordinario. Y a unas horas de recibo. Porque si lo deja a voluntad del obispo habría más de uno que abriría la catedral a las seis de la mañana para celebrarla. Y luego diría que no acudía nadie. Y además exigir que la celebrara un sacerdote que lo hiciera dignamente. Porque también más de un obispo designaría como celebrante al cura más opuesto a esa misa para que ahuyentara a los fieles.

Hoy, además, cesa en sus funciones el cardenal Castrillón con lo que me temo que la acogida en Roma de las protestas va a quedar muy aguada si no es que desaparece.

No veo yo, por tanto, con optimismo el futuro de la misa tradicional en España. Aunque por supuesto siempre quede el derecho al pataleo. Triste alternativa que además no suele dar resultado. Aunque, gracias a internet las cosas pueden cambiar.
  1. http://blogs.periodistadigital.com/laciguena.php/2009/07/04/p240565#more240565

sábado, 20 de junio de 2009

Carta de un ortodoxo a la Federación Internacional Una Voce

Publicado en el blog de Roma AEterna la traducción de esta carta dirigia publicada en inglés en el sitio de la FIUV.

Estimado Sr. Presidente:

Espero que entienda Vd. que no es intención de la Iglesia Ortodoxa interferir en asuntos que atañen al Obispo de Roma. En la medida en la que la Sagrada Liturgia es la plegaria pública de la Iglesia, por la cual y en la cual el Santísimo Redentor continúa orando y ofreciéndose al Padre Eterno en condigno sacrificio, la Iglesia Ortodoxa admira el objetivo de la Foederatio Internationalis Una Voce. No hay duda de que es el sensus fidelium el que les impulsa a promover la “forma extraordinaria” del rito romano con su comprobado provecho espiritual para los actuales católicos de la Iglesia Romana como para innumerables santos en el pasado.

Debemos admitir que algunos puntos causan perplejidad y no poca preocupación a muchos ortodoxos. Primero, contrariamente a la creencia popular, los cambios litúrgicos no son inconcebibles en la Iglesia Ortodoxa. Sin embargo, dado que todo cambio litúrgico debe permitir siempre a Nuestro Señor orar en su Iglesia “en espíritu y en verdad” y, por consiguiente, de manera apropiada, ha de darse siempre en una dinámica orgánica desde la riqueza y vitalidad espiritual e intelectual (intus-legere) de la sede (local o universal) que realiza tal cambio. No se puede, por consiguiente, “planear” los cambios litúrgicos; de otro modo, éstos correrían el riesgo de ser más la expresión de la dudosa marca del genius temporis que de la voluntad del Hijo de orar en y a través de su Iglesia al Padre Eterno in spiritu et veritate.

En segundo lugar, el ethos teológico general y pastoral particular que subyace al rito romano es idéntico al que “informa” la Divina Liturgia de la Iglesia Ortodoxa. Por lo tanto, muchos ortodoxos temen que pueda considerárseles “extraordinarios” cuando se establezca la plena comunión de las dos Iglesias. No importa cómo interprete uno el término “extraordinario”, con su significado común o canónico; el caso es que la Iglesia Ortodoxa no considera que su plegaria pública sea extraordinaria. Así pues, ella aprecia los esfuerzos desinteresados del papa Benedicto XVI, de los cardenales Cañizares Llovera y Castrillón Hoyos, del arzobispo Ranjith y de Vd., Sr. Presidente, para promover una forma de “ecumenismo” en el más profundo sentido del término.

Como Vd. sabe, en las últimas décadas Occidente especialmente ha estado padeciendo una de las más graves crisis culturales en mucho tiempo. Cuando una crisis cultural y la falta de auténticos grandes teólogos (como los Padres de la Iglesia) han convergido en un solo fenómeno, la Iglesia, históricamente, ha sido renuente a efectuar cambios que varíen su experiencia comprobada. Es más: durante estos períodos de crisis, el Señor suscita en su Iglesia grandes santos, papas, obispos, clérigos, religiosos y laicos que proponen una renovada vitalidad a través de instituciones especiales y estructuras eclesiales para apoyar a la Iglesia a lo largo de la crisis.

La Iglesia Ortodoxa ha tratado satisfactoriamente sus propios problemas en materia litúrgica. Quizás algunas de las soluciones más prácticas puedan ser útiles también para ayudar a la Iglesia Católica.

(Por expreso deseo del remitente se ha omitido su nombre)

  1. http://roma-aeterna-una-voce.blogspot.com/2009/06/interesante-documento-el-punto-de-vista.html
  2. http://www.ifuv.org/docs/orthodox.html

TUTORIAL SOBRE LA MISA TRADICIONAL CATOLICA.

Compartimos el mensaje siguiente desde nuestra comunidad CAR MPgroups, publicada por nuestro hermano Labrador y extraído del blog Catolicidad

EXCELENTE NOVEDAD EN YOUTUBE:

TUTORIAL SOBRE LA MISA TRADICIONAL CATOLICA.

Abajo podrán ver el excelente video-instructivo donde se muestra y enseña, de manera muy detallada, la manera de celebrar la Santa Misa Tradicional, que el Papa desea se oficie en todas las parroquias. Se encuentra en Youtube en siete entregas (los siete videos duran, en total, una hora). Desde ahí podrán los sacerdotes aprender el modo de oficiar el Santo Sacrificio de la Misa con el rito llamado de San Pío V (o Tridentino) de una manera muy sencilla y pedagógica.

La fotografía, edición y reproducción son excelentes, y existe la opción de verlos en alta calidad (oprimiendo el botón HQ colocado abajo, a la derecha de la pantalla) y en pantalla completa de su PC, oprimiendo -para ello- el botón siguiente al de HQ. Hemos colocado el tercer video (de los siete) aquí en nuestro grupo, abajo de este aviso, como muestra.

Avisen a sus sacerdotes conocidos y propaguen este video. Es el tutorial completo, explicado en español, que hacía falta en YouTube, para que esté al alcance de todos. Muchos sacerdotes de habla española buscan que alguien les muestre la manera de celebrar este venerable rito y no encuentran quien les explique. Aquí hallarán esa explicación completa y a la hora que lo deseen. Incluso, si gustan, podrán bajar estos videos a su PC para su uso personal. Como verán es un instrumento que hacía mucha falta. Urge propagarlo. Estos son los siete enlaces de YouTube:

1.- http://www.youtube.com/watch?v=MuZ_HwV7vWs&feature=channel

2.- http://www.youtube.com/watch?v=qVuQdG_qpqk&feature=channel

3.- http://www.youtube.com/watch?v=MEIgWtRIusc&feature=channel

4.- http://www.youtube.com/watch?v=22wRFTf_aiA&feature=channel

5.- http://www.youtube.com/watch?v=AG0wqevaRMM&feature=channel

6.- http://www.youtube.com/watch?v=MQ7YvNsc3tk

7.- http://www.youtube.com/watch?v=jeHQeCY54T0&feature=channel

martes, 10 de marzo de 2009

La "aceptación del Concilio", ¿pólvora mojada en una batalla que se está dando ante nuestros ojos?

Desde "La cigueña de la torre"

Me envían de Roma, para evitar susceptibilidades digamos que el cardenal Ottaviani, un escrito que en estos momentos circula por la Curia, redactado por el abbé Claude Barthe, sacerdote francés de reconocido renombre y en plena comunión con la Iglesia. La batalla está siendo encarnizada entre distintos organismos de la Curia y entre relevantes personajes de la misma. Creo que las tesis del sacerdote francés son muy dignas de consideración y pienso también que Su Eminencia, al trasladármelas, desea que las haga públicas.

La “no aceptación del Concilio” por la Fraternidad San Pío X : una cortina de humo
Nota del Padre Claude Barthe

Después de la instrumentalización del deplorable affaire Williamson, los que se oponen a una reconciliación de la comunidad de Monseñor Lefebvre instrumentalizan ciertas torpezas para re-excomulgarla in aeternum. Ahora bien, su tema es un montaje de falacias.

1° La cuestión fundamental : rechazar o aceptar ¿Cuál Vaticano II?

Quiérase o no, “la aceptación del Concilio” se ha vuelto un tema ideológico bajo el cual se han hecho pasar gravísimos abusos durante 40 años. El discurso del Papa a la Curia del 22 de diciembre 2005 recordó oportunamente que desde el comienzo existen dos hermenéuticas excluyentes acerca de Vaticano II, una de “ruptura”, otra de “continuidad”. Para ser breves, la primera es aquella de Rahner y Congar, la segunda aquella de la Nota previa agregada por Paulo VI a Lumen Gentium. Los actos del pontificado actual (Summorum Pontificum, decreto del 21 de enero 2009) dan cuenta de una tercera hermenéutica, la de la minoría conciliar, continuada por la oposición lefebrista, transformada y revitalizada hoy alrededor del Papa por una “nueva escuela romana”. De suerte que -y tomando un solo ejemplo, el número 3 de Unitatis redintegratio que parece decir que las comunidades cristianas separadas pueden ser medios de salvación en cuanto tales-, sería injusto (y paradójico) transformar en crimen contra la unidad de la Iglesia :

a)Sea el hecho de estimar en consciencia que, prout sonant, las expresiones de UR 3 no pueden ser aceptadas como magisterio de la Iglesia;
b)Sea el hecho de releerlas diciendo que son elementos católicos contenidos en comunidades separadas que pueden ser instrumentos de integración in voto a la Iglesia de Pedro.

Más generalmente, ¿se puede pretender congelar para siempre la tradición viviente de la Iglesia en expresiones manifiestamente corregibles, enunciadas hace 40 años? ¿Se puede tener miedo a priori de hacer una teología (y mañana un magisterio) actualizada, teniendo en cuenta no sólo los aportes de Vaticano II, sino también las respuestas a las “cuestiones abiertas” por este Concilio?

2° Ya hubo “coloquios” teológicos con la Fraternidad San Pío X sobre estas cuestiones

Además, cuando el decreto del 21 de enero abre el camino para los “coloquios” sobre de las “cuestiones todavía abiertas”, no innova de ninguna manera. Las discusiones acerca de las dificultades señaladas, entre otros por la Fraternidad San Pío X, tuvieron lugar varias veces, bajo la égida del “Groupe de Rencontre entre Catholiques”, GREC. Al fin, una sesión pública, el 21 de febrero 2008, sobre el tema : “¿Revisar y/o interpretar ciertos pasajes de Vaticano II?” mostró una convergencia que no es otra que la del sentido común : el representante de la FSSPX postulaba la pertinencia de una crítica sana y positiva de los puntos doctrinales nuevos de Vaticano II para ofrecer elementos a una futura elaboración de textos más claros, el teólogo romano estimaba que una recepción de Vaticano II fundada vigorosamente sobre el estado del magisterio anterior tenía su lugar en la Iglesia.
Sería irrealista hacer del resultado de este tipo de coloquios (cuyo resultado es evidente que reside, para comenzar, en la manera de abordar los problemas, y esto no sólo para la FSSPX), una condición previa a una reintegración canónica. El sentido común –que se acerca del sentire cum Ecclesia- quiere al contrario que sea la reintegración canónica previa de la FSSPX la que permita hacer éstos y otros coloquios, los cuales podrán aportar su piedra a la reflexión teológica, en la medida que permitirán útilmente ad intra la expresión de un pensamiento decididamente tradicional.

3° ¿Por qué pedir a la FSSPX más de lo que ya aceptó?

Entre otras cosas, porque todo esto ya fue virtualmente adquirido. En efecto, el 5 de mayo 1988, al comienzo de un “protocolo de acuerdo”, Monseñor Lefebvre había firmado una “declaración doctrinal” que nunca contestó. En ella declaraba aceptar la doctrina del n° 25 de Lumen Gentium sobre la adhesión proporcional al magisterio según sus diversos grados (en ningún momento se le pedía decir, cosa que nunca fue precisada por la Santa Sede, que tal o cual pasaje determinado de Vaticano II relevaba de la infalibilidad solemne u ordinaria). Reconocía también la validez de la liturgia en su nueva forma, cuando era celebrada según los libros aprobados por la Santa Sede. Finalmente, se comprometía (en el 3° de los 5 puntos de la declaración) “a propósito de ciertos puntos enseñados por el Concilio Vaticano II o concerniendo las reformas posteriores de la liturgia y del derecho, y que [le] parecían difícilmente conciliables con la Tradición, a tener una actitud positiva de estudio y de comunicación con la Sede Apostólica, evitando toda polémica”. El compromiso se basaba en “la ausencia de polémica” y de ninguna manera sobre un absurdo “nivel cero de crítica”, que después de todo no se pediría más que a los tradicionalistas.
Si se lee bien el reciente reportaje concedido por Monseñor Fellay, el 25 de febrero 2009 a Rachad Armanios, lecourrier.ch, no es un reconocimiento del Concilio lo que Monseñor Fellay rechaza; lo que niega es que este inasible “reconocimiento” le sea pedido por la Santa Sede. Todo el mundo puede verificar que, desde hace 20 años, el acto de adhesión pedido a los miembros de la FSSPX que quieren recibir una regularización canónica, individual o colectivamente (como el grupo de Campos) reproduce la declaración de Monseñor Lefebvre de 1998. Dicho de otro modo, la Santa Sede no pidió nunca al conjunto de las comunidades más tradicionales de la Iglesia, en lo concerniente a Vaticano II, más que esta declaración de sentido común.

El problema que perduraba con la FSSPX, hasta la decisión generosa del Papa, era el resultado de la decisión de su fundador, tomada en razón de motivos que había calificado “de estado de necesidad”, de anticipar la consagración de obispos para su instituto y de realizarla sin mandato pontifical. Pero es de una manera falaz, de parte de opositores externos, haciéndose “aliados objetivos” tanto de ciertos elementos como de ciertas malas o desmañadas costumbres en el interior de esta comunidad, que fue fabricado el nuevo obstáculo de una “prerrequisito” doctrinal.
¿Porqué pretender que la tradición viviente de la Iglesia se haya detenido, no tan sólo en el Vaticano II, lo que sería ya absurdo, sino en un cierto Vaticano II?
  1. http://blogs.periodistadigital.com/laciguena.php/2009/03/07/la-aceptacion-del-concilio-ipolvora-moja

sábado, 13 de diciembre de 2008

Enfilando la proa


Aparecido en el blog "La Casa de Sarto" este 7 de diciembre, firmado por Rafael Castela Santos:

Ser tradicionalista implica serlo por ser romano, de la Roma Eterna, no de la Roma modernista. De hecho ser tradicionalista implica saber que el fundamento y piedra angular de la Iglesia es Pedro y que sin la Silla de Pedro todo el edificio católico se viene abajo. Ser tradicionalista implica saber que sólo por causa gravísima, como hizo ese Santo varón de Monseñor Lefebvre, se puede y se debe resistir a Roma. Abominaciones como la de Asís y pontificados terribles, como fue el de Juan Pablo II, no dejaron otra opción a la Tradición salvo tenerse que refugiar en campo abierto.
Sin embargo en tiempos recientes Monseñor Fellay ha empezado a virar hacia una situación donde todo lo anterior, que siempre ha sido sostenido por la Hermandad de San Pío X (HSPX), se puede cristalizar de un modo más explícito. En otras palabras: la regularización está un paso más cerca. La Hermandad empieza a darse cuenta institucionalmente que, afortunadamente, los aires en Roma han cambiado. Las circunstancias son distintas.
Monseñor Fellay, sabiamente asistido por sus dos Asistentes Generales, ya dio un aldabonazo muy positivo al pedir Rosarios en la peregrinación a Lourdes para que haya algún tipo de solución al problema de la Hermandad de San Pío X. Empieza a comprender Monseñor Fellay que las consecuencias de una no-regularización pueden ser en extremo deletéreas.
El Santo Padre, consta en acta, no sólo no tiene animadversión a la Tradición sino que mira con simpatía el sector más sano y pujante de la Iglesia Católica. Su deseo de que la HSPX regularice su situación es cada vez más fehaciente. El Santo Padre se plantea, frente a unas resistencias brutales que vienen de los modernistas disfrazados de católicos, un regreso progresivo a la Tradición. Ejemplo de esto último es su intención de modificar el Novus Ordo. Modificación, por otro lado, de claro contenido desprotestantizador.
Benedicto XVI intuye que la única savia capaz de vivificar la Iglesia es, precisamente, la Tradición. Y está en lo cierto al pensar así. Debe ser que la hidra maligna de Tarsicio Bertone y la caterva liberal y modernista que le rodea le hace comprender esto último con nitidez y urgencia.
El Cardenal Castrillón Hoyos ha ejercido, pese a su fuerte carácter, un ejercicio de autodisciplina que ha permitido salvar algún escollo grave cuando la tentación de Roma era castigar. Ese castigo hubiera supuesto una alienación gratuita y un envenenamiento de la situación durante lustros pero, milagrosamente, se han sorteado situaciones que parecían inverosímiles. Son de agradecer los buenos esfuerzos de Su Eminencia para llegar a una solución al problema.
Con suerte, pero sin aflojar en oraciones y sacrificios, podremos desembocar en una situación donde la regularización de la Hermandad de San Pío X sea oficial.
Abundan ahora páginas en el internet, sin duda alguna henchidas de buena fe, donde el esteticismo y otras cuestiones menores acaban por convertirse en el primer plano de la Tradición. Oportuniter et importuniter diré que sin la Hermandad de San Pío X a la Tradición le falta centro de gravedad, espinazo, coherencia y solidez.
La ventaja enorme de la Hermandad de San Pío X, algo de lo que no pueden presumir otros grupos tradicionales, es su comprensión cabal y profunda de la crisis de la Iglesia. Este depósito no puede permanecer inédito al resto del Cuerpo Místico. Es preceptivo que la gente comprenda la gravedad de la situación presente, una situación que sólo puede ser comprendida esjatológicamente. San Pío X, figura señera de la Esposa de Cristo en estos tiempos de hierro de la Quinta Iglesia, ya decía que:

“Cualquiera que reflexione en esa apostasía, necesariamente, sin ningún temor a equivocarse, debe concluir: hay que confesar que tal perversión de los espíritus no puede ser sino el comienzo de los males anunciados para el fin de los tiempos. Es ya, desde luego, el principio del advenimiento del reinado del Anticristo en la tierra. No cabe la menor duda de que los días de perdición de que habla el Apóstol han hecho su aparición en nosotros.”

Palabras que, si cabe, son más actuales ahora que cuando fueron pronunciadas hace cien años. Que el Castigo que se viene es ya inminente y que resulta casi inverosímil que pase esta generación sin que el mundo lo sufra no se discute. Pero el tema estriba en lo que viene después, en la Restauración Católica de este mundo. Ese paso a través del Castigo resulta difícil sin la Tradición, pero hay que ir un paso más allá del Castigo. Porque esa Restauración precisa de la Tradición como su elemento vertebrador más crucial e importante. Y, repito, a la Tradición le falta peso específico sin la Hermandad de San Pío X con su situación regularizada dentro del paraguas romano.
La proa tiene que estar enfilada hacia Roma, casa natural y cobijo de todo católico. Lo contrario, enfilarla hacia el cenáculo, el grupúsculo, la charca estancada, la intemperie por la intemperie es, simplemente, enfilar la proa hacia la gilipollez supina. Y esto último produciría una gran diarrea (mental y de otro tipo) … incluso al Superior General de la Hermandad de San Pío X.

  1. http://casadesarto.blogspot.com/2008/12/enfilando-la-proa.html

sábado, 25 de octubre de 2008

Fiesta de Nuestro Señor Jesucristo Rey

"Sí, Yo soy Rey -dijo Jesús a Pilatos-, para eso precisamente he nacido y venido a este mundo: para dar testimonio de la Verdad". Su reino no es de este mundo, es decir, no es un reino temporal; "es el reino de la Verdad y de la vida, el reino de la gracia y de la santidad, el reino de la justicia, del amor y de la paz". (Prefacio). Es el reino divino de la Santa Iglesia, en el que se proporciona la salud a los enfermos, la luz a los ciegos, la libertad a los cautivos. Sus habitantes tienen poder para hacerse hijos de Dios, para vivir una vida divina, para gozar de la libertad; aparta del yugo de Satanás y nos comunica los bienes divinos. Todo ello, en virtud de nuestra unión vital, de nuestra unidad de ser con Cristo, que es nuestra Cabeza, el Fundador de este reino, el que lo constituyó con sus enseñanzas, con sus ejemplos y, sobre todo, con su muerte de cruz. "Adquirió la Iglesia con su sangre". "Digno es el Cordero que fue inmolado, de recibir poder y riqueza, y sabiduría y fortaleza, y honor. A Él la gloria y el imperio por todos los siglos de los siglos amén."
Este debe ser un día de acción de gracia al Padre, por haber constituido Rey y Señor de todo a su divino Hijo; un día de homenaje y acatamiento y de acción de gracias al Hombre-Dios, que se dignó trasladarnos a su reino. Y, con la Redención, con la liberación del dominio del pecado, poseemos también la vida de la gracia, la filiación divina, el poderío sobre el mundo, sobre la carne, y sobre el poder de las malas pasiones y, con todo esto, la esperanza de ser admitidos un día en el futuro reino de la bienaventuranza eterna. Debemos, por tanto, decir con San Pablo: "Damos gracias a Dios Padre, que nos hizo dignos de participar de la herencia de los santos en la luz. Él nos arrancó de la potestad de las tinieblas, y nos trasladó el reino de su amado Hijo".

Epístola:
Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Colosenses. (Col. I, 12-20) : Hermanos: Gracias damos a Dios Padre, que nos ha hecho dignos de participar de la suerte de los Santos, iluminándonos con la luz (del Evangelio); que nos ha arrebatado del poder de las tinieblas, trasladándonos al reino de su Hijo muy amado; por cuya sangre hemos sido nosotros rescatados y recibido la remisión de los pecados; el cual es imagen (perfecta) del Dos invisible, engendrado ante toda criatura; pues por Él fueron criadas todas las cosas en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, sean Tronos, o Dominaciones, o Principados, o Potestades: todas las cosas fueron criadas por Él y en atención a Él. Y así tiene ser ante todas las cosas, y todas subsisten en Él. Y Él es la Cabeza del Cuerpo (místico) de la Iglesia y el principio de la resurrección, el primero que renació de entre los muertos, para que en todo tenga Él la primacía; pues plugo al Padre poner en Él la plenitud de todo ser y reconciliar por Él todas las cosas consigo, restableciendo la paz entre el cielo y la tierra, por medio de la sangre que derramó en la cruz, en Jesucristo, nuestro Señor.

Evangelio:
Continuación del Santo Evangelio según San Marcos ( Mc VII, 31-37): En aquel tiempo: Dijo Pilatos a Jesús: ¿Eres Tú el Rey de los Judíos? Respondió Jesús: ¿Dices esto tú por cuenta propia, o te lo han dicho otros de Mí? Replicó Pilatos: ¿Acaso soy yo judío? Tu nación y los Pontífices te han entregado a mí; ¿qué has hecho? Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo(1); si de este mundo fuese mi reino, mis vasallos me defenderían para que no cayese en manos de los judíos; mi reino, pues, no es de aquí. Díjole, pues, Pilatos: ¿Luego Tú eres Rey? Respondió Jesús: Así es: Yo soy Rey. Yo para esto nací, y para esto vine al mundo: para dar testimonio de la Verdad; todo aquel que es amigo d la Verdad, escucha mi voz.
  1. http://ar.geocities.com/misa_tridentina/misas_octubre/cristo_rey.html

martes, 30 de septiembre de 2008

XXI Domingo después de Pentecostés

Síguese leyendo por ahora en los Maitines la historia de los esforzados Macabeos.
La vida cristiana es un combate en que están comprometidas la gloria de Dios y nuestra salvación. Esto respira en todas las piezas de la Misa de hoy y por eso nos recuerda todavía a Job (Ofert.) llagado y perseguido (Ofert.) y a Mardoqueo odiado por Amán (Int.),. por "aquel calumniador", figura del demonio y de sus ministros Infernales, contra los cuales hemos de luchar sin tregua, pues flotan por los aires, buscando alguno a quien dañar con sus maleficios (Ep.). No son seres de carne y sangre, dice el Apóstol, sino espíritus y espíritus malignos de tinieblas; y por eso mismo más temibles, si bien con una sola señal de la cruz podemos ahuyentar a todo el infierno junto.
Eso nos dice a las claras que nuestras armas contra ellos deben ser ante todo espirituales. Debe ser la oración perseverante y confiada. Armados con ella nos sentiremos todopoderosos contra el diablo, como se sentía Santa Teresa, como se sentían los Macabeos en la lucha contra los impíos perseguidores de su religión y de su pueblo. He aquí la armadura más sencilla. Pero la mística panoplia contra nuestros mortales enemigos es la rectitud, la justicia, la paz y la fe, como armas defensivas; y como ofensivas, las palabras divinamente inspiradas que la Iglesia recibió del Espíritu Santo el día de Pentecostés.
Ahora bien, la palabra de Dios, que hoy se nos sirve en el Evangelio. comprendía toda la vida cristiana, haciéndola consistir en el ejercicio de la caridad, que nos impulsa a obrar con nuestro prójimo como Dios se porta con nosotros. Si Él nos perdona nuestras culpas, otro tanto debemos hacer con nuestros semejantes, y no lo de aquel siervo malo y despiadado que ahoga a su compañero, exigiéndole una suma insignificante, cuando su señor acaba de condonarle una fabulosa cantidad. ¡Qué contraste tan enorme entre la magnanimidad del amo y la ruindad de ese mal siervo!
Ese amo es Dios, y siervos somos todos los hombres. El Señor nos ha de exigir cuentas a todos (Ev.);.pero cábenos el consuelo de pensar que, si las deudas exceden a nuestra solvencia, Dios se portará con nosotros como nos hubiéremos portado con nuestros consiervos. No pudo, pues, sellar con sello más dulce ni más fuerte el precepto del amor fraterno, que todos nos debemos en Cristo, y de la tolerancia mutua. Si ajustamos nuestras cuentas con el prójimo conforme a justicia, conforme a ella las ajustará Dios con nosotros.
Conviénenos, pues, ajustarlas con mucha rebaja, porque entonces seguros estamos de que Dios, supremo Juez, a quien tanto debemos todos, usará con nosotros de esa misma consideración y miramiento, lejos de entregamos a los poderes infernales para que nos atormenten.
Estamos ya en vísperas de cerrar el Ciclo litúrgico, y este periodo postrero del mismo nos recuerda que los demonios andarán desatados al fin del mundo. Busquemos en Dios un castillo de refugio, pues contra su voluntad nada se resiste (Int.), y al fin saldremos vencedores y no habremos por qué temer el día del Juicio. Para eso vino Cristo, nos dice S. Juan, " para que tengamos confianza en el día del Juicio", "en ese día grande y por demás amargo" para los malos y enemigos de Cristo.

Epístola:
Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Efesios. Ephésios 6, 10-17: - Hermanos: Fortaleceos en el Señor y en el poder de su virtud. Vestíos la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos que luchar tan sólo contra la carne y la sangre, sino también contra los principados y potestades, contra los gobernadores de estas tinieblas del mundo, contra los espíritus de maldad que andan por los aires. Por tanto, tomad la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y permanecer en todo perfectos. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros muslos con la verdad y vestidos de la coraza de la justicia y teniendo los pies calzados con el celo del Evangelio de paz; sobre todo abrazando el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos encendidos del malísimo enemigo; tomad también el casco de salvación, y la espada del espíritu, que es la palabra de Dios.

Evangelio:
Continuación del Santo Evangelio según San Mateo. Matthæum 18, 23-35. En aquel tiempo: Dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: El reino de los cielos es comparable a un rey que quiso tomar cuentas a sus siervos. Y, para comenzar, le fue presentado uno, que le debía diez mil talentos. Mas, no teniendo con qué pagarlos, mandó su señor que fuese vendido él, su mujer, sus hijos y cuanto tenía, y que con su producto le pagase la deuda. Entonces el siervo, arrojándose a sus pies, rogóle diciéndole: ¡Ten paciencia conmigo, y todo te lo pagaré! Compadecido el señor de aquel siervo, le dejó libre y le perdonó la deuda. Habiendo salido el siervo, halló a uno de sus compañeros, que le debía cien denarios y, tomándole del cuello le ahogaba diciendo: ¡Paga lo que debes! Derribado a sus pies el consiervo, rogábale diciendo: ¡Ten paciencia conmigo, y todo te lo pagaré! Mas él no quiso esperar, sino que se fue he hizo encarcelarlo, hasta que pagase lo que debía. Viendo los otros consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo ocurrido. Llamóle entonces su señor, y le dijo: Siervo malo, toda la deuda te condoné, porque me lo rogaste; pues ¿no debías tú también tener compasión de tu compañero, así como yo la tuve de ti? Y, enojado su señor, hizo entregarle a los verdugos, hasta que pagase toda la deuda. Así hará también con vosotros mi Padre celestial, si no perdonareis de corazón cada uno a su hermano.
  1. http://ar.geocities.com/misa_tridentina/t_pentecostes/dom_21.html