martes 14 de julio de 2009

El átomo de Jesús Hostia, Poesía de la Floresita

Soy solo un grano de polvo,
Mas quiero tener mansión
En las sombras del santuario
Junto al padre del amor.
Por la hostia mi alma suspira,
Le amo y no quiero otro don.
El dios oculto me atrae,
¡oh, jesús!, Tu átomo soy.

Quiero estar en la ignorancia
Y olvido de lo creado,
Y consolar en silencio
Al huésped del copon sacro.

Quisiera salvar las almas
Y de impíos hacer santos,
¡dale corazón de apóstol,
Dulce jesús, a tu átomo…!
Si es que el mundo me desprecia
Y me mira como nada
Me inunda una paz divina
Si estoy en la hostia anclada.
Cuando me acerco al copón,
Mis penas son escuchadas…
Ser nada es, jesús, mi gloria
Ser tu átomo me encanta.

Cuando el cielo esta sombrío
Y volar no puede el átomo,
Quiere esconderse en la sombra
A la puerta del sagrario.

Entonces la luz divina,
Que regocija a los santos,
Calienta aquí en esta tierra
De jesús al pobre átomo…
Bajo la luz de la gracia
Queda el átomo radiante;
Cuando la ligera brisa
Pasa, el sonríe tremante…
¡oh, qué inefable delicia!
¿que bienes no son tu parte…?
Hasta la hostia-jesús
El pobre atomo se abate…

Ante la hostia consumiéndose,
Del sagrario al vivo amor,
Asi pasara mi vida
Del fin a la expectación.

Cuando la prueba termine,
Volando al seno de dios,
¡de la eucaristía el atomo
Brillará ante su señor…!
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Fines, Valor y Frutos de la Santa Misa

La Santa Misa se ofrece para cuatro grades fines:

1. Para dar a Dios Culto supremo de adoración.
2. Para agradecerle todos sus inmensos beneficios.
3. Para pedirle todos los bienes espirituales y temporales.
4. Para satisfacerle por todos nuestros pecados.

Cuando se asiste a la Santa Misa se debe tener presente estos cuatro fines o intenciones generales, a los cuales cada uno puede añadir otros particulares. Por eso la Santa Misa llena todas las necesidades y satisface todas las aspiraciones del alma y resume en sí toda la escencia de la Verdadera Fe

El Valor de la Santa Misa, en cuanto a su suficiencia, es infinito, tanto en la extención como en la intensidad, y ello a causa de la dignidad del Pontífice y de la Hostia, que es el mismo Jesucristo. Por consiguiente, la Misa es por si misma suficiente para borrar los crímenes de todos los hombres, para satisfacer por todas las deudas y para alcanzar de Dios todos los bienes espirituales y materiales, en relación a la salvación. En cuanto a eficacia práctica, el valor latréutico (o de adoración) y el valor eucarístico (o de acción de gracias) de la Misa es tambien infinito, ya que una sola Misa procura a Dios una gloria que sobrepuja a todas las alabanzas de todas las criaturas visibles e invisibles, sin embargo, la eficacia impetratoria y satisfactoria de la Santa Misa es finita y limitada, y proporcionada a nuestra capacidad y disposiciones.

Los frutos de la Santa Misa son los bienes que reporta el Sacrificio de Cristo, y pueden reducirse a estos tres:

1. El fruto general, del cual participan todos los fieles no excomulgados, vivos y difuntos, y especialmente los que asisten a la Misa y toman en ella parte mas activa.
2. El fruto especial, del cual dispone el Sacerdote-Celebrante en favor de determinadas personas e intenciones.
3. El fruto especialísimo, privativo del Sacerdote celebrante.
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¿Qué es la Santa Misa?

La Santa Misa es el Sacrificio en el cual se ofrece y se inmola incruentamente Jesucristo, Dios y hombre verdadero, bajo las especies del pan y del vino, por ministerio de Sacerdote-Celebrante, para reconocer el supremo dominio de Dios y aplicarnos a nosotros las satisfacciones y méritos de Su Pasión y Muerte.

El sacrificio de la Misa, el de la Cena, y el de la Cruz son, en cuanto a la sustancia, un sólo y mismo sacrificio, ya que el mismo Cristo que se dió y se ofreció en la Cena, el Jueves Santo, es el que, el Viernes Santo, se ofreció en el Calvario, y ahora se ofrece diariamente y muchisimas veces cada día en el altar.

La diferencia entre los tres proviene del modo diferente con que cada uno de ellos se ofrece:

1. En la Cena Jesucristo se inmoló mística y personalmente, sin derramamiento de sangre, en estado todavía mortal y anunciando su próxima muerte, mientras que en la Misa se inmola también místicamente y sin derramamiento de sangre, pero por ministerio del sacerdote, y en estado inmortal y glorioso y recordando la muerte ya acaecida.

2. En la Cruz, Jesucristo se inmoló de un modo real, visible, con derramamiento de sangre y personalmente, y una vez para siempre. además, en la cruz Jesucristo se inmoló para merecer y satisfacer por nosotros, mientras que en la Cena y en la Misa lo hacer para aplicarnos aquellos méritos y satisfacciones.

De modo que, al asistir el cristiano a la Misa, es como si asistiera simultáneamente a ella, a la Cena y a la Muerte de Cristo.
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sábado 11 de julio de 2009

MAGISTERIO Y DOCUMENTOS

CARITAS IN VERITATE, Carta Encíclica de S.S. Benedicto XVI
(Puede leer el documento directamente desde el sitio de la Santa Sede en español o inglés)
Introducción
Capítulo I
Capítulo II
Capítulo III

Capítulo IV
Capítulo V
Capítulo VI
Capítulo VII
Notas

ECCLESIAE UNITATEM, Motu Proprio

El dinero transmite la gripe A: NO dejes limosmas si te niegan la comunión en la boca

Desde "Panorama Católico Internacional"

Luego de constatar que en la mayoría de las parroquias de Buenos Aires se ha dispuesto administrar la Sagrada Comunión exclusivamente en la mano de los fieles, de haber leído cartas de distintos obispados del país que establecen lo mismo, y teniendo en consideración lo advertido por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (*); recordamos a los comulgantes en la mano (forzados o no) que los billetes y monedas que se depositan en la colecta pueden contaminar sus manos pocos minutos antes de la Comunión porque, como todos sabemos, el dinero es una de las cosas más sucias y potencialmente patógenas que nos rodean.

Por lo tanto, querido fiel que vas a comulgar en la mano como medida de higiene, te aconsejamos que:

NO DEPOSITES DINERO EN LA COLECTA DE LA SANTA MISA

Porque el remedio puede resultarte peor que la enfermedad.

(*) Sugerencia brindada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires:"Para evitar el contagio, no llevar las manos a la cara, ojos, nariz y boca, sin antes lavarlas; especialmente después de haber tocado estructuras como picaportes, barandas, columnas, mesas, asientos y billetes, entre otros."

Fuente: Página Católica.

Comentario Druídico: Nos sumamos a la campaña. NO den limosna en las parroquias donde se les niegue la comunión en la boca. Si estamos por la salud, que sea de un modo coherente.