martes, 25 de diciembre de 2007

Gloria in Excélsis Deo, et in Terra Pax Homínibus Bonæ Voluntátis

LA NATIVIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

En el año 5.199 de la Creación del Mundo, cuando al principio creó Dios el cielo y la tierra; en el 2.957 del diluvio; en el 2.015 del nacimiento de Abraham; en el 1.510 de Moisés y la salida del Pueblo de Israel de Egipto; en el 1.031 de la unción del Rey David; en la semana 65 de la profesía de Daniel; en la Olimpiada 194; en el año 752 de la fundación de Roma; en el 42 del imperio de Octavio Augusto; estando todo el orbe en paz; en la sexta edad del mundo: Jesucristo, Dios Eterno e Hijo del Eterno Padre, queriendo consagrar al mundo con su misericordiosísimo advenimiento, concebido por el Espíritu Santo, y pasados nueve meses después de su concepción, nació "Hecho hombre, de la Virgen María, en Belén de Judá".

Hodie sciétis,
quia véniet Dóminus,
et salvábit nos:
et mane vidébitis glóriam ejus.
Domini est terra,
et plenitúdo ejus:
orbis terrárum,
et univérsi qui hábitant in eo.
Gloria Patri,
et Filio,
et Spiritui Sancto.
Sicut erat in principio,
et nunc et semper,
et in saeccula saeculorum,
Amen

El equipo de administradores de CAR les desea a todos los hermanos miembros de nuestras dos comunidades virtuales, y a todos los hombres de buena voluntad que visitan nuestros sitios

¡Una Feliz y Santa Navidad!

viernes, 2 de noviembre de 2007

Homília de Beatificación de los Mártires Españoles

Lo que sigue es la homilía en la Santa Misa de Beatificación de los 498 mártires de la persecución religiosa española, la homilía fue pronunciada por S.E.R. José Saraiva Martins. Prefecto de la Congregacíon para la causa de los Santos en la Plaza de San Pedro el domingo 28 de octubre de 2007.

Eminentísimos señores cardenales,
Excelentísimos señores obispos y hermanos en el sacerdocio,
Respetables autoridades,
Hermanas y hermanos en Cristo:

1. Por encargo y delegación del Papa Benedicto XVI, he tenido la dicha de hacer público el documento mediante el cual el Santo Padre proclama beatos a cuatrocientos noventa y ocho mártires que derramaron su sangre por la fe durante la persecución religiosa en España, en los años mil novecientos treinta y cuatro, treinta y seis y treinta y siete. Entre ellos hay obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos, mujeres y hombres; tres de ellos tenían dieciséis años y el mayor setenta y ocho. Este grupo tan numeroso de beatos manifestaron hasta el martirio su amor a Jesucristo, su fidelidad a la Iglesia Católica y su intercesión ante Dios por todo el mundo. Antes de morir perdonaron a quienes les perseguían --es más, rezaron por ellos--, como consta en los procesos de beatificación instruidos en las archidiócesis de Barcelona, Burgos, Madrid, Mérida-Badajoz, Oviedo, Sevilla y Toledo; y en la diócesis de Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Gerona, Jaén, Málaga y Santander. El Catecismo de la Iglesia Católica afirma: «El martirio es el supremo testimonio de la verdad de la fe” (a 2473). En efecto, seguir a Jesús, significa seguirlo también en el dolor y aceptar las persecuciones por amor del Evangelio (cf. Mt 24,9-14;Mc.13,9-13; Lc 21,12-19): «Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre” (Mc 13,13; cf. Jn 15,21). Cristo nos había anticipado que nuestras vidas estarían vinculadas a su destino.

2. El logotipo de esta beatificación, de una importancia notable por el gran número de nuevos beatos, tiene como elemento central una cruz de color rojo, símbolo del amor llevado hasta derramar la sangre por Cristo. Acompaña a la cruz una palma estilizada, que intencionalmente se asemeja a unas lenguas de fuego, en la que vemos representada la victoria alcanzada por los mártires con su fe que vence al mundo (cfr. 1 Jn 1, 4), así como también el fuego del Espíritu Santo que se posa sobre los Apóstoles el día de Pentecostés, y asimismo la zarza que arde y no se consume con una llama, en la que Dios se presenta a Moisés en el relato del Éxodo y es expresión de su mismo ser: el Amor que se da y nunca se extingue. Estos símbolos están enmarcados por una leyenda circular, que recuerda un mapa del mundo: «Beatificación mártires de España». Dice «mártires de España» y no «mártires españoles», porque España es el lugar donde fueron martirizados, y es también la Patria de gran parte de ellos, pero hay también quienes provenían de otras naciones, concretamente de Francia, México y Cuba. En cualquier caso, los mártires no son patrimonio exclusivo de una diócesis o nación, sino que, por su especial participación en la Cruz de Cristo, Redentor del universo, pertenecen al mundo entero, a la Iglesia universal. Se ha elegido como lema para esta beatificación unas palabras del Señor recogidas en el Evangelio de San Mateo: «Vosotros sois la luz del mundo» (Mt 5,14). Como declara el Concilio Vaticano II al comienzo de su Constitución sobre la Iglesia, Jesucristo es la luz de las gentes [1]; esa luz se refleja a lo largo de los siglos en el rostro de la Iglesia y hoy, de manera especial, resplandece en los mártires cuya memoria estamos celebrando. Jesucristo es la luz del mundo (Jn 1, 5-9), que alumbra nuestras inteligencias para que, conociendo la verdad, vivamos de acuerdo con nuestra dignidad de personas humanas y de hijos de Dios y seamos también nosotros luz del mundo que alumbra a todos los hombres con el testimonio de una vida vivida en plena coherencia con la fe que profesamos.

3. «He combatido bien mi batalla, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe» (2 Tim 4, 7). Así escribe San Pablo, ya al final de su vida, en el texto de la segunda lectura de este domingo. Con su muerte, estos mártires hicieron realidad las mismas convicciones de San Pablo. Los mártires no consiguieron la gloria sólo para sí mismos. Su sangre, que empapó la tierra, fue riego que produjo fecundidad y abundancia de frutos. Así lo expresaba, invitándonos a conservar la memoria de los mártires, el Santo Padre Juan Pablo II en uno de sus discursos: «Si se perdiera la memoria de los cristianos que han entregado su vida por confesar la fe, el tiempo presente, con sus proyectos y sus ideales, perdería una de sus características más valiosas, ya que los grandes valores humanos y religiosos dejarían de estar corroborados por un testimonio concreto inscrito en la historia» [2]. No podemos contentarnos con celebrar la memoria de los mártires, admirar su ejemplo y seguir adelante en nuestra vida con paso cansino. ¿Qué mensaje transmiten los mártires a cada uno de nosotros aquí presentes? Vivimos en una época en la cual la verdadera identidad de los cristianos está constantemente amenazada y esto significa que ellos o son mártires, es decir, adhieren a su fe bautismal en modo coherente, o tienen que adaptarse. Ya que la vida cristiana es una confesión personal cotidiana de la fe en el Hijo de Dios hecho hombre esta coherencia puede llegar en algunos casos hasta la efusión de la sangre. Pero como la vida de un solo cristiano donada en defensa de la fe tiene el efecto de fortalecer toda la Iglesia, el hecho de proponer el ejemplo de los mártires significa recordar que la santidad no consiste solamente en la reafirmación de valores comunes para todos sino en la adhesión personal a Cristo Salvador del cosmos y de la historia. El martirio es un paradigma de esta verdad desde el acontecimiento de Pentecostés. La confesión personal de la fe nos lleva a descubrir el fuerte vínculo entre la conciencia y el martirio. «El sentido profundo del testimonio de los mártires», según escribía el cardenal Ratzinger, está en que «ellos testimonian la capacidad de la verdad sobre el hombre como límite de todo poder y garantía de su semejanza con Dios. Es en este sentido que los mártires son los grandes testimonios de la conciencia, de la capacidad otorgada al hombre de percibir, más allá del poder, también el deber y por lo tanto abrir el camino hacia el verdadero progreso, hacia la verdadera elevación humana» (J. Ratzinger, «Elogio della coscienza», Roma, «Il Sabato» 16 de marzo de 1991, p. 89).

4. Los mártires se comportaron como buenos cristianos y, llegado el momento, no dudaron en ofrendar su vida de una vez, con el grito de «¡Viva Cristo Rey!» en los labios. A los hombres y a las mujeres de hoy nos dicen en voz muy alta que todos estamos llamados a la santidad, todos, sin excepción, como ha declarado solemnemente el Concilio Vaticano II al dedicar un capítulo de su documento más importante --la Constitución «Lumen gentium», sobre la Iglesia-- a la «llamada universal a la santidad». ¡Dios nos ha creado y redimido para que seamos santos! No podemos contentarnos con un cristianismo vivido tibiamente. La vida cristiana no se reduce a unos actos de piedad individuales y aislados, sino que ha de abarcar cada instante de nuestros días sobre la tierra. Jesucristo ha de estar presente en el cumplimiento fiel de los deberes de nuestra vida ordinaria, entretejida de destalles aparentemente pequeños y sin importancia, pero que adquieren relieve y grandeza sobrenatural cuando están realizados con amor de Dios. Los mártires alcanzaron la cima de su heroísmo en la batalla en la que dieron su vida por Jesucristo. El heroísmo al que Dios nos llama se esconde en las mil escaramuzas de nuestra vida de cada día. Hemos de estar persuadidos de que nuestra santidad --esa santidad, no lo dudemos, a la que Dios nos llama-- consiste en alcanzar lo que Juan Pablo II ha llamado el «nivel alto de la vida cristiana ordinaria» [3].El mensaje de los mártires es un mensaje de fe y de amor. Debemos examinarnos con valentía, y hacer propósitos concretos, para descubrir si esa fe y ese amor se manifiestan heroicamente en nuestra vida.Heroísmo también de la fe y del amor en nuestra actuación como personas insertas en la historia, como levadura que provoca el fermento justo. La fe, nos dice Benedicto XVI, contribuye a purificar la razón, para que llegue a percibir la verdad [4]. Por eso, ser cristianos coherentes nos impone no inhibirnos ante el deber de contribuir al bien común y moldear la sociedad siempre según justicia, defendiendo --en un diálogo informado por la caridad-- nuestras convicciones sobre la dignidad de la persona, sobre la vida desde la concepción hasta la muerte natural, sobre la familia fundada en la unión matrimonial una e indisoluble entre un hombre y una mujer, sobre el derecho y deber primario de los padres en lo que se refiere a la educación de los hijos y sobre tantas otras cuestiones que surgen en la experiencia diaria de la sociedad en que vivimos. Concluimos, unidos al Papa Benedicto XVI y a la Iglesia universal, que vive en los cinco Continentes, invocando la intercesión de los mártires beatificados hoy y acudiendo confiadamente a Nuestra Señora Reina de los mártires para que inflamados por un vivo deseo de santidad sigamos su ejemplo.

Notas:
[1] Concilio Vaticano II, Const. «Lumen gentium», n. 1.[2] Juan Pablo II, «Mensaje a la VIII Sesión Pública de las Academias Pontificias», 2003, n. 6.
[3] Juan Pablo II, Carta Apostólica «Nuovo Millennio ineunte», 6-1-2001, n. 31. 4
[4] Benedicto XVI, encíclica «Deus caritas est», nn. 28-29.

miércoles, 31 de octubre de 2007

Fiesta de todos los Santos - 1ero de Noviembre


Acercándose el término del ciclo litúrgico, la Iglesia que durante el año sólo puede honrar determinadamente algunos de sus hijos más preclaros, quiere en la Fiesta del 1 de noviembre congratularse con todos los millones de almas redimindas con la sagre del Cordero, ensalzando a aquella "gran muchedumbre que nadie puede contar". Esta fiesta se celebra ya en el siglo V con el título "Todos los Mártires". En Roma S.S. Bonifacio IV consagró el panteón pagano al culto de María y de todos los Mártires el día 13 de mayo. Más tarde, en el siglo IX, el Papa Gregorio IV mandó que se celebrara en toda la Iglesia la fiesta de Todos los Santos, para que ninguno quedase sin la debida veneración trasladándose al 1 de noviembre.
Aconseja el Kempis que no discutamos sobre cuál es el mayor de los Santos. Ya dijo Jesús que Juan Bautista era el mayor entre los nacidos de mujer -por su tarea, por su misión- pero, aun así, añadió que el más pequeño en el reino de los cielos es, puede ser, mayor que Juan. Pues será más santo el que tenga más amor, el que se deje poseer más por Dios. Y eso sólo Dios lo sabe.
El Apocalipsis nos dice que son innumerables los santos, los marcados con el sello de Dios en sus frentes: doce mil de cada una de las doce tribus de Israel. Estas doce tribus representan a la Iglesia, a todo el pueblo de Dios. Y en cuanto a los números, el doce se interpreta como plenitud, y el mil como solidez. El mismo autor sagrado dice que se trataba de una muchedumbre ingente de toda nación, pueblos y tribus.
Es la confirmación de la vocación universal a la santidad de que nos habla Jesús mismo cuando dice: “Sed perfectos como perfecto es vuestro Padre celestial. (Mateo 5:48)
Una vez un catequista preguntó a un niño qué era un santo. El niño, antes, estando un día en la iglesia, preguntó a su mamá qué eran aquellas figuras que veía en las vidrieras de la iglesia y que brillaban tanto cuando salía el sol. Su mamá le había dicho que eran santos. Y ahora el niño contestó al catequista con rapidez y precisión: Un santo es un hombre por donde pasa la luz. Preciosa definición.
Eso son los santos: seres transparentes, espejos de la luz de Dios, que se purifican constantemente para captarla mejor y reflejarla más perfectamente.
San Bernardo nos enseña cómo celebrar la fiesta de Todos los Santos: «la veneración de su memoria redunda en provecho nuestro, no suyo. En cuanto a mí, confieso que, al pensar en ellos, se enciende en mí un fuerte deseo».

viernes, 5 de octubre de 2007

¡¿Aló?!, ¿Vaticano?, ¿Hay alguién allá?

Estimados Hermanos: Como no se holandés, titulé este mensaje en inglés, pues por lo que sé los holandeses son prácticamente multilingües, esta información aparece en Chiesa

Pero antes permítaseme una reflexión:

Hasta hace poco, si un sacerdote quería decir Misa Tradicional debía pedir permiso a su Obispo, y en el 95% de los casos, este se lo negaba por motivos pastorales o por cualquier razón administrativa, hoy, con motu proprio de por medio, ya hay varios prelados que prestamente le han reinterpretado y buscado resquicios disciplinarios y pastorales para decir “Misa Tridentina bienvenida sea pero no en mi diócesis”, o bien, simple y llanamente, han dicho que no, ni aquí ni en la diócesis de la quebrada del ají. Pues bien, unos sacerdotes holandeses han inventado una Misa, y dado sus recetas al mundo que quiera escucharla y practicarla, y estos mismos obispos o dicen poco o dicen mucho sin decir nada. Auto demolición galopante con el beneplácito de los siempre callados modernistas.


En Holanda inventan otra misa. Con el copyright de los dominicos

El experimento ya está en curso. En lugar del sacerdote hay hombres y mujeres designados por los fieles. Y todos juntos pronuncian las palabras de la consagración, que también se varían a voluntad. Según los dominicos holandeses, eso es lo que quiere el Concilio Vaticano II
por Sandro Magister

ROMA, 3 de octubre del 2007 – En el volver a darle plena ciudadanía al rito antiguo de la misa, con el motu proprio “Summorum Pontificum”, Benedicto XVI ha mencionado su intención de reaccionar también al exceso de “creatividad” que en el nuevo rito “llevó a menudo a deformaciones de la liturgia al límite de lo soportable”.
Ateniéndose a lo que ocurre en algunas áreas de la Iglesia, esta creatividad incide no sólo sobre la liturgia sino también sobre los mismos fundamentos de la doctrina católica.
En Holanda, en Nijmegen, en la iglesia de los frailes agustinos, cada domingo la misa es presidida conjuntamente por un protestante y por un católico, que se turnan entre la liturgia de la Palabra y el sermón, y la liturgia eucarística. El católico es casi siempre un simple laico, y frecuentemente una mujer. Para la plegaria eucarística, en vez de los textos del misal se prefieren los textos compuestos por el ex jesuita Huub Oosterhuis. El pan y el vino lo comparten todos.
Ningún obispo ha autorizado jamás esta forma de celebración. Pero el P. Lambert van Gelder, uno de los agustinos que la promueve, está seguro de estar en lo correcto: “En la Iglesia son posibles diferentes formas de participación, nosotros somos parte de la comunidad eclesial a todos sus efectos. No me considero para nada cismático”
Siempre en Holanda, los dominicos han hecho más, con el consenso de los provinciales de la orden. Dos semanas antes de que entrara en vigor el motu proprio “Summorum Pontificum” distribuyeron en todas las 1300 parroquias católicas un opúsculo de 38 páginas titulado “Kerk en Ambt”, Iglesia y ministerio, en el cual proponen transformar en regla general lo que en varios lugares ya se practica espontáneamente.
La protesta de los padres dominicos es que, a falta de un sacerdote, sea una persona escogida por la comunidad quien presida la celebración de la misa: “No importa que sea hombre o mujer, homo o heterosexual, casado o célibe”. La persona escogida previamente y la comunidad son exhortados a pronunciar juntos las palabras de la institución de la eucaristía: “Pronunciar estas palabras no es una prerrogativa reservada a los sacerdotes. Esas palabras constituyen la consciente expresión de fe de la comunidad entera”.
El opúsculo se abre con la explícita aprobación de los superiores de la provincia holandesa de la orden de los predicadores y dedica las primeras páginas a una descripción de lo que sucede el domingo en las iglesias de Holanda.
Por escasez de sacerdotes, no en todas las iglesias se celebra la misa. Desde el 2002 al 2004 el número total de las misas dominicales en Holanda ha descendido de 2200 a 1900. En cambio, en el mismo periodo ha aumentado de 550 a 630 el número de “servicios de Palabra y comunión”: es decir, liturgias que la sustituyen, sin el sacerdote y por tanto sin celebración sacramental, en las cuales la comunión se hace con hostias consagradas antes.
En algunas iglesias la distinción entre la misa y el rito que la sustituye es percibida claramente por los fieles. Pero en otras no, las dos cosas son consideradas de igual valor, intercambiables en todo. Más aún, el hecho de que sea un grupo de fieles el que designe al hombre o mujer que guía la liturgia sustituta consolida en los mismos fieles la idea de que su elección “desde abajo” es más importante que el envío de un sacerdote de afuera y “desde arriba”.
Y lo mismo ocurre para la formulación de las plegarias y para el ordenamiento del rito. Se prefiere dar libre campo a la creatividad. Las palabras de la consagración, en la misa, son frecuentemente sustituidas por “expresiones más fáciles de entender y más en sintonía con la moderna experiencia de fe”. En el rito sustituto, sucede frecuentemente que a las hostias consagradas se agregan hostias no consagradas y se distribuyen todas juntas para la comunión.
En estos comportamientos los dominicanos holandeses distinguen tres expectativas difundidas:

– que los hombres y las mujeres a quienes se les confía que presidan la celebración eucarística sean escogidos “desde abajo”;
– que se espera que “esta elección sea seguida de una confirmación o bendición, u ordenación por parte de la autoridad de la Iglesia”;
– que las palabras de la consagración “sean pronunciadas tanto por quienes presiden la eucaristía, como por la comunidad de las que ellos son parte.

A juicio de los dominicanos holandeses, estas tres expectativas tienen pleno fundamento en el Concilio Vaticano II.
La movida decisiva del Concilio, a su juicio, ha sido la de introducir en la constitución sobre la Iglesia el capítulo sobre el “pueblo de Dios” antes que el de “la organización jerárquica constituida desde lo alto hasta lo bajo, desde el Papa y desde los obispos.
Esto implica sustituir una Iglesia “pirámide” con una Iglesia “cuerpo”, con el laicado como protagonista.
Y esto implica también una visión diferente de la eucaristía.
La idea que la misa sea un “sacrificio” – sostienen los dominicos holandeses – está también ligada al modelo “vertical”, jerárquico, en el cual sólo el sacerdote puede pronunciar válidamente las palabras de la consagración. Un sacerdote varón y célibe, como está prescrito por “una antigua teoría de la sexualidad”.
En cambio, del modelo de la Iglesia “pueblo de Dios” deriva una visión de la eucaristía más libre y paritaria: como simple “compartir el pan y el vino entre hermanos y hermanas en medio de lo cual está Jesús”, como “mesa abierta también a gente de diferentes tradiciones religiosas”.
El opúsculo de los dominicos holandeses termina exhortando a las parroquias a escoger “desde abajo” las personas a las cuales hacer presidir la eucaristía. Si por motivos disciplinarios el obispo no confirmase a tales personas – porque están casadas, o porque son mujeres – las parroquias seguirán igualmente su camino: “Sepan que ellas de todos modos están habilitadas para celebrar una real y genuina eucaristía cada vez que se reúnen en oración y comparten el pan y el vino”. Los autores del opúsculo son el padre Harrie Salemans, párroco de Utrecht, Jan Nieuwenhuis, ex director del centro ecuménico de los dominicos de Ámsterdam, André Lascaris y Ad Willems, ex profesor de teología en la universidad de Nijmegen.
En la bibliografía citada por ellos sobresale otro, más famoso, teólogo dominico holandés, Edward Schillebeeckx, 93 años, que en los años ochenta terminó bajo el examen de la congregación para la doctrina de la fe por tesis cercanas a las que ahora confluyen en el opúsculo.
La conferencia episcopal holandesa se reserva replicar oficialmente. Pero ya ha hecho saber que la propuesta de los dominicos se presenta “en conflicto con la doctrina de la Iglesia católica”. Desde Roma, la curia general de los predicadores ha reaccionado débilmente. En un comunicado del 18 de setiembre – no publicado en el sitio web de la orden – ha definido el opúsculo como una “sorpresa” y ha tomado distancia de la “solución” propuesta. Pero ha señalado que comparte “la inquietud” de los hermanos holandeses sobre la escasez de sacerdotes: “Puede ser que sientan que la autoridad de la Iglesia no haya tratado suficientemente este asunto y, como consecuencia, empujen así a un diálogo más abierto. [...] Creemos que a esta inquietud se debe responder con una reflexión teológica y pastoral prudente entre la Iglesia interna y la orden dominicana”. Desde Holanda, los dominicos han anunciado una próxima reimpresión del opúsculo, cuyas primeras 2500 copias se agotaron rápidamente.

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viernes, 28 de septiembre de 2007

"La única Iglesia que ilumina es la que arde"

Reflexiones Ante Las Pintadas En la Iglesia Catedral de Buenos Aires

Lectores amigos:

Tienen razón los que han pintado la Catedral de Buenos Aires, cuando dicen que la única Iglesia que ilumina es la Iglesia Católica, ósea la “Iglesia que arde”. Estos jóvenes marxistas, cuyo cerebro fue lavado por la escuela y la Universidad democrática, que en la filosofía del odio a Cristo basaron su pedagogía, tienen razón. Y decimos que la tienen porque hacemos abstracción de lo que ellos, recordando turbas ya conocidas, han querido decir. Tomamos de manera literal el grafiti profanante y lo resinificamos. Ciertamente la Iglesia Católica, Una y Santa, es la única que ilumina porque es la Iglesia de Cristo, que es la Luz del mundo. Porque, en Cristo, arde de amor por las almas. Porque arde en el fuego de la Verdad, que anuncia.

La Iglesia, en sus hijos fieles, arde de amor a Dios, y en ese arder aquellas santas almas se consumen en el fuego del Cristo que los quema como testimonio para la Salvación de las almas.

Si la idea era amedrentar a los buenos católicos, pues los tibios y acomodaticios no pueden ser amedrentados pues ellos no son, como los santos, en unión con Cristo signos de contradicción. No, los que rechazan la voluntad del Papa poniendo trabas burocráticas para que no se pueda cumplir un mandato, como lo de la Misa Tridentina, los que debiendo dar solo honor a Dios uno y Trino alaban a la diosa democracia y a la mentira del voto universal, rechazando de plano el combate por la restauración de todo el orden social en Cristo Rey; ellos no serán amedrentados ellos se acomodarán.

Pero sepan estos jóvenes torpes, que no pierden oportunidad, guiados y acompañados por las Madres del odio, de profanar la Casa de Dios que los Pastores no saben defender. Sepan, pues, que hay todavía buenos católicos que fieles a la verdadera Iglesia (no a la de la publicidad como la llamaba Menvielle) y al Santo Padre al único fuego que le tememos es al del infierno, porque allí habrá llanto y rechinar de dientes por la Eternidad, pero al fuego humano a ese no.

Frente a esa llama humana que amenaza repetir la historia ya conocida y poco recordada por quienes, en la Argentina, nos guían en la fe, pedimos por Madre y a los Santos mártires perseguidos en España, México, China, la Unión Soviética, Cuba, por los que aquella noche de 1955 perdieron su vida, por Jordán Bruno Genta y Carlos Sacheri, nos conceda la gracia de la perseverancia para que en la fidelidad, hasta el testimonio del martirio, si fuera menester. Que no temamos ser la leña de ese fuego que verdaderamente hace que la Iglesia ilumine ardiendo de amor por las almas.

El Caballero de Nuestra Señora
Versailles, junto a la Virgen de la Salud,
22 de septiembre del año del Señor 2007

sábado, 22 de septiembre de 2007

El Peligro de la Masonería sigue latente...

El Peligro de la Masonería sigue latente...

Desde CAR MSN

En 1738 S.S. Clemente XII tildó a la masonería como "La Sinagoga de Satanás". Más tarde S.S. León XII dijo que el objetivo principal de la masonería es LA DESTRUCCION DE LA IGLESIA CATOLICA para que la logia pueda establecer el SUPERGOBIERNO MUNDIAL, tema que trataron en muchas reuniones secretas, especialmente las de Basilea. Y ahora en las de los Bilderbergers, las de Yalta, las de París y en las de Suecia (año 2001).

A principios del Siglo XX, de la logia en Nueva Orleans salió el gobierno anticatólico de México, cuya CONSTITUCION redactó León Bromstein, alias TROTSKY. Y de México salió el Bogotazo (Colombia). Y de México salió el apoyo al gobierno Masón de Salvador Allende en Chile.........y de todo ello, con la ayuda de la masonería salió el narcotráfico y la guerrilla, que intentan gobernar a Colombia.

No es México ni sus ciudadanos los culpables, simplemente desde la revolución Bolchevique (golpe de los masones en Rusia, al destronar y matar al Zar Nicolas II) comenzaron los diferentes brazos de la masonería a desplegarsen por el mundo, y México fue y es una de sus principales bases...claro que en Colombia también se ha venido fortaleciendo este movimiento el cual es uno de los más poderosos de Suramérica

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  2. La demoniaca organización llamada masonería, desde CAR MSN

Y van cuatro. Otro teólogo procesado por la "Dominus Iesus"

Y van cuatro. Otro teólogo procesado por la "Dominus Iesus"

Es Peter C. Phan, de la Georgetown University of Washington. Antes que él fueron golpeados tres celebres jesuitas: Dupuis, Haight y Sobrino. Todos juzgados contrarios a la doctrina de Jesús único salvador del mundo
por Sandro Magister

ROMA, 17 de setiembre del 2006 – La congregación para la doctrina de la fe ha publicado hace tres días dos respuestas a correspondientes preguntas de la conferencia episcopal de los Estados Unidos, respecto a la obligación de dar de comer y beber a los enfermos en “estado vegetativo”. Las cuestiones tenían de trasfondo la discusión surgida en torno al caso de Terry Schiavo, que murió en el 2005 después de haber sido intencionalmente privada de alimento y agua. Pero no es esta la única controversia doctrinal o moral que hoy tiene por epicentro a los Estados Unidos.

El 12 de setiembre el vaticanista John L. Allen Jr. del “National Catholic Reporter” ha informado que un teólogo americano de primera plana ha terminado sometido a un proceso por un libro suyo. El teólogo es Peter C. Phan y el libro, publicado en el 2004 en los Estados Unidos, se titula “Being Religious Interreligiously. Asian Perspectivas on Interreligious Dialogue”. Como se intuye del título del libro, la cuestión debatida se refiere a “la unicidad y la universalidad salvífica de Jesucristo y de la Iglesia”, o sea a la doctrina cristológica reafirmada en el 2000 por la declaración “Dominus Iesus”. Phan es el cuarto teólogo de primera plana que termina sometido a un proceso después de la publicación de la “Dominus Iesus”. Antes que él y por los mismos motivos la congregación vaticana para la doctrina de la fe había emitido notificaciones contra los tres teólogos jesuitas Jacques Dupuis, en el 2001, Roger Haight, en el 2004, y Jon Sobrino, en el 2006. Phan, vietnamita, emigró a los Estados Unidos en el 1975. Es sacerdote de la diócesis de Dallas, Texas. Estudió teología y filosofía en la Pontificia Universidad Salesiana de Roma y en la University of London. Ha enseñado en la University of Dallas y después, Washington, en la Catholic University of America. Hoy, siempre en Washington, es profesor en la Georgetown University, titular de la Ignacio Ellacuría Chair of Catholic Social Thought. Enseña además en el East Asian Pastoral Insitute de Manila, en las Filipinas. Ha sido el primer extranjero en ser elegido presidente de la Catholic Theological Society of America. Sobre la cuestión de la relación entre el cristianismo y las otras religiones, Phan ha escrito dos libros antes del que ahora es investigado: “Christianity with an Asian Face” y “In Our Own Tongues”. Pero su producción se extiende a más campos: de la teología ortodoxa (“The Iconographical Vision of Paul Evdokimov”, “Culture and Eschatology”) a los Padres de la Iglesia (“Grace and the Human Condition”, “Social Thought”); de la escatología (“Eternity in Time: A Study of Rahner’s Eschatology”; “Death and Eternal Life”) a la misionología (“Mission and Catechesis: Alexandre de Rhodes and Inculturation in Seventeenth-Century Vietnam”). Dirige series de libros de teología para las editoriales Orbis Book y Paulist Press. Ha sido traducido al francés, español, italiano, alemán, polaco, chino, japonés y vietnamita. Phan recibió en julio del 2005 – a través del entonces obispo de Dallas, Charles Grahmann – una carta de la congregación vaticana para la doctrina de la fe, firmada por el arzobispo Angelo Amato, número dos de la congregación que hasta tres meses antes era presidida por Joseph Ratzinger. La carta enlistaba 19 observaciones, agrupadas en seis capítulos, sobre igual cantidad de pasajes del libro “Being Religious Interreligiously. Los puntos en discusión se referían sobre todo a la doctrina de Cristo como único salvador de todos los hombres, a la necesidad de la Iglesia para la salvación y al valor salvífico de las religiones no cristianas. A juicio de la congregación, el libro de Phan estaba “en abierto conflicto con casi todas las enseñanzas de la declaración Dominus Iesus”. La congregación pedía a Phan escribir un artículo de corrección de sus tesis y no volver a imprimir más el libro. Phan respondió con una carta de abril del 2006, en la cual adelantaba objeciones contra el procedimiento adoptado y pedía una compensación en dinero por la redacción de la clarificación solicitada. No le llegaron más cartas a Phan desde el Vaticano. Pero mientras tanto, se puso en movimiento un segundo proceso sobre él, esta vez por obra de la comisión doctrinal de los obispos de los Estados Unidos.

En mayo de este año el presidente de la comisión, William Lori, obispo de Bridgeport, comunicó a Phan que su libro había sido puesto bajo examen – a pedido de la Santa Sede – y le hizo llegar tres páginas de objeciones, a las cuales pedía que respondiera. Hacen parte de la comisión doctrinal, como consultores, dos cardenales de línea ratzingeriana: Francis George, arzobispo de Chicago, y Avery Dulles, teólogo y jesuita. Entre los obispos y Phan “el diálogo está en curso”, ha afirmado el 12 de setiembre la Hermana Ann Walsh, portavoz de la conferencia episcopal de los Estados Unidos. La comisión había solicitado a Phan una respuesta a las objeciones antes del 1 de setiembre, después de lo cual emitiría un comunicado público “para poner en alerta a los fieles sobre los peligros que se hallan en el libro”. Pero Phan ha respondido que le era imposible responder para esa fecha.

  1. Artículo original en Chiesa
  2. Comentarios en CAR MSN
  3. Dominus Iesus, Sobre la unicidad y la universalidad salvífica de Jesucristo y de la Iglesia. Congregación para la Doctrina de la Fe.

sábado, 15 de septiembre de 2007

Obispos contra el Motu Proprio

Desde CAR MSN

Estimados Hermanos

Por los sitios tradicionalistas y blogs ya se pueden leer, debidamente documentadas, las informaciones que surgen por muchos lugares en que los obispos establecen a priori que no darán permiso para decir la Santa Misa Tradicional, o bien, que no se cumplen las condiciones en su diócesis para ello, o bien, simple y llanamente se niegan a prestar las Iglesias y a permitir a los sacerdotes este derecho. Una vez mas el modernismo ataca a la Esposa del Cordero desde sus propias entrañas, pues ya sabíamos todos de estas reacciones y ya sabíamos todos los fieles de tal o cual diócesis si tal o cual Obispo se opondría de hecho, y en abierta desobediencia al Santo Padre, a la implementación del Motu Proprio Summorum Pontificum. Pues como siempre, los amigos de las libertades son los perseguidores de la libertad de Cristo y de su Iglesia, la sabida intolerancia de los tolerantes modernistas que no dudan en prestar los templos a los protestantes y cismáticos pero si lo hacen a sus mas piadosos fieles, pues que más para ellos que el ya de dominio publico: vosotros tenéis los templos, nosotros tenemos la fe.
S.E. el Cardenal Darío Castrillon Hoyos, como si fueran pocas las advertencias de S.S. el Papa, y como si fuera poco claro el motu proprio al respecto, establece una vez mas que el Obispo del lugar no puede oponerse a un derecho de los fieles dado personalmente por el Papa en uso de su autoridad suprema como Vicario de Cristo, esperemos pues que estos Obispos sigan el ejemplo del modernista Marini, que como se ha sostenido en numerables sitios, al verse acorralado frente a la Santa Misa de siempre y la posibilidad de que debiera oficiar como ceremoniero papal en una de ellas, y en vista de su oposición férrea, colgó la sotana.

A continuación reproduzco la nota de prensa aparecida en Catholic World News al respecto.

No más necesidad de permiso para la Misa en Latín, dijo el cardenal

Roma 14 de Septiembre de 2007 (CWNews.com) Con la implementación formal de Summorum Pontificum, el motu proprio del papa que provee un mas amplio acceso al Misal Romano de 1962, lo sacerdotes diocesanos no necesitan permiso para celebrar la Misa en Latín, estableció un alto oficial del VaticanoDarío Cardenal Castrillon Hoyos - el Presidente de la comisión Ecclesia Dei, que supervisa las relaciones del Vaticano con los tradicionalistas católicos - dijo que "desde este instante, los sacerdotes pueden decidir si celebrar la Santa Misa usando el antiguo rito sin permiso desde la Santa Sede o de el Obispo”En una entrevista con Radio Vaticano el 13 de septiembre, información antes de que el motu proprio oficialmente tomara efecto, el Cardenal Castrillon Hoyos explicó que el motu propio del Papa Benedicto afirma el derecho de cualquier sacerdote al uso de la "forma extraordinaria" de la liturgia latina. "es, mas aun, innecesario pedir cualquier tipo de permiso" el señaló.Algunos obispos diocesanos han advertido a sus sacerdotes en contra de la utilización del Misal 1962 sin permiso explícito de la diócesis. Pero el presidente de la comisión Ecclesia Dei - quien deberá escuchar todas las apelaciones referidas a las nuevas reglas litúrgicas - contradijo estas opiniones en la Radio Vaticano. Afirmando la autoridad del obispo para resolver cualquier problema litúrgico en sus diócesis, el cardenal colombiano sostuvo que el obispo puede ejercer su autoridad "sin negar el derecho que el Papa ha dado a toda la Iglesia".El Cardenal Castrillon Hoyos sostuvo que el motu proprio no implica "grandes cambios" en la liturgia de la Iglesia Romana, ya que la antigua liturgia nunca fue prohibida. El Vaticano II afirmó las libertades de los fieles, el señaló, y una de estas libertades, que el Papa Benedicto ha confirmado ahora, es el acceso a la antigua forma litúrgica.
"Nada se impone a nadie" por el Summorum Pontificum, sostuvo el cardenal. Al permitir un mayor uso del antiguo misal, el Papa Benedicto está simplemente "abriendo una posibilidad si el fiel lo solicita"

http://www.cwnews.com/news/viewstory.cfm?recnum=53525
http://groups.msn.com/CATOLICOSAPOSTOLICOSYROMANOS/general.msnw?action=get_message&mview=0&ID_Message=42230

jueves, 13 de septiembre de 2007

Ya ha comenzado

Ya ha comenzado.

Miles de católicos despertarán mas dulcemente el día de mañana. Las señoras buscaran sus mantillas o velos, tomarán los Misales que eran hojeados con ferviente deseo y usados casi a escondidas en los templos en que el ruido mundano e irreverente dominaba como dios y señor.
Las campanas llamarán a los fieles con mayor fervor, sonarán mas celestiales, hasta se podrá ver su brillo como antaño, aun cuando el óxido y el ollín haya intentado callarlas por mas de 30 años.
Ancianos, jóvenes y niños en silenciosa y esperanzada romería entraran al templo dignamente preparado, sentiran el perfumado olor del incienso, se persignaran con agua bendita, genuflectarán frente al Santísimo Sacramento, y de rodillas esperarán en silencio aquel esperado segundo, cuando el organo y el coro, como explosión de voces desde lo alto, inagure este nuevo amanecer con sus sones: "Asperges me, Domine, hyssopo, et mundabor..."
Luego el sacerdote mirará al Santo Altar, cual pastor guiando a sus fieles ovejas hacia el manantial de agua pura, se le verá emocionado, conteniendo las lágrimas, lágrimas de agradecimiento y felicidad, han sido tantos años esperando este momento... "Introibo ad altare Dei", "Ad Deum qui laetificat juventutem mean" le responderán, y el torrente de agua rejuvenecedora comenzará a fluir, y no se detendrá y a cada instante aumentará su caudal y ninguna fuerza de este mundo podrá detener...
Ya ha comezado...
Ha comenzado la Restauración de la Esposa del Cordero...
Te Deum Laudamus

Celo de los Obispos

Celo de los Obispos.

Por lo demás, Hermanos carísimos, no dudamos que todos vosotros, inflamados en caridad ardiente para con Dios y los hombres, en amor apasionado de la Iglesia, instruidos en las virtudes angélicas, adornados de fortaleza episcopal, revestidos de prudencia, animados únicamente del deseo de la voluntad divina, siguiendo las huellas de los apóstoles e imitando al modelo de todos los pastores, Cristo Jesús, cuya legación ejercéis, como conviene a los Obispos, iluminando con el esplendor de vuestra santidad al Clero y pueblo fiel e imbuidos de entrañas de misericordia, y compadeciéndoos de los que yerran y son ignorantes, buscaréis con amor a ejemplo del Pastor evangélico, a las ovejas descarriadas y perdidas, las seguiréis, y, poniéndolas con afecto paternal sobre vuestros hombros, las volveréis al redil, y no cesaréis de atenderlas con vuestros cuidados, consejos y trabajos, para que, cumpliendo como debéis con vuestro oficio pastoral, todas nuestras queridas ovejas redimidas con la sangre preciosísima de Cristo y confiadas a vuestro cuidado, las defendéis de la rabia, el ímpetu y la rapacidad de lobos hambrientos, las separéis de pastos venenosos, y las llevéis a los saludables, y con la palabra, o la obra, o el ejemplo, logréis conducirlas al puerto de la eterna salvación. Tratad varonilmente de procurar la gloria de Dios y de la Iglesia, Venerables Hermanos, y trabajad a la vez con toda prontitud, solicitud, y vigilancia a que la Religión, y la piedad, y la virtud, desechados los errores, y arrancados de raíz los vicios, tomen incremento de día en día, y todos los fieles, arrojando de sí las obras de las tinieblas, caminen como hijos de la luz agradando en todo a Dios y fructificando en todo género de buenas obras.

Para que todo esto se realice próspera y felizmente, acudamos, Venerables Hermanos, al trono de la gracia, roguemos unánimemente con férvidas preces, con humildad de corazón al Padre de las misericordias y Dios de toda consolación, que por los méritos de su Hijo se digne colmar de carismas celestiales nuestra debilidad, y que con la omnipotencia de su virtud derrote a quienes nos acometen, y en todas partes aumente la fe, la piedad, la devoción, la paz, con lo cual su Iglesia santa, desterrados todos los errores y adversidades, goce de la deseadísima libertad, y se haga un solo rebaño bajo un solo pastor. Y para que el Señor se muestre más propicio a nuestros ruegos y atienda a nuestras súplicas, roguemos a la intercesora para con El, la Santísima Madre de Dios, la Inmaculada Virgen María, que es Nuestra madre dulcísima, medianera, abogada y esperanza fidelisima, y cuyo patrocinio tiene el mayor valimiento ante Dios. Invoquemos también al Príncipe de los Apóstoles, a quien el mismo Cristo entregó las llaves del reino de los cielos y le constituyó en piedra de su Iglesia contra la que nada podrán nunca las puertas del infierno, y a su Coapóstol Pablo, a todos los santos de la corte celestial, que ya coronados poseen la palma, para que impetren del Señor la abundancia deseada de la divina propiciación para todo el pueblo cristiano.

Por fin, recibid la bendición apostólica, henchida de todas las bendiciones celestiales y prenda de Nuestro amor hacia vosotros, la cual os damos salida de lo íntimo del corazón, a vosotros, Venerables Hermanos, y a todos los clérigos y fieles todos encomendados a vuestro cuidado.

Dado en Roma, en Santa María la Mayor, el día 9 de Noviembre del año 1846, primer año de Nuestro Pontificado.

Pío IX. Sumo Pontífice

Una lección desde Viena. Sobre como cantar la Misa

Chiesa nos comprarte esta excelente entrada.

Una lección desde Viena. Sobre cómo cantar la Misa

La polifonía de Haydn y las antífonas gregorianas del misal antiguo acompañaron la misa del Papa en la capital de Austria, toda celebrada con "la mirada hacia Dios". Un modelo para las liturgias católicas de rito latino en todo el mundo

por Sandro Magister

ROMA, 12 de setiembre del 2007 – Entre las muchas cosas que Benedicto XVI dijo e hizo en sus dos viajes de inicios de setiembre, a Loreto y a Austria, hay dos que marcan en distinguen en modo inconfundible su pontificado.

Ambas tienen que ver con la visibilidad de la Iglesia, con su capacidad de comunicar: no a sí misma sino “las cosas de arriba”.

En Loreto, en la vigilia del sábado 1 de setiembre, el Papa mostró como quiere hacerse ver y escuchar por el mundo, en particular por el mundo de los jóvenes.

En Austria, con la misa en la catedral de Viena del domingo 9 de setiembre, Benedicto XVI ha hecho entender como quiere que la Iglesia aparezca ante los hombres, en el momento en el que se muestra más altamente reconocible: la celebración eucarística.

En Loreto, la vigilia con los tres cientos mil jóvenes llegados de Italia y del mundo se desarrollo en dos tiempos: el primero, en la tarde, la reflexión y la oración; el segundo, en la noche, típicamente musical, con celebres estrellas de la canción.

Esta velada musical, trasmitida en directo por el primer canal de la televisión estatal italiana, fue ideada por Bibi Ballandi, manager de artistas famosos y gran organizador de eventos televisivos, el mismo que en 1997, en una velada semejante durante el congreso eucarístico internacional de Bolonia había llevado a Bob Dylan y a Adriano Celentano a cantar frente a Juan Pablo II, presente en el palco durante todo el espectáculo.

Esta vez, en Loreto, estaban Claudio Baglioni, Lucio Dalla y el grupo rock "Vibrazioni". Pero no estaba el Papa. Mientras los cantantes hacían su espectáculo, él se había retirado a rezar en el santuario frente a la reliquia de la Santa Casa de Nazaret.

Durante el desarrollo de la velada la televisión mostró al Papa solamente por pocos minutos. Lo mostró arrodillado frente a la estatua de la Virgen con el Niño Jesús, mientras devotamente leía una plegaria.

Era de esperárselo de Joseph Ratzinger. Sobre lo ocurrido en 1997 en el congreso eucarístico de Bolonia él había hecho notar su desacuerdo en un escrito publicado el año siguiente: “Bob Dylan y los otros tenían un mensaje completamente diferente de aquel por el cual el Papa se esforzaba en trasmitir”; y por tanto “había razón para dudar si verdaderamente era justo hacer intervenir a este tipo de profetas”, portadores de un mensaje “viejo y pobre” si apenas se le comparaba con el que el Papa comunicaba.

En cambio, Benedicto XVI, en Loreto, participó personalmente en el encuentro con los jóvenes por la tarde, organizado por los responsables de la pastoral juvenil de la conferencia episcopal italiana.

Pero también aquí, con un alejamiento suyo del libreto. Por un lado había jóvenes actores que se aprestaban a recitar con habilidad teatral, pero con tono siempre artificial, los pasajes predispuestos por la dirección, muchos de los cuales extraídos de la Biblia. En el otro lado estaba el Papa que ponía aparte los textos preparados para él por las oficinas de la curia y respondía a las preguntas de los jóvenes con palabras espontáneas, improvisadas, inconfundiblemente suyas, pero por lo mismo, capaces de penetrar en los corazones. Mientras él hablaba y decía cosas profundas, comprometedoras, tocantes, el silencio y la atención de los tres cientos mil jóvenes que escuchaban era impresionante.

De todos modos, Benedicto XVI no parecía aislado. Estaban en plena sintonía con él los jóvenes y las jóvenes que relataban las historias de sus vidas, algunas dramáticas, y él hacía pregunta. Estaba con él el misionero Giancarlo Bossi, desde hace poco liberado de un secuestro obra de los islámicos en Filipinas. El Padre Bossi dijo cosas simples y breves, pero capaces de hacer entender a todos qué cosa quiere decir ser un genuino misionero del Evangelio de Jesús, y no un asistente social o un activista no global.

Otra música también en Viena, literalmente. Con la misa celebrada en la catedral de San Esteban del domingo 9 de setiembre Benedicto XVI ha vuelto a dar vida a una tradición musical y litúrgica que había permanecido ininterrumpida desde hace décadas.

En efecto, hasta donde se alcanza a recordar, la última celebración papal acompañada de la ejecución completa – Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus, Agnus Dei – de una gran misa polifónica se remonta al 1985, con la "Krönungsmesse" de Mozart dirigida por Herbert von Karajan, en San Pedro. Y la penúltima, al lejano 1963. También aquella vez la misa fue celebrada en San Pedro, y el autor escogido fue Giovanni Pierluigi de Palestrina, maestro de la polifonía romana del siglo XVI.

Esta vez la misa fue celebrada en Viena y el autor con justicia fue el austriaco Franz Joseph Haydn: con la estupenda “Mariazeller Messe” del 1782, para coro, solos y orquesta.

También el canto gregoriano ha hecho una reaparición importante en la misa papal del 9 de setiembre. Durante la comunión el coro cantó varias veces la antífona “Vovete”, propia de este domingo en el misal de rito antiguo, alternada a versículos del salmo 76 también cantados en latín: “Haced promesas al Señor, vuestro Dios, pero cumplidlas. Vosotros, que rodeáis al que es digno de temor, traedle ofrendas. Pues él quita la vida a los gobernantes y causa temor a los reyes del mundo".

Un crítico musical hubiera aprobado con la máxima nota la espléndida ejecución, dirigida por Markus Landerer, maestro de capilla de la catedral de Viena. Pero se trataba de una misa, no de un concierto. Y Benedicto XVI impartió con esta finalidad una lección clara, en dos sucesivos momentos de la jornada.

En el Ángelus, pocos minutos después del término de la misa, comenzó su discurso así:

“Esta mañana ha sido para ti, una experiencia particularmente bella el poder celebrar con todos vosotros el día del Señor en un modo tan digno en la magnífica catedral de San Esteban. El rito eucarístico realizado con el debido decoro nos ayuda a tomar conciencia de la inmensa grandeza del don que Dios nos hace en la santa misa. Precisamente así nos acercamos también al asunto y experimentamos la alegría de Dios. Estoy agradecido por tanto a todos los que mediante su contribución activa en la preparación y el desarrollo de la liturgia o también mediante su participación recogida en los sagrados misterios, han creado una atmósfera en la que la presencia de Dios era verdaderamente perceptible”.

En la tarde, en le monasterio de Heiligenkreutz donde cada día 80 monjes cistercienses celebran el oficio divino en puro gregoriano y totalmente en latín, dijo:

“En la belleza de la liturgia, […] donde juntos cantamos, alabamos, exaltamos y adoramos a Dios, se hace presente sobre la tierra un pedacito de cielo. No es en verdad temerario si en una liturgia totalmente centrada en Dios, e los ritos y en los cantos, se ve una imagen de eternidad. […] En todo tipo de tarea para la liturgia el criterio determinante debe ser siempre la mirada hacia Dios. Estamos frente a Dios: Él nos habla y nosotros le hablamos a Él. Donde las reflexiones sobre la liturgia se nos pregunta solamente cómo hacerla atractiva, interesante y bella, la partida ya está perdida. O sea es opus Dei, obra de Dios, con Dios como específico sujeto, o no es. En este contexto os pido: realizad la sagrada liturgia a teniendo la mirada en Dios en la comunión de los santos, de la Iglesia viviente de todos los lugares y de todos los tiempos, con el fin de que se hagan expresión de la belleza y de la sublimidad del Dios amigo de los hombres”.

Ha dicho también a los monjes de Heiligenkreutz: “Una liturgia que se olvida de mirar a Dios está, como tal, en su ocaso”. Haydn, católico de profunda espiritualidad, no estaba lejos de esta visión de la belleza en la liturgia cristiana cuando anotaba al termino de cada composición musical suya: “Laus Deo”, alabado sea Dios.

Cuando en el Credo de la “Mariazeller Messe” el solista entona el “Et incarnatus est" y en el Sanctus se canta el “Benedictus” verdaderamente irrumpen destellos de eternidad. La gran música litúrgica comunica más de mil palabras al misterio de “aquel que viene en nombre del Señor”, del Verbo que se hace carne, del pan que se hacer cuerpo de Jesús.

La liturgia que inspiró a Haydn – como a otros grandes compositores cristianos – estas melodías, con centellas de alegría teológica, era la antigua, tridentina: todo lo contrario de aquel “sentido cerrado” al que algunos la asocian. Es la liturgia que Benedicto XVI ha querido preservar en su riqueza con el motu proprio “Summorum Pontificum”, del 7 de julio del 2007, junto al rito moderno por el observado en la misa de Viena.

Difundidas al mundo, las misas papales son un paradigma para las liturgias de la Iglesia latina en todo el mundo.

La de Viena del 9 de setiembre ha querido serlo en un modo particular. Y Benedicto XVI lo ha remarcado.

Lástima que algunas de las redes televisivas encargadas de retransmitirla hayan malogrado las particularidades de esta misa. En la transmisión directa de la televisión estatal italiana por ejemplo, las melodías gregorianas de la comunión fueron tratadas como indignas de ser escuchadas. Sustitutas de un vacío parloteo sobre las presuntas “grandes cuestiones” de la Iglesia y de Austria.

En el Vaticano, el evento litúrgico de Viena será seguido en breve por la sustitución del maestro de las celebraciones litúrgicas pontificias. Tomará el lugar de Piero Marini – que irá a presidir el pontificio comité para los congresos eucarísticos internacionales – el actual ceremoniero de la arquidiócesis de Génova, Guido Marini. Cercano al predecesor en el nombre, pero al Papa Ratzinger en la sustancia.

http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/166922?sp=y
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lunes, 10 de septiembre de 2007

Misa Tradicional por EWTN

Desde CAR MSN
Estimados Hermanos:

Con sorpresa y con mucha alegria me he enterado que este 14 de Septiembre por EWTN será transmitida la Santa Misa segun el Rito de San Pio V a las 8 de la Mañana, para lo cual fueron invitados los sacerdotes y seminarisas de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro desde Denton, Nebraska, USA. Confiemos en el Señor y esperemos que esta sea la primera de muchas Santas Misas dichas bajo el Rito de San Pio V que sean transmitidas por EWTN a todo el mundo.

Muchas gracias Madre Angelica, tendremos puestos los grabadores para inmortalizar este dia.

In Domino
elmismo_cl

Leer Mas: http://groups.msn.com/CATOLICOSAPOSTOLICOSYROMANOS/general.msnw?action=get_message&mview=0&ID_Message=42046&LastModified=4675637844220808341

¡Feliz aniversario IBP!

¡Feliz Aniversario IBP!
Lo que sigue fue tomado del sitio del Instituto del Buen Pastor distrito de Latinoamerica:

"Hoy 8 de Septiembre, fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen, celebramos el primer aniversario del IBP.El R.P. Rafael Navas, Superior de Ditrito IBP Latinoamérica, celebró una Misa Solemne en Acción de Gracias, en el Segundo Monasterio de la Visitación, en donde se pidió especialmente por el Santo Padre y por las autoridades eclesiásticas y civiles. Agradecimientos especiales a las Madres del Monasterio por facilitar su hermosa capilla y a los distintos sacerdotes que asistieron a esta celebación"
El blog de El buen Pastor, informa a sus lectores de la siguiente manera:
"En el día de ayer Fiesta de la Natividad de Nuestra Señora se realizo celelebración de la misa en acción de gracias por el primer año de la erección canónica del Instituto del Buen Pastor ye n que se pidió especialmente por Su Santidad Benedicto XVI , por las autoridades eclesiásticas y civiles. A La ceremonia realizada en La Iglesia del Segundo Monasterio de la Visitación asistió una numerosa cantidad de fieles, seis sacerdotes amigos, dos seminaristas (uno de ellos que cursa actualmente estudios en el seminario del I.B.P. en Bourdeaux, Francia) fieles y amigos .Agradecemos especialmente a La madre superiora del Monasterio, por la buena disposición exhibida para con el instituto. y especialmente a la hermana sacristana quien se encargo de engalanar la iglesia en forma especial para la ocasión. Hacemos votos a nuestro Dios Uno y Trino, para que nos ayude a perseverar y nos asista especialmente en nuestro apostolado".
Desde este blog, y desde CAR nos unimos a las felicitaciones

sábado, 8 de septiembre de 2007

Decisión Papal sobre la liturgia por Mons. Juan Ignacio González Errázuriz

Decisión papal sobre la liturgia.

Mucho más que la misa en Latín
Hace pocas semanas el Papa Benedicto XVI ha decidido que en adelante cualquiera sacerdote pueda celebrar la Santa Misa, los sacramentos y rezar la Liturgia de las Horas según los libros que existían antes de la reforma de 1970. También ha señalado que los fieles que lo deseen pueden solicitar a los sacerdotes dicha celebración y que éste no debe negarse a ello. El Santo Padre ha adoptado una determinación profunda y transcendente para la vida de la Iglesia. Lo ha hecho después de muchas reflexiones múltiples consultas y constante oración, según el mismo nos lo ha señalado. En adelante en la Iglesia Católica de Rito Latino, existirán dos formas de celebrar la liturgia: la que surgió de la reforma impulsada por el Concilio Vaticano II que es la llamada ordinaria y la anterior, contenida esencialmente en el Misal Romano publicado con la autoridad del Beato Juan XXIII en 1962; que viene desde la reforma posterior al Concilio de Trento, que es la forma extraordinaria. El Papa no ha pedido que se vuelva al antiguo rito ni tampoco que se celebre la Misa en Latín, como algunos podrían pensar. Ni menos ha solicitado o aconsejado dejar el rito actual para usar los libros antiguos.Llegar a esta determinación ha sido fruto de un largo camino, iniciado ya en tiempos del Papa Juan Pablo. Ese caminar lo ha relatado en una carta que dirigió a todos los obispos del mundo, explicando las nuevas determinaciones adoptadas.

Sentido profundo de la decisión del Papa
Con su penetrante capacidad teológica y pastoral, el Papa ya había advertido hace muchos años, que el proceso por el cual se implantó el nuevo misal y los usos litúrgicos de 1970, nunca implicaron derogar o dejar sin efecto las formas litúrgicas anteriores. La historia de la Iglesia es en esto es rica y clara. De hecho conviven en la Iglesia latina muchos ritos de uso poco frecuente o local. En realidad nunca en la historia bimilenaria de la Iglesia ha ocurrido que una forma más moderna de celebrar la liturgia deje a la anterior inmediatamente fuera de uso, por una especie de derogación tácita. El mismo Papa ya había señalado – siendo Obispo y Cardenal – que tal quiebre no era lógico ni propio de la tradición de la Iglesia. Por eso las opiniones escuchadas de parte de algún eclesiástico de que esta decisión del Papa es como anular la reforma litúrgica que promovió el Concilio y aprobó el Papa Pablo VI son completamente erradas y ajenas a lo que dicen los documentos oficiales y a lo expresado por el Papa. También son erradas las que simplemente expresan que todo debe seguir igual, como restando significado a la determinación pontificia. Es necesario, por tanto, que los católicos – fieles y ministros ordenados – nos preguntemos cual es la razón por la que el Pastor de toda la Iglesia ha dado un paso como el que comentamos.

Continuidad y cambio
Ni en la historia de la teología, ni en la de la misma Iglesia se dan saltos al vacío. Un concilio no deroga al anterior sino que confirma las verdades y las profundiza. Un documento papal o conciliar no contradice la enseñanza de otro anterior, sino que las perfecciona o las ilumina con nuevos datos y enfoques. Como escribió el Papa siendo Cardenal, “la historia tiene una continuidad y nosotros, lógicamente, no podemos escapar de ella”. También entre nosotros se ha extendido la idea de que la historia de la Iglesia pareciera haber comenzado sólo después del Concilio. Casi no recordamos que vivieron muchos pastores santos y sabios antes de 1960, quienes desarrollaron trabajos pastorales que son el fundamento de lo que hoy continuamos haciendo. Este proceso me parece particularmente presente en la vida de nuestra Iglesia en Chile. ¿Quien se acuerda hoy de monseñor Rafael Valentín Valdivieso, el gran organizador de la Iglesia en el Chile moderno?, ¿quien de don Justo Donoso, el mas grande canonista que ha producido América, que alumbró la vida de la Iglesia con su “Manual del párroco americano”?, ¿quien de don Mariano Casanova o del Arzobispo González?, del señor Rücker, primer obispo de Temuco, de mismo Cardenal Caro, o de don Rafael Edwards, primer vicario castrense de la República, y así podríamos seguir casi indefinidamente. No hemos de olvidar que en nuestra historia eclesiástica existieron concilios, sínodos, documentos, normas, etc. de cuya aplicación se siguió la evangelización de América y de Chile. La determinación del Papa Benedicto XVI también nos debe llevar a mirar de manera diversa nuestra propia historia de la Iglesia en Chile, descubriendo la maravillosa continuidad de su trabajo en bien de todos los nosotros. Esta realidad queda también muy bien expresada en el reciente documento de Aparecida, en que los Obispos de América Latina y del Caribe, expresan que entre las diversas Conferencias de los episcopados del continente hay una continuidad en su enseñanza. (Medellín-Puebla-Santo Domingo- Aparecida)

La misma Iglesia de ayer y de hoy
En un documento reciente de la Congregación para la Doctrina de la fe se respondía de la siguiente manera a la pregunta: “¿El Concilio Ecuménico Vaticano II ha cambiado la precedente doctrina sobre la Iglesia? Respuesta: El Concilio Ecuménico Vaticano II ni ha querido cambiar la doctrina sobre la Iglesia ni de hecho la ha cambiado, sino que la ha desarrollado, profundizado y expuesto más ampliamente. Esto fue precisamente lo que afirmó con extrema claridad Juan XXIII al comienzo del Concilio. Pablo VI lo reafirmó, expresándose con estas palabras en el acto de promulgación de la Constitución Lumen gentium: «Creemos que el mejor comentario que puede hacerse es decir que esta promulgación verdaderamente no cambia en nada la doctrina tradicional. Lo que Cristo quiere, lo queremos nosotros también. Lo que había, permanece. Lo que la Iglesia ha enseñado a lo largo de los siglos, nosotros lo seguiremos enseñando. Solamente ahora se ha expresado lo que simplemente se vivía; se ha esclarecido lo que estaba incierto; ahora consigue una serena formulación lo que se meditaba, discutía y en parte era controvertido». Los Obispos repetidamente manifestaron y quisieron actuar esta intención”. (Congregación para la Doctrina de la fe. Respuestas a algunas preguntas acerca de ciertos aspectos de la doctrina sobre la Iglesia, 29 de junio de 2007)

Los abusos litúrgicos, un mal que ha ensombrecido el rostro de la Iglesia
El Papa advierte en la carta que ha enviado a todos los obispos del mundo sobre esta decisión, que mientras muchas personas siempre aceptaron las enseñanzas del Concilio Vaticano II, sin embargo, reaccionan muy negativamente frente a la idea que se extendió de que el nuevo misal y el uso de la lengua vernácula era “como una autorización e incluso como una obligación a la creatividad”, lo cual, señala, “llevó las deformaciones litúrgicas al límite de lo soportable” quedando muchos fieles “profundamente heridos por las deformaciones arbitrarias de la liturgia” Con palabras simples y sencillas el Supremo Pastor describe en pocos trazos uno de los mas trágicos procesos vividos en muchas comunidades católicas, en las que la liturgia ha sufrido muy graves alteraciones y se ha convertido en un espacio para la figuración personal del sacerdote, con abusos de todo tipo y faltas – algunas veces muy graves - a la santidad de los sacramentos, a Jesucristo verdaderamente presente en la Eucaristía, etc. En Chile no estamos exentos de estas dificultades, que aún hoy siguen ocurriendo y alejan a unos y escandalizan a otros Que interesante recordar ahora una palabras, quizás olvidadas, del gran Papa Pablo VI sobre el cuidado de los detalles en la liturgia “Os podrá parecer quizá que la Liturgia está hecha de cosas pequeñas: actitud del cuerpo, genuflexiones, inclinaciones de cabeza, movimiento del incensario, del misal, de las vinajeras. Es entonces cuando hay que recordar las palabras de Cristo en el Evangelio: El que es fiel en lo poco, lo será en lo mucho (Lc 16, 16). Por otra parte, nada es pequeño en la Santa Liturgia, cuando se piensa en la grandeza de Aquel a quien se dirige” (Pablo VI, Alocución 30 de mayo 1967).

Los lefebvristas y los católicos chinos
Algunos, por su parte, piensan que la gran finalidad de esta determinación del Papa es poner fin al cisma del Arzobispo Lefebvre y sus seguidores. Sin embargo, es sabido que éste tiene unas raíces más profundas que las sólo litúrgicas. Por esa razón no es claro que con lo decidido respecto del uso de los antiguos libros vaya a ponerse fin a esa dolorosa división, que tiene elementos teológicos mucho más complejos. El mismo Papa no lo dice en la Carta a los Obispos que se ha citado.La reciente carta el Papa a los católicos chinos, sin distinguir entre los que han permanecido abiertamente fieles al Papa – con gravísimas persecuciones y miles de mártires - y lo que han subsistido en la llamada iglesia patriótica, bajo la férula del gobierno comunista chino, es una pista mas interesante que la anterior para descubrir uno de los objetos de la determinación pontificia. Todos esos católicos chinos no conocen otra forma litúrgica que la antigua y seguramente la plena adhesión a Roma, en el caso de muchos fieles católicos de las comunidades no plenamente unidas a Roma, no podría implicar un cambio de forma litúrgica. Ahora muchos podrán volver a la unidad de la fe y podrán hacerlo sin cambio alguno en la liturgia.

Una reconciliación interna de la Iglesia
Por otra parte, el Papa argumenta que en muchas personas que durante años vivieron bajo el rito litúrgico del misal antiguo, el cambio les resulta aún difícil y como forzado y que aún en las nuevas generaciones también se ha constatado una adhesión profunda al Misal de Juan XXIII. Es interesante su afirmación, pues aparentemente la forma antigua de la liturgia interesaría sólo a personas de cierta edad y las comprobaciones fácticas, sobretodo en los países de centro Europa, dicen lo contrario.Benedicto XVI no duda en expresar una de las razones profundas de estas iniciativas “Se trata de llegar a una reconciliación interna en el seno de la Iglesia”. Al mismo tiempo señala con asombroso realismo “que en los momentos críticos en que la división estaba naciendo, no se ha hecho lo suficiente por parte de los responsables de la Iglesia para conservar o conquistar la reconciliación y la unidad; se tiene la impresión de que las omisiones de la Iglesia han tenido su parte de culpa en el hecho de estas divisiones hayan podido consolidarse”. Es evidente que estas palabras nos interpelan a todos, fieles y jerarquía, porque todos de alguna manera hemos sido culpables de no hacer lo necesario para que esas divisiones no se provocaran. El Papa, en definitiva, nos invita a todos los hijos de la Iglesia a trabajar por “permanecer en esta unidad o reencontrarla”

Una decisión que llama a un examen personal
Ante palabras tan claras y precisas caben pocas explicaciones. Su sentido natural y obvio nos lleva a todos a un profundo examen, pero evidentemente dicho examen se hace una exigencia más acuciosa respecto de quienes han promovido o practicado un “creacionismo litúrgico” que ha deteriorado gravemente los contenidos de los misterios que celebramos en la liturgia. Aún siguen existiendo entre nosotros esos procesos y sólo desde una profunda humildad y rendida obediencia a la Iglesia y a su “lex orandi” es posible lograr una rectificación a la cual el pueblo cristiano tiene derecho.El Papa quiere que la liturgia de la Iglesia manifieste a los hombres y mujeres de nuestro tiempo el amor, adoración y reconocimiento que todos debemos al Creador y a su Hijo Jesucristo. Para ello, evidentemente, tanto el rito de 1962 como el de 1970, ambos nacidos del corazón de la Iglesia, son plenamente aptos.En nuestra realidad quizás el efecto principal que deben despertar estas disposiciones del Papa es la revisión tanto en lo personal como en la vida de nuestras comunidades de la manera como vivimos la fe de la Iglesia que expresa su forma de orar y de creer por medio de la liturgia. Dejando de lado todo protagonismo personal, es necesario seguir con delicadeza las indicaciones litúrgicas, precisar acerca del modo de celebrar los misterios de nuestra fe y recordar las sabias palabras, “conviene que sólo Jesús se luzca”Ya el Papa Juan Pablo nos había advertido de la necesidad de evitar abusos que escandalizan al pueblo cristiano y rebajan a lo humano algo que es divino. Pero, hay que reconocerlo, en algunos ambientes eclesiales sus llamadas fueron desoídas. No se trata sólo de incumplimientos de normas y rúbricas, sino de verdaderos abusos, como las absoluciones colectivas, las bendiciones a matrimonios civiles, la celebración de la Eucaristía con pan común, el no uso de los ornamentos sacerdotales, los cambios en las palabras de la consagración, y otros, que es penoso y largo enumerar. La reciente Exhortación Apóstólica Sacrametum Caritatis contiene muchas indicaciones precisas sobre las celebraciones litúrgicas que ahora debemos poner en práctica. Asimismo, la Instrucción “Redemptionis sacramentum” sobre algunas cosas que se deben observar o evitar acerca de la Santísima Eucaristía”, de la Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, de 25 de marzo de 2004, preparada por mandato del Papa Juan Pablo II y que en algunos ambientes eclesiales simplemente se tuvo por no escrita, es otro indicador de la ruta que debemos seguir.
En la libertad de los hijos de Dios. Actitudes a tomar y evitar
En definitiva, podría decirse que al abandonarse la forma litúrgica que se uso hasta 1962 y adoptar la nueva formas litúrgicas, cuyas rúbricas o indicaciones para la celebración también son muy precisas, se produjo como una avalancha de incorrecciones y con ello cierto caos litúrgico que ha terminado por afectar la esencia de lo que creemos. El Papa resalta que la vigencia de pleno derecho de ambas formas del mismo rito – es decir el Misal antiguo y el ritual de sacramentos y la Liturgia de las Horas – como el de 1970, nacido de las indicaciones del Concilio “pueden enriquecerse mutuamente”. Es posible, por ejemplo, que siguiendo el uso del rito ordinario de la Santa Misa, el de 1970, algunas de las partes se puedan rezar o cantar en latín, expresándose así de una forma plástica y viva la comunión no sólo de los miembros de una Iglesia particular, sino también con los miembros vivos del Pueblo de Dios de latitudes remotas y para nosotros desconocidas. Alabaremos al mismo Dios, por medio de su Hijo Jesucristo, aquí y en la China o en Japón. Nada entenderíamos si intentáramos hablar con un católico de aquellas tierras, pero estaríamos unidos en la oración común con la cual juntos podríamos elevar el corazón a Dios.Por eso hay dos actitudes reprochables y una que es la propia de un católico verdadero. Lo primero sería intentar que volvamos todos al antiguo uso, pensando que en ese camino se encontraran las soluciones a los problemas de la Iglesia. Lo segundo, ignorar lo que el Papa nos ha dicho y continuar por el camino del “creacionismo”, como si los frutos de ese árbol ya no se hubiesen probado suficientemente amargos.La actitud verdadera es adherir fuertemente a lo que nos dice el Papa y vivir en la libertad de los hijos de Dios, respetando plenamente el derecho de personas, grupos y comunidades a vivir en uno u otra forma la celebración de los grandes misterios de nuestra fe, que es lo verdaderamente importante. Esta determinación de Pedro será como una prueba de la rectitud de intención, de la adhesión y el amor que hay en nuestra Iglesia al Papa. Será también la ocasión propicia para mejorar en nuestro servicio sacerdotal al pueblo de Dios y, para algunos, el momento para rectificar caminos errados que se han intentado proponer como los verdaderos en la praxis litúrgica.

Juan Ignacio González Errázuriz
Obispo de San Bernardo, Chile

http://www.obispadodesanbernardo.cl/index.php?module=announce&ANN_user_op=view&ANN_id=456
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sábado, 7 de julio de 2007

Te Deum laudamus.
LITTERAE APOSTOLICAEMOTU
PROPRIO DATAE
BENEDICTUS XVI
(cliclear para leer en español)

Te Deum laudamus
te Dominum confitemur.
Te aeternum Patrem omnis terra veneratur.
Tibi omnes Angeli;
tibi caeli et universae Potestates;
Tibi Cherubim et Seraphim incessabili voce proclamant:
Sanctus, Sanctus, Sanctus, Dominus Deus Sabaoth.
Pleni sunt caeli et terra maiestatis gloriae tuae.
Te gloriosus Apostolorum chorus,
Te Prophetarum laudabilis numerus,
Te Martyrum candidatus laudat exercitus.
Te per orbem terrarum sancta confitetur Ecclesia,
Patrem immensae maiestatis:
Venerandum tuum verum et unicum Filium;
Sanctum quoque Paraclitum Spiritum.
Tu Rex gloriae, Christe.
Tu Patris sempiternus es Filius.
Tu ad liberandum suscepturus hominem,
non horruisti Virginis uterum.
Tu, devicto mortis aculeo,
aperuisti credentibus regna caelorum.
Tu ad dexteram Dei sedes, in gloria Patris.
Iudex crederis esse venturus.
Te ergo quaesumus, tuis famulis subveni:
quos pretioso sanguine redemisti.
Aeterna fac cum sanctis tuis in gloria numerari.

viernes, 15 de junio de 2007

El Latín a su alcance

Con este sugerente título, desde la Madre Patria, nuestro hermano Juan José intentará recordarnos o enseñarnos el idioma del la Iglesia, en las próximas semanas contaremos con las primeras lecciones por nuestra comunidad, las que serán reproducidas en este blog.

In Domino
Administradores CAR MSN

Motu Proprio, llegada inminente

Mantemos noticias actualizadas sobre el "proceso" de promulgación del Motu Propio liberalizando la Santa Misa de siempre AQUI: http://groups.msn.com/CATOLICOSAPOSTOLICOSYROMANOS/general.msnw?action=get_message&mview=0&ID_Message=40967&LastModified=4675627099940217534

Ciertamente nos valemos de las publicaciones de distintos sitios y blogs católicos ligados a la Tradición.

ATRACTIVO DE LA MISA TRIDENTINA

Atractivo de la Misa Tridentina
por el Cardenal Alfons M. Stickler

LA MISA TRIDENTINA O LITURGIA DE SAN PÍO V

La Misa Tridentina es el rito de la Misa fijado por el Papa Pío V a solicitud del Concilio de Trento y promulgado el 5 de diciembre de 1570. Este Misal contiene el antiguo rito Romano, del que fueron eliminados varios agregados y alteraciones. Cuando se la promulgó, se preservaron otros ritos que habían existido por lo menos durante 200 años. Por lo tanto, es más correcto llamar a este Misal la liturgia del Papa San Pío V.

FE Y LITURGIA EL SACRIFICIO DE LA MISA, CENTRO DE LA LITURGIA CATÓLICA

Desde el comienzo mismo de la Iglesia, la fe y la liturgia han estado íntimamente conectadas. Una clara prueba de esto puede hallarse en el propio Concilio de Trento. Este Concilio declaró solemnemente que el sacrificio de la Misa es el centro de la liturgia Católica, en oposición a la herejía de Martín Lutero, quien negaba que la Misa fuese un sacrificio. Sabemos, a partir de la historia del desarrollo de la Fe, que esta doctrina ha sido fijada con autoridad por el Magisterio en la enseñanza de papas y concilios. También sabemos que en la totalidad de la Iglesia, y especialmente en las iglesias orientales, la Fe fue el factor más importante para el desarrollo y la formación de la liturgia, particularmente en el caso de la Misa. Existen argumentos convincentes en este sentido desde los primeros siglos de la Iglesia. El Papa Celestino I escribió a los obispos de la Galia en el año 422: Legem credendi, lex statuit supplicandi; lo que en adelante se expresó comúnmente por la frase lex orandi, lex credendi (la ley de la oración es la ley de la fe). Las iglesias ortodoxas conservaron la Fe a través de la liturgia. Esto es muy importante porque en la última carta que escribió el Papa hace siete días dijo que la Iglesia Latina debe aprender de las iglesias de Oriente, especialmente sobre la liturgia...

DECLARACIONES CONCILIARES: DOCTRINALES Y DISCIPLINARIAS

Un tema a menudo descuidado lo constituye los dos tipos de declaraciones y decisiones conciliares: las doctrinales (teológicas) y las disciplinarias . En la mayoría de los concilios hemos tenido ambas, doctrinales y disciplinarias.
En algunos concilios no ha habido declaraciones o decisiones disciplinarias; y a la inversa, ha habido algunos concilios sin declaraciones doctrinales, con declaraciones solamente disciplinarias. Muchos de los concilios de Oriente después del de Nicea trataron sólo cuestiones de fe.
El Segundo Concilio de Tolón, del año 691, fue un concilio estrictamente oriental, para declaraciones y decisiones exclusivamente disciplinarias, porque las iglesias de Oriente habían sido dejadas de lado en los concilios precedentes. Esto actualizó la disciplina para las iglesias orientales, especialmente para la de Constantinopla.
Esto es importante porque en el Concilio de Trento tenemos claramente ambas : capítulos y cánones que pertenecen exclusivamente a la fe y, en casi todas las sesiones, después de los capítulos teológicos y cánones, cuestiones disciplinarias. La diferencia es importante. En todos los cánones teológicos tenemos la declaración de que cualquiera que se oponga a las decisiones del Concilio queda excluido de la comunidad: anatema sit .
Pero el Concilio nunca declara anatema por razones puramente disciplinarias; las sanciones del Concilio son sólo para las declaraciones doctrinales

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o bien, el artículo completo desde donde fue extraído:
http://www.statveritas.com.ar/Liturgia/CardStickler_Misa-01.htm

viernes, 18 de mayo de 2007

Motu Proprio inminente, Prelado vaticano lo confirma.

Motu Proprio inminente, Prelado vaticano lo confirma.
Del sitio Catholic Word News (traducción nuestra)

Aparecida, 18 de Mayo de 2007. El Cardenal Dario Castrillón Hoyos ha confirmado que el Papa Benedicto XVI está completamente comprometido con un plan para permitir un uso mas amplio de la liturgia preconciliar, y un documento papal confirmando esta politica será prontamente liberado.
El Cardenal Castrillón es el presidente de la Comisión Ecclesia Dei, la oficina vaticana encargada de las relaciones con (acceso de) los católicos tradicionalistas. El 16 de mayo hablando ante el CELAM la conferencia de obispos latinoamericanos, el cardenal colombiano informó que el Santo Padre "piensa que el momento ha llegado" para liberalizar (el acceso a) la Misa Tridentina.
Sin embargo no entregó una fecha específica para el anuncio, el Cardenal Castrillón dijo que el muy esperado documento, un motu proprio animando el mayor empleo de la liturgia tradicional latina, será liberado en el futuro próximo.
"El Santo Padre quiere preservar el inmenso tesoro espiritual, cultural y estético encontrado (atado) en la antigua liturgia" dijo el Cardenal. Señaló que el Rito Tridentino - enfatizando, (que) jamás ha sido abolido- será usado junto a la liturgia post conciliar.
El Cardenal Castrillón hizo notar que esas dos formas del rito latino ya estan siendo utilizados en la diocesis de Do Campos en Brasil, según los términos de un acuerdo que permitió la reconciliación de un grupo de tradicionalista (en ruptura) existente allí. Los buenos frutos del acuerdo brasileño, señaló, seran modelo para el nuevo esfuerzo de reparación de lasos entre la Santa Sede y los tradicionalistas de la Sociedad de San Pio X, grupo fundado por el Arzobispo Marcel Lefebvre

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Artículo original: http://www.cwnews.com/news/viewstory.cfm?recnum=51207

sábado, 5 de mayo de 2007

El combate pendiente

"Únanse, pues, todos los hombres de buena voluntad, cuantos quieren combatir bajo la dirección de los Pastores de la Iglesia la batalla del bien y de la paz de Cristo; todos bajo la guía y el magisterio de la Iglesia, según el talento, fuerzas o condición de cada uno, se esfuercen en contribuir de alguna manera a la cristiana restauración de la sociedad, que León XIII auguró en su inmortal Encíclica "Rerum Novarum"; no se busquen a sí, ni sus propios intereses, sino los de Jesucristo; no pretendan imponer sus propios pareceres sino estén dispuestos a deponerlos, por buenos que parezcan, si el bien común lo exige; para que en todo y sobre todo Cristo reine, Cristo impere, a quien se debe el honor, la gloria y el poder para siempre."

PIO XI: QUADRAGESIMO ANNO, Encíclica sobre la Restauración del Orden Social en plena conformidad con la Ley Evangélica.

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Quo Primun Tempore

QUO PRIMIUM TEMPORE
Pio Obispo
Siervo de los siervos de Dios para perpetua memoria.

Desde el primer instante de nuestra elevación a la cima de la Jerarquia Eclesiástica Nos hemos dirigido con agrado todo nuestro ánimo y nuestras fuerzas, y nuestros pensamientos todos hacia aquellas cosas que por su naturaleza tiendan a conservar la pureza del culto de la Iglesia, y con la ayuda del mismo Dios Nos hemos esforzado en realizarlas en plenitud, poniendo en ello todo nuestro cuidado. Como entre otras decisiones del Santo Concilio de Trento, nos incumbe decidir la edición y reforma de los libros sagrados, el Catecismo, el Breviario, y el Misal, después de haber ya, gracias a Dios, editado el Catecismo, para la ilustración del pueblo y para que sean rendidas a Dios las alabanzas que le son debidas; corregido completamente el Breviario, para que el Misal corresponda al Breviario (lo que es normal y natural, ya que es sumamente conveniente que no haya en la Iglesia de Dios más que una sola manera de salmodiar, un solo rito para celebrar la Misa), Nos pareció necesario pensar lo más pronto posible en lo que faltaba por hacer en éste campo, a saber, editar el mismo Misal. Es por ésto que Nos hemos estimado deber confiar éste cargo a sabios escogidos; y de hecho son ellos, quienes, después de haber reunido cuidadosamente todos los manuscritos, no solamente los antiguos de Nuestra Biblioteca Vaticana, sino también otros buscados en todas partes, corregidos y exentos de alteración, así como las decisiones de los Antiguos y los escritos de autores estimados que nos han dejado documentos relativos a la organización de esos mismos ritos, han restablecido el mismo Misal conforme a la regla y a los ritos de los Santos Padres.

Continua leyedo en: http://www.geocities.com/iglesia_catolica/piov/quoprimiumtempore.html

martes, 17 de abril de 2007

La Liturgia y el Misal de San Pío V

El Cardenal Ratzinger, hoy S.S. Benedicto XVI
" La Liturgia y el Misal de San Pío V " Parte I
Por Juan Luis Ferrari Cortés de UNA VOCE SEVILLA

Este artículo, a través de la recopilación de una serie de citas -que hablan por sí solas- del entonces cardenal Joseph Ratzinger, publicadas en diversos textos, pretende dar a conocer, ayudar a comprender y, profundizar, en esa faceta tan importante de la vida de la Iglesia Católica como es la liturgia, pilar básico en el pontificado de Benedicto XVI, y en concreto, en uno de sus más preciados tesoros, el misal de San Pío V, y la llamada Misa Tradicional o Misa de siempre.

Para introducirnos sobre el tema traeremos a colación el prólogo íntegro que el Cardenal Ratzinger escribió para el libro del P. Uwe Michael Lang, " Vueltos al Señor. La orientación de la oración litúrgica ", pues el que sea la misma la orientación del sacerdote y de los fieles durante la celebración del Santo Sacrificio del Altar caracteriza a la Misa Tradicional:

"Para el católico practicante normal son dos los resultados más evidentes de la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II: la desaparición del latín y el altar orientado hacia el pueblo. Quien lee los textos conciliares puede constatar con asombro que ni lo uno ni lo otro se encuentran en dichos textos en esta forma.

A la lengua vulgar, por supuesto, había que darle espacio, según las intenciones del Concilio (1) -sobre todo en el ámbito de la liturgia de la Palabra- pero, en el texto conciliar, la norma general inmediatamente anterior dice: «Se conservará el uso de la lengua latina en los ritos latinos, salvo derecho particular» . (2)

El texto conciliar no habla de la orientación del altar hacia el pueblo. Se habla de esta cuestión en instrucciones posconciliares. La más importante de ellas es la Institutio generalis Missalis Romani, la Introducción general al nuevo Misal romano de 1969, donde en el número 262 se lee: «Constrúyase el altar mayor separado de la pared, de modo que se le pueda rodear fácilmente y la celebración se pueda hacer de cara al pueblo [versus populum]» . La introducción a la nueva edición del Misal romano de 2002 ha tomado este texto a la letra, pero al final añade lo siguiente: « es deseable donde sea posible» . Muchos ven en este añadido una lectura rígida del texto de 1969, en el sentido de que ahora existe la obligación general de construir -«donde sea posible»- los altares de cara al pueblo. Esta interpretación, sin embargo, fue rechazada por la competente Congregación para el Culto Divino el 25 de septiembre de 2000, cuando explicó que la palabra «expedit» [es deseable] no expresa una obligación, sino un consejo. Hay que distinguir -dice la Congregación- la orientación física de la espiritual. Cuando el sacerdote celebra versus populum, su orientación espiritual debe ser siempre versus Deum per Iesum Christum [hacia Dios por Jesucristo]. Dado que ritos, signos, símbolos y palabras no pueden nunca agotar la realidad última del misterio de la salvación, se han de evitar posturas unilaterales y absolutas al respecto.

Es una aclaración importante porque evidencia el carácter relativo de las formas simbólicas exteriores, contraponiéndose de este modo a los fanatismos que por desgracia en los últimos cuarenta años han sido frecuentes en el debate en torno a la liturgia. Pero al mismo tiempo ilumina también la dirección última de la acción litúrgica, que no se expresa nunca completamente en las formas exteriores y que es la misma para el sacerdote y para el pueblo (hacia el Señor: hacia el Padre por Cristo en el Espíritu Santo). La respuesta de la Congregación, pues, debería crear un clima más tranquilo para el debate; un clima en el que pueda buscarse la manera mejor para la actuación práctica del misterio de la salvación, sin condenas recíprocas, escuchando con atención a los demás, pero sobre todo escuchando las indicaciones últimas de la misma liturgia. Tachar apresuradamente ciertas posturas como "preconciliares","reaccionarias", "conservadoras", o "progresistas" o "ajenas a la fe", no debería admitirse en la confrontación, que debería dejar espacio a un nuevo y sincero compromiso común de cumplir la voluntad de Cristo del mejor modo posible.

Este pequeño libro de Uwe Michael Lang, oratoriano residente en Inglaterra, analiza la cuestión de la orientación de la oración litúrgica desde el punto de vista histórico, teológico y pastoral. Y haciendo esto, vuelve a plantear en un momento oportuno -creo yo- un debate que, a pesar de las apariencias, no ha cesado nunca realmente, ni siquiera después del Concilio.

El liturgista de Innsbruck Josef Andreas Jungmann, que fue uno de los arquitectos de la Constitución sobre la Sagrada Liturgia del Vaticano II, se opuso firmemente desde el principio al polémico tópico según el cual el sacerdote, hasta ahora, había celebrado "dando la espalda al pueblo" . Jungmann subrayaba, en cambio, que no se trataba de dar la espalda al pueblo, sino de asumir la misma orientación que el pueblo. La liturgia de la Palabra tiene carácter de proclamación y de diálogo: es dirigir la palabra y responder, y, por consiguiente, quien proclama se dirige a quien escucha y viceversa, la relación es recíproca. La oración eucarística, en cambio, es la oración en la que el sacerdote hace de guía, pero está orientado, con el pueblo y como el pueblo, hacia el Señor. Por esto, según Jungmann, la misma dirección del sacerdote y del pueblo pertenece a la esencia de la acción litúrgica. Más tarde Louis Bouyer -otro de los principales liturgistas del Concilio- y Klaus Gamber, cada uno a su manera, retomaron la cuestión. Pese a su gran autoridad, tuvieron desde el principio algunos problemas para hacerse oír, pues era muy fuerte la tendencia a poner en evidencia el elemento comunitario de la celebración litúrgica y a considerar por eso que el sacerdote y el pueblo debían estar frente a frente para dirigirse recíprocamente el uno al otro.
Sólo recientemente el clima se ha vuelto más tranquilo y así, quienes plantean cuestiones como las de Jungmann, Bouyer y Gamber ya no son sospechosos de sentimientos "anticonciliares". Los progresos de la investigación histórica han dado más objetividad al debate, y los fieles intuyen cada vez más lo discutible de una solución en la que a duras penas se advierte la apertura de la liturgia hacia lo que le espera y hacia lo que la transciende. En esta situación, el libro de Uwe Michael Lang, tan agradablemente objetivo y nada polémico, puede ser una ayuda preciosa. Sin la pretensión de presentar nuevos descubrimientos, ofrece los resultados de las investigaciones de los últimos decenios con gran esmero, dando la información necesaria para poder llegar a un juicio objetivo. Es digno de mérito el hecho de que se evidencia al respecto no sólo la aportación, poco conocida en Alemania, de la Iglesia de Inglaterra, sino también el relativo debate, interno al Movimiento de Oxford en el siglo XIX, en cuyo contexto maduró la conversión de John Henry Newman. Sobre esta base se desarrollan luego las respuestas teológicas.

Espero que este libro de un joven estudioso pueda ser una ayuda en el esfuerzo -necesario para cada generación- de comprender correctamente y de celebrar dignamente la liturgia. Le deseo que encuentre muchos lectores atentos". (3)

Sobre la orientación del sacerdote y los fieles también escribe lo siguiente:

-El 18 de noviembre de 1992 en el prefacio de un libro del liturgista Monseñor Claus Gamber: " La orientación de la oración común a sacerdotes y fieles -cuya forma simbólica era generalmente en dirección al este, es decir al sol que se eleva-, era concebida como una mirada hacia el Señor, hacia el verdadero sol. Hay en la liturgia una anticipación de su regreso; sacerdotes y fieles van a su encuentro. Esta orientación de la oración expresa el carácter geocéntrico de la liturgia; obedece a la monición ´ Volvámonos hacia el Señor ´ ". (4)

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