sábado, 30 de agosto de 2008

Alumnas de colegios católicos sufren accidente fatal en misiones II

Desde la versión electrónica del diario chileno "El Mercurio":

Gira de estudios al norte termina en tragedia, con nueve alumnas muertas y 23 heridos
Iban en viaje de formación, con carácter misional, organizado por el Colegio Cumbres:
Versiones preliminares indican que el chofer del bus tomó una pendiente a exceso de velocidad, lo que precipitó la tragedia.

En el lugar del volcamiento se vivieron dramáticas escenas, con alumnas heridas que intentaban socorrer a sus compañeras.
DIANA VALDIVIA Y PATRICIO SOBREVILLA

PUTRE/ARICA.- "Fue horrible. Fuimos los primeros en llegar y nos encontramos con un espectáculo dramático. Impactante, porque las niñas pedían ayuda y trataban de socorrer a las heridas. Había cuerpos debajo del bus y se escuchaban gritos desgarradores".

Así describió el paramédico de Putre, Gonzalo Vargas, el escenario del fatal accidente en el km 135 de la ruta Arica- Putre (a unos 3 mil metros de altitud), donde volcó el bus que llevaba al segundo medio D del Colegio Cumbres de Santiago en una gira de formación y misionera.

El accidente ocurrió a las 14:50 horas de ayer y causó la muerte a 9 estudiantes y dejó 23 heridos, entre ellos dos alumnas graves que anoche estaban en la UCI del Hospital Juan Noé de Arica.

El bus, de la empresa Andina del Sud, retornaba a Arica con la delegación, que minutos antes había visitado el lago Chungará.

Según Vargas, faltaban manos para ayudar: "Éramos tres funcionarios de Putre y había dos ambulancias para socorrer a los heridos. Dos de las niñas se nos murieron en la ambulancia".

"Estaban todas en shock, gritaban desgarradoramente", contó.

Octavio Fernández, un chofer que conducía su camión a Bolivia, también se detuvo en el lugar. "Hicimos lo que pudimos antes de que llegaran los equipos de rescate para sacar a quienes estaban bajo el bus, porque los cuerpos fueron aplastados al salir lanzados", relató.

Zona de curvas

Según versiones extraoficiales, en el sector de Pacollo, a unos 5 km al este de Putre, el chofer Leonel Contreras Peralta habría conducido a exceso de velocidad en una zona de curvas y perdió el control de la máquina, que golpeó la barrera de protección, se ronceó y cayó sobre su parte izquierda.

Las víctimas fatales, que iban en la parte trasera del bus, fueron expulsadas y aplastadas por la máquina.

Impresionado, el comisario de Investigaciones Manuel Contreras relató: "Veníamos desde Visviri y nos encontramos con el accidente. Había cuerpos por todos lados y el chofer estaba en estado de shock. No hablaba y tenía la mirada perdida".

Siete de las adolescentes murieron en el mismo lugar y otras dos durante el traslado a Putre.

El grupo de 27 alumnas estaba a cargo de las profesoras Pilar Lagos y María Paz Spoerer. También viajaban el guía Esteban Llano y el ayudante del conductor, Alfredo Mateluna.

Las alumnas participaban en un encuentro misional, convocado por el padre Amador Soto, decano de las Misiones Andinas de la diócesis de Arica. También eran parte del viaje alumnos de los colegios Apoquindo y Everest, ambos de Santiago.

La delegación del Cumbres había partido el pasado viernes desde la capital a Arica y tenía programado regresar hoy a Santiago, por vía aérea.

Los cuerpos de las alumnas fallecidas fueron trasladados a la localidad altiplánica de Zapahuira, a 20 km al oeste de Putre, y desde allí transportados en un avión de la Fuerza Aérea de Chile (FACh) a Arica.

Al lugar del accidente, a dos horas de Arica, llegaron ambulancias del Servicio de Salud y del Regimiento Huamachuco, que enviaron al menos ocho vehículos que transportaron a las menores hasta el Hospital Juan Noé.

Cerca de las 18 horas llegó el fiscal Francisco Gangas, quien recibió los primeros datos del mayor de Carabineros Carlos Cubillos. Éste explicó que lo primero fue prestar ayuda a los lesionados y comenzar a realizar las coordinaciones para que al lugar se trasladara un avión que pudiese evacuar a los heridos.

Jacqueline Lazo, lugareña de Putre, también llegó al lugar a prestar socorro a las víctimas: "Había tanto dolor y pena. Fue horrendo. Una de las profesoras empezó a reconocer los restos de las niñas fallecidas, todavía en estado de conmoción. Resultaron con heridas terribles".

El fiscal Gangas ordenó la detención de los conductores y dispuso la realización de la alcoholemia. Hoy serán formalizados en el tribunal de Arica.

En Arica aún se recuerda que en el mismo sector hubo otro accidente, el 23 de marzo de 2006, cuando el exceso de velocidad al enfrentar una curva muy amplia y peligrosa habría causado que el conductor de un minibús, Cristián Contreras Guzmán, perdiera el control del vehículo y desbarrancara unos 300 metros por la ladera, resultando un total de 12 turistas extranjeros muertos y otros dos heridos, con riesgo vital.

En tanto, a la 01:30 de esta madrugada llegaron a Arica la ministra de Educación, Mónica Jiménez, y un grupo de familiares de las estudiantes, quienes se dirigieron al Hospital Juan Noé.

Allí dos ambulancias esperaban llevar a dos jóvenes heridas, Francisca Campama y Jacinta León, al aeropuerto Chacalluta, donde un avión ambulancia despegó a las 2 de esta madrugada para trasladarlas a Santiago.

Se esperaba que los cuerpos de las nueve alumnas fallecidas comenzaran a salir a las 7 de la mañana de hoy, o incluso antes, desde el Servicio Médico Legal al mismo terminal aéreo, donde el avión presidencial aguardaba para realizar el viaje a la capital.

Fallecieron en el accidente

Bernardita Barros Vial (16)
Elisa Contreras Searle (16)
María de los Ángeles Costa Arteaga (16)
María Trinidad de la Carrera Bezanilla (16)
Magdalena Echeverría Larraín (16)
Valentina Federica Errázuriz Gandolini (15)
Magdalena Rodríguez Hermosilla (16)
Bernardita María Valenzuela Prado (15)
Eloísa Garreaud Sutil (16)
  1. http://diario.elmercurio.com/2008/08/30/nacional/nacional/noticias/972796AA-4532-424E-86FA-A830E28F7894.htm?id={972796AA-4532-424E-86FA-A830E28F7894}
  2. http://catolicosapostolicosyromanos.blogspot.com/2008/08/alumnas-del-colegio-cumbres-de-los.html
  3. http://www.facebook.com/s.php?q=tragedia+cumbres&init=q
  4. http://www.facebook.com/group.php?gid=25839553993&refurl=http%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fs.php%3Fq%3Dtragedia%2Bcumbres%26init%3Dq

viernes, 29 de agosto de 2008

Alumnas de colegios católicos sufren accidente fatal en misiones

Información desde el portal de noticias del diario "El Mercurio", imagen desde "La Tercera":

Tragedia en el norte: Al menos nueve muertos en accidente en gira de estudios

Las víctimas serían del Colegio Cumbres de Santiago.
El volcamiento del bus en el que viajaban se produjo en la ruta que une Arica con La Paz.
Viernes 29 de Agosto de 2008 15:54

ARICA.- Al menos nueve integrantes de una delegación que sería del Colegio Cumbres femenino de Santiago fallecieron esta tarde en un accidente registrado en la Ruta CH11, que une Arica con La Paz, mientras participaban en misiones.

Según los primeros reportes policiales, también habría al menos 15 personas lesionadas, luego de que volcara el bus en el que viajaban las alumnas, que cursarían segundo medio.

El hecho se habría producido a las 14.50 horas en el kilómetro 135 de la citada ruta.

Media hora más tarde comenzaron a movilizarse ocho ambulancias desde el Hospital de Arica, distante a unas dos horas y media del lugar del accidente, para socorrer a las víctimas.

La actividad de misiones había sido convocada por el padre Amador Soto, decano de las Misiones Andinas de la diócesis de Arica. En el encuentro religioso también estaban participando alumnos del Colegio Apoquindo masculino y Everest.
  1. http://www.emol.com/noticias/nacional/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=319694
  2. http://www.latercera.cl/contenido/25_45065_9.shtml
  3. http://www.colegiocumbres.cl/CCF/home.htm
  4. http://www.colegioeverest.cl/CEF/home.htm
  5. http://www.colegioapoquindo.cl/

jueves, 28 de agosto de 2008

Gays britanicos acusan a Mons. Newman de Gay

Desde Panorama Católico Internacional, extraído a su vez del diario "El Clarín":

Grupos de gays británicos acusan al Card. Newman de ese vicio contranatura

El mundialmente famoso cardenal John Henry Newman, muerto en 1891, que era una celebridad de la religión anglicana y se convirtió al catolicismo a los 44 años, sería proclamado beato por el Papa en noviembre. Pero ha estallado una polémica escandalosa para el Vaticano, que quiere sacarlo de la tumba donde está hace más de un siglo junto a su compañero de vida, para trasladarlo a un sarcófago en el Oratorio de Birmingham. Los gays protestan en Gran Bretaña y comienzan a movilizarse en Europa. "Siento que tenemos ya nuestro santo", dijo un católico homosexual a Clarín ayer en Roma.
Por Julio Algañaraz

Un dirigente gay británico acusó a la Iglesia de "vandalismo moral digno de los violadores de tumbas", porque el cardenal Newman antes de morir expresó su "máximo deseo" de ser enterrado junto al féretro con los restos del reverendo Ambrose St. John. Cuando St. John murió en 1875, el acongojado Newman parangonó el dolor de la pérdida de su compañero de toda la vida con el que "prueba el marido por su mujer y la mujer por su marido". El controvertido dirigente gay británico Peter Thatchell dijo que las palabras prueban que la relación entre ambos era homosexual. "Han estado juntos bajo tierra durante más de cien años y el Vaticano quiere disturbar su paz para cubrir el hecho de que el cardenal amaba a otro hombre".

Poco antes de morir, Newman escribió para insistir que "deseo con todo mi corazón ser sepultado en la tumba de Ambrose St John y doy esta como mi última e imperativa voluntad". Ambos están en el pequeño cementerio de Rednal Hill, en Birmingham.

Austin Ivereigh, ex consejero del cardenal Cormac Murphy O'Connor, primado católico de Inglaterra, fue el encargado de desmentir a Thatchell y al agitado mundo gay británico. "Los restos serán trasladados a un sarcófago como medida dentro del proceso de canonización: se elige un lugar donde los fieles puedan venerarlo". Según Ivereigh son también exageradas las especulaciones acerca de la homosexualidad. "El parangón con el amor entre cónyuges no significa que hubiera una convivencia matrimonial entre gays con el reverendo St. John", dijo. "En el período victoriano las relaciones intensas y apasionadas pero castas entre gente de cultura eran muy comunes".

El gobierno británico autorizó hace unos días el traslado de los restos de cara a la beatificación. Newman nació en 1801 y está considerado uno de los grandes teólogos cristianos de los últimos dos siglos. El 12 de mayo de 1879, el Papa León XIII lo "creó" cardenal por sus extraordinarios méritos en el campo de las reflexiones teológicas. El sarcófago de mármol ya colocado en el Oratorio San Filippo Neri de Birmingham, recibirá los restos del futuro santo católico cuando Benedicto XVI lo proclame beato. Para que el Papa firme la beatificación probablemente en noviembre, es necesario incluir un milagro atribuido, que ya fue votado por una comisión.

Comentario Druídico: ¡Lo que hay que ver! Los hosexuales reivindican la figura del gran Card. Newman ¡como uno de ellos! Y todo fundado en el estilo literario del siglo XIX. Y justo en circunstancias de su beatificación. Quieren un santo rosa...

En los textos tanto de la correspondencia privada como religiosos y místicos, de la época y anteriores abundan estas referencias que no tienen ninguna connotación sexual sino afectiva. En el Quijote las expresiones de "amor" indicando afecto de amistad son frecuentísimas. Rosas protestaba su gran amor por Facundo Quiroga en sus cartas... Es que Freud a prodrido definitivamente las cabezas modernas, haciendo que vean en todo la atracción libidinosa, y encima contra natura...

En fin, ante estas expresiones de ignorancia supina y libidinosa perspicacia, solo nos queda repetir la verdad que reza el refrán: el ladrón cree que todos son de su condición...
  1. http://www.panodigital.com/grupos-de-gays-britanicos-acusan-al-card-newman-de-ese-vicio-contranatura

Curso veraniego de Liturgia para víctimas del C.P.L.: 2. El altar y el sagrario

Desde Germinas germinabit, la sigla C.P.L. corresponde a "centro de pastoral litúrgica" de Barcelona, España

por Dom Gregori Maria

El altar, parte principal del templo o iglesia, es un ara elevada sobre la cual se ofrece el sacrificio. Así la define San Isidoro en el libro XV de sus Etimologias (L. XV, cap. 14, nº 4): “Altare autem ab altitudine constat esse nominatum, quasi alta ara”.

En el templo cristiano el altar ordinariamente es de piedra, y simboliza a Jesucristo, que es la piedra angular de la Iglesia. Recuerda también el Calvario, donde se inmoló el Cordero divino para la redención del género humano. Cuando el obispo consagra un altar hace sobre él muchísimas veces la señal de la cruz, porque la idea predominante es la del sacrificio del Dios-hombre. Sobre la piedra se graban cinco cruces, recuerdo de las cinco llagas. Lo unge con el santo crisma, que es el emblema de Cristo, ungido por el Espíritu Santo. En medio del altar, en un sitio que se llama sepulcro, se colocan algunas reliquias de los Santos, de las cuales alguna tiene que ser de un mártir. Este uso tiene su origen en la práctica de los primeros siglos de la Iglesia de construir los altares sobre los sepulcros de los mártires o cerca de ellos.

El altar es, por consiguiente, la parte más sagrada del templo, el verdadero Sancta Sanctorum; es el mismo Jesucristo, según frase de la Iglesia: “Altare sanctae Ecclesiae ipse est Christus”. Y así, cuando el sacerdote lo besa, lo hace para dar al pueblo el saludo de paz o la bendición, que proceden de Jesucristo Señor nuestro.

El primer altar cristiano fue la mesa del Cenáculo en que se instituyó la Eucaristía, y el ara en que se consumó el sacrificio de la Víctima fue la Cruz. Por eso los altares en la Iglesia primitiva eran de madera. El altar en que San Pedro celebraba en la casa de San Pudente es de madera y se conserva en San Juan de Letrán. En Oriente estuvieron en uso hasta el siglo IV, y hasta el V en las iglesias de África y Egipto, como consta por San Atanasio, San Agustín y San Optato de Milevi. Pero desde el Papa San Silvestre, la Iglesia prohibió fuesen de madera por lo deleznable de la materia y mandó que fuesen de piedra, por el significado místico de que la piedra es Cristo. El primer documento que poseemos de tal prohibición procede el Concilio Epaonense, de las Galias, celebrado en el año 517, bajo la presidencia de San Avito, obispo de Vienne.

El altar, unas veces está aislado en el centro del presbiterio, y el sacerdote celebra vuelto hacia el pueblo, como parece actualmente lo más frecuente por entender que ese “altar exento” de la pared del presbiterio lo exige. En verdad, la razón de la recomendación conciliar de construir altares exentos era poderlos rodear por entero para su incensación.

Otras veces, y no existe ninguna prohibición al respecto, el altar está en el fondo del ábside, y el celebrante tiene las espaldas vueltas hacia los fieles. Así lo hizo Benedicto XVI en la Capilla Sextina en la Fiesta del Bautismo del Señor de este mismo año.

Hay altares que están cobijados por un dosel o baldaquino, otros adosados a la pared o separados de ella, en la cual hay mosaicos o pinturas, y otros están respaldados por retablos en que se veneran imágenes de los Santos.

Ordinariamente hay tres gradas para subir el altar, y simbolizan las virtudes teologales.

En los primeros años de la Iglesia católica no se reservaba la Eucaristía, porque los fieles recibían la Comunión en la Misa. Más tarde, en tiempos de persecución, ya se la llevaban a sus casas para poder confortarse con el cuerpo de Cristo en los supremos momentos de la confesión de la fe. Guardaban el Pan eucarístico, con gran veneración, en una cajita o dentro de algún armario. No se sabe precisamente la fecha en que empezó a reservarse en las iglesias, pero consta que ya desde muy antiguo se guardaba el Santísimo para llevarlo como Viático a los enfermos. Como desde el Concilio de Nicea, en el 325, se manda que los cristianos lo reciban antes de morir, y este precepto no se podía cumplir si en las iglesias no se reservaba la Eucaristía, calculamos que resale a este periodo el inicio del Reservado Eucarístico en las iglesias. Se guardaba en una caja o arquita, que unas veces se colocaba en el altar o sobre el altar en forma de torre, otras veces en un armario de la pared, ya del coro, ya detrás del altar, ya en el interior, como en el convento de San Damián en Asís. De donde lo cogió Santa Clara para ahuyentar a los sarracenos que escalaban su convento.

Los griegos guardan las sagradas Especies en un saquito de seda, suspendido sobre el altar, el cual está cubierto por las cortinas o velos con que se cubren los altares.

Antiguamente había sagrarios pendientes delante o sobre el altar en forma de palomas, que después, como las torres, fueron prohibidos por varios concilios. Desde la Edad Media el vaso de las Hostias consagradas se empezó a poner sobre una gradilla del altar cubierto con un pabellón de seda de diversos colores. Esta especie de tienda o tabernáculo dio lugar a una caja o cofre de hechura muy variada, con adornos de seda al interior y una especie pabellón exterior a manera de tienda que recuerda la presencia del Arca de la Alianza en el Antiguo Tabernáculo, y pues de la “gloria de Dios” en medio de su pueblo. Simboliza también el fausto de los reyes orientales que guardaban sus lechos, como Salomón o Holofernes, con ricas colgaduras y soberbias mosquiteras para que ni los animales los molestasen ni aún los ruidos exteriores interrumpiesen el reposo y el descanso del sueño. Y así con el tabernáculo en que descansa el supremo Monarca: debe estar adornado denotando la grandeza de su Majestad.

Ya desde el siglo XVI, es de uso corriente el Sagrario en el altar en la forma y manera que hoy se estila, ya sea en el altar mayor, ya en alguno lateral o en una Capilla especialmente reservada al Santísimo, para su adoración y para la comunión de los fieles. En España, especialmente en Cataluña y Levante, es difícil encontrar un templo parroquial que no esté dispuesto de esta manera. Al pasar delante del sagrario debe hacerse siempre una genuflexión, en señal de adoración al Dios que está allí escondido.

En un lugar preeminente del altar debe estar colocado el crucifijo. Como la Misa es la renovación incruenta del sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario, por eso ese instrumento de pasión y de ignominia debe contemplarse como símbolo de redención y de gloria. Las imágenes de Cristo Resucitado no cumplen ese objetivo simbólico. Ya en la época bizantina y en el Románico se representaba a Cristo en forma de majestad, vivo y triunfante, y por esa razón se llamaban esos crucifijos “gaudentes” (gozosos) o simplemente, como en Cataluña, “majestades”. Famosas son las “majestades” aranesas o la famosa “Majestad” de Caldas de Montbuy en la actual diócesis de Tarrasa. A esa tendencia, a partir del siglo XIII siguió la práctica de presentar a Cristo agonizante o muerto, sufriendo como varón de dolores, llegándose algunas veces a exageraciones de un realismo sangriento. En este punto, como en otros, hay que encontrar un justo equilibrio simbólico.

En el siglo XIII se mandó que el crucifijo se colocase entre dos candeleros sobre el altar, y los místicos daban la razón de ello afirmando que eso significaba la mediación de Cristo entre los dos pueblos, judío y gentil. El 16 de julio de 1746 el papa Benedicto XIV ordena definitivamente que se coloque el crucifijo en el altar para la celebración del Santo Sacrificio y que esté más elevado que los candeleros de manera que todos, celebrante y pueblo, lo puedan ver de manera cómoda y fácilmente.

Desde la llegada al solio de San Pedro de Benedicto XVI y de su nuevo Ceremoniero Pontificio Mons. Guido Marini, en las celebraciones papales se ha recuperado la centralidad del crucifijo, y no únicamente en las basílicas o las iglesias de la Ciudad, sino también en los todos los altares en los que el Santo Padre celebra ocasionalmente.

Por lo que parece, en Roma se preparan normas muy concretas a este efecto así como para la orientación del celebrante y del altar durante la celebración eucarística, después de una cierta, sino anarquía o laxitud, si excesiva “plurimultiformidad” en este campo. No podemos ocultar que el Papa Benedicto XVI siente un especial predilección por la celebración “ad orientem” de la Santa Misa.

Nosotros, en esta como en otras ocasiones, trataremos de vivir y aplicar uno de los grandes adagios litúrgicos: “Sicut Roma ita fit”. Lo haremos todo “como a la manera de Roma”. Aunque a algunos les empiece a pesar…
  1. http://www.germinansgerminabit.org/
  2. http://catolicosapostolicosyromanos.blogspot.com/2008/08/curso-veraniego-de-liturgia-para.html

miércoles, 27 de agosto de 2008

Infanti: “HidroAysén no es necesario”

Información del diario chileno "La Nación" del dia de ayer, la imagen corresponde a la misma nota, link mas abajo:

Obispo de Aysén presenta hoy carta pastoral “Danos hoy el agua de cada día”

Religioso eligió a teólogo de la liberación, Leonardo Boff, para dar a conocer misiva de 80 páginas en la que explica por qué no se deben construir las represas en la Patagonia. Infanti justificó la presencia del religioso, dado su rol en la defensa del medio ambiente.

El obispo invitó a representantes de ONG, del Gobierno y de HidroAysén a escuchar su carta en el cine municipal de Coyhaique, la que será presentada hoy por el teólogo de la liberación, Leonardo Boff. En foto Infanti ( al medio de lentes) participa en una marcha contra las represas.

Tres años de trabajo tomó al obispo de Aysén, Luis Infanti, redactar la carta pastoral "Danos hoy el agua de cada día" que será presentada hoy en Coyhaique.

La misiva, de 80 páginas, es una propuesta de reflexión sobre el tema del medio ambiente y del agua, desde una perspectiva "ética y espiritual" que llega a pocos días de que la firma Hidroaysén entregara su Estudio de Impacto Ambiental para construir cinco centrales hidroeléctricas en la Patagonia.

"El 40% de la humanidad de aquí a un par de años tendrá serias dificultades para tener agua y Aysén es la segunda reserva del planeta. Creemos que es un lugar que con mayor razón no puede ser violado", afirmó el religioso a La Nación.

La carta pastoral coincide con la controversia generada por la presentación del proyecto de HidroAysén, pero Infanti aclara que el documento "no va en contra de nadie".

Sin embargo, reconoce que éste "tiene ciertas posturas que cuestionan proyectos que dañan gravemente o irreversiblemente a la naturaleza, por ser proyectos que van en contra del mismo ser humano".

En este sentido, admitió que bajo estos argumentos, lógicamente es inviable la construcción de las megacentrales: "Leyendo la carta aparece con evidencia que éste no es un proyecto adecuado, conveniente y necesario", aseguró Infanti.

Boff entra a escena

El obispo invitó a representantes de ONG ecologistas, del Gobierno y de HidroAysén, a escuchar el contenido de la carta en el "Cine municipal de Coyhaique", la que será presentada nada menos que por el teólogo de la liberación, el brasileño Leonardo Boff.

Infanti aprovechó que Boff estaba de paso en Argentina, invitado por la Fundación Avina, para pedir su apoyo y de paso recordó que al otro lado de la cordillera los problemas ambientales son similares, por lo que los obispos de ese país están muy interesados en el contenido del documento.

El obispo sabe que la presencia de este controvertido teólogo puede provocar críticas en algunos sectores de la Iglesia, pero justifica su presencia porque "es uno de los principales redactores de la Carta de la Tierra" de Naciones Unidas. Además, aclaró que Boff no se referirá a otros temas.

"Para la iglesia de Aysén es un gran privilegio que él venga a presentar esta carta, porque es una eminencia a nivel mundial en el tema ecológico. No va a tocar otros temas que no sean éste, que es el principal", afirmó.

Feliz coincidencia

El documento "Danos hoy el agua de cada día" no se inscribe dentro de ninguna política general de la Iglesia por el tema ecológico, dice Infanti, a propósito de las declaraciones del cardenal Francisco Javier Errázuriz el pasado 15 de agosto, ocasión en que defendió el desarrollo sustentable y respaldó la Peregrinación por la Vida que realizarán los religiosos del país a aquellos lugares amenazados ambientalmente.

"Que ahora la carta coincida con otras actividades a nivel de iglesia sobre este mismo tema es pura coincidencia, una feliz coincidencia. Lo que pasa es que en Aysén las amenazas han facilitado que tengamos una actitud más proactiva en este tema", dijo.

Bancada verde y admisibilidad

El senador Guido Girardi junto al diputado Gabriel Silber y representantes del Consejo de Defensa de la Patagonia pidieron ayer que se declare nula la admisibilidad del proyecto HidroAysén. Para los ecologistas y parlamentarios, esto implica el “incumplimiento de un compromiso político del Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, quien prometió que ningún proyecto de inversión podría pretender hacerse rentable a costa del medio ambiente”. La Bancada Verde criticó además la falta de garantías del Gobierno para que este millonario proyecto sea evaluado imparcialmente, en vista de la intervención indebida por parte de los ministros Edmundo Pérez Yoma y Antonio Viera-Gallo a favor de las represas en Aysén.
  1. http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20080825/pags/20080825213423.html

martes, 26 de agosto de 2008

Los eco-obispos

En la entrada anterior habíamos comentado la oposición de dos obispos chilenos al emprendimiento privado en sus diócesis, con la excusa del capitalismo salvaje y la depredación del medio ambiente, intentan hacer de sus fieles eco-cristianos y seguidores convencidos de sus cruzadas verdes. El día de hoy recogemos lo publicado por el sitio de la radioemisora chilena "ADN Radio Chile" en que se amplia esta información, en el link puede encontrarse un archivo de audio correspondiente a una entrevista a Mons Gaspar Quintana (en la imagen), eco-obispo de Copiapó, en que manifiesta su oposición al proyecto de explotación aurífero "Pascua Lama".

Iglesia Católica critica modelo económico y se embarca en una ''cruzada verde''

La Iglesia Católica está tomando la bandera de lucha por la defensa del medio ambiente y ya son dos los obispos que públicamente han manifestado su oposición frontal hacia dos proyectos emblemáticos que tienen el apoyo del Gobierno: Pascua Lama en la Región de Copiapó, e Hidroaysén en la XI Región.

El obispo de Copiapó Gaspar Quintana, que se opone frontalmente al proyecto Pascua Lama, señaló a ADN Radio Chile que el cuidado del medioambiente cae en la categoría de los DD.HH. Su homólogo de Aysén, Luis Infanti de la Mora va más allá y afirma que Hidroaysén es "éticamente inaceptable".

"Yo en repetidas oportunidades he dicho que estoy en contra del proyecto Pascua Lama, no por revolver el gallinero, sino simplemente por motivos de humanidad y también por el lado del Evangelio de Jesús", dijo el obispo de Copiapó monseñor Gaspar Quintana.

El prelado sostuvo que el proyecto Pascua Lama, perteneciente a la multinacional canadiense Barrick Gold Corporation, que prevé una inversión de US$ 2.400 millones para extraer toneladas de oro que están bajo milenarios glaciares, "afecta la seguridad del ecosistema del valle del Huasco, por el riesgo de la contaminación, a pesar de los largos estudios que dicen, según las autoridades regionales, que están cubiertos todos los posibles flancos de riesgo".

No obstante, la autoridad religiosa evidenció sus dudas al respecto ya que "siempre caben preocupaciones a futuro por lo que puede significar un error, como ha pasado en otros proyectos como Celco en Chile y también en otros países de América Latina.

En este sentido, Quintana cita las palabras del Papa Juan Pablo II que afirmó que "el agua, dada la trascendencia que tiene para la vida humana, el agua realmente está dentro de la categoría de los Derechos Humanos".

El prelado se refirió también a la Pastoral del Medioambiente, en cuya orientación en mayo pasado los obispos hicieron alusión al egoísmo de ciertos grupos que pretenden destruir la naturaleza por sus intereses económicos.

"Comprobamos cómo los recursos naturales son extraídos y contaminados por el egoísmo de algunos, de intereses de grupos de poder, amparados por el actual modelo económico, en perjuicio de los pobres, los campesinos y los indígenas. Un cuidado especial merece el recurso del agua, que empieza a ser escaso, convirtiéndose en el mediano plazo en fuente de conflictos en el mundo", sentenció monseñor Quintana al citar las conclusiones de dicha pastoral.

"Hidroaysén es éticamente inaceptable"

Por su parte, el obispo de Aysén, monseñor Luis Infanti de la Mora, fue más allá y calificó de "poco ética" la posición del Estado, el que a su juicio, pone en peligro a la naturaleza

"Éticamente es para nosotros inaceptable, sea el proyecto en sí mismo que planea construir cinco mega centrales en Aysén, y consideramos inaceptable la postura del Estado frente a estas situaciones que se han ido dando, con -incluso- apoyos públicos de algunos ministros previo a la presentación del proyecto de impacto ambiental", subrayó el obispo a ADN Radio Chile.

Monseñor Infanti, dijo que la Iglesia Católica de aysenina ha reflexionado por más de tres años sobre el tema ambiental y ha llegado a numerosas conclusiones que se plasman en una carta de más de 95 páginas en las que "se plantea un cuestionamiento sereno, ya que desde la ética y la espiritualidad surgen una serie de elementos, que llevados a la práctica nos platean en qué sociedad estamos viviendo, como, por ejemplo, qué modelo económico nos rige y qué efecto tiene en las actitudes y vida de cada uno de nosotros y también plantea una política de Estado sobre la relación social y el ambiente en que vivimos".

Asimismo, el obispo de Aysén hizo fuertes críticas al actual modelo económico, por cuanto está basado en la sobreexplotación de los recursos naturales teniendo solamente en cuenta el lucro de unos pocos.

"Frente a la amenaza ecológica que estamos viviendo hoy día, un modelo neoliberal tan extremo y tan desencarnado como el que se está llevando adelante en Chile creemos que es altamente perjudicial, por la destrucción de la naturaleza y sus recursos, especialmente del agua, dejada en manos de empresa particulares, que ciertamente lo que buscan es el bien propio y no tanto el bien común", puntualizó.
  1. http://www.adnradio.cl/nota.aspx?id=658695

lunes, 25 de agosto de 2008

"Dios los crea y .......

Por la prensa ya habíamos conocido la manifestación pública en las calles de una ciudad del norte de Chile, de religiosos, religiosas, sacerdotes y laicos por el uso industrial de los recursos naturales, puestos por Dios para el disfrute y utilización del hombre, acto promovido y apoyado por el obispo local. Hoy nos enteramos de algo similar en el sur de Chile, con la ayuda del señor “Boff el malo” (no el señor “Boff el malo en rehabilitación”) el ordinario del lugar intenta oponerse al uso de los recursos naturales promoviendo encuentros eco-religiosos, entrevistas, conferencias y cartas pastorales ecológico-naturistas, arrastrando de paso en tales menesteres a toda la porción de Iglesia que le fue encomendada. Estos no pueden catagolarse de perros mudos pues ladran verborraicamente, pero si como perros que ladran al viento mientras el lobo devora las ovejas, o como diríamos en Chile con lenguaje rebuscadamente elegante para no ofender a las señoras lectoras: como de aquellos que "defecan fuera del tiesto". Lo que sigue, texto e imagen, está extraído del diario local:

Obispo de Aysén: “El Estado no ha buscado generar políticas energéticas definidas”

El obispo de Aysén, Luis Infanti Della Mora, atribuyó a la estructura de poder imperante en Chile y a la falta de una postura activa del Estado respecto al tema energético, el éxito de los proyectos de capitales extranjeros a los que él se opone y que encarnan "la política depredadora del hombre frente a la naturaleza".

Infanti explicó -en conversación con radio Cooperativa y en el contexto del debate sobre el proyecto HidroAysén-, los motivos y los alcances de "Danos hoy el agua de cada día", la carta pastoral que escribió para reflexionar sobre estos temas y que será presentada mañana martes en nuestro país por el teólogo brasileño Leonardo Boff, especializado en temas medioambientales.

"Yo en mi carta planteo que en Chile vivimos una estructura de poder donde el poder económico, político y judicial están íntimamente unidos para mantener ese poder", señaló, agregando que tal estructura "va dañando gravemente la democracia, la naturaleza y la participación social de las personas para hacer valer sus derechos y levantar discursos éticos frente a una política depredadora del ser humano ante la naturaleza".

"Esta estructura de poder debiera ser motivo de reflexión para que no viviéramos en un tiempo de nuevo colonialismo; que valoremos la soberanía que tenemos, el terreno en que vivimos y los bienes naturales, porque aquí hay un deber de Estado, que no se ha hecho responsable de la búsqueda de políticas energéticas definidas y deja esta política en manos de privados quienes, buscando una mayor rentabilidad para ellos y no para el bien común, van imponiendo proyectos que son gravemente dañinos e irreparables para todo el pueblo chileno", sostuvo.

No es una carta contra las represas

El obispo explicó que su texto "no es una carta contra las represas, sino que va más allá", criticando "el uso indiscriminado del agua para hacer de ella un negocio, donde está planteado también el hidronegocio del agua embotellada".

"La carta no va en contra de nadie, sino que quiere ser una propuesta a toda la población a que reflexionemos cuál es nuestra relación con la naturaleza, que debería ser la misma relación que tenemos con las personas. Entonces, (debemos) cuestionarnos si nuestra relación es de comunión con la persona y la naturaleza o es de agresividad", indicó.

"Creemos que, como años atrás dijimos nunca más a las violaciones a los derechos humanos, hoy día tenemos el derecho y el deber de decir 'no violemos la naturaleza', que es un don de Dios", concluyó.

  1. http://www.eldivisadero.cl/noticias/?task=show&id=15260

viernes, 22 de agosto de 2008

¿Mujeres obispo también en la Iglesia católica? Hay quienes lo intentan

Desde Chiesa, texto e imagen:

Según las autoridades de la Iglesia las ordenaciones de las mujeres son nulas y quien las hace está excomulgado. Pero mientras tanto ya son cincuenta las mujeres que han recibido las órdenes sagradas. El último caso clamoroso en Saint Louis. Las medidas en contra adoptadas por el Vaticano
por Sandro Magister

ROMA, 4 de agosto del 2008 – Las ordenaciones sacerdotales y episcopales de mujeres son una cuestión que divide verticalmente la comunión anglicana, como ha confirmado la conferencia de Lambeth que finalizó ayer.

Pero también en la Iglesia de Roma la cuestión está presente, si bien en proporción definitivamente más limitada.

Lo demuestran dos recientes medidas en contra de ello adoptadas por la jerarquía católica.

La primera es un decreto emitido por la congregación para la doctrina de la fe “sobre el delito de atentado de ordenación sacra de una mujer”.

La segunda es el interdicto dado a conocer por el arzobispo de San Louis, Raymond Leo Burke, contra una religiosa de su diócesis, Louis Lears, culpable de haber asistido y dado su apoyo a la ordenación sacerdotal de dos mujeres.

El decreto de la congregación para la doctrina de la fe lleva la fecha del 19 de diciembre del 2007, pero ha entrado en vigor el 30 de mayo pasado, cuando fue publicado en "L'Osservatore Romano".

En cambio, la sentencia de Saint Louis es del 26 de junio. El día siguiente el arzobispo de esta diócesis estadounidense fue llamado a Roma como nuevo prefecto del supremo tribunal de la signatura apostólica.

El decreto de la congregación para la doctrina de la fe manifiesta que incurren en excomunión “tanto el que ha atentado en conferir el orden sacro a una mujer, como la mujer que ha atentado en recibirlo”. La excomunión es “latae sententiae”, o sea opera automáticamente, Su remisión está reservada a la Sede Apostólica.

Al comentar el decreto en “L’Osservatore Romano” del 1 de junio el entonces secretario de la congregación para la doctrina de la fe, el arzobispo Angelo Amato – hoy prefecto de la congregación para la causa de los santos –, explicó así la decisión de emitirlo:

“Ha habido episodios individuales de las llamadas ordenaciones de mujeres en varias regiones del mundo. Además el decreto general es un instrumento de ayuda a los obispos para asegurar una respuesta uniforme en toda la Iglesia frente a estas situaciones”.

* * *

En efecto, la de Saint Louis es sólo la última de una serie de ordenaciones sacerdotales y episcopales de mujeres ocurridas en los últimos años dentro de la Iglesia católica.

Tales ordenaciones son consideradas inválidas, es decir nulas, por las autoridades de la Iglesia. El canon 1024 del código de derecho canónico establece que “recibe válidamente la sagrada ordenación exclusivamente el bautizado de sexo masculino”.

No sólo eso. La ordenación de las mujeres al sacerdocio y al episcopado ha sido definida inadmisible desde siempre y por siempre por Juan Pablo II en la carta apostólica del 22 de mayo de 1994, “Ordinatio Sacerdotalis”.

Sobre esto están completamente de acuerdo la Iglesia de Roma y las Iglesias ortodoxas y orientales. Mientras en dirección opuesta se mueven los anglicanos y varias denominaciones protestantes.

En la Iglesia católica, un impulso a la admisión de las mujeres a los órdenes sacros se manifestó sobre todo después de la publicación de la “Ordinatio Sacerdotalis”. Impactó un documento suscrito por 40 obispos de los Estados Unidos, publicado en julio de 1995 en “Origins”, la revista de la conferencia episcopal. En él, se lamentaba que la “Ordinatio Sacerdotalis” se haya publicado “sin alguna discusión ni consulta previa”, tratándose de una materia “que muchos católicos consideran que necesita ser estudiada más profundamente”. Los 40 obispos esperaban que las conferencias episcopales respondieran golpe por golpe “a los textos de diferente naturaleza que vienen de Roma”, comenzando por el que se refierea la admisión de las mujeres al sacerdocio”.

El principal promotor y divulgador del documento de los 40 fue el entonces arzobispo de Milwaukee, Rembert Weakland, ex presidente de los benedictinos confederados de todo el mundo y estrella de los “liberales” estadounidenses. En el 2002 Weakland fue atropellado por la denuncia de un joven con el que había tenido una relación y al cual le había pagado su silencio.

Cuando fue publicada la “Ordinatio Sacerdotalis”, aparecieron noticias sobre ordenaciones de mujeres al sacerdocio ocurridas en secreto en la Checoslovaquia comunista, por obra de obispos católicos convencidos de obrar legítimamente en una situación de extrema emergencia. Una de las ordenadas, Luzmila Javorova, de Brno, apeló a Juan Pablo II para ser reconocida como sacerdote y ejercitar el ministerio. Pero naturalmente la respuesta fue negativa. El Papa encargó al entonces cardenal Joseph Ratzinger estudiar y cerrar el caso de las mujeres sacerdote checoslovacas.

El primer acto de ruptura verdadero, respecto a las mujeres sacerdotes, ocurrió en el 2002 en el río Danubio, no lejos de Nassau, en el límite entre Austria y Alemania. Allí, en una embarcación, un obispo cismático argentino, Rómulo Braschi, ordenó al sacerdocio a siete mujeres, las primeras del movimiento denominado Roman Catholic Womenpriests, que cuenta hoy con unas cincuenta ordenadas principalmente en los Estados Unidos y Canadá, de las cuales cuatro son obispos.

El 10 de julio del 2002 el Vaticano reaccionó a las ordenaciones del Danubio con un decreto de excomunión. Después de lo cual dejó a los obispos el intervenir en casos similares en sus respectivas diócesis.

La última ordenación de mujeres del Roman Catholic Womenpriests tuvo por escenario Saint Louis. El 11 de noviembre del 2007, en el Central Reform Synagogue, presidida por la rabina Susan Talve, la mujer obispo Patricia Fresen, ex religiosa dominica con estudios en el Angelicum de Roma, ordenó al sacerdocio a dos mujeres, Rose Marie Duna Hudson y Elise Hainz McGrath (en la foto). Al rito asistieron cerca de seiscientas personas, entre las cuales una activa impulsora del acto, sor Louis Lears, miembro del consejo pastoral de la parroquia de Saint Cronan y coordinadora de la educación religiosa en la arquidiócesis.

Durante el rito también impusieron las manos sobre las dos ordenadas una docena de pastores protestantes, los cuales concelebraron la misa y dieron la comunión.

El arzobispo Burke ha reaccionado informando a los autores del acto que habían incurrido en excomunión y abriendo un proceso canónico contra sor Lears, que se concluyó con la interdicción, o sea con la exclusión de la religiosa de los sacramentos y de los puestos de responsabilidad en la diócesis.

La emisión de la condena de sor Lears, el 26 de junio, siguió a la publicación del decreto de la congregación para la doctrina de la fe, que proporcionó a todos los obispos una línea guía para responder a tales actos de modo más coordinado y decidido.

En Roma se teme que el número de mujeres ordenadas siga creciendo. El Roman Catholic Womenpriests tendría otras 150 mujeres en espera de ser sacerdotes. Además también parece aumentar, en algunos países, el consenso favorable a la ordenación de mujeres. Por ejemplo, después de la condena, se han multiplicado las manifestaciones de apoyo a sor Lears.

Finalmente, existe la sospecha de que algunos obispos se presten a la operación. Patricia Fresen, la ex religiosa que es una de las cuatro mujeres obispo de la Roman Catholic Womenpriests, afirma haber sido ordenada en el episcopado, en el 2005, por tres obispos católicos de los que conserva en secreto los nombres. Lo mismo habría ocurrido con las otras tres mujeres obispos del movimiento.
  1. http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/206091?sp=y

lunes, 18 de agosto de 2008

De qué modo los católicos deben hacer política. El memorando de Denver

Desde Chiesa, texto e imagen, al final de la entrada un link hacia el sitio de amazon en que se puede comprar el libro:

Hace ruido un libro del arzobispo estadounidense Chaput, en vísperas de la elección presidencial, contra quienes quieren aguar la fe o ralearla de la esfera pública. "L'Osservatore Romano" lo resume por primera vez y recomienda su lectura: "en Estados Unidos y en otras partes"
por Sandro Magister

ROMA, 13 de agosto de 2008 – Hace un día ha salido a la venta en Estados Unidos un libro que provocará muchas discusiones, especialmente en vísperas de la elección presidencial. El autor es Charles J. Chaput, arzobispo de Denver.

Chaput, de 64 años de edad, nacido en una familia campesina de Kansas, pertenece a una tribu piel roja, la Prairie Band Potawatomi. Es franciscano de la orden de los frailes capuchinos. Antes que en Denver fue obispo en Rapid City, en Dakota del Sur. Está entre los candidatos a dos arquidiócesis de primera magnitud, en las que se está a la espera de nuevos titulares: Nueva York y Detroit.

Ya el título del libro permite intuir su contenido: "Render Unto Caesar. Serving the Nation by Living Our Catholic Beliefs in Political Life". Es justo dar al César lo que él espera. Pero se sirve a la nación viviendo la propia fe católica en la vida política.

Chaput se pone decididamente en movimiento contra la corriente cultural que prevalece en los medios de comunicación, en las universidades, entre los activistas políticos, una corriente que querría expulsar la fe de la escena pública.

Pero también lanza un desafío a la comunidad católica estadounidense. En Estados Unidos, los católicos son 69 millones de fieles, una cuarta parte de la población. En el Congreso hay más de 150 legisladores que se declaran católicos. En el Senado, los católicos son uno cada cuatro. En la Corte Suprema son mayoría. 'Pero qué diferencia hacen?, se pregunta el autor del libro.

Entre los obispos americanos, Chaput es uno de los más decididos en tomar posiciones absolutamente claras respecto al aborto, a la pena de muerte y a la inmigración. En la controversia sobre la comunión a los políticos católicos "pro choice", sostiene que si éstos ignoran la enseñanza de la Iglesia sobre el aborto no están más en comunión con la fe, con lo cual se separan de la comunidad de los fieles. En consecuencia, si reciben la comunión eucarística se actúa hipócritamente.

En Estados Unidos, esta controversia es siempre muy candente. La última llamarada se encendió en abril pasado, cuando durante las Misas del Papa en visita a Washington y Nueva York recibieron la comunión los católicos “pro-choice” Nancy Pelosi, John Kerry, Ted Kennedy y Rudolph Giuliani.

Pero el libro de Chaput profundiza mucho más. Pide a los católicos vivir plenamente su fe, sin componendas. Sostiene que si los católicos estadounidenses atraviesan una crisis de fe, de misión y de liderazgo, la tarea de superarla recae sobre todos, tanto sobre los fieles como también sobre los obispos.

Esta tarea tiene que reverdecer el mundo entero. Si Estados Unidos exporta violencia, avidez y desprecio por la vida humana, los católicos estadounidenses no pueden tolerar esto. Deben obrar activamente, a fin de que sus naciones vuelvan a ser un faro de civilización, de armonía religiosa, de libertad y de respeto por la persona.

El libro de Chaput ha suscitado fuertes intereses también en Roma. El mismo día que salió a la venta en las librerías, el 12 de agosto, "L'Osservatore Romano" le ha dedicado una amplia recensión, escrita por Robert Imbelli, sacerdote de la arquidiócesis de Nueva York y profesor de teología en el Boston College.

A continuación se reproduce un breve pasaje del libro. Inmediatamente después se reproduce la recensión aparecida en "L'Osservatore Romano".

El relato sobre dos obispos

Tomado de "Render Unto Caesar", comienzo del capítulo 4, páginas 55-58.
por Charles J. Chaput

El arzobispo Joseph Rummel sirvió al pueblo católico de New Orleans, desde 1935 hasta su muerte en 1964. En torno a los años 1950 enfrentó un problema crecientemente desagradable. La Arquidiócesis de New Orleans tenía la población católica más numerosa en el Sur Profundo y muchos miles de católicos de raza negra. También tenía escuelas que practicaban la segregación racial. Rummel y anteriores obispos habían asegurado siempre que los estudiantes de raza negra tenían acceso a la educación católica. Sin embargo, las escuelas parroquiales segregacionistas tenían la misma escasez de dinero y la pobre calidad que tenían también las escuelas públicas segregacionistas.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Rummel comenzó a dejar de lado la segregación en la Iglesia local. En 1948, su seminario dio la bienvenida a dos estudiantes de raza negra. En 1951, Rummel retiró de las parroquias católicas los carteles con la leyenda “blanco” y “de color”. En 1953, un año antes que la Corte Suprema de Estados Unidos derogara la segregación en las escuelas públicas, emitió la primera de dos cartas pastorales enérgicas: "Blessed Are the Peacemakers [Bienaventurados los constructores de la paz]." Los párrocos la leyeron a sus feligreses un día domingo en cada Misa. En ella, Rummel condenaba la segregación. Esto provocó una respuesta rápida. Algunos feligreses se resintieron amargamente al escuchar desde el púlpito que “no hay más discriminación o segregación racial en los bancos de iglesia, en la balaustrada de la Comunión, en lo confesional y en los encuentros parroquiales, así como no habrá segregación racial en el reino de los cielos.”

En 1956, Rummel dijo que su intención era eliminar la segregación racial en las escuelas católicas. La cólera aumentó. La mayoría de las juntas de las escuelas parroquiales votó contra la eliminación de la segregación racial, pero Rummel no se inmutó. Un año antes, él había cerrado una parroquia cuando sus feligreses objetaron a un nuevo párroco de raza negra que él les había asignado. Pero para complicar los problemas del obispo, muchos padres mudaron a sus hijos desde las escuelas públicas a las escuelas católicas, con la esperanza de evitar la eliminación de la segregación. Los miembros de la legislatura de Louisiana amenazaron con retener los fondos públicos entonces disponibles para las escuelas católicas si Rummel seguía adelante con sus planes.

A comienzos del año 1962, Rummel dijo que al año siguiente las escuelas católicas estarían integradas. Varios políticos católicos organizaron protestas públicas y campañas de envío de cartas, y amenazaron con boicotear a las escuelas católicas. El 16 de abril de 1962, Rummel excomulgó a tres católicos prominentes – a un juez, a un escritor político y a un líder comunitario – por haber desafiado públicamente la enseñanza de su Iglesia.

Los acontecimientos de New Orleans se convirtieron en noticia nacional, cubierta por la revista "Time" y por el diario "New York Times." La junta editorial de "Times" afirmó que “los hombres de todas las creencias deben admirar la valentía resuelta [de Rummel]”, porque él ha “dado un ejemplo basado en principios religiosos y en sintonía con la conciencia social de nuestra época.”

En 2004, otro arzobispo, Raymond Burke de St. Louis, ocupó los titulares nacionales. En sus semanas finales como obispo de La Crosse, en Wisconsin, pidió a tres figuras públicas católicas que se abstuvieran de presentarse a recibir la Eucaristía. Luego pidió a sus sacerdotes que se negaran a conceder la Comunión a los funcionarios públicos católicos que respaldan el pretendido derecho al aborto. Los tres políticos ofendidos afirmaron que ellos eran simplemente “pro-choice”. Pero según la perspectiva de Burke, sus acciones mostraban un respaldo material a favor del aborto y un desprecio tenaz de su propia fe. Los tres habían votado a favor o habían respaldado la decisión de obligar a los hospitales católicos a brindar servicios de aborto. En efecto, ellos habían tratado públicamente de forzar a la Iglesia para que violara su enseñanza en el serio tema de la santidad de la vida.

La acción de Burke, si bien más dúctil que la de Rummel, le granjeó bastantes enemigos, inclusive entre personas que se consideraban católicos. A diferencia de Rummel, Burke no recibió ningún elogio encendido por parte de "New York Times". También recibió un tratamiento muy diferente por parte de los medios de comunicación. Pero de nuevo y al igual que Rummel, él no había verificado con "Times" para obtener su aprobación. No le importaba lo que pensara "Times", sí lo que cree la Iglesia.

La enseñanza moral de nuestro relato es éste. Primero, cuando los católicos toman en serio a su Iglesia y actúan en el mundo basados en su enseñanza, eso no le gustará a algunos, con frecuencia a algunos que son poderosos. Segundo, en recientes políticas americanas, la línea que divide el “testimonio profético” de la “violación de la separación de Iglesia y Estado” depende por lo general de quién traza la línea, de quien se siente ofendido y de cuál es el tema en cuestión. La línea se extravía según sean las conveniencias. Pero los católicos, al buscar vivir su fe, no pueden seguir lo que les conviene.

Dar al César lo que es suyo
Tomado de "L'Osservatore Romano" del 12 de agosto 2008
por Robert Imbelli

Este nuevo libro del Arzobispo de Denver, Colorado, aunque dirigido primeramente a sus feligreses católicos, servirá también para promover un diálogo por demás necesario tanto dentro como fuera de la Iglesia. Más aún, aparece en un momento particularmente significativo: en las vísperas de una de las más importantes elecciones presidenciales en la reciente historia de Estados Unidos.

Se puede leer el libro en diversos niveles, cada uno de las cuales ilumina a los otros. El primer nivel está indicado por el subtítulo del libro: “servir a la nación viviendo nuestras creencias católicas en el ámbito de la vida política.”

Una idea central en la posición del autor es que la fe, aunque marcada y esencialmente personal, nunca es privada. Es inseparable la relación con Dios a través de Jesucristo y la relación con otras personas en Jesucristo, tal como lo expone con claridad meridiana la escena del gran juicio en el capítulo 25 del Evangelio según san Mateo.

Pero inclusive prescindiendo de esto, la fe bíblica tiene siempre implicancias sociales y también políticas. Todo aquél que toma en serio la tradición profética del Antiguo Testamento reconoce esto fácilmente. Y el cumplimiento de la revelación en Jesucristo sólo intensifica la vocación del creyente para promover la venida del Reino en cada una de las dimensiones de la vida humana.

La doctrina social de la Iglesia Católica - desde la “Rerum Novarum” de León XIII, pasando por la “Gaudium et spes” del Concilio Vaticano II hasta llegar al reciente mensaje a las Naciones Unidas de Benedicto XVI - es la aplicación permanente de esta tradición profética a los contextos cambiantes de la historia mundial. Las propias convicciones del Arzobispo Chaput se encuentran expresadas con estas palabras: “La Iglesia no reclama ningún derecho para dominar el dominio de lo secular. Pero ella tiene todo el derecho – de hecho la obligación – de comprometer a la autoridad secular y de desafiar a los que la detentan, para que satisfagan las exigencias de la justicia. En este sentido, la Iglesia Católica no puede permanecer, nunca ha permanecido y nunca permanecerá ’fuera de la política’. La política implica el ejercicio del poder. El uso del poder tiene un contenido moral y consecuencias humanas. Y el bienestar y destino de la persona humana es de lejos la preocupación, y la competencia especial, de la comunidad cristiana” (pp. 217-218).

Por otro lado, hay voces influyentes, tanto en Estados Unidos como en Europa, que tratan de reducir la religión y la fe a una preferencia privada que no tiene que jugar un rol público. Por eso ellos buscan construir lo que un crítico llama una “plaza pública desnuda”, con lo cual domestican la religión y secularizan totalmente el ámbito de lo público.

Para el Arzobispo Chaput, tal estrategia no solo desnaturaliza a la religión, y especialmente al catolicismo, sino que además se presenta en profunda contradicción con la originalidad histórica del “experimento americano de la democracia.” El llamado “muro de separación” entre la Iglesia y el Estado en Estados Unidos (una frase invocada frecuentemente en forma errónea) nunca fue pensado para excluir el compromiso integral de los creyentes en la vida civil y política de la nación. Y la prohibición de la Constitución de Estados Unidos que le impide al Estado actuar contra toda “institución” religiosa fue una excelente protección contra la intrusión injustificable del Estado en asuntos religiosos.

El autor expone específicamente el pensamiento del difunto teólogo John Courtney Murray, S.J., quien desempeñó un rol importante en el Concilio Vaticano Segundo, en la elaboración de la pionera Declaración conciliar sobre Libertad Religiosa, "Dignitatis humanae." Murray argumentaba (y Chaput está de acuerdo) que los documentos fundacionales de la democracia estadounidense expusieron una visión de la ley natural que afirma verdades universales sobre la condición humana. En consecuencia, al estar comprometidos con la tradición de la ley natural, los católicos tienen para aportar una contribución crucial a la vida pública y al proceso político estadounidenses. Por cierto, 'cómo se puede contribuir en lo posible al bien común, si no se plantea en la discusión y en el debate los valores y las convicciones morales personales bien fundamentados?

Más aún, las figuras más autorizadas de la tradición católica, como santo Tomás de Aquino, reconocen la autonomía legítima de lo secular. “César” reclama legítimamente la lealtad y dedicación de los ciudadanos, pero esa lealtad nunca puede usurpar la obediencia y el culto que se debe tributar únicamente a Dios.

El Arzobispo Chaput dedica un conmovedor capítulo al santo inglés Thomas More, a quien el papa Juan Pablo II llamó “el patrono de los Gobernantes y de los Políticos.” La grandeza de More radica en su valiente lucha para permanecer fiel a su obligación hacia su soberano terrenal, mientras no se comprometiera su consagración definitiva a los dictados de su propia conciencia como reflejo de su obediencia a su Rey celestial. Como bien se sabe, ser coherente hasta el fin le costó a More su vida, pero su testimonio permanece como una fuerza poderosa y como inspiración para todos los que buscan iluminar el orden social con la luz del Evangelio.

* * *

El segundo nivel en el que se puede leer el libro es un llamado a los católicos estadounidenses para que recobren una comprensión vigorosa y universal de su propia tradición de fe.

Con demasiada frecuencia, en los cuarenta años transcurridos desde el Concilio, los católicos se encuentran divididos, por cuanto apelan selectivamente a uno u otro aspecto de la Tradición. Esta tendencia a elegir selectivamente ha sido denominada “catolicismo de cafetería,” y sólo ha sido exacerbada por el individualismo creciente de una sociedad americana orientada hacia el consumo. Por eso, en lugar de ser “levadura” en la sociedad, la fe corre el riesgo de adaptarse en forma acrítica a la cultura contemporánea, lo cual debilita el testimonio evangélico de la Iglesia. El autor plantea un desafío fuerte a su grey católica: “como católicos, necesitamos tener una mirada mucho más firme y más autocrítica sobre nosotros mismos como creyentes, en los temas que subyacen hoy y que erosionan la identidad católica, y en la asimilación mayoritaria – mejor se podría decir absorción – que sufren los católicos por parte de la cultura estadounidense” (p. 184).
En efecto, el Arzobispo Chaput plantea a sus compatriotas el mismo desafío que san Pablo planteó a sus seguidores, quienes eran ciudadanos del Imperio Romano. “No os acomodéis al mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto” (Rm 12, 2).

La clave aquí es la virtud del discernimiento – una tarea siempre exigente. Pero sería ingenuo no admitir que el discernimiento auténtico plantea problemas particulares en nuestros días, cuando la influencia de los medios de comunicación es tan avasallante. Con todos los beneficios que proveen las comunicaciones instantáneas, a causa de su adicción a lo efímero también pueden desvirtuar el peso necesariamente reflexivo de evidencia que sólo proporciona el discernimiento. Además, gran parte de los medios de comunicación populares (música, películas, videojuegos) promueve entretenimientos de naturaleza escapista o violenta que insensibilizan y oscurecen la conciencia. No sorprende que el Arzobispo Chaput apele varias veces al análisis del difunto crítico de la cultura, Neil Postman, cuyo estudio lleva el ominoso titulo de "Amusing Ourselves to Death [Divirtiéndonos hasta la muerte]."

La evaluación realista de Chaput respecto al desafío que afrontamos desemboca en una apreciación renovada de lo que cuesta ser discípulo. Él invoca figuras como el pastor luterano alemán Dietrich Bonhoeffer, el líder norteamericano de los derechos civiles Martin Luther King y el extinto obispo católico vietnamita, el cardenal F. X. Nguyen Van Thuan, que le sirven como testigos ejemplares de lo que puede inmortalizar un valiente seguidor de Cristo. Frente a su testimonio fiel, nuestra predisposición a compromisos fáciles puede parecer una traición.

Por último, para el cristiano el criterio definitivo del discernimiento que da vida sólo puede ser el mismo Señor Jesús. Él es todo el tesoro de la Iglesia, el Evangelio de vida que estamos llamados a compartir. El autor escribe: “la fe católica es mucho más que un conjunto de principios con los que acordamos, es más bien una forma de vida completamente nueva. Las personas deben ver esta nueva vida que se vive. Ellas deben ver la alegría que esto trae, deben ver la unión de los creyentes con Jesucristo” (p. 190).

* * *

Finalmente, el tercer nivel en el que se puede leer el libro es como una lectura del Concilio Vaticano Segundo. Aún cuando no emplea el término o ni siquiera trata el tema ex professo, el Arzobispo lee claramente el Concilio Vaticano II a través de la óptica de una “hermenéutica de la reforma” dentro de la Tradición milenaria de la Iglesia.

Frente a las frecuentes apelaciones al “espíritu” del Concilio, él afirma con toda franqueza: “la enseñanza del Vaticano II existe primero y antes que nada en los mismos documentos conciliares. Ninguna interpretación del Concilio tiene valor, a menos que provenga orgánicamente de lo que el Concilio afirmó realmente y luego se mantenga fiel a ello” (p. 112).

Más aún, lo que el Concilio afirmó realmente debe ser interpretado en el contexto de todo su “corpus” doctrinal. Por eso, por más importante que puedan ser la Declaración sobre la Relación de la Iglesia con las Religiones no-cristianas ("Nostra aetate") o la Declaración sobre Libertad Religiosa ("Dignitatis humanae"), ellas deben ser leídas siempre en el marco del contexto general provisto por la cuatro “Constituciones”, que son las columnas fundamentales del Concilio Vaticano II. Deben ser leídas específicamente a la luz de la visión cristocéntrica del Concilio, la que recibe su orientación de la declaración de Lumen gentium, que proclama que “Cristo es la luz de las naciones” (LG 1), y de la feliz afirmación de Gaudium et spes, que proclama que “Cristo manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación” (GS 22).

Es verdad, por supuesto, que el foco de los trabajos del Concilio fue eclesiológico y que no dedicó un documento específico a la cristología. Sin embargo, la visión del Concilio fue tamizada con la cristología, en definitiva una cristología “elevada”. En otro lugar he escrito sobre la “profunda gramática” cristológica del Vaticano Segundo: cómo toda la enseñanza del Vaticano Segundo debe ser leída a la luz de su proclamación de la unicidad de Jesucristo.

Encuentro la misma convicción expresada en el libro del Arzobispo Chaput. Por ejemplo, él afirma que “necesitamos arraigar la dimensión social de nuestra fe católica, y todas las otras cosas que hacemos, por amor a Dios, lo cual es el combustible que nos moviliza para llevar a cabo nuestra misión evangelizadora. No podemos ofrecer una acción social católica a los hombres y mujeres de todo el mundo, sin ofrecerles al mismo tiempo a Jesucristo” (p. 193). La misión católica y la identidad católica son inseparables. Ambas encuentran expresión sacramental en la Eucaristía, fuente y cumbre de la vida católica: "Ecclesia de Eucharistia [La Iglesia vive de la Eucaristía]." El Arzobispo declara: “la Iglesia Católica es un entramado de relaciones basado en la relación más importante de todas: el don de sí mismo que hace Jesucristo en la Eucaristía para nuestra salvación. Ninguno de nosotros merece el don del amor de Cristo. Ninguno de nosotros ‘es digno de’ la Eucaristía” (p. 223).

En un capítulo final el autor aborda algunos temas pastorales apremiantes, referidos al acceso a la Eucaristía por parte de figuras públicas que defienden posturas que la Iglesia afirma que son intrínsecamente malas, como el aborto. La forma en que el Arzobispo trata estos temas es a un mismo tiempo pastoralmente sensible y teológicamente convincente. Esto ayudará a proporcionar claridad al diálogo y discernimiento permanentes en esta materia tan delicada, una materia que exige ser tratada para bien de la integridad de la fe.

Para concluir, podemos afirmar que el Arzobispo Chaput ha escrito un libro documentado, equilibrado, refinado e incisivo. Este libro debe ser leído, discutido y tomado en serio en Estados Unidos y fuera de este país. En varios sentidos su mensaje es simple, si bien por cierto no es simplista. Él plantea con franqueza el interrogante: “'qué deben hacer los católicos hoy por su país?”. Su respuesta es igualmente franca: “no mentir. Si decimos que somos católicos, debemos probarlo. La vida pública de Estados Unidos necesita personas dispuestas a defender, sin engaños, la verdad de la fe católica y los valores humanos comunes que la fe respalda” (p. 197).

Aquí encuentro una clara resonancia con lo que el apóstol san Pablo dice a los cristianos de Éfeso, como requisito de su unión en Cristo: “Por lo tanto, desechando la mentira, hablad con la verdad cada cual con su prójimo, pues somos miembros los unos de los otros” (Ef 4, 25).
  1. http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/206226?sp=y
  2. http://www.amazon.com/Render-Unto-Caesar-Catholic-Political/dp/0385522282

Curso veraniego de Liturgia para víctimas del C.P.L.: 1.- La Iglesia

Desde Germinas germinabit, la sigla C.P.L. corresponde a "centro de pastoral litúrgica" de Barcelona, España:

por Dom Gregori Maria
Aprovechar el relajado discurrir de los meses de julio y agosto para explicar histórica, mística y teológicamente lo que son: el templo, el altar, los vasos y lienzos sagrados; las vestiduras y los ornamentos litúrgicos; los elementos y utensilios para el culto, para que todos, los laicos principalmente, conozcan los rudimentos de la Liturgia y la razón o porqué de ellos. Este es el objeto del presente curso veraniego alternativo. Y digo alternativo porque se presenta como un discurso a contra corriente de todo lo que estamos acostumbrados a recibir y leer procedente casi al completo del Centro de Pastoral Litúrgica de Barcelona y de sus múltiples publicaciones, entre ellas la revista Phase y los nefastos apéndices de Misa Dominical. Desafortunadamente todo el clero casi al completo y por extensión todo el laicado en España y los países de lengua española se han nutrido y se nutren exclusivamente de lo que sale de esa institución.

Los lectores de Germinans acabado el verano diréis si se ha conseguido el fin a que aspiro: que especialmente todos los que no os lo habías propuesto tengáis una mirada alternativa a la visión que todo el oficialismo litúrgico os había imbuido. Y todo de la manera menos árida posible y sin cansancio, como corresponde a los meses estíos.

La iglesia.

La iglesia es el lugar en el que se reúnen los fieles; es, por lo tanto, la casa común de los cristianos. Allí nacen a la gracia, allí oran, se instruyen en la fe, dan gracias, satisfacen sus deudas delante de Dios, santifican su vida y reciben a Cristo. En tiempos de fe, muchos actos de la vida social (municipal, por ejemplo) se realizaban a las puertas del templo (en el atrio, en el nártex o en la pronave). El templo era la verdadera “casa del pueblo” cristiano.

La iglesia es la casa del sacerdote (viva o no viva allí) porque allí él instruye, bautiza, perdona, casa…Allí él inmola la sagrada Víctima, es la casa jerárquica de los ministros de Dios que están dedicados a su culto.

Es la casa del altar, el edificio construido para contenerlo, la tienda que lo cobija, el lugar de propiciación en el que se ofrece el más grato de los sacrificios.

Es la casa de Dios y la puerta del cielo, el sitio escogido por Él para que allí se le tribute su culto, el lugar santificado de un modo especial con su presencia y en donde se debe guardar todo el silencio, el respeto y la veneración que conviene, pues siendo casa de Dios, de esto ella tiene sus prerrogativas y dignidad.

Es la casa de Jesús eucarístico, de nuestro Salvador y Redentor, vivo y glorioso, que está allí siempre atento a nuestras súplicas y alabanza…

El templo es símbolo de la unidad de la Iglesia. Todos formamos un solo cuerpo con Cristo, cabeza de toda la Iglesia. Es símbolo de unión de todos los miembros y la cabeza visible que es el Papa. Es símbolo de santidad, porqué todo en él es santo o santificado, como santos deben ser los cristianos que son templos vivos de Dios.

El templo es trasunto del cielo. San Juan en Apocalipsis 5,6 narra la magnífica visión de aquel trono de Dios rodeado de majestad, y del altar y ara en que está como muerto el Cordero divino.

La liturgia de la construcción y dedicación de las iglesias contiene y explica todo lo que acabo de indicar. Cuando el obispo pone la primera piedra de un templo, invoca sobre el las bendiciones de lo Alto y se hace notar que Jesucristo es la piedra angular sobre la que se levanta la casa de Dios; las demás piedras de los cimientos recuerdan a los Apóstoles; las que componen sus muros prefiguran a los fieles, unos ocultos, otros a la vista, según el recuerdo que han dejado de sus buenas obras; las columnas simbolizan a los obispos y doctores, que sostienen a la Iglesia con su doctrina; las piedras labradas, a los mártires y a los santos, que sufrieron para conservar la fe y perfeccionarse en la virtud; los cuatro muros, a los Evangelistas; el techo, a los defensores de la Iglesia…

Fue una antigua costumbre edificar las iglesias cristianas en la dirección de la salida del sol en el equinoccio, es decir de oriente a occidente, nacida de la costumbre de orar vueltos hacia el oriente porque el oriente es símbolo de Dios y de Cristo que es el Oriente, el Sol de justicia y la luz increada.

San Basilio dice que al orar hacia el Oriente recordamos el Paraíso, nuestra antigua patria, y hace remontar esta costumbre de orar a los tiempos apostólicos.

A ser posible, en la construcción de las iglesias, convendría seguir la tradición primitiva, de la cual ya se hacen eco las “Constituciones Apostólicas” (Patrología Griega, libro II, cap. LVII)
  1. http://www.germinansgerminabit.org/

domingo, 17 de agosto de 2008

La Verdad gusta por sí misma

Desde Juventutem Chile:

Conversaba el otro día con el director del coro en el que canto (un muy buen coro que se dedica a cultivar la música litúrgica, la polifonía y el gregoriano) y me decía que cuando se invita a un coro polifónico a jóvenes que tienen afición a la música, y éstos deciden no asitir o van un cierto tiempo y después claudican y no perseveran en ir, es o porque no saben cantar bien y les da vegüenza, o porque desean ser estrellas guitarreras de iglesia y en un coro tan grande y hermoso ellos no lucen: "porque no hay gente que escuchando esta música (polifonía y gregoriano) no le guste"

Ahí recordé la sentencia que aprendí de un joven seminarista: "La Verdad gusta por sí misma".

A veces nos ha pasado como capítulo chileno de Juventutem que pensamos tanto y nos cansamos tanto en decidir cómo hacer para que llegue más gente al grupo, o para que llegue más gente a la MISSA, o para que haya más jóvenes enamorados de Cristo, o para que poco a poco los jóvenes participen más en la Iglesia. Y pensamos, y pensamos, y nos rebuscamos las formas, las estrategias a seguir y bueno, finalmente la gente llega sola porque LA VERDAD GUSTA POR SÍ MISMA.

Hace poco nos han escrito de varias partes del país personas interesadas en aprender un poco más de las formas más tradicionales y perfectas de la Sagrada Liturgia Cristiana, y ahí es cuando se nota el actuar de Nuestro Señor y de su Divina Providencia. Sin tanto cansarse, sin tanta cosa y reunión sabemos que finalemente la victoria es de Cristo. Por lo tanto ¿qué nos queda? gritar a viva voz: Maranatha! Ven Señor Jesús!

Santo Tomás, el Doctor Angélico, quien nos ha enseñado durante siglos y siglos a amar la Verdad, porque Cristo es la Verdad, nos da un testimonio excelente de cómo su vida juvenil no fue otra cosa sino amor a la Verdad. El Buey Mudo, que en el silencio de sus plegarias dijo más que los perros gritones enemigos de Cristo y de la Iglesia.

La Verdad gusta por sí misma. Si las misas se rezaran como lo dice el Misal y no como se le ocurre a cada curita según su caprichoso gusto, otra cosa sería; si se predicara en los pulpitos la palabra de Dios y la doctrina de la Iglesia y no los pareceres de los teólogos modernistas que quieren acomodar a Dios según el parecer de los hombres y no sus propias vidas al parecer de Dios, otra cosa sería; si se cantaran los cantos que la Iglesia ha ido recogiendo en su sagrada Tradición y que el mismo Vaticano II propone como el gregoriano y la polifonía, y no las canciones sentimentaloides de curitas y monjitas guitarresros que pasan a ser la última estrella rock de las caminatas, otra cosa sería; si como cristianos nos empeñaramos en seguir las palabras del maestro y no los discursos baratos del opinólogo de moda o del político que le da en el gusto a la mayoría, al mundo, otra cosa sería. No serían necesarios ni planes pastorales, ni días del catequistas, ni encuentros de clero, ni de ancianos, ni de profesroes católicos, ni agentes pastorales para discutir las acciones a seguir: ¿Por qué? Porque la Verdad gusta por sí misma.

Y así seguiran llegando correos de varias personas ineteresadas más que en una forma accesoria de ritos (como lo quieren hacer parecer) o en una doctrina anticuada que debe adaptarse a los signos de los tiempos, llegarán correos de personas interesadas en la Verdad, en la única y Santa Verdad.
  1. http://juventutemchile.blogspot.com/2008/07/la-verdad-gusta-por-s-misma.html

sábado, 16 de agosto de 2008

¿COMULGAR SIN CONFESARSE?

Por: Lic Oscar Méndez C
Dice San Pablo, divinamente inspirado, que quien comulga en pecado mortal "come y bebe su propia condenación".

De ahí la necesidad que nuestra alma esté limpia de todo pecado mortal para que pueda Cristo ser recibido por nosotros. De ahí la necesidad -también- de la confesión sacramental para todo aquel que se sepa en pecado grave. Recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo en la comunión sin estar perdonados por la confesión sacramental es un pecado gravísimo que se llama sacrilegio. Todo aquél que está en pecado grave, todo aquél que no esté en gracia santificante - misma que se obtiene por la absolución personal en el sacramento de la confesión-, todo aquél que viva en ese estado y no se confiese o se confiese mal (sin verdadero arrepentimiento e intención de evitar el pecado; es decir sin contrición y propósito de enmienda) y comulga sacramentalmente está "comiendo y bebiendo su propia condenación", según la Palabra de Dios.

Quienes no creen o no obedecen la moral que la Iglesia enseña, quienes no desean seguir las normas morales que Dios exige y el magisterio custodia, no deben -por ninguna excusa- acercarse a recibir la Sagrada Eucaristía.

Luego, es fundamental estar en gracia santificante para comulgar. ¡Qué importante es que vivamos en gracia y que importante es que comulguemos con frecuencia! Pero que importante es, también, hacerlo con las debidas condiciones y con el amor necesario a Dios, estando conscientes que, precisamente, estamos recibiendo a Dios mismo presente en la hostia consagrada. Recibamos a nuestro Creador y Redentor, recibámoslo como lo que es: Nuestro Dios y Salvador, nuestro Rey y Señor.

Que tristeza es ver que muchos viven conforme al mundo y de manera contraria a la Ley de Dios, y sin cambiar de actitudes ni confesarse van a recibir a Dios vivo presente en la hostia sin el menor discernimiento de lo que hacen, sólo por el que dirán los demás y sin pensar en lo que Dios sí dice de esto. Es el lamentable "modernismo" que los ha impregnado, es la inconsciencia de lo que es recibir a Dios, es el permanecer en sus errores y en su vida de pecado, creyendo en un falso dios bonachón hecho a su gusto, medida y conveniencia.

Y que tristeza es ver que muchos sacerdotes "modernistas" no enseñan ya esta doctrina católica y con su silencio son cómplices del sacrilegio. Hay en ello mucha culpabilidad y Dios les pedirá cuentas. Algunos fieles tendrán el atenuante de su ignorancia (cuando ésta no sea culpable), mismo que no se presenta en los sacerdotes que, como tales, están bien instruídos y callan por contemporizar con el mundo o por una fe débil o por poco celo pastoral y exiguo amor a las ovejas que les han sido encomendadas.

Urge, hoy, que los pastores vuelvan a hablar y enseñar esta doctrina tan olvidada por muchos o desconocida -incluso- de las nuevas generaciones. Si es tan común que nadie la cumpla, ¿les costaría mucho esfuerzo que nos la recordaran -aunque sea brevemente- durante cada celebración litúrgica?

Resulta contrastante ver tantos comulgantes y vacíos los confesionarios. ¿En verdad todos ellos estarán en gracia y no requerirán confesarse? Sin intentar penetrar en la conciencia de alguien en particular, las matemáticas parece que no cuadran y nos indican la tremenda realidad y el significado de este hecho. ¿O será realmente que alguien pueda vivir años y años sin el menor pecado mortal? Ciertamente puede ser el caso de algunas almas buenas. ¿Cuántas serán? Sólo Dios lo sabe. Si así fuera la situación de algunos, deben recordar, también, que existe el mandamiento de la confesión anual. ¿Pero, realmente, la mayoría que lleva meses y meses o años y años sin confesarse, tiene limpia la conciencia de cualquier pecado grave como para saberse en gracia santificante y poder recibir a Cristo vivo y realmente presente en la Eucaristía? ¿Y no contribuirán a este mal -de la comunión sin confesión- aquellos sacerdotes que ya no están disponibles habitualmente en el confesionario?

Por parte de muchos sacerdotes: Omisión de enseñar esta doctrina y poco o nulo tiempo en el confesionario.

Por parte de muchísimos fieles: Poca instrucción que genera -en muchos casos- una ignorancia culpable. En otros, un descuido irredento por los asuntos de Dios y un vivir de acuerdo a las máximas del mundo, adecuando la moral y las enseñanzas de Dios y de la Iglesia a sus propios caprichos y criterios personales. Todo ello, lleva a la sacrílega comunión en pecado grave y sin confesión sacramental que los hace comer y beber su propia condenación.

En ambos casos, una multitud que comulga y los confesionarios....¡vacíos!.
  1. http://groups.msn.com/CATOLICOSAPOSTOLICOSYROMANOS/general.msnw?action=get_message&mview=0&ID_Message=43726&LastModified=4675685910512709843

Los Salesianos, heraldos de la buena fe y la caridad

Los hijos de don Bosco, no caben en si por su hidalga caridad en todo el orbe y su intención de transmitir el carisma de su fundador entre quienes aun no tienen la plenitud de la verdad en la fe. Es así como este 27 de julio han abierto y entregado una nueva casa para jóvenes novicios en “una remota aldea del centro-norte de Sri Lanka”, estos novicios estudian en el centro educativo del Templo Sri Privadharshanaramaya, loable iniciativa de las cabezas pensantes y casi místicos dirigentes de los salesiamos, hoy, cuando por todas partes se cierran seminarios, conventos, monasterios, parroquias y oratorios, el impulso del “espíritu” les aviva a abrir casa para jóvenes novicios: BUDISTAS!!!!!!!!!!!!!!!!
Que otro espíritu puedes avivarles a tan tamaña estupidez sino aquel que huele a azufre.
La nota esta tomada desde “periodista digital” que entre tanto halago y parabienes olvida la gravedad de este hecho. Mas abajo el comentario de don Francisco José Fernández de la Cigoña al respecto:


Los salesianos acogen a los budistas

El pasado sábado 27 de julio, tuvo lugar la ceremonia de entrega y apertura de una residencia para novicios monjes del “Budda Sasana”, que estudian en el centro educativo del Templo Sri Priyadharshanaramaya, en una remota aldea del centro-norte de Sri Lanka. La “Sangwasaya”, así es llamada en el ámbito budista la residencia, ha sido donada por los Salesianos a los monjes, ofreciendo un ejemplo de caridad cristiana y de apertura al diálogo interreligioso.

En el curso de la ceremonia, don Anthony Pinto, Superior de la Visitaduría de Sri Lanca, declaró abierta oficialmente la residencia. La construcción de la “Sangwasaya” han sido costeada por los Salesianos de Sri Lanka. Las autoridades religiosas, los políticos y otras personas presentes en la ceremonia, fueron testigos de un acontecimiento de diálogo interreligioso y de caridad. “ Esta donación – dijo don Pinto – no es personal, sino de mi Congregación. Nosotros estamos celebrando el 50 aniversario de la presencia salesiana en Sri Lanka y éste es un modo de ampliar nuestro amor fraterno hacia las otras religiones. No buscamos la conversión de los budistas sino que ellos puedan vivir su vida”.

Al aceptar la donación de la “Sangwasaya”, el monje responsable del templo, Ven. Udadeniye Wimalagnana Thero, expresó su gratitud a los Salesianos, que habían respondido positivamente a su solicitud. Éste contó que después de asumir en 1998 el cargo de director del templo, puso en marcha en 2004 la “Pirivena”, o sea la formación de 15 novicios, pero no logró disponer de una residencia para ellos; inútiles fueron también los intentos de tener un sostenimiento local. El Ven. Thero explicó que fue otro monje quien le presentó a don Pinto. “Le expuse mis necesidades y lo invité a‘venir a ver’ el templo. Él lo visitó, comprobó el estado en el que vivían los novicios monjes y prometió ofrecer una buena residencia con servicios adecuados. Don Pinto mantuvo su palabra. No sólo proporcionó los ladrillos y el mortero, sino que, además, mandó un grupo de estudiantes hindúes tamilies para hacer los cimientos de la futura residencia”.

El Ven. Kongodamulle Gnanasiri Thero Viharadhipathi, afirmó a su vez que la atención de don Pinto por il Buddha Sasana se había manifestado ya desde los tiempos en que se preparaba para el sacerdocio. Subrayó, además, que, aunque la donación de la residencia era una cosa nueva en aquella zona, los sacerdotes católicos habían manifestado siempre su disponibilidad para ayudar a los budistas en otras partes del país. “Ambos, el sayo Saffron y la sotana blanca, han trabajado juntos contra el mal en las respectivas realidades. Hemos dado prueba de que juntos podemos hacer maravillas”.

El Ministro para las Obras Nacionales y el ex Ministro de la provincia del centro-norte expresaron su aprecio por un acontecimiento que ha sido considerado histórico, un signo de unidad religiosa, y un “acto noble”. “Sri Lanka pertenece a todos y todos pueden adherirse a las religiones y a la fe que elijan. – afirmó en su intervención el ex Ministro de la provincia del centro-norte - El Estado respeta la libertad de culto, lo cual está garantizado por nuestra Constitución. El clero católico y los Salesianos de Don Bosco han dado un ejemplo a seguir por todos nosotros. Estamos agradecidos por su extraordinaria contribución”.

Afortunadamente ni un euro mío ha ido a tal chorrada

Los salesianos han costeado un centro budista en Sri Lanka. Les debe sobrar el dinero y además tendrán deterioradas las meninges.

No frecuento iglesia salesianas desde hace mucho tiempo, en Vigo acudía con frecuencia a su iglesia, y por tanto no puedo lamentar el destino que se haya dado a un solo euro mío. Pero ya lo tengo clarísimo. Como me toque un funeral o una boda en una iglesia salesiana ni de broma echo mano a la cartera. Para esas majaderías ni un duro. Como si no hubiera infinitas necesidades católicas.
  1. http://www.periodistadigital.com/religion/object.php?o=961315
  2. http://blogs.periodistadigital.com/laciguena.php/2008/08/08/afortunadamente-ni-un-euro-mio-ha-ido-a-

Intermon y el Provincial de los Jesuítas

El artículo que transcribimos, se puede encontrar en el sitio español: "Germinans germinabit", específicamente en la sección: "Splendor veritatis", un link hacia ese sitio al final del artículo.

Por Antoninus Pius

El lunes por la mañana mientras desayuno tranquilamente, ojeo LA VANGUARDIA, cuando llego a la página 14 me detengo en una noticia que me llama la atención: “Oxfam denuncia la falta de acceso al condón femenino”.

Después de leer el artículo en el que se explica con detalle los últimos modelos de condón femenino con fotografías ilustrativas y se remarca como esta ONG intenta denodadamente su introducción en los países del Tercer Mundo, me acuerdo que OXFAM e INTERMON son ahora lo mismo, desde el año 1997, en que ambas organizaciones se fusionaron.

Y saben ¿quién es uno de los fundadores y director durante 15 años de Intermón?. Pues el Padre Lluís Magriñá, actual provincial de los jesuitas de Cataluña. De hecho cuando fue elegido para el cargo como ya comenté en otro artículo desde esta sección, ésta era la nota más valiosa de su currículum, lo que más valoraron los jesuitas para elegirlo.

No me extraña que en la Misa que se celebró en la que tomó cargo como provincial, presidiera la eucaristía sin casulla, tal como prescriben las normas litúrgicas, dando un pésimo ejemplo a sus hermanos jesuitas. Si todo un provincial en un día tan solemne no se pone casulla para presidir la eucaristía ¿Qué harán los demás jesuitas?

Lo que más me duele del caso, es que tantos buenos cristianos formados bajo el amparo de los jesuitas están colaborando económicamente con INTERMON-OXFAM todavía creyendo que es una ONG cristiana, y pensando que están haciendo un gran bien educando y evangelizando en el Tercer Mundo.

En los colegios y parroquias jesuitas se ha inculcado a los incautos alumnos, padres y feligreses en general que deben ayudar a esta ONG fundada por los jesuitas porque está haciendo tanto bien. Pues La Vanguardia nos refleja con todo tipo de detalles como es este bien que está promocionando esta ONG.

No me extraña que luego haya salesianos que se desprendan de sus locales y se los regalen a los budistas y otras cosas por el estilo. Algunas órdenes religiosas han perdido un poco el norte, en algunos casos parecen puras ONGés, con el añadido que ni siquiera son ONGés católicas.
Hace un tiempo leí en un diario una carta al director, en que un colaborador económico de INTERMON se había dado de baja porque después de la fusión con OXFAM le habían respondido al teléfono hablando en castellano. Pues yo pienso que hay motivos mucho más graves para que los buenos cristianos dejen de colaborar económicamente con ONGés que de católicas no tienen nada.
  1. http://www.germinansgerminabit.org/

viernes, 15 de agosto de 2008

Cisma en Inglaterra en audio

En el link que mas abajo compartimos, se puede encontrar, para escuchar por la red o descargar, el especial: Cisma en Inglaterra" preparado por la radio Tradicionalista Chilena "Convicción"
  1. http://conviccionradio.cl/OnDemand/Historico/El-Cisma-de-Inglaterra.html

La importancia de las palabras de Kasper a los anglicanos

Publicado en el blog conservador "Cor ad cor loquitur" el 31 de Julio de 2.008:

"Ahora parece que la plena comunión visible como fin de nuestro diálogo ha dado un paso atrás, que nuestro diálogo tendrá objetivos menos definitivos y que, por lo tanto, su carácter resultará alterado. Si bien este diálogo puede aún conducir a buenos resultados, no estará sostenido por el dinamismo que deriva de la posibilidad realista de la unidad que Cristo exige de nosotros o de la participación común en la mesa del único Señor, que anhelamos con tanto ardor".

Esa son las palabras finales del discurso que el Cardenal Kasper ha pronunciado ante la Conferencia anglicana de Lambeth que se está celebrando en Gran Bretaña. Desde el Concilio Vaticano II nunca antes se había producido una declaración tan tajante por parte de un cardenal de la curia romana. En otras ocasiones y en referencia a otras iglesias o comunidades eclesiales, se han reconocido dificultades e incluso pasos atrás, pero nunca como ahora Roma afirma tajantemente que no hay posibilidad real de “participación común en la mesa del único Señor"; en otras palabras: la unidad real y efectiva con la iglesia anglicana no tendrá lugar. A menos claro, que dicha comunión eclesial vuelva sobre sus pasos y tome el camino opuesto al que han emprendido. Cosa harto difícil, ciertamente.

El hecho de que el cardenal Kasper sea el Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos da mucho más calado al asunto. No estamos ante un cardenal curial poco dado al diálogo ecuménico y poco abierto a la idea de una reunificación real y efectiva entre todos los cristianos. De hecho, no estamos ante un cardenal de los considerados como conservadores. No, el hombre de Roma para el ecumenismo en las últimas décadas está entre los más “aperturistas” del colegio cardenalicio, siempre entendido que ese “aperturismo” no es para nada la disposición a renunciar a la esencia de la fe católica, sino más bien la disposición a no hacer de todos y cada uno de los aspectos de dicha fe un “casus belli” contra los cristianos no católicos.

En el diálogo ecuménico la Iglesia Católica siempre ha hecho énfasis en buscar lo que nos une, sin por ello negarse a abordar lo que nos diferencia. Pero claro, cuando una comunión eclesial como la anglicana, con la que se suponía que nos unían bastantes más cosas de las que nos unen con el resto de denominaciones protestantes, toma la decisión de alejarse radicalmente de la Iglesia Católica y las iglesias ortodoxas y orientales en algo tan esencial como el sacramento del orden y la moral sexual, no queda otro remedio que dejar constancia de que el camino hacia la reunificación queda cerrado. Los anglicanos son muy libres de suicidarse eclesialmente como les venga en gana, pero tanto Roma como los ortodoxos ya les han dicho que para ese viaje no cuenten con ellos.

El anglicanismo está en proceso de autodestrucción aunque es posible que pretendan guardar las formas y dar una imagen de unidad que ellos saben falsa. Rowan Williams, druida en sus ratos libres, va a pasar a la historia como el Enterrador del Cisma que inauguró un rey adúltero. A pesar de la poca simpatía que tengo hacia ese cisma, es justo reconocer que en sus cinco siglos de existencia han sido muchos los anglicanos que han dado un buen testimonio cristiano. Ahí tenemos el ejemplo de CS Lewis por no ir más atrás en el tiempo. Y algunos de los mejores conversos al catolicismo proceden de las filas anglicanas, siendo Henry Cardinal Newman el más destacado de ellos. Su mención por parte del cardenal Kasper ha debido de poner de los nervios a todos los anglicanos que temen que se produzca otro gran éxodo hacia el catolicismo de anglo-católicos. No me cabe la menor duda que el propio Newman, aun habiendo entendido que la Via media es una quimera, vería con tristeza lo que está pasando en la comunión eclesial donde se bautizó. Pero también diría que lo que nuestros ojos contemplan es el resultado lógico de la naturaleza íntima del protestantismo en general y del anglicanismo en particular. Y eso debemos tenerlo muy en cuenta los católicos a la hora de hacernos ilusiones sobre el futuro del ecumenismo con los hermanos separados herederos de la mal llamada Reforma.

Luis Fernando Pérez Bustamante.
  1. http://religionenlibertad.com/blog/index.php?blog=16&p=909&more=1&c=1&tb=1&pb=1#more909

Let us pray in Latin: priests take on Catholics’ magic circle

Damian Thompson sniffs the incense of a revolution among Britain’s parish priests
For a moment it looks as if a fire has broken out in the chapel. A cloud of smoke is billowing from the back and rolling down the aisle – and it is fiercely pungent. This is grade A incense, pure enough to guarantee an instantaneous spiritual high.

A young man walks through the door swinging a thurible on a gold chain. He passes it to a priest, deacon and subdeacon – all in gold vestments – who take turns wafting it at each other. Finally, the subdeacon turns round and, bowing low, shoots plumes of smoke diagonally across the choir stalls with the accuracy of a mid-fielder taking a difficult corner.

We are witnessing an unusual sight: a Roman Catholic solemn mass, celebrated according to an ancient Latin rite effectively outlawed 40 years ago. And it’s taking place in the 13th-century chapel of Merton college, Oxford, which has been Anglican for 400 years.

Just for a week, however, it has gone back to being Catholic – but this is not Catholicism as most people know it. I’m at the summer school of the Latin Mass Society which – to the delight of the conservative Pope Benedict XVI and the dismay of trendy British bishops – is teaching priests how to say the Tridentine mass.

The last time Merton chapel regularly witnessed this sort of complex liturgy was in the 1540s, before the Protestant reformers pulled out much of the stained glass and toppled the statues of saints. The organi-sers of the summer school are reformers, too, but their aim is precisely the opposite: to restore Latin services and rich furnishings to their own Catholic parish churches, many of which were stripped bare by modernisers after the Second Vatican Council in the 1960s.

What makes this summer school rather controversial is that most of the bishops of England and Wales disapprove of the return of the Latin mass, regarding its sonorous Latin prayers and intricate gestures as a relic of the Middle Ages. Until recently, the Tridentine mass could be celebrated only with a bishop’s permission, usually granted grudgingly for special occasions. Then, in July last year, Pope Benedict XVI swept away the right of bishops to ban the old services. Most of them were horrified.

So these are tense times. But the 60 priests who have gathered at Merton college – to brush up their skills or to learn the Tridentine mass from scratch – are careful to avoid talk of civil war in the church. All are aware that this autumn, Pope Benedict is expected to announce a successor to Cardinal Cormac Murphy-O’Connor, the Archbishop of Westminster, who presides over a liberal “magic circle” of bishops unsympathetic to the Pope’s reforms. Will Benedict break the circle that has run the English church for 40 years?

Whoever gets the job, however, nobody expects a sudden return to the Tridentine mass in parishes all over the country. The seminaries do not teach priests how to say it and teaching yourself is difficult. A glance at the manual explains why: “Bring the thumb of each hand over the upper front edge of the paten [communion plate], tilting it to let the host slide off onto the crease of the front-centre fold of the corporal [linen cloth]. Place your left hand on the altar and with your right hand set the paten halfway under the right edge of the corporal.” And all the while saying: “. . . pro innumerabilibus peccatis, et offensionibus, et negligentiis meis, et pro omnibus circumstantibus . . .”

Interestingly, the most traditionalist priests here are also the youngest – and I spot four in the choir stalls who are popular bloggers on the internet. Walking down the high street later, I encounter two clergy wearing the old-fashioned soup-plate hats beloved of Italian village padres. One of them has long knotted tassels dangling from the brim, “so I can tie them round my neck when I ride my horse through the parish”.

A priest who looks barely out of his teens explains what he does when unsolicited copies of The Tablet – a liberal Catholic magazine that opposes the Latin revival – arrive at his church: “I painstakingly remove the staples and feed it into the shredder. It’s time-consuming, but God’s work.”

Most of the other priests at the summer school are less extreme: they have come because they are curious about the Latin mass and they can scent change in the air. “We’re not trying to turn them into traditionalists,” says Father Andrew Wadsworth, an authority on the old rite who is conducting classes. “We want to show priests how the underlying principles of the traditional liturgy can deepen their understanding of their priesthood.”

Father John Boyle, a parish priest in Ashford, Kent, recently taught himself to say the Tridentine mass by watching a DVD. “It’s made a profound difference to the way I celebrate the new mass in English,” he says. “There’s greater reverence now. I’m more of a celebrant and less of a compere.”

I sense a huge contrast with the atmosphere at the first Merton summer school in August 2007. Then, I was allowed to poke my head round the door of a training session. Now, Wadsworth lets me watch him take a priest right through the opening sequence of a Latin mass in a student’s room, using a reversed bookcase as an altar.

The priest, Canon Michael McCreadie, is in his fifties – yet today is the first time in his life that he has acted out the ancient gestures. He removes an invisible biretta (it’s a pretend mass). “Now, father, keep your hands joined,” Wadsworth reminds him. “Go to the centre of the altar, not touching it . . . left hand flat on the page. No, you should be over here,” and he gently turns his pupil towards the window.

After half an hour, we are still only five minutes into the order of service, but McCreadie is elated: “I wasn’t looking forward to saying the old mass, but after today I most certainly am.”

It’s only now I discover that he is dean of Leeds Cathedral. A year ago there were no senior main-stream clerics at the summer school. Later in the day, even more significantly, the Rev Malcolm McMahon, the Bishop of Nottingham, celebrates old rite pontifical vespers wearing a jewelled mitre and an embroidered cope that even Cardinal Wolsey might have considered over the top.

McMahon, a Dominican, is left-wing in his politics and certainly not part of a traditionalist faction – but nor does he belong to the politically correct, back-slapping magic circle. At dinner later, he effectively breaks ranks with his fellow bishops by unambiguously endorsing Pope Benedict’s vision of a church in which the old and new rites coexist. The traditionalists give him a standing ovation and a verse of God Bless our Pope.

He also tells Father Tim Finigan, author of the Hermeneutic of Continuity, the most influential of all the conservative blogs, to keep writing. Which is interesting, given that the Bishops’ Conference would dearly like to stop that particular blog.

Afterwards, Finigan writes: “Bishop McMahon has certainly won the hearts of the priests . . . All of a sudden, there is someone that many priests loyal to Pope Benedict will be watching closely . . . ecce sacerdos magnus!”

That’s Latin for “behold the great priest”. Those words will be read carefully in the Vatican, where Pope Benedict has been informed that the magic circle is desperate to install one of its own as the next cardinal. He isn’t pleased. Watch this space.

Damian Thompson is editor-in-chief of the Catholic Herald
  1. http://www.timesonline.co.uk/tol/comment/faith/article4492221.ece