domingo, 17 de agosto de 2008

La Verdad gusta por sí misma

Desde Juventutem Chile:

Conversaba el otro día con el director del coro en el que canto (un muy buen coro que se dedica a cultivar la música litúrgica, la polifonía y el gregoriano) y me decía que cuando se invita a un coro polifónico a jóvenes que tienen afición a la música, y éstos deciden no asitir o van un cierto tiempo y después claudican y no perseveran en ir, es o porque no saben cantar bien y les da vegüenza, o porque desean ser estrellas guitarreras de iglesia y en un coro tan grande y hermoso ellos no lucen: "porque no hay gente que escuchando esta música (polifonía y gregoriano) no le guste"

Ahí recordé la sentencia que aprendí de un joven seminarista: "La Verdad gusta por sí misma".

A veces nos ha pasado como capítulo chileno de Juventutem que pensamos tanto y nos cansamos tanto en decidir cómo hacer para que llegue más gente al grupo, o para que llegue más gente a la MISSA, o para que haya más jóvenes enamorados de Cristo, o para que poco a poco los jóvenes participen más en la Iglesia. Y pensamos, y pensamos, y nos rebuscamos las formas, las estrategias a seguir y bueno, finalmente la gente llega sola porque LA VERDAD GUSTA POR SÍ MISMA.

Hace poco nos han escrito de varias partes del país personas interesadas en aprender un poco más de las formas más tradicionales y perfectas de la Sagrada Liturgia Cristiana, y ahí es cuando se nota el actuar de Nuestro Señor y de su Divina Providencia. Sin tanto cansarse, sin tanta cosa y reunión sabemos que finalemente la victoria es de Cristo. Por lo tanto ¿qué nos queda? gritar a viva voz: Maranatha! Ven Señor Jesús!

Santo Tomás, el Doctor Angélico, quien nos ha enseñado durante siglos y siglos a amar la Verdad, porque Cristo es la Verdad, nos da un testimonio excelente de cómo su vida juvenil no fue otra cosa sino amor a la Verdad. El Buey Mudo, que en el silencio de sus plegarias dijo más que los perros gritones enemigos de Cristo y de la Iglesia.

La Verdad gusta por sí misma. Si las misas se rezaran como lo dice el Misal y no como se le ocurre a cada curita según su caprichoso gusto, otra cosa sería; si se predicara en los pulpitos la palabra de Dios y la doctrina de la Iglesia y no los pareceres de los teólogos modernistas que quieren acomodar a Dios según el parecer de los hombres y no sus propias vidas al parecer de Dios, otra cosa sería; si se cantaran los cantos que la Iglesia ha ido recogiendo en su sagrada Tradición y que el mismo Vaticano II propone como el gregoriano y la polifonía, y no las canciones sentimentaloides de curitas y monjitas guitarresros que pasan a ser la última estrella rock de las caminatas, otra cosa sería; si como cristianos nos empeñaramos en seguir las palabras del maestro y no los discursos baratos del opinólogo de moda o del político que le da en el gusto a la mayoría, al mundo, otra cosa sería. No serían necesarios ni planes pastorales, ni días del catequistas, ni encuentros de clero, ni de ancianos, ni de profesroes católicos, ni agentes pastorales para discutir las acciones a seguir: ¿Por qué? Porque la Verdad gusta por sí misma.

Y así seguiran llegando correos de varias personas ineteresadas más que en una forma accesoria de ritos (como lo quieren hacer parecer) o en una doctrina anticuada que debe adaptarse a los signos de los tiempos, llegarán correos de personas interesadas en la Verdad, en la única y Santa Verdad.
  1. http://juventutemchile.blogspot.com/2008/07/la-verdad-gusta-por-s-misma.html