viernes, 22 de agosto de 2008

¿Mujeres obispo también en la Iglesia católica? Hay quienes lo intentan

Desde Chiesa, texto e imagen:

Según las autoridades de la Iglesia las ordenaciones de las mujeres son nulas y quien las hace está excomulgado. Pero mientras tanto ya son cincuenta las mujeres que han recibido las órdenes sagradas. El último caso clamoroso en Saint Louis. Las medidas en contra adoptadas por el Vaticano
por Sandro Magister

ROMA, 4 de agosto del 2008 – Las ordenaciones sacerdotales y episcopales de mujeres son una cuestión que divide verticalmente la comunión anglicana, como ha confirmado la conferencia de Lambeth que finalizó ayer.

Pero también en la Iglesia de Roma la cuestión está presente, si bien en proporción definitivamente más limitada.

Lo demuestran dos recientes medidas en contra de ello adoptadas por la jerarquía católica.

La primera es un decreto emitido por la congregación para la doctrina de la fe “sobre el delito de atentado de ordenación sacra de una mujer”.

La segunda es el interdicto dado a conocer por el arzobispo de San Louis, Raymond Leo Burke, contra una religiosa de su diócesis, Louis Lears, culpable de haber asistido y dado su apoyo a la ordenación sacerdotal de dos mujeres.

El decreto de la congregación para la doctrina de la fe lleva la fecha del 19 de diciembre del 2007, pero ha entrado en vigor el 30 de mayo pasado, cuando fue publicado en "L'Osservatore Romano".

En cambio, la sentencia de Saint Louis es del 26 de junio. El día siguiente el arzobispo de esta diócesis estadounidense fue llamado a Roma como nuevo prefecto del supremo tribunal de la signatura apostólica.

El decreto de la congregación para la doctrina de la fe manifiesta que incurren en excomunión “tanto el que ha atentado en conferir el orden sacro a una mujer, como la mujer que ha atentado en recibirlo”. La excomunión es “latae sententiae”, o sea opera automáticamente, Su remisión está reservada a la Sede Apostólica.

Al comentar el decreto en “L’Osservatore Romano” del 1 de junio el entonces secretario de la congregación para la doctrina de la fe, el arzobispo Angelo Amato – hoy prefecto de la congregación para la causa de los santos –, explicó así la decisión de emitirlo:

“Ha habido episodios individuales de las llamadas ordenaciones de mujeres en varias regiones del mundo. Además el decreto general es un instrumento de ayuda a los obispos para asegurar una respuesta uniforme en toda la Iglesia frente a estas situaciones”.

* * *

En efecto, la de Saint Louis es sólo la última de una serie de ordenaciones sacerdotales y episcopales de mujeres ocurridas en los últimos años dentro de la Iglesia católica.

Tales ordenaciones son consideradas inválidas, es decir nulas, por las autoridades de la Iglesia. El canon 1024 del código de derecho canónico establece que “recibe válidamente la sagrada ordenación exclusivamente el bautizado de sexo masculino”.

No sólo eso. La ordenación de las mujeres al sacerdocio y al episcopado ha sido definida inadmisible desde siempre y por siempre por Juan Pablo II en la carta apostólica del 22 de mayo de 1994, “Ordinatio Sacerdotalis”.

Sobre esto están completamente de acuerdo la Iglesia de Roma y las Iglesias ortodoxas y orientales. Mientras en dirección opuesta se mueven los anglicanos y varias denominaciones protestantes.

En la Iglesia católica, un impulso a la admisión de las mujeres a los órdenes sacros se manifestó sobre todo después de la publicación de la “Ordinatio Sacerdotalis”. Impactó un documento suscrito por 40 obispos de los Estados Unidos, publicado en julio de 1995 en “Origins”, la revista de la conferencia episcopal. En él, se lamentaba que la “Ordinatio Sacerdotalis” se haya publicado “sin alguna discusión ni consulta previa”, tratándose de una materia “que muchos católicos consideran que necesita ser estudiada más profundamente”. Los 40 obispos esperaban que las conferencias episcopales respondieran golpe por golpe “a los textos de diferente naturaleza que vienen de Roma”, comenzando por el que se refierea la admisión de las mujeres al sacerdocio”.

El principal promotor y divulgador del documento de los 40 fue el entonces arzobispo de Milwaukee, Rembert Weakland, ex presidente de los benedictinos confederados de todo el mundo y estrella de los “liberales” estadounidenses. En el 2002 Weakland fue atropellado por la denuncia de un joven con el que había tenido una relación y al cual le había pagado su silencio.

Cuando fue publicada la “Ordinatio Sacerdotalis”, aparecieron noticias sobre ordenaciones de mujeres al sacerdocio ocurridas en secreto en la Checoslovaquia comunista, por obra de obispos católicos convencidos de obrar legítimamente en una situación de extrema emergencia. Una de las ordenadas, Luzmila Javorova, de Brno, apeló a Juan Pablo II para ser reconocida como sacerdote y ejercitar el ministerio. Pero naturalmente la respuesta fue negativa. El Papa encargó al entonces cardenal Joseph Ratzinger estudiar y cerrar el caso de las mujeres sacerdote checoslovacas.

El primer acto de ruptura verdadero, respecto a las mujeres sacerdotes, ocurrió en el 2002 en el río Danubio, no lejos de Nassau, en el límite entre Austria y Alemania. Allí, en una embarcación, un obispo cismático argentino, Rómulo Braschi, ordenó al sacerdocio a siete mujeres, las primeras del movimiento denominado Roman Catholic Womenpriests, que cuenta hoy con unas cincuenta ordenadas principalmente en los Estados Unidos y Canadá, de las cuales cuatro son obispos.

El 10 de julio del 2002 el Vaticano reaccionó a las ordenaciones del Danubio con un decreto de excomunión. Después de lo cual dejó a los obispos el intervenir en casos similares en sus respectivas diócesis.

La última ordenación de mujeres del Roman Catholic Womenpriests tuvo por escenario Saint Louis. El 11 de noviembre del 2007, en el Central Reform Synagogue, presidida por la rabina Susan Talve, la mujer obispo Patricia Fresen, ex religiosa dominica con estudios en el Angelicum de Roma, ordenó al sacerdocio a dos mujeres, Rose Marie Duna Hudson y Elise Hainz McGrath (en la foto). Al rito asistieron cerca de seiscientas personas, entre las cuales una activa impulsora del acto, sor Louis Lears, miembro del consejo pastoral de la parroquia de Saint Cronan y coordinadora de la educación religiosa en la arquidiócesis.

Durante el rito también impusieron las manos sobre las dos ordenadas una docena de pastores protestantes, los cuales concelebraron la misa y dieron la comunión.

El arzobispo Burke ha reaccionado informando a los autores del acto que habían incurrido en excomunión y abriendo un proceso canónico contra sor Lears, que se concluyó con la interdicción, o sea con la exclusión de la religiosa de los sacramentos y de los puestos de responsabilidad en la diócesis.

La emisión de la condena de sor Lears, el 26 de junio, siguió a la publicación del decreto de la congregación para la doctrina de la fe, que proporcionó a todos los obispos una línea guía para responder a tales actos de modo más coordinado y decidido.

En Roma se teme que el número de mujeres ordenadas siga creciendo. El Roman Catholic Womenpriests tendría otras 150 mujeres en espera de ser sacerdotes. Además también parece aumentar, en algunos países, el consenso favorable a la ordenación de mujeres. Por ejemplo, después de la condena, se han multiplicado las manifestaciones de apoyo a sor Lears.

Finalmente, existe la sospecha de que algunos obispos se presten a la operación. Patricia Fresen, la ex religiosa que es una de las cuatro mujeres obispo de la Roman Catholic Womenpriests, afirma haber sido ordenada en el episcopado, en el 2005, por tres obispos católicos de los que conserva en secreto los nombres. Lo mismo habría ocurrido con las otras tres mujeres obispos del movimiento.
  1. http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/206091?sp=y