viernes, 28 de septiembre de 2007

"La única Iglesia que ilumina es la que arde"

Reflexiones Ante Las Pintadas En la Iglesia Catedral de Buenos Aires

Lectores amigos:

Tienen razón los que han pintado la Catedral de Buenos Aires, cuando dicen que la única Iglesia que ilumina es la Iglesia Católica, ósea la “Iglesia que arde”. Estos jóvenes marxistas, cuyo cerebro fue lavado por la escuela y la Universidad democrática, que en la filosofía del odio a Cristo basaron su pedagogía, tienen razón. Y decimos que la tienen porque hacemos abstracción de lo que ellos, recordando turbas ya conocidas, han querido decir. Tomamos de manera literal el grafiti profanante y lo resinificamos. Ciertamente la Iglesia Católica, Una y Santa, es la única que ilumina porque es la Iglesia de Cristo, que es la Luz del mundo. Porque, en Cristo, arde de amor por las almas. Porque arde en el fuego de la Verdad, que anuncia.

La Iglesia, en sus hijos fieles, arde de amor a Dios, y en ese arder aquellas santas almas se consumen en el fuego del Cristo que los quema como testimonio para la Salvación de las almas.

Si la idea era amedrentar a los buenos católicos, pues los tibios y acomodaticios no pueden ser amedrentados pues ellos no son, como los santos, en unión con Cristo signos de contradicción. No, los que rechazan la voluntad del Papa poniendo trabas burocráticas para que no se pueda cumplir un mandato, como lo de la Misa Tridentina, los que debiendo dar solo honor a Dios uno y Trino alaban a la diosa democracia y a la mentira del voto universal, rechazando de plano el combate por la restauración de todo el orden social en Cristo Rey; ellos no serán amedrentados ellos se acomodarán.

Pero sepan estos jóvenes torpes, que no pierden oportunidad, guiados y acompañados por las Madres del odio, de profanar la Casa de Dios que los Pastores no saben defender. Sepan, pues, que hay todavía buenos católicos que fieles a la verdadera Iglesia (no a la de la publicidad como la llamaba Menvielle) y al Santo Padre al único fuego que le tememos es al del infierno, porque allí habrá llanto y rechinar de dientes por la Eternidad, pero al fuego humano a ese no.

Frente a esa llama humana que amenaza repetir la historia ya conocida y poco recordada por quienes, en la Argentina, nos guían en la fe, pedimos por Madre y a los Santos mártires perseguidos en España, México, China, la Unión Soviética, Cuba, por los que aquella noche de 1955 perdieron su vida, por Jordán Bruno Genta y Carlos Sacheri, nos conceda la gracia de la perseverancia para que en la fidelidad, hasta el testimonio del martirio, si fuera menester. Que no temamos ser la leña de ese fuego que verdaderamente hace que la Iglesia ilumine ardiendo de amor por las almas.

El Caballero de Nuestra Señora
Versailles, junto a la Virgen de la Salud,
22 de septiembre del año del Señor 2007