martes, 15 de abril de 2008

¿Un obispo español desobediente al Papa?

Leo también en Una voce Málaga que al obispo de Santander parece que tampoco le gusta el Motu proprio de Benedicto XVI, con el obispo de León soy ya dos, y que en su diócesis no permite el rito extraordinario.

Se hace eco la asociación malagueña de una carta al director publicada en El Diario Montañés el 20 del pasado marzo y firmada por el escritor Thelmo de Azcona según la cual, en visita al obispo de una comisión de fieles que iba a solicitarle una iglesia para celebrar los días festivos la misa tradicional, el obispo se negó a ello. Con el peregrino argumento de que el Papa la había autorizado pero no impuesto.

Tanto Una voce como yo no tenemos más constancia de la negativa episcopal que el testimonio de Don Thelmo de Azcona publicado en el periódico más leído de Santander. Y no sabemos que el Obispado haya desmentido la información. Como debería haber hecho caso de ser falsa. En veinte días tuvo tiempo de sobra.

Don Vicente Jiménez Zamora es un obispo opaco. Cuando le trasladaron de Osma-Soria a Santander, en notable ascenso, yo creía que llegaba a la diócesis no una lumbrera pero sí una buena persona que podría ser un discreto obispo que corrigiera todos los desmanes que Vilaplana había consentido.

Pero lo que naturaleza no da Salamanca no lo presta. O en el caso de Don Vicente sus licenciaturas romanas. Su argumento, de ser cierto, o es propio de un bobo o cree bobos a quienes le visitan.

Los obispos no tocan pito en la disposición de Benedicto XVI. Y esa es la vía de agua del Motu proprio. Porque no hay sacerdote que se atreva a hacer lo que sabe disgusta al obispo. Que al día siguiente le puede cambiar de parroquia y enviarle a un pueblo perdido en la falda del Moncayo.

El obispo pudo, y debió, preguntar a los visitantes a cuantos representaban, que garantías podía tener de que un grupo de cierta entidad iba a asistir a esa misa y cuestiones similares. Eso sería comunión con el Papa. Secundar su voluntad. Y negarse si los peticionarios fueran cuatro gatos.

Lo otro deja en muy mal lugar al obispo de Santander. Que explicita que a él el Motu proprio le importa un comino. Y que no le gusta nada.

Pues hoy, señor obispo, ya todas las actuaciones episcopales tienen enorme publicidad. Muchísima gente se entera si un obispo mete la pata o el báculo. Usted verá si quiere pasar por el obispo a quien no le gustan las decisiones del Papa y se las pasa por el solideo. Porque o rectifica, o explica su determinación pero con argumentos más sólidos que la bobada de la autorización y la imposición, o le tendremos por un obispo a quien no le gusta lo que quiere el Papa. Y además lo contradice e impide. Usted verá. Pero puede estar seguro que, de mantenerse en sus trece se lo van a recordar muchas veces. Yo también, por supuesto.
  1. http://blogs.periodistadigital.com/laciguena.php/2008/04/12/iun-obispo-espanol-desobediente-al-papa-