martes, 22 de abril de 2008

Políticos, Píldora, Caballos y Caballeros.

Por Acción Familia Chile

Bismark, que se destacó en Alemania por saber imponerse a sus contrincantes -aunque no siempre para defender buenos principios- explicitó en cierta ocasión, según se dice, el pensamiento que guiaba sus actitudes. En una conversación con sus amigos, afirmó: en la relación entre dos personas, se es caballero, o se es caballo.
Aunque la frase suene brutal, no se puede negar que tiene un fondo de realidad.
Lo que puede darse entre dos personas, se aplica a la relación entre grupos humanos. Y, especialmente, a la lucha entre fuerzas políticas.
En nuestro país vemos a una minoría de izquierda que no para de adoptar actitudes intolerantes y agresivas. Da la impresión que su audacia y agresividad no serían tan acentuadas si no pudieran contar con la timidez y la vacilación de una buena parte de sus adversarios.
Ciertos líderes de la oposición parecen más preocupados con su popularidad que con la defensa de los principios que justifican su existencia. Es el caso de decir que una “oposición” así concebida, realmente no representa nada ni a nadie, sino sus propios intereses.
Estamos hablando, por ejemplo, de las actitudes tomadas frente al fallo del Tribunal Constitucional, por uno y otro lado. Unos, que no dudan en hacer todo tipo de amenazas, inclusive a los jueces; otros, que dicen que temen oponerse a la venta de la Píldora del Día Siguiente porque sería impopular. Una afirmación que, por lo demás, no está demostrada.
Estamos frente a una demolición sistemática de los valores y principios en los que se fundamenta la familia cristiana en Chile. Y quien demuele la familia, está destruyendo los fundamentos mismos del país.
Frente a esa gravísima situación, ¿cuál es la actitud que adoptan esos políticos? ¡Preocuparse con su popularidad!
Alguien podrá decir que los políticos, si no obtienen votos, no pueden actuar. A eso respondemos que la política, como ha sido definida, es la ciencia de lo posible. Pero “lo posible”, no es necesariamente la aceptación del status quo. Por el contrario, el político debe tener un programa que signifique un progreso, utilizando todos los medios legítimos para hacer triunfar el ideal que inspira su acción. Y uno de esos medios -el principal- es dar a conocer las razones y ventajas que tiene la adopción de sus iniciativas. Y, al mismo tiempo, demostrar las consecuencias nefastas de las actitudes contrarias. Y no limitarse a optar por un fácil marketing político, vacío de principios.
Aquí dejamos un llamado para que elevemos el nivel intelectual y moral de la política en nuestro país. ¡Cuántas veces el programa de un candidato se reduce a mostrar su foto! La democracia no puede sustentarse en un voto que ignora los principios e intenciones de sus representantes.

¿Qué podemos hacer los ciudadanos “de a pié”?
Pedir a nuestros representantes -cosa inaudita- que nos representen verdaderamente.
Es lo que han hecho, hace poco, miles de chilenos, que no se han conformado con que nos quieran imponer la aceptación de una situación de privilegio para el lobby homosexual en nuestro país.
Como informamos anteriormente, está en trámite un proyecto de ley que establece penas para la “discriminación” por “opción sexual”. Acción Familia promovió el envío, por parte de nuestros amigos y simpatizantes, de cartas a los señores Senadores, pidiéndoles que modificaran el proyecto quitando esa cláusula, “para evitar que el lobby homosexual consiga imponer legalmente sus conductas como perfectamente normales y pueda hacer propaganda de ellas a los menores de edad en todos los colegios de Chile”.
El resultado fue que dos Senadores atendieron el pedido e introdujeron la modificación solicitada (Jorge Arancibia y Jaime Orpiz).
Aún queda un largo camino para recorrer con esta iniciativa, pero el resultado demuestra que los ciudadanos “de a pié” tenemos una palabra a decir y que queremos ser escuchados. Y, aún más, que podemos ser escuchados.

  1. http://www.accionfamilia.org/temas-polemicos/homosexualidad/politicos-sin-principios/