viernes, 18 de abril de 2008

¡Señores Obispos...!

Persona que me merece toda confianza me cuenta esta maravillosa historia. Me temo que no es excepcional.

En una diócesis española había un sacerdote que ocupaba un puesto de responsabilidad. Por los motivos que fueren: no lo desempeñaba bien, capricho del obispo... fue enviado a una parroquia. Allí, en el trato con otro sacerdote de la misma intimó demasiado con una hermana de éste. Y prefirió a la hermana que a su ministerio.

Como no llegaba a la edad en la que se conceden las secularizaciones echó las patas por alto y se casó civilmente.

Como tenía buenos amigos llegó al fin la ansiada secularización y entonces contrajo matrimonio canónico. Pero el himeneo le terminó aburriendo y dejó a la esposa compuesta y sin marido.

Como había que alimentar a este dechado de virtudes sacerdotales y matrimoniales pues a nombrarle profesor de religión. Convencidos sin duda de que nadie mejor que él para explicar a los niños los augustos misterios de nuestra fe, la moral de la Iglesia, lo que es la fiel esposa de Cristo.

Y agárrense ustedes. No en un colegio cualquiera. En el colegio diocesano.

Su obispo pasa por conservador. Incluso le tienen por uno de los aguerridos de ese grupo.

¿Se han vuelto locos? ¿Nos quieren tomar el pelo?
  1. http://blogs.periodistadigital.com/laciguena.php/2008/04/18/isenores-obispos-