viernes, 6 de junio de 2008

16 lecciones sobre el Verbo Encarnado, Parte VI, Cristo es una persona

Parte I: 16 lecciones sobre el Verbo Encarnado, Parte I, Introducción
Parte II: 16 lecciones sobre el Verbo Encarnado, Parte II, Cristo es Verdadero Dios
Parte III: 16 lecciones sobre el Verbo Encarnado, Parte III, Propiedades del cuerpo glorificado
Parte IV: 16 lecciones sobre el Verbo Encarnado, Parte IV, Cristo es verdadero Dios Segunda Parte
Parte V: 16 lecciones sobre el Verbo Encarnado, Parte V, Cristo es verdadero hombre

CRISTO ES UNA PERSONA

La tesis de hoy es difícil porque dice: Cristo es una persona. Trataré de hacerlo lo más fácil posible, pero insisto en que es una cuestión dificilísima de enseñar y de aprender. Mi profesor de Teología no me la enseñó; dijo que era una tesis difícil y que no era práctica. En realidad es una tesis sutil y más filosófica que teológica. Toda la teología es especulativa, no es práctica. No da nada, ni siquiera la fe. Hay que tener ya fe. Da una razón filosófica o una razón científica que se aplican a los dogmas de la fe en que ya se cree. ¿Para qué se hace teología? En primer lugar para defender la fe propia de los herejes y eso ha pasado en toda la historia de la teología, en que se ha discutido con herejes. Otra puede ser para robustecer e ilustrar la fe que se tiene y encaminar al hombre a la contemplación de Dios. Porque por el entendimiento el hombre puede llegar a la contemplación divina.

Establecimos que Cristo era Dios. Es contra los que lo negaban casi desde el principio, por ejemplo Arrio y Nestorio.

Arrio afirmó descaradamente, por así decir, aceptando que era una criatura excelente, la primera y mejor criatura de Dios. El segundo dijo que en Jesús había dos personas; más cautelosamente dijo que la Virgen María no era Madre de Dios sino de Jesús, lo cual era separar dos naturalezas: la de Dios y la de Jesús. El Concilio de Efeso que condenó a Nestorio, declaró que la Sma. Virgen era "Teótokos", que significa Madre de Dios, como en el latín "Deípara". Por otro lado vinieron los que negaron la naturaleza humana de Cristo que, como dijimos, son los "doquetas", que son muchísimas variedades de herejías que coinciden en que el Cuerpo de Cristo era ficticio, solamente una apariencia, no era un cuerpo real.

Esta tesis también fue condenada en muchísimos concilios y por fin no hubo ningún escritor eclesiástico que negara que Cristo fuera Dios y también era hombre. La discusión terrible que se armó entonces y dura aún ahora, era de cómo dos naturalezas completas hayan formado una sola sustancia, una sola persona: tendrían que ser dos personas.

Dos naturalezas completas son dos personas. Y entonces empezaron los Santos Padres a discurrir cómo fue posible eso, porque si es posible Dios lo puede hacer, pero si es imposible ni Dios lo puede hacer. De modo que al principio, Apolinar el Joven dijo tajantemente que Cristo no tenía alma, que su alma estaba suplida con la divinidad, con el Verbo. De manera que Cristo no tenía alma para éstos y así se disolvía una dificultad pero traían una dificultad peor aún, porque entonces el Verbo de Dios se habría unido a un cadáver, que eso es un cuerpo sin alma, o una marioneta que la hacía marchar él pero que no tenía animación alguna.

De manera que Apolinar no superó la dificultad y fue a parar a lo mismo que combatía que era a los "doquetas", pues decir que el cuerpo de Cristo era aparente y decir que era un cadáver es casi lo mismo.

La dificultad es tratada todo el tiempo hasta la Edad Media, en la que aparecen tres soluciones al problema, que Sto Tomás comentó y tomó una de ellas como verdadera y la expuso.

Veamos cuál fué: para que las dos naturalezas de Cristo puedan formar una sola subsistencia, como decían entonces, es decir una sola persona, es necesario que una de las dos pierda algo, o las dos, en virtud de un principio que les parecería inconcuso y que es un principio evidente: que dos cosas completas no pueden dar otra completa uniéndose. El Verbo de Dios no puede perder nada; entonces la naturaleza de Cristo tiene que haber perdido algo. ¿Y qué es lo que se le quita a la naturaleza de Cristo para que pueda unirse al Verbo de Dios?

Porque la Iglesia siempre definió que la naturaleza de Cristo era completa, no había sido mutilada como había pensado Apolinar.

Efectivamente, Uds. buscan ejemplos de que dos naturalezas completas formen otra y no lo encuentran; se pueden superponer pero no se funden, p. ej.: el antimonio y el plomo se funden y forman un material utilizado en tipos de imprenta. ¿No rompen ese axioma? No.

Lo que pasa es que el antimonio se pierde y el plomo se hace más duro, lo mismo que el cobre y el estaño que usan para las monedas: un metal mejora las condiciones del otro. Y un vaso de agua y vino no son dos sustancias que hacen una. No.

Las dos se quedan tan tranquilas, el agua coloreada y el vino aguado, pero no le ocurre ninguna perturbación a ninguna de las dos sustancias. Y el oxígeno y el hidrógeno que se unen para hacer agua, se convierten en agua. El agua no tiene ninguna de las cualidades que tenían los gases por sí solos, tiene otras cualidades diferentes. De manera que no es la unión de dos sustancias en una sino que es la desaparición de dos "formas", como decían antiguamente, y el surgimiento de otra forma.

Cristo mismo, cuando habla, habla como una sola persona que es hombreDios. Hay muchísimos textos en la Escritura. Por ejemplo, cuando Cristo dice: Antes que Abrahan fuese. Yo soy". Acá habla como Dios y dice "Yo" y el Cristo que hablaba era la persona visible que todos tenían delante de sí. "Salí del Padre y vine al mundo" y el que hablaba era Jesús.

Están llenos los Evangelios de locuciones de Cristo como una sola persona con dos naturalezas. A veces afirma una cosa propia de la naturaleza humana y a veces una cosa propia de la divinidad, pero siempre como una persona. Incluso alguna vez dice cosas del alma, se admira de las cosas. La admiración no es propia de Dios ni tampoco es propia del ser sensible del hombre. Es del alma.
De manera que cuando El se admiró, dice una cosa que pertenece al alma de Cristo, que no puede pertenecer ni a Dios ni a la naturaleza sensible, "Clarifícame, Padre, con la claridad que Yo tuve en Ti antes que existiese el mundo". Son todas afirmaciones de Jesús hombre, que suponen la divinidad y suponen una sola persona.

¿Qué se le quitó a la divinidad de Cristo para que pudiera unirse sustancialmente a Dios hijo?. La unión que se llama "unión hipostática" (hipóstasis significa sustancia en griego) que inventó San Atanasio contra los arríanos, a los cuales acabó por derrotar después de unos ochenta años de lucha, los que nunca declinaron y que se unieron contra él a los hijos del Emperador.

San Atanasio fue perseguido y condenado a muerte; tuvo que vagar por todo el imperio hasta que llegó a convocar al Concilio de Nicea y en él fue condenado Arrio y él inventó la fórmula de la "unión hipostática", que los latinos tradujeron en unión sustancial o consustancial.

¿Qué falta en la unidad de Cristo para que pueda unirse a Dios?

Sto.Tomás dio la solución justa. No hay otra posible: al hombre Jesús le falta el ser humano que es suplido por el ser divino. O sea: tiene esencia humana y existencia divina. Esta es la respuesta.
La esencia de Cristo no ha sido tocada para nada, de manera que Cristo está completo como hombre, animado por la existencia divina y no tiene la existencia humana que hubiera debido tener si el Verbo no se hubiera unido a El en el mismo momento de su concepción.

Desde el mismo momento que existió Cristo, el Verbo fue su existencia. Esto supone una tesis importante, sutil y bastante difícil. La esencia y la existencia se distinguen entre sí.

Según la doctrina tomista no son aquellas la misma cosa. Eso lo encontró ya Sto. Tomás en la Edad Media en el Maestro de las Sentencias y después él lo perfeccionó y hasta escribió un libro sobre la distinción real entre esencia y existencia.

Pero, así como encontró dos sentencias falsas en el Padre Lombardo, el Maestro de las Sentencias, así esas dos sentencias falsas son admitidas hasta nuestros días, porque hoy existen aún las escuelas suarezianas, el cual negó la distinción real de la esencia y la existencia. Dijo que son la misma cosa. Se distinguen solamente en la mente, se distinguen con distinción virtual, dijo Suárez.

Scoto dijo lo mismo y hay escuelas escotistas hoy en día. Los franciscanos son escotistas y los jesuitas son suarezianos o suaristas.

Esas dos sentencias existieron al tiempo en que se escribió el Libro de las Sentencias de Pedro Lombardo.

Al principio del siglo XII o fines del XI, un italiano llamado Pedro Lombardo, hizo una especie de recopilación de todas las sentencias de los Santos Padres que pudo encontrar sobre todos los dogmas de la fe. No hizo ninguna selección, ni crítica, ni refutación, ni nada. Hizo solamente una especie de gran catálogo de sentencias de los Santos Padres. Eso servía de texto de Teología en la Edad Media. Los doctores tomaban las sentencias del libro de Lombardo y las comentaban suprimiendo las que creían falsas y las contradictorias, porque también había contradictorias. De esa manera se escribieron "centenares de comentarios" al Pedro Lombardo, dice Tonnard. Yo creo que exagera cuando habla de "centenares", pero muchísimos debieron ser.

Los profesores de Teología comentaban como les parecía esas sentencias. Los últimos que escribieron fueron San Buenaventura y Sto. Tomás de Aquino.

Este último escribió el comentario más famoso que hay al Libro de las Sentencias.

Fue escrito en plena juventud porque a los 22 o 23 años fue doctor en Teología por París y empezó a enseñar teología. Inmediatamente comenzó a escribir luego la Summa Teológica porque no le parecía bueno aquel método de enseñar. La escribió como texto para los muchachos que estudiaban teología, no muy muchachos algunos, pero para los estudiantes en fin, pero hoy ni para los maestros de teología les es obvia y les da un gran trabajo para entenderlo y a veces no lo entienden. La tercera parte de la Summa quedó incompleta. Fue terminada por un alumno suyo, tomando justamente textos del Comentario a las Sentencias.

Sto. Tomás se cansó un poco de esa vida, como le dijo a Fray Reginaldo, su compañero, que lo instaba para que concluyera la Summa.

El había escrito la Summa contra Gentes a instancias de Raymundo Lulio, que quería ir a evangelizar a los musulmanes y judíos de España y sabía mucha teología —hubo grandes filósofos mahometanos en España—; entonces pidió que se le escribiese la Summa para evangelizarlos. Lulio terminó por no ir al África, como pensaba.

Escribió la Summa contra Gentiles rápidamente (mucho antes que la Summa Teológica) y cuando San Reginaldo lo apuraba para que la terminara, le respondió: "Reginaldo, todo lo que he escrito me parece paja". Al estar demasiado cerca de Dios ya no le interesaban las cosas de este mundo.

Vamos a ver la cuestión y la respuesta de Sto. Tomas a nuestro problema: Al hombre Jesús le falta el ser humano que es suplido por el ser divino. O sea que es de esencia humana pero de existencia divina.

Toda cosa consta de esencia y existencia. Esa es la respuesta. De manera que esta respuesta supone una de las tesis centrales de la metafísica de Sto. Tomas, que sostiene que

todas las cosas constan de esencia y existencia. Lo cual se puede probar pero es muy difícil, muy sutil. Pero la prueba directa y fácil es que han existido separadas, pueden existir separadas.

Por ejemplo: la esencia es el conjunto de rasgos o notas —como dicen los filósofos— que integran una sustancia. Por ejemplo una persona. Yo no existía siempre y ya existía como posible, con una cantidad de notas que se constituirían en mi cuando Dios me hiciera. Pero podría haberme dejado Dios como posible siempre y no haberme criado. Pero la esencia, que debe ser como el plan, ya existía en la mente de Dios. La mente de Dios está llena de posibles; muchos se transformarán en reales y muchos no se transformarán jamás. No tendrán nunca existencia, tendrán solamente esencia.

Y la esencia no es más que el esquema, el plano, dibujo, proyecto de todas las cosas, que aunque no existan tienen ya algo.

¿Por que son algo los posibles? Porque se diferencian de los imposibles. Algo tiene que ser lo que se diferencia de lo imposible.

Si es posible, es algo. Es algo en el mundo ideal, pues no es aún algo en el mundo real.

Pueden no llegar nunca al mundo real sea por la causa primera que es Dios, sea por la causa segunda que son los hombres. P. ej.: tenemos el plano de una casa. Eso es algo. En el plano ideal, el plano de la casa es algo. Diferente va a ser la casa. La esencia es aquello por lo cual una cosa va a ser diferente a las otras.

Una cosa es esto o lo otro, es una cosa determinada que no se confunda con las otras. Vienen los albañiles con sus herramientas y con la argamasa y levantan la casa. Esa es la existencia de la casa. Hasta entonces era un posible, una esencia, y la han convertido en realidad. Son causas creadas, causas parciales. Así creó Dios las cosas, dando existencia a una cantidad de posibles y dejando que otros posibles no sean nunca existencia.

Esa es la teoría de la distinción real entre la esencia y la existencia, según Sto. Tomás. La prueba está en que pueden existir separadas. Puede existir la esencia y existe realmente, por lo menos en el conocimiento de Dios y no todo lo posible existe, sino que hay una cantidad mínima de posibles que están pasados a la existencia, que han sido creados.

Hay una cantidad inmensa, infinita o casi infinita de cosas que están en la mente de Dios como posibles imitaciones de la esencia divina. Se llaman los posibles. Los posibles son imitaciones posibles de la esencia divina. Pueden ser realizados. Si no se realizan quedan en el plano ideal, en el conocimiento de Dios. Por ejemplo; las personas de la mitología griega: las ninfas, los centauros, los faunos, los sátiros. Los griegos creían que existían. Para nosotros no existen, son posibles.

Ahora, ¿qué es lo que contesta Sto. Tomás en el Libro de las Sentencias de Pedro Lombardo?

Encontró esta pregunta con tres respuestas. Lo que prueba que durante todo el tiempo de la primitiva Iglesia, desde Apolinar hasta Pedro Lombardo, toda la Edad Media había estado discutiendo eso. El sabía ya tres soluciones.

1. Una solución era: ¿qué falta en Cristo para que pueda unirse al Verbo de Dios? Falta la personalidad, decían unos, lo cual es una cosa negativa. La personalidad consiste en que un ser viviente sea independiente, no unido a otro. Esa era una posibilidad, una cosa negativa: el no estar unido a otro. Esta opinión pondría dos personas en Cristo (Escoto). La segunda es la que tomó Sto. Tomás. Falta la existencia humana.

2. La tercera era falsa también según Sto. Tomás. Hay una cosa que se llama el modo sustancial que ha sido quitado en Cristo y ha sido sustituido por otro modo sustancial. Se le quitó el modo sustancial de la subsistencia propia y vino el modo sustancial de la Unión. Ahora bien, eso del modo sustancial, Francisco Suárez lo puso de moda y es una de las piezas principales de su sistema, con la cual él arregla una cantidad enorme de problemas y dificultades. El modo sustancial no existe. ¿Por qué es contradictorio un modo sustancial? Modo es accidente y sustancial es sustancia. Son dos cosas que no tienen medio ni se pueden mezclar.

Porque o se es sustancia y en ese caso se es en si o se es accidente y es ser en otro. Y entre ser en sí y ser en otro no hay medio.

De manera que la tesis de Suárez, que la tomó de un desconocido filósofo de la Edad Media, en una cosa imposible. Y Sto. Tomás se contenta con decir "no puede haber medio entre sustancia y accidente". El accidente está radicado en una sustancia, vive en otro, existe en otro. La sustancia existe en sí misma. Son dos cosas contradictorias. El Cardenal Billot, discípulo de Sto Tomás, gasta sin embargo medio libro en tratar de refutar la tesis de Suárez.

Entonces Sto. Tomás sacó su respuesta de que Jesucristo tiene esencia humana y no existencia humana.

La existencia de Cristo es divina. De manera que son dos naturalezas, humana y divina, con una sola persona. Subsiste una sola persona. Y esa persona es divina.

La tercera opinión es que la unión se hace por un "modo sustancial". Opinión que comienza en Cayetano y tiene muchos seguidores hasta Suárez. Comienza después de haber estado depositada, digamos así, en el Libro de las Sentencias del Pedro Lombardo.

El accidente está radicado en una sustancia. Por ejemplo, la blancura de una cara subsiste en una cara. El accidente, la blancura, subsiste en una sustancia, la cara. El accidente no puede existir en sí mismo.

La solución segunda supone una tesis de Sto. Tomás y Aristóteles que es la distinción real de la esencia y la existencia. Aristóteles tiene ya esa tesis. En todas las criaturas hay distinción entre la esencia y la existencia. Incluso en los ángeles que no tienen materia. En Dios no la hay. Existe solamente el ser o la existencia, infinita, sin ninguna circunscripción o límite, sin apretura, digamos, porque lo que limita al ser es la esencia.

Ese plano que limita a la existencia es la esencia y en Dios no hay limitación alguna.

No hay géneros, no hay diferencias específicas, no hay especies. De manera que todo es puro ser. Y esa es la distinción única que se puede encontrar entre el ser de Dios y el ser de las criaturas. Los filósofos alemanes perdieron esa distinción por obra de Suárez.

Suárez es un filósofo español, de la época de Carlos V, y su filosofía se convirtió en la filosofía del Imperio. De manera que toda Italia, Alemania y por supuesto España, se volvieron suaristas. Aplicaron la filosofía y la teología de Suárez. Ahora bien, dijeron en aquel tiempo y también ahora, que Suárez es un comentador de Sto. Tomás, que es el mayor de sus comentadores. Esto es falso. Es un cismático de Sto. Tomás. Se apartó de Sto. Tomás y fundó una filosofía nueva. Toma algunas tesis de Sto. Tomás y las mezcla con otras de Ockam y Escoto.

Hizo una mezcolanza y fue un ecléctico, como dicen ahora. Un ecléctico significa un mezclador. P. ej.: Víctor Cousin hizo una filosofía ecléctica. Tomó un poco de Hegel, de Kant, (ver nota de Kant al final del artículo) de los escolásticos y resultó una filosofía que no se sostiene en pie.

Todas las grandes filosofías parten de una intuición del ser que ha tenido un filósofo y que después la ha planteado y explicitado en un sistema coherente que puede ser mas o menos bueno, que pude ser mas o menos obvio, pero no es una mezcla de varios sistemas.

La filosofía alemana heredó de Suárez la negación de la escisión que hay entre esencia y existencia.

La filosofía de Suárez se expandió por todas partes, Dominó, como dije, donde dominaba Carlos V. Quizá por orgullo nacional impusieron en todas partes la filosofía española y llegó hasta Descartes lo que se llama escolástica decadente.

Da el paso a Leibnitz y de este a los grandes idealistas alemanes que por eso cayeron en el panteísmo. Por no tener un criterio bastante seguro para diferenciar al hombre de Dios, salieron con el cuento bastante ridículo de que todo es Dios. Dios es todo. Es una de las cosas más barrocas o grotescas que se pueden pensar. Es imposible de defender de ninguna manera. Y por eso cayeron en tantos disparates los idealistas alemanes. Ver nota de Kant al final del artículo

Disimuladamente al menos, son panteístas.

Kant dice que no había intuición intelectual en el hombre. Que el conocimiento del hombre partía de los sentidos y se encausaba en una especie de moldes que son las categorías del entendimiento. El entendimiento encausaba esa masa de conocimientos directos, inmediatos; estos son los sentidos, porque nuestros sentidos conocen inmediatamente las cosas sensibles, materiales. Se encausaban en el entendimiento del hombre y salían las ideas abstractas y todo lo que sabe el hombre, en el fondo, no son más que fenómenos. Las cosas verdaderamente no las sabe. Kant decía que las cosas reales no las conocemos.

Conocemos solamente las cosas sensibles a las cuales imponemos una especie de molde y creemos conocerlas. Además, son solamente verdaderas las matemáticas y la física. Esas sí, porque dependen de los fenómenos.

Kant negó que hubiera una intuición intelectual. Si el hombre conoce con su entendimiento directamente alguna cosa, entonces puede conocer por abstracción todas las otras cosas como creemos nosotros. Pero si no, no. Los tres que siguieron a Kant dijeron: Sí, hay una intuición intelectual en el hombre. Fichte decía que existía la intuición del yo, Schelling dijo que existía la intuición del mundo exterior y Hegel dijo que existía la intuición del devenir.

Eso por no tener la distinción infalible entre el Criador y las criaturas. Que es que las criaturas están compuestas de esencia y existencia y el Creador es solo existencia. Solemos decir que la esencia de Dios es el ser. Pero es una manera de decir. Es lo mismo que decir que no tiene esencia limitada, que es puro ser.

Hoy subsiste la filosofía suarista en Alemania, Italia y España, pero en forma pobre y perdiendo terreno ante el tomismo. El suarismo inició la decadencia de la escolástica y derivó en Descartes, luego en Leibnitz y en toda la filosofía alemana. En Alemania hay muchos tomistas y grandes algunos. Pero esto ya es otra historia.

La distinción real entre la esencia y la existencia, repito, es una de las bases de la metafísica de Sto Tomás. Es muy sutil pero se puede probar. Negada, surge otra metafísica que ya no es tomista. La esencia y la existencia de hecho existen separadas o existieron; en nosotros, por ejemplo.

Contra esto Bergson sostiene que los posibles, antes de existir, son nada. Abstraemos de las cosas que existen un concepto que llamamos posible o esencia, que de si es nada, salvo en nuestra mente. Es la única manera posible de escaparse de la tesis de Sto. Tomás. Pero lo que nuestra mente abstrae de las cosas es realidad en las cosas, porque no podemos extraer de la nada un concepto. No podríamos sacar ninguna abstracción si fueran pura nada los posibles. Pero si puede ser pensada no es pura nada, es algo. De manera tal que se distinguen de los imposibles.

Algo tienen que ser si hay cosas posibles y cosas imposibles. Brunner (suarista) dice: "Es claro que no hay existencia sin esencia. Lo que es, es esto y no un otro. Lo mismo, no hay esencia real sin existencia. Antes de ser una cosa existe en el sujeto que la piensa y en él tiene una existencia pensada... "Pero si puede ser pensada no es pura nada, es algo. Suárez dice que hay una distinción virtual en las cosas, que no existe en las cosas sino solamente en nuestra mente.

Si uno quisiera seguir la discusión de Escotisas y Suaristas contra Sto. Tomás ("tomistas viejos", dicen ellos) debía parar en eso, si no toda la vida, el mejor año de su vida. Porque han escrito tantos libros discutiendo... El mismo Billiot es pesadísimo. Tiene un enorme volumen llamado "De Verbo Incarnato", donde la mayor parte está destinado a probar que es distinta la esencia de la existencia. De manera que la solución es buena. Pero por suerte un francés muy inteligente, Gilson, las ha leído y nos ha dado el resumen en su "L'etre et l'essence".

Y ahora, para acabar, voy a contar la anécdota del estudiante jesuita y su mamá:

A un mozo francés que se había hecho jesuita, que estaba ya en lo que llamamos los "júniores" o sea los más jóvenes, lo fue a ver a su mamá y le contaba a ésta la clase que había recibido sobre la esencia y la existencia y que el no entendía bien.

Entonces le dijo a su madre: Mamá, tu siempre has tenido sentido común. ¿Son diversas en ti la esencia y la existencia o son una misma cosa? La esencia es lo que eres tú, que te diferencia de ser otra persona cualquiera y la existencia es el hecho de que estés en el mundo real, aquí, ahora y no solamente en la mente de Dios. Entonces la madre cambió de conversación y después que se acabó la visita se fué a ver al Rector y le dijo: Padre, por favor, ¡cuídemelo a mi hijo que está enfermo! ¡Uds. con esas cosas que le han enseñado lo han vuelto loco!

Parte I: 16 lecciones sobre el Verbo Encarnado, Parte I, Introducción
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Parte III: 16 lecciones sobre el Verbo Encarnado, Parte III, Propiedades del cuerpo glorificado Parte IV: 16 lecciones sobre el Verbo Encarnado, Parte IV, Cristo es verdadero Dios Segunda Parte
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