viernes, 28 de marzo de 2008

¿Qué se viene con la FSSPX?

Reproducimos un artículo de fines del año recién pasado publicado en el sitio: Panorama Católico Internacional.

¿Qué se viene con la FSSPX?

El 2 de diciembre no hubo misa tridentina celebrada por el Santo Padre. El Cardenal Castrillón, según Apic, ha dicho que los “tiempos no están maduros”. El mismo se ha reunido con más de 15 entidades pro misa tradicional agrupadas en el colectivo Paix Liturgique. Presentaron sus quejas por la falta de cooperación de los obispos, y les dio la razón.

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La misa que no fue

No deja de entristecernos. Pero quizás no sea aún tiempo, como dicen que dijo el Card. Castrillón. Es curioso, ese reportaje de Apic muestra un Castrillón desafiante: Si la FSSPX quiere algo, que ponga de su parte.

Días después sin embargo apareció mucho más liberal (en el clásico sentido de la palabra) invitando a una cordial reconciliación. “Algún tipo de concesión práctica ha de ser inevitable” dicen que ha dicho Mons. Williamson, tenido por intransigente. Claro que práctica no es doctrinal. Ese punto queda en el freezer hasta el levantamiento de los decretos de excomunión. Mons. Fellay ha sugerido que podría ser para las Navidades. Bien, pronto lo sabremos.

El doble discurso de Mons. Fellay

A propósito de Mons. Fellay, se lo ha acusado de “doble discurso” como dicen los tribunos de la política nacional. Uno ad extra y otro ad intra de la FSSPX. Inclusive en el ámbito iterno. Un doble discurso de patas cortas, si fuera tal, porque si hay algo que la FSSPX no tiene es bolsones de secreto. Todo se ventila y su feligresía es por hábito hipercrítica. Menuda tarea la de decir una cosa aquí y otra allá y no salir despellejado.

Lo que resulta evidente es su ductilidad con los medios, y un gran sentido de la oportunidad. En entrevista reciente publicada en Dici explicita este modo de dirigirse al público que tiene en frente. De hecho le habla al público que tiene en frente y no a un público abstracto, lo que no es tan frecuente de ver.

Esos públicos diversos no esperan ni necesitan oír lo mismo, porque las diferencias son aspectos o facetas de una misma realidad. No todos los estómagos son aptos para la misma cantidad de condimento. Algunos digieren solo el puré, otros a masticones. Sana pedagogía que algunos han querido relacionar con debilidades doctrinales o juegos políticos.

¿Pedir demasiado y asegurarse el no?

Cierta vez un buen amigo me decía: la FSSPX pide más de lo que pueden darle y arruina (por ceguera) posibilidades concretas de un acuerdo razonable, aunque no sea el mejor. No me parece. Prudencialmente el tiempo le va dando la razón a la exigencia de un par de gestos de buena voluntad. El Motu Proprio ha sido formidable. Ahora se abren, doctrinalmente hablando posiblidades de un modus vivendi –desescomuniones mediante- donde se podrá discutir en un clima de cordialidad. Pax liturgica. En el terreno práctico, por otro lado, va ganando posiciones, al menos en ciertos lugares claves. El tiempo juega a su favor, aunque la coyuntura sea difícil de entender para muchos de los veteranos militantes tradicionalistas.

La hora de reclamar los templos

Otro buen amigo me decía: tiene razón san Atanasio. Ellos se han quedado con los templos, nosotros con la Fe. Nosotros reconstruimos los templos y a ellos se les caen en la cabeza y terminan vendiéndolos. Porque sin la Fe no pueden mantener ni los edificios de los templos, construidos y mantenidos durante siglos por la Fe. Aclaramos que no es lefebrista, aunque sí tradicionalista.

Caso puntual. Los tradicionalistas de Amiens, Francia, vienen celebrando la misa enfrente de la catedral, bajo la lluvia helada muchas veces. Han sido desalojados por el municipio, después de más de 20 años, de una iglesia que tenían en comodato, para transformarla en un organismo municipal. Le piden al obispo una de las tantas iglesias cerradas de la ciudad por falta de clero y de fieles.

El prelado les ha dicho –eso es lo bueno de los franceses, ponen la cara- ni lo sueñen. Entonces los domingos unos 700 fieles asisten a misa en la plaza mientras escasos 150 feligreses de misa nueva se distribuyen en la tibia y depopulada catedral. Encima el párroco les habla de lo que pasa afuera, lo censura e invoca los manes del ecumenismo.

No faltaron los que –sintiéndose insultados en su inteligencia- lo increparon y hasta terminaron uniéndose a los de la calle. Tal vez de puro contreras. Aunque toda paciencia tiene un límite, y la estupidez clerical parece lanzada al infinito.

¿Hay vida fuera de la Fraternidad?

Sin duda, aunque a algunos de adentro les cueste creerlo. Pero vale la recíproca. Muchos de afuera no pierden ocasión de revolver en el baúl de los recuerdos las miserias humanas que han guardado para probar que de Nazaret (en este caso Econe o Menzingen) no puede salir nada bueno.

Tenemos un terreno común para trabajar: la restauración de la liturgia para la Iglesia. No es época de soluciones de parche. Hay que salir de las capillas (de todas). O al menos hacerse a un lado cuando se trabaja para esto. Si no se quiere participar, tampoco es de rigor obstaculizar.

¿Qué cuesta probar si es de Dios?
  1. http://www.panodigital.com/%C2%BFque-se-viene-con-la-fsspx