lunes, 28 de julio de 2008

Crisis o ¿usura?

Desde "A casa de Sarto":

Eulogio López suele hacer análisis económicos que al menos tienen un componente católico, cosa rarísima de encontrar entre los periodistas económicos. En este análisis desde el periódico económico Hispanidad Eulogio López culpa a la especulación, sobre todo a la especulación financiera, del mal que nos aflige en Europa. Ahíto que está uno del monetarismo, y más todavía del monetarismo que viene de prensa controlada por el Opus Dei (o sus miembros, para que no me digan luego que el Opus no controla nada, que son sólo sus miembros a título personal; recurso retórico similar al de la otras sociedades discretas, por cierto), estos análisis resultan refrescantes.
Hace años que mantengo amistad con un alto cargo del FMI y del Banco Mundial que es un agnóstico redomado, pero un hombre culto, cabal y caballeroso. Hace diez años que él viene pronosticando que la especulación y la burbuja que hemos creado son tan brutales que el crack financiero que va a acontecer en el mundo va a ser brutal, quizás sin precedentes en la historia. Ojalá que este amigo se equivoque por completo, pero él me da razones varias bien fundamentadas que justifican tal aserto. No es el sitio para sintetizar su visión, pero básicamente se trata de haber hecho del dinero un objeto en vez de un instrumento, de haber virado de la producción sensata a la producción insensata y de haber dado preeminencia al capitalismo financiero versus el capitalismo productivo.
A nivel doméstico la economía española se hunde a pasos agigantados, más que otros países del entorno, pero esto es justo castigo a una nación como la española que ha apostatado más que nadie en estos últimos tiempos. En cualquier caso, es la usura la que ha llevado a este status quo que actualmente padecemos. Sea como fuere quizás esta crisis económica sea salutífera para el espíritu. ¡Ojalá! Ahora bien, no es sólo la usura per se, sino que también es nuestra codicia, nuestra avaricia, nuestro materialismo, nuestro consumismo, etc., los que nos han llevado a este monumental desaguisado.
Al final no es tan difícil reconocer que tras un problema económico se esconde un problema espiritual.
Sólo la vuelta no ya a la Tradición, sino a la Tradición de corte tomista, tan hostil a la especulación y tan realista con respecto a las cosas, nos devolverá una mínima dosis de cordura en medio de toda esta locura. Empiezo a comprender a Castellani cuando culpaba a Suárez, en el fondo escotista, del decaimiento de España. Por eso digo que otras soluciones no me parecen muy fundadas. Al fin y al cabo lo platónico nunca ha dado muchas cosas buenas y lo escotista, por ende, tampoco. No en vano Suárez abrió las compuertas –in extremis, y no digo que él mismo fuera consciente de ello- del ultracapitalismo que nos machaca. De ahí la necesidad de volver al realismo templado y ético de Aristóteles y Santo Tomás, pues. Y ambos, sin paliativos, están contra la usura.
Sólo un perverso –luego genocida- como Calvino, expulsado de un Seminario católico en su juventud por su sodomía, pudo pervertir tanto lo aristotélico como para justificar la usura y hasta hacer de la riqueza indebidamente obtenida un signo de predestinación. Es Belloc quien “clava” realmente la auténtica esencia del problema en su libro The Crisis of Civilization:

“In denying the efficacy of good deeds and of the human will, and abnegations, in leaving on one side as useless all the doctrine and tradition of Holy Poverty, Calvin opened the door to the domination of the mind by money. St Thomas had said it centuries before -that if men abandoned the idea of God as the supreme good they would tend to replace Him ... [with] ... material wealth".

De las pocas, poquitas cosas, que uno puede criticar a los Sacerdotes de la Tradición y en particular a los Sacerdotes de la Hermandad de San Pío X, que en mi caso han sido los que me han traído el perdón y reconciliación con Dios en numerosas ocasiones y me han traído el Pan del Cielo, a Cristo mismo, en la Eucaristía -¡Dios bendiga todos los esfuerzos y renuncias de estos hombres y que Dios pague no ciento por uno, sino mil por uno a quienes tanto renunciaron por Cristo!- es que jamás he escuchado un solo sermón contra la usura en una de las Capillas de la Hermandad de San Pío X.
Como soy distributista y, además, desearía que la banca fuera nacionalizada, soy consciente de que mis “macro-propuestas” no van a ser de efecto inmediato. Pero sí que habremos de caminar hacia una forma de economía de la mayor autosubsistencia posible, involucrando no solamente la familia nuclear, sino la familia extendida (algo que en las dos naciones ibéricas todavía puede ser realizado en alguna medida), a hacer trabajos de intercambio de servicios –puenteando los servicios, el gravamen onerosísimo de los impuestos- y ejercitar la mayor austeridad y sobriedad posibles con desdén absoluto hacia cualquier ribete consumista o materialista. No hay otra salida. En ello, empero, recuperaremos lazos humanos y practicaremos la pobreza no sólo porque no nos queda más remedio, sino porque este modelo y estilo de vida que tenemos es insostenible y, sobre todo, es tóxico para el alma.
Pero, insisto, la usura es pecado, y pecado gravísimo, causa de muchos males.

Rafael Castela Santos
  1. http://casadesarto.blogspot.com/2008/07/crisis-o-usura.html
  2. http://www.hispanidad.com/noticia.aspx?ID=57805