miércoles, 22 de octubre de 2008

Historias de Primavera: No es culpa del Rabino...

El Sacristán Serrano en su blog, comenta la intervención del "pérfido judío" Cohen (así les llama el Misal Católico, no yo) en el Sínodo de Obispos en Roma y su desmadre posterior por medio de la prensa. Como comentario al comentario, y para quienes no se han enterado, en Roma se lleva a cabo un Sínodo de Obispos, no hay que preocuparse si no han llegado a sus oidos nuevas importantes de tal evento, pues nadie se ha enterado mucho, y tal como nos comenta el Sacristán, tal vez sea mejor que no nos enteremos.

Este no es un cuento hasidísico.

Aunque podría serlo. Y con moraleja.

Pero nosotros lo vemos más como una Historia de Primavera, una de las muchas Historias de la llamada Primavera de la Iglesia, ese tiempo de promisión donde, abiertas como estaban las puertas del Espíritu, entró y salió de todo. Y donde hubo mucho, acabó no habiendo nada.

Si así son las Primaveras, me muero por ver los Inviernos.

En fin.

Mucho me sorprendió (perdonen el cliché -porque es un cliché, ya que en verdad no me sorprendió) que hubiese un Rabino interviniendo en el Sínodo de Obispos sobre la Escritura.

Nunca estos sacros eventos -tan bien intencionados, por cierto- han tenido una utilidad clara para gentes de mente torpe como Sacristanes Serranos y análogos. Usualmente estos magnos eventos acaban con textos que no dicen nada nuevo (gracias a Dios) y que están suficientemente despojados de adjetivos o condimentos fuertes como para que la gourmet prensa mundial no se intoxique y después arme un bolondrón tergiversador donde al final nos apaleen por ofender a la gente. Pero este ejercicio de estilo acarrea siempre un texto soft y chévere, ideal para animar la labor pastoral de las parroquias, cuando la gente se cansa de las actividades pro-fondos interminables y del rutinario ruido de las pelotitas del taca-taca.

En fin. Eso lo que le gusta al Pueblo (de Dios).

En algún momento creímos que quizá, no sé, probablemente, a lo mejor y de repente la intervención del Rebe Cohen sería técnica y sobre la Escritura. O sea, de alguna manera filológica y suficiente, nos revelaría algo que no sabemos. Pero no fue así. Acabó revelándonos algo que sí sabemos. Que la Sinagoga no desaprovecha oportunidad para instrumentalizar a la Iglesia y que el gobierno espiritual de Nuestra Santa Madre sigue estando signado en ocasiones por la primacía absoluta de la política.

¿Qué nos llevó a tan hosca conclusión?

Pues la idea principal del discurso del Rabino. Porque este Sacristán llegó hasta quinto de primaria -y a pesar del nivel peruano de educación pública- aprendió a distinguir las ideas principales de un discurso, tanto si están mañosamente disfrazadas o expresadas a voz en cuello, sin pelos en la lengua ni vacilaciones en la barba, como es el caso ahora:

"Estoy aquí para pedirles, como líderes religiosos, alzar su voz y, con la ayuda del mundo libre, proteger, defender y salvar a Israel de sus enemigos”.

Caray. ¿Qué tenemos que ver nosotros con el Estado de Israel? ¿Qué tiene que ver el Sínodo con Le Monde Diplomatique? ¿Qué vela nos toca en este entierro? ¿Cuál sería la mejor manera de auspiciar a los que usurparon territorios en el año 48 y en el 67 y que ahora no son más que una realidad política a la que hay que aguantar? ¿Cómo podrían ayudar las alabardas de la Guardia Suiza a los muchachos del Mossad?

¿Alguna sugerencia?

Y además, buen señor Rabino, permítame decirle que para este menester a mal árbol se ha arrimado Si nosotros mismos desmantelamos los Estados Católicos en el mundo a partir de los 60s, ¿qué garantía tenemos de poder defender al Estado de Israel?

Malos guachimanes somos. Los últimos cuarenta años lo demuestran.

Aunque quizá algunos Señores Obispos demuestren más bríos defendiendo a nuestros "vecinitos". ¡Quién sabe!

Nunca fue tan sabio el dicho castellano de "tras cuernos, palos".

Porque el Rabino contraatacó días después y se rasgó las vestiduras.

Nuestro Ilustre Huésped manifestó a la agencia Reuters: "que la Iglesia no debía beatificar a Pío XII y que de haber sabido que Benedicto XVI iba a celebrar los cincuenta años de la muerte del Papa Pacelli ni siquiera hubiera venido al Sínodo"

Dijo más cosas sobre Pío XII. Algunas más.

No haremos énfasis en la falta de educación, en la fingida ignorancia, en la desinformación, en la ingratitud monstruosa, ni nada...

Sólo diremos que fue un Día de Primavera de la Iglesia. Que el Sol salió el día siguiente y que el Rabino, a pesar de todo, es buena gente. Sino no lo hubiéramos invitado, ¿no?

Porque no creo que le hayamos encontrado gusto a eso de sabotearnos y de "hacernos faltar el respeto". Porque si es así, mejor salir calatos a la calle como el Profeta Jeremías.

(P.S: Pero Sacristán, ¿dónde está la moraleja? Aquí (ligeramente adaptada de un sabio dicho mejicano): "No es culpa del Rabino, sino de quien lo hace compadre".)
  1. http://sacristanserrano.blogspot.com/2008/10/historias-de-primavera-no-es-culpa-del.html