martes, 16 de diciembre de 2008

Realineamiento de figuras en el Vaticano

Editorial publicada en Panorama Católico Internacional, de autoría de su editor y responsable Marcelo Gonzáles:

Dice Golias, revista ultra progresista, que la internacional "tradi" va ganando espacio. Prueba de ello serían los nombramientos y promociones que planea el papa Benedicto para los próximos meses. La cereza de la torta -o el aperitivo- podría ser el retiro de las excomuniones a la FSSPX, lo cual la dejaría en una situación canónicamente curiosa.
Escribe Marcelo González

La situación interna de la Iglesia es tan caótica que el Papa parece haber deseperado de poner orden por la vía disciplinaria directa. Es patético, y sin embargo, toca el timbre y nadie lo atiende. o bien muy pocos, para ser exactos.
Se declama todo tipo de argumentos: todos somos católicos, pero los matices son tan pronunciados que no nos reconocemos unos a otros. Se lee en los comentarios habituales de nuestra web algunos de tono inconcebible: cierta dama, en nombre de la "ortodoxia" carismática nos acusa de adorar imágenes inertes de Cristo crucificado... Por suerte el carismatismo ha logrado conocer al Dios vivo y lo pone a disposición de todo el que quiera hacerse carismático. ¡La Iglesia se ha salvado!
Los seguidores de Chiara Lubig inauguran una universidad cerca de Florencia. Dan másters en "unidad". Novísima asignatura, para aspirar a la cual se requiere dejar de lado raza, religión y convicciones y estar dispuesto a "amar al prójimo" como principio de la unidad... Es la definición perfecta de una secta de iluminados. Pues, oficialmente son "católicos" y Lubig una figura veneranda.
Más allá de las simpatías y antipatías de Benedicto, lo cierto es que la Iglesia hoy es ingobernable si no se repone un mínimo principio de orden doctrinal. Así, meramente considerando la cuestión práctica. Hoy, más allá de uno o varios pequeños rebaños católicos al estilo tradicional, el resto es una aglomeración de movimientos en estado de cisma (y muchos en franca herejía) disimulados bajo una apariencia de acatamiento al Papa, tenida a veces por sincera dada la ambigüedad doctrinal de las autoridades, y la aceptación del común nombre de católicos, y esto último no tanto.
Así, pues, pensamos, el Papa no puede hacer mucho disciplinariamente hablando, más aún cuando contribuye a bendecir a algunos de estos grupos de una u otra manera. Parece que debe ceder a ciertas presiones para que no se desmadre todo de un modo explícito. En tanto acomoda en ciertos puestos claves a gente más tradicional, con diverso grado de adhesión, disculpa, silencio sospechoso o crítica murmurada a los resultados del CVII y al propio CVII.
Convengamos que el Concilio está en el corazón del viejo pontífice como un hijo bobo al que quiere ver más inteligente y apuesto de lo que es... Humanamente comprensible.
Como solemos decir, Dios escribe derecho sobre renglones torcidos. Porque esto no acaba en ruina, sino en resurrección, tal cual se nos ha prometido, aunque no sabemos cuanto podrá durar esta pasión. Sin duda, varios millones de rosarios más.